Este es mi nuevo proyecto AsaNoya PERO no es tan largo, tiene dos capítulos y un especial, básicamente son tres capítulos, 30 páginas, nada mal para algo exclusivamente AsaNoya ¿No? Además ya tengo todo el fic escrito así que no tardaré en publicar el resto, poco a poco, para que disfruten del drama. Espero que disfruten, es una historia del futuro.


Habían pasado tres años desde su último encuentro, tantas cosas vividas en ese tiempo, ambos tan distantes. Nishinoya no supo a ciencia cierta lo que había pasado, porque el otro se había ido de repente, aunque después hacia memoria estando recostado en los pastos de la escuela y mirando el cielo, justo en ese lugar donde había hablado con él por última vez un día antes de su graduación.

Era muy cliché, es cierto, pero sintió necesario confesarse antes de que se fuera, antes de que pasara a ser un estudiante de nivel superior o fuera lo que fuese a hacer de su vida. En ese momento fantaseó de mil maneras ser correspondido pero no fue así, el simplemente se fue. Así que Nishinoya podía resumir que Asahi además de ser el sorprendente as del equipo de vóley también fue su primer amor verdadero y el criminal que rompió su corazón.

Pero no lo odiaba, nunca lo odio, debió suponer que el otro no tenía 'esos' gustos. Tanaka se lo dijo, se lo había advertido algunas veces pero a Nishinoya, el introvertido, le gustaba creer que aquello concluiría en una hermosa historia romántica como las que alguna vez Tanaka le contaba cuando hablaba sobre Shimizu.

Y de aquello pasaron tres años, tres largos años sin saber de él y ahora se lo encontraba. Nishinoya contuvo el aire por un segundo y si vagamente pensó haber enterrado sus sentimientos por Asahi aquello era una gran y estúpida mentira, estos retornaron con más fuerza al verle ahí en aquel hospital donde el bajito había ido a parar después de un pequeño accidente jugando vóley, nada grave, un esguince que curaría con el tiempo. Pero el tiempo mismo no había podido curar su amor por ese chico imponente.

Asahi había cambiado un poco, ahora estaba en sus veinte años, su cabello seguía largo aunque ahora estaba descaradamente suelto y sus ojos mostraban más madurez de la que su edad marcaba, porque era joven aun y sin embargo siempre aparentó tener más edad. Nishinoya por su parte ya no abusaba del uso de gel en el cabello para verse más alto con un peinado alzado más sin embargo seguía teniendo estilo al dejar ese mechón rubio que ahora caía más apacible hacia su frente. Para su colmo Asahi si había crecido y él no, seguía alrededor del metro sesenta aunque nunca había sido un problema para él su altura, al menos a sus ahora diecinueve años podía lidiar con ella sin mayor problema.

"Tres años…" fue lo que pasó por la mente de Nishinoya repetidas veces hasta que cayó en la realidad de la situación, en el lugar donde estaban, en que se habían quedado un rato viéndose con sorpresa sin emitir palabra alguna, totalmente tensos como si encontrarse hubiese sido desafortunado. Salieron de su ensimismamiento cuando un suave llanto los hizo reaccionar. Asahi acurrucó al pequeño en sus brazos haciendo un ruido para que se calmase pero este no paraba, Nishinoya le observó, no se había formulado entre tanto la pregunta de por qué ese chico tenía un bebé en brazos. No supo si con todo eso debía saludar pero para su suerte el otro dejó su timidez y tuvo la iniciativa de hacerlo.

—Tanto tiempo, Noya…—susurró poniendo a la pequeña criaturita sobre su pecho dándole golpecitos en la espalda. Aquella escena parecía tan impropia del moreno, como si fuera algo que jamás hubiera pensado que pasaría y sin embargo estaba sucediendo.

—Hola, Asahi…—dijo para creerse y confirmarse a sí mismo que en efecto ese era Asahi y que ese encuentro fue real, que sus miradas realmente se encontraron y que el latir de su corazón acelerado era genuino. — Que sorpresa verte…—dijo rompiendo la tensión pues el silencio se había roto con el llanto de la criatura — realmente desapareciste.

—Pasaron muchas cosas…—dijo mientras arrullaba al pequeño quien parecía no calmarse.

—¿Está bien? —preguntó mirando a la criatura que parecía no ceder al llanto. Asahi miró preocupado al bebé y negó.

—Ha despertado con algo de temperatura y espero a pasar a pediatría…—Noya se aproximó dudoso y tocó la frente del pequeño que hasta ese momento observó con cuidado. Era un moreno muy hermoso, tenía escasos meses. Entonces preguntó algo que tuvo miedo de decir pero que era necesario.

—¿Es tuyo? —cuestionó acariciando los suaves cabellos que apenas crecían.

—Sí, es mio…—respondió encogiendo el corazón de Nishinoya, como si recalcase que en efecto Asahi no tenía aquellos gustos que Noya tenía, que ahora era el feliz padre de una criatura y que posiblemente estaba casado con una bella mujer a la que amaba. Aun cuando por su parte se sentía devastado al redescubrir su amor y verse nuevamente herido estaba feliz por él.

—Vaya sorpresa, Asahi —comentó con las mismas energías de su juventud, mismas que hicieron que Asahi notase que Nishinoya no había cambiado en absoluto desde aquel entonces. Supo que estuvo mal cortar relación con él después de su confesión pero se sentía tan asustado y el tiempo pasó, cosas pasaron y con todo lo que ser padre representa dejó rezagada la misión que en su primer año lejos del bajito le había estado golpeando.

—Eh…—susurró como una confirmación y suspiró —perdón por no comunicarme yo…pasaron tantas cosas. —Noya negó con la cabeza sonriendo ladino.

—Lo entiendo, parece que hiciste una vida pronto y has estado ajetreado ¿no? —dijo robándole una sonrisa al más alto — me debo de ir, me dio gusto verte Asahi —dijo rápidamente antes de quebrarse al descubrirse pensado que Asahi había hecho las cosas que Noya había soñado con darle pero sin él —me saludas a tu esposa…hasta luego.

Entonces Asahi abrió los ojos con sorpresa y ante lo dicho y tuvo una sensación de pesadez en el pecho. Una voz en su cabeza le dijo "actúa rápido antes de que sea tarde" más desconocía el por qué esta exclamaba aquello, no había nada que explicar ni justificarse pero aun así lo hizo.

—Nishinoya…—el bajo detuvo su andar pese a no desearlo, sería descortés dejarlo con la palabra en la boca y le miró. Entonces Asahi dudó pero después rebuscó una forma de dejar fluir con naturalidad esas palabras — no tengo una esposa.

Y Noya se sintió algo consternado ante lo dicho, no quería profundizar en un tema que tal vez a Asahi no le agradaba, a pesar de haber sido este quien soltara la bomba, pero entre toda esa consternación hubo esperanza ¿Por qué aclararle el punto? No, Nishinoya no debía albergar una ilusión, no ahora, más el corazón es débil y flagela fácilmente cuando te encuentras cara a cara con quien te ha hecho estremecer y tener sueños húmedos en su ausencia.

—Entonces puedes saludarme a quien sea…tu pareja o algo así…—contestó nervioso balanceándose de un lado a otro. Asahi sonrió divertido pues no había tal persona en su vida pero de más estaba recalcar esa realidad ahora.

—Nos veremos luego, Noya —comentó simplemente con el grueso de su voz, ya cuando el llanto de su hijo había cesado, cuando la tensión se había roto y las dudas del chico se habían disipado a medias. Más ahora ese "nos veremos luego" le sabia a gloria, sabía que de buscarle, además de encontrarlo no-casado, lo encontraría dispuesto a reafirmar su amistad, ese día sentía haber recuperado algo perdido, además de su amor claro está, había recuperado ese puente que rompía el vacío que tres años entre ellos había provocado.

Y Noya se había quedado algo anonadado mientras el pediatra llamaba a Asahi quien se despedía alzando la mano, Noya respondió de la misma manera quedándose algo lerdo en ese sitio. Negó con la cabeza, se tocó el pecho y ahí estaba ese latir sabor a juventud, a esperanzas y sueños, un latir con ritmo a amor.

Y claro que estaba asustado, a mares. Apenas había arribado a su departamento se tiró en la cama, cogió el teléfono y llamó a prisa a Tanaka con quien en todos esos años no había cortado contacto. Le había contado a detalles de su reencuentro, de los detalles más mínimos haciendo exageraciones de lo verdaderamente atractivo que se encontraba Asahi y como su paternidad le hacía lucir aún más maduro.

