"Daichi" dije ese día al despertar. Tallaste tus ojos y miraste el reloj preguntando si debía trabajar. Negué, te estiraste y retornaste a la cama abrazándome por la cintura "escucha, Daichi" volví a decir acariciando tus cabellos, insististe en mantener los ojos cerrados y suspiré.

"Te escucho es solo que estoy cansado…ven " tras eso sonreí, han sido días difíciles para ti pero es necesario que lo sepas. Cierro los ojos preocupado esperando que la noticia no sea una carga más para tu montaña de preocupaciones y frustraciones, que este milagro no sea una carga para ti. Acariciaste mi mejilla cuando ya me había recostado a tu lado y mi mano tomó tuya levemente "¿Pasó algo?"

"Bueno…" dudé y decidí hacerlo por el camino largo "la casa es bastante pequeña …" susurré mientras entrelazaba tus dedos "espero que el próximo año podamos tener algo más grande…"

"Lo haremos…"dijiste entre dormido pegando tu frente a la mía "aunque siendo solo nosotros está bien algo pequeño así estamos muy cerca…" reí sonrojado, esa era una forma de pensar muy bella. Mi mano tembló mientras la hacía bajar junto con la tuya y la colocaba justo en aquella zona donde el fruto de lo nuestro crecía.

"Me gusta que estemos cerca….los tres" suspiraste como si fueras a dormir pero entonces abriste los ojos algo rápido y sorprendido, preguntándome con la mirada. Mis ojos se enrojecieron entre el miedo y muchas otras emociones, la verdad desde esto me había vuelto muy emocional "Daichi…vas a ser papá"

Entonces el tiempo se detuvo, cubrí mis labios llorando un poco mientras tú digerías lo ocurrido. Al no oírte decir nada sentí mayor miedo hasta que tu mano limpió mi mejilla y me obligaste a verte susurrando "Gracias por darme esta felicidad en momentos tan difíciles"

Y supe que te amaba más ahora pues veías de lo que podía ser un problema una solución, una alegría y definitivamente lo que era…una bendición que alegraría nuestros días.

Me gusta cuando estamos tan cerca ahora que somos tres, Daichi.