Arthur estaba nervioso. Estar sentado delante de decenas de personas con cámaras, luces, cuadernos... nadie dijo que esto sería fácil pero pensó que lo controlaría mejor que la última vez, que también fue la primera...

Habían pasado ya dos años desde que sacó a la venta su primer libro. Era de aventuras, sobre un chico llamado Peter. En un principio pensó hacerlo para niños pero Peter hacía cosas como cortar a los piratas las manos y tan sádico mejor que lo convertía en un libro para adultos y la verdad es que había tenido éxito entre esas personas, todo era genial pero las piernas le temblaban como si fura un niño y empezaba a sudar, se le formarían vergonzosos círculos debajo de las axilas y en el cuello y entre todas las personas que había buscaba solo a una. ¡Solo a una y no estaba!

La entrevista empezó y Arthur trataba de responder como podía, pero su persona especial no estaba ahí para verle, para felicitarle... nada. Unicamente empleaba monosílabos o tartamudeaba hasta que por la puerta de un lateral entró. Por fin, Alfred había llegado y dibujó una sonrisa en el rostro de Arthur pero esta pronto se desdibujó al ver que el de ojos azules ni le había mirado a la cara, no había levantado la vista de una tablet mientras hablaba por teléfono y llegaba a veces a molestar a los periodistas.

En ese momento Arthur le pidió a su asistente las tres últimas preguntas, se le habían acabado las ganas de responder. Un periodista delgado, de pelo castaño y un poco largo con una cicatriz en la nariz hizo la última, aunque antes tuvo que esperar unos cinco segundos a que Arthur respondiera, porque se le quedó mirando fijamente, como si le hubiera visto en alguna parte.

-Disculpe, soy de la revista "El Garfio" y quería preguntarle en quién se inspiró para crear al personaje de Peter...

-Oh... p-pues... digamos que... que era mi amigo, mi mejor amigo pero que ahora ha cambiado... y me gustaría que volviese a ser el mismo de antes y que lo recordar todo... todo por lo que luchó y cacareó.

-¿Cacareó? -dijo extrañado.

-Si...

Su asistente finalmente indicó que la rueda de prensa había terminado y mientras todos se dispersaban Arthur se quedó mirando a ese extraño hombre que desapareció.

-Caray me ha encantado, Artie... -dijo Alfred mientras se acercaba a el.

El británico recogió sus cosas y se fue sin mediar palabra con el americano trajeado.

-¿A dónde vas? Al menos dime hola... -dijo Alfred mientras le seguía.

-Has llegado tarde...

-Oh, era eso... bueno es que tuve una reunión con los de Emerald y...

-Siempre andas reunido...

-Bueno soy jefe de edición y sabes que no es un trabajo fácil y más ahora que nos estamos enfocando en el mercado japonés... no te imaginas que imaginación tienen...

-¿Imaginación? -dijo Arthur sarcástico.

-¿Por qué lo dices en ese tono?

-No, nada... déjalo... realmente lo has olvidado...

-¿Ya estamos con eso otra vez? -dijo Alfred mosqueado.

-Sí... -Arthur se metió en el coche sin querer hablar más del tema. Tras un rato de silencio, habló – espero que llegues puntual mañana al aeropuerto...

-¿Para qué?

Arthur pegó en ese momento un frenazo. Estaba realmente enfadado.

-¡Nos vamos a Londres, idiota!

-Oh... es verdad... maldita sea, tendré que posponer la reunión con esos...

-No me puedo creer que lo hayas olvidado... -dijo Arthur entre lágrimas mirando hacia abajo y apretando el volante con sus manos.

Alfred no sabía que hacer o decir. No le gustaba ver a Arthur así como era natural. Le quería y aunque a veces discutían o estaban de mal humor daría la vida por él. El británico si mediar palabra arrancó de nuevo y llegó a casa. Ni cenó, solo se puso el pijama y se asomó por la ventana con la esperanza de ver la segunda estrella a la derecha que tanto añoraba...

-Peter... -dijo mirando hacia ella.

-¿Con quién hablas?

-Con nadie...pensaba en alto que... -se metió en la cama y se quedó dormido sin terminar la frase, no tenía ganas de terminarla.

Durante el resto del día siguiente apenas se hablaron. Arthur estaba nervioso porque iba a presentar por primera vez su libro en Londres y era genial, era la ciudad que le vio nacer, para empezar. Además, la anciana Wendy, su abuela, tenía unas ganas locas de ver a ambos jóvenes.

-¡Madre mía, que grandes estáis! -dijo la anciana al verles en la puerta de su casa.

-Hola abuela... -dijo Arthur abrazándola fuertemente.

-Tienes las cejas mas pobladas que la última vez, nieto, eso es que debes comer muy bien -dijo la anciana alegremente dejando a Arthur sin palabras pero con un facepalm bastante severo.

-Eh... gracias...

-Vaya... -dijo Wendy acercándose a Alfred -tu si que has crecido mi niño... que espaldas mas anchas te han salido... con lo esmirriado que eras cuando tenías trece años...