—Noya, tranquilízate…—dijo Tanaka al otro lado del teléfono — ya sé que estás muy confuso por todo…

—¿Qué hago, Tanaka? —dijo con el teléfono en la oreja mientras apretaba la almohada —a dicho que nos veremos de nuevo ¿Qué haré si eso pasa?

—¿Mirarlo? —dijo entre risas — Noya, deja de sonar como una adolecente enamorada, de eso fue hace mucho, seguramente Asahi ha cambiado a mares y pierdas el interés a tratarlo o igual no lo vuelvas a ver…

—Pero yo…realmente quiero verlo —susurró triste —quiero verlo de nuevo y decirle que lo siento…

—¿Sientes qué? ¿Haber tenido deseos indecentes sobre él desde que estábamos en Karasuno? —Noya rio pícaro, algo divertido.

—Vaya deseos…

—No me digas detalles…—comentó Tanaka rápidamente y después suspiró. —No puedes sentir haberlo amado, el amor no es un error y te lo he dicho muchas veces…—Nishinoya lo sabía pero sentía que ese amor había alejado a Asahi durante tanto tiempo y temía que volviera a pasar. Debía resistirse, ser más reservado y si lo volvía a ver dejar en claro que quería solo su amistad.

Aunque eso fuera mentira.

Pero la esperanza de volverse a ver se disolvió en los días, tal vez solo fueron palabrerías falsas o formarles y no habría cosa tal como un encuentro. Nishinoya pasaba sus ratos entre sus estudios universitarios y las prácticas de vóley en el campus; debido a su lesión había dejado un poco los entrenamientos pero retornó a tiempo para un partido. Seguía la senda del libero, protegía la espalda de sus compañeros de equipo y era reconocido en toda la zona como uno de los mejores. Ya algunos equipos profesionales habían puesto el ojo en él.

Se encontraban en la cancha presentándose ante el otro equipo. Eran universitarios imponentes pero el bajito nunca le importó cuestiones como el porte o la estatura tal vez porque en su mente Nishinoya se sentía tan fuerte e imponente como esos sujetos. Los saludos dieron paso al partido, cada quien en sus posiciones en espera del inicio. Entonces observó a los jugadores, más allá de ellos, en el fondo, cercano a la banca rival estaba él. Tragó saliva al saberse observado, al observarlo en ese sitio.

Asahi estaba con el estandarte de entrenador del equipo rival, grande era el destino y muy pequeña la cancha pues sus pasos se volvieron a cruzar. Ahora debía actuar profesionalmente y jugar aún mejor que antes, dejar de lado ese temblor en sus piernas provocadas por la mirada del castaño y hacer su mayor esfuerzo por vencer, y así fue, las recepciones fueron sublimes, cada levantada y cada movimiento tan acertado. No por nada el equipo en que estaba Noya era de los mejores aunque el equipo que entrenaba Asahi era un peligro potencial.

Los agradecimientos al finalizar el partido, una reverencia y una victoria a manos de esa universidad. Noya decidió no mirar al punto donde Asahi estaba, este se encontraba felicitando a sus jugadores mientras el bajito rodeado de su equipo se limpiaba el sudor con una toalla. Entonces no pudo resistirlo más, era Nishinoya el que nunca resistía, y le miró. Asahi le observaba de igual forma y con los ojos le hizo, algo nervioso, una señal para alejarse de las multitudes. Se disculparon con sus equipos, el pasillo a media luz que daba hacia la salida fue el lugar en que volvieron a verse frente a frente, debía dejar de malinterpretar mentalmente las intenciones del otro, solo quería charlar como amigos por los viejos tiempos.

—Padre y entrenador ¿Tienes más sorpresas, Asahi? —dijo dándole un pequeño golpecito en el hombro, este rio con ese nerviosismo que hacia siempre de joven. Aquella parte de él no había cambiado, no importa que tan grande y masculino fuera ahora seguía siendo el mismo Asahi.

—También se cocinar y tomé cursos de electricidad…—Noya puso una divertida cara de sorpresa. Realmente Asahi siempre fue sorprendente en todo lo que hiciera. —Me da gusto verte de nuevo.

Y no, no pudo evitar el carmesí suave en sus mejillas ante esas palabras que había fantaseado escuchar tantas veces. Aunque en sus sueños de 'jovencita atolondrada', como decía Tanaka, había cosas más intensas después de esa frase. Reaccionó lo más pronto que pudo sonriendo y asintiendo.

—Pienso igual…—apretó los labios mientras se despeinaba los cabellos — han pasado tantísimas cosas, necesitamos actualizarnos, Tanaka también se muere por saber de ti aunque ahora está en Tokio estudiando pero volverá para las vacaciones ¿Qué tal si planeamos un reencuentro? —sugirió hablando con su energía típica.

—Eso estaría bien…—Asahi acomodó sus cabellos detrás de su oreja, un simple movimiento que le puso la piel de gallina a Nishinoya quien no dejaba de gritarse "Basta, controla tus ganas Noya, no queremos asustarlo".

—Apuesto que más de uno se sorprenderá al saber que eres padre …—comentó.— Por cierto ¿Cómo está tu bebé?

—Mejor, parece que los cambios de estación le afectan…—suspiró preocupado.

—Le hubieras traído, me encantaría ver a ese pequeño futuro bribón —dijo entre risas.

—Está en casa de mis padres ¿Qué te parecería salir? El doctor dijo que necesitaba llevarlo de vez en cuando al parque pero…—se empezó a tallar la nuca —cada vez que salgo solo con él las mujeres se acercan a mí y es incómodo….

—Bueno, las mujeres se sienten atraída por los hombres con bebés en brazos y más si…—se detuvo, estuvo a punto de hacer un cumplido pero se lo aguantó. La imagen de Asahi caminando por el parque con su bebé debía ser un detonante para las mujeres que buscan pareja pues ven inmediatamente en un hombre así alguien responsable y cariñoso. — Si eso te molesta ¿Por qué no va la madre de tu bebé?

—Bueno podría pedírselo si no fuera por dos cosas…—dijo dejando confundido a Nishinoya — primero, creo que no le agrado para nada y, segundo ni siquiera sé dónde puede estar.

Nishinoya alzó una ceja hasta que digirió lo dicho entendiendo una cosa muy grave: Asahi era padre soltero. Eso era malo para Asahi pero catastrófico para él pues la esperanza se volvía fuerte y no quería sufrir de nuevo. Aun así, con esas ideas, no pudo decir que no cuando decidieron verse en un parque al día siguiente.

Y ahí sentado en la banca y esperando sentía de eso como una especie de cita en la cual saldría con una bella señorita y su hijo en plan de conquista pero no, solo era sentarse y charlar con su amigo de la juventud sobre las cosas que habían ocurrido, debía no expresar mucho sus verdaderas emociones y concentrarse en hablar lo que su soporífera vida había sido desde que se volvió alumno de tercero en Karasuno hasta ahora que iba en su segundo año como universitario. No había pasado gran cosa.

Le vio a lo lejos con una especie de carriola como cuna, la gente le miraba entre enternecida y extrañada como es que un sujeto con expresión de criminal andaba en la calle con una contrastante carriola azul con encajes en blanco. No podían culparlo, su madre había elegido toda la ropa de su adorable nietecito y a veces, como en esa ocasión, le vestía con trajecitos simulando ser un marinerito. Cuando su hijo viera las fotos de sus coloridos vestuarios a futuro lo odiaría, correría dramáticamente hacia la puerta y la cerraría con fuerza gritando "Arruinaste mi vida". Ya casi podía escucharlo, le temía a la adolescencia y deseaba que este jamás creciera.

Saludó a Nishinoya alzando la mano hasta llegar a la banca e hizo descender un poco la carriola para observar al pequeño aun estando sentado. Este pataleaba mirando el cielo y se mostraba algo curioso ante las cosas que veía, entonces centró su atención en Noya y su peculiar cabello bicolor pero a sus meses le era difícil concentrarse en un punto y seguía viendo a otros lados.

—Ahora se ve mejor…aunque esa ropa….—dijo Noya haciendo muecas mientras Asahi se avergonzaba.

—Es cosa de mi madre…—suspiró. Nishinoya metió la mano a la carriola y el pequeño sujetó su dedo sin intensiones de soltarlo —cuidado que te va a …

—Duele..duele —dijo mientras el pequeño mordía el dedo del bajito — le están saliendo dientes… y es tan pequeño.