-Hola abuelita Wendy... -dijo Alfred abrazándola. Ella fue la que le dio una familia estadounidense cuando el de ojos azules fue encontrado sin memoria vagando cerca de esa casa y sabiendo solo que quería profundamente a un chico cinco años mayor llamado Arthur Kirkland que vivía con su abuela.

-Subid a vuestra habitación... -dijo la abuela mientras subía hasta el tercer piso de la casa.

Alfred al ver ese cuarto se sintió un escalofrío. En realidad no recordaba haber estado ahí nunca pero sabía que esa cama había estado siempre ahí, que la otra cama era más nueva porque la antigua era de una madera mas oscura. Que los cuadros y posters de grupos punk de los años 90 también llevaban muchos años ahí y el balcón... Se asomo miró a todos lados porque algo extraño hacía que el corazón de Alfred bombeara más deprisa de lo normal.

-¿Parecido al señor Toris, dices? -dijo Wendy mientras le servía a Arthur un poco de té en un saloncito.

-Sí, tenía la misma cicatriz en la nariz... pero dejé hace años las historias con piratas abuela... desde hace diez, para ser exactos...

-¿Alfred lo sabe?

-Alfred no recuerda nada anterior a la navidad del 2004, abuela... desde que le encontraste y le llevaste a tu refugio para niños huérfanos...

-Bueno... vete preparando para esta noche... es tu presentación... estoy muy entusiasmada con tu segundo libro...

-De que me sirve escribirlos si Alfred...

-Dale tiempo... -dijo Wendy acariciándole el hombro.

Arthur subió a su habitación solo para encontrar a Alfred perfectamente vestido, impoluto hablando por Skype con sus compañeros de trabajo. Maldita sea, ese no era el hombre del que se había enamorado Arthur...

-Yo ya estoy... -dijo Arthur vestido con un traje negro y una corbata verde como sus ojos.

-Shh... estoy en una reunión...

Eso para Arthur ya fue el colmo. Era su gran noche, estaba en casa de su abuela, la mujer que había salvado a Alfred de la calle y le había dado unos padres y le mandaba callar... No aguanto más y cogió el ordenador de Alfred y lo tiró por el balcón.

Alfred se levantó corriendo y se asomó al balcón.

-¿Pero estás loco? ¡Estaba nuevo!

-¿Y qué es mas importante, el ordenador y tu puñetera editorial o yo?

-¿Pero de verdad tengo que responder a esa idiotez?

-¡Claro que sí!

-Pareces un crío...

-Pues eso quiero... quiero que seas un niño otra vez, Alfred... ¿Es que no lo entiendes? -dijo casi llorando.

-No digas estupideces, Arthur...

-Parece que soy solo un estúpido... lo mismo decías de los libros...

-Oh, por favor... tienen éxito porque los editó mi compañía... ¿Quién se hubiera leído esa mierda? Eso te pasa por dejar tu trabajo de profesor con algo llamado sueldo fijo y no depender de tus libros y de si tienen o no éxito.

Arthur no pudo evitarlo más y le dio un empujón saliendo a llorar al baño, donde se quedó encerrado un buen rato.

Aunque la abuela Wendy trató de convencerlo para que saliera no pudo.

-Vamos nosotros delante nosotros... que el coja otro taxi...-dijo Alfred mientras se llevaba a a abuelita del brazo suavemente -por cierto... me gusta mucho tu vestido y... tu collar... -dijo tocándolo suavemente.

-Estas perlas las recogieron unas sirenas para mí... bueno, Antonio las ayudó... era muy ligón con ellas...

Alfred no supo que responder a eso, no tenía ni idea de quién era Antonio y menos creía el hecho de que las sirenas habían recogido las perlas...

Arthur salió al rato. No tenía ganas de ir a la presentación del libro, de modo que se puso el pijama y se tumbó en la cama, mirando por la ventana cerrada como caían copos de nieve. No le entraba en la cabeza cómo Alfred le podía haber dicho eso... antes no era así... ¿Por qué tuvo que cambiar? Si hubiera sabido que se transformaría en alguien así...

Habían pasado ya tres horas y Alfred al ver que Arthur no se había presentado estaba casi en cólera.

-No me puedo creer que tenga narices de no haber venido...

-Vamos a casa... -dijo Wendy- te necesita...

-Si...

Pero cuando el taxi dejó a Wendy y a Alfred en la puerta observaron que los cristales de esta estaban rotos, las ventanas reventadas. Ambos entraron corriendo y cuando encendieron las luces vieron que toda la pared estaba rajada y subieron las escaleras corriendo llegando a la habitación, que estaba cerrada como si una fuerza maligna la estuviese aguantando...

-¡Arthur! -gritó Alfred aporreando la puerta.

Arthur en ese momento abrió levemente los ojos, adormilado, unicamente para ver a dos hombres, uno más bajo que el otro y el más grande... con algo metálico y muy brillante en la mano... no... eso era su mano...

-¡Garf-..! -Arthur no pudo gritar nada más, ya que el bajo de ellos le amordazó y vendó los ojos, además de inmovilizarlo