—Sí, tiene apenas ocho meses. —al fin Nishinoya se libró de la trampa mortal del pequeño bebé.

—Y ¿Cómo se llama? —Asahi tembló y miró a otro lado apretando los labios dejando en suspenso la pregunta aunque al final respondió casi inaudible.

—Yuu…—Nishinoya ladeó la cabeza y luego abrió los labios con sorpresa.

—¿Igual que yo? ¡Oh! —dijo sintiéndose alagado y mirando al pequeño de nueva cuenta —Con ese nombre traerás a montones de chicas a tus pies, pequeño brabucón —dijo sonando muy feliz, por un momento Asahi pensó que se ofendería pero no fue así aunque por dentro Noya estaba en un estrago de emociones encontradas. Retornó a recargar la espalda en la banca y miró al otro —Y cuéntame ¿Qué ha sido de ti?

—Ya sabes mucho…al menos lo más importante —dijo Asahi tallándose la mejilla —un año después de salir conocí a alguien y pues las cosas pasaron así…de hecho duramos muy poco porque ella era algo cambiante y sofocante…por eso no nos llevamos bien.

—Aun así ella procura a su hijo ¿No?—Asahi guardó silencio dando respuesta a esa pregunta. Vaya situación, ser padre soltero a sus veinte, que curiosa es la vida pues no pensó que entre todos sería el as de Karasuno quien terminara en esa situación.— Al menos estás haciendo un buen trabajo.

—Doy lo mejor de mi…tuve que dejar la escuela aunque en esta misma conseguí ser entrenador y me deja algo de dinero para solventar los gastos…—el bebé empezó a balbucear llamando la atención de ambos.

—¿Puedo cargarlo? —preguntó, el otro asintió y Nishinoya se puso de pie para inclinarse y tomar al pequeño Yuu entre sus brazos con mucho cuidado —eres tan grande…—dijo mientras dejaba al pequeño acunado en su pecho. Asahi observó enternecido, aunque con su aspecto Noya podía dar más la finta de ser hermano del pequeño, imaginarlo como padre era complicado por su aspecto.

—¿Qué ha sido de ti? —le cuestionó. Noya le miró y se quedó pensando.

A diferencia de Asahi, Nishinoya si era una máquina para hablar y contar mil detalles de su vida aun cuando esta no hubiera sido emocionalmente agotadora como la de Asahi. Omitió detalles de un par de desafortunadas relaciones cortas que dejó atrás y puso énfasis en los torneos y demás, de que querían reclutarle y sus charlas con Tanaka.

—Supe que Suga estudiaba derecho y de Daichi no se más…—comentó Asahi mientras Noya asentía.

—Esos dos entraron a la universidad y se perdieron un poco aunque no tanto como tu…—dijo sentándose, el pequeño empezaba a quedarse dormido.

—Yo…lo siento —dijo avergonzado. Nishinoya alzó los hombros, se supone que era él quien debía disculparse. — es casi hora de partir, Yuu ya se está durmiendo.

—Eh, si…—dijo Noya poniendo al pequeño en la carriola con cuidado. Este no se quejó, se encontraba dormitando ya.

—Bueno, nos veremos en otra ocasión —aquellas palabras volvían a sonar dulces a sus oídos y asintió nervioso.— y gracias por venir.

—No, gracias a ti…—respondió. Suspiró esperando no haber sido escuchado pero entonces Asahi retornó en su andar, un par de pasos hacia Nishinoya y tomó su mano sorprendiéndolo, un par de rayones que le causaron cosquillas se hicieron presentes y al final solo sintió la mano del moreno soltar la suya. Ahí estaba marcado su número.

—Es mi celular… para que me llames…—dijo siendo nervioso, así pasaba cuando Asahi era aventurado a tomar iniciativas más lo hacía con todos, no debía malinterpretar. Aun así su corazón no ignoró el detalle y se aceleró desconsiderado, seguro esa tarde sería dedicada a una extensa charla con Tanaka quien tendría que escuchar todo lo ocurrido como buen amigo, no había de otra.


Hey ¿Les ha gustado? ¿Inesperado verdad? Bueno, vendrán más cosas que no se esperan. Gracias por leer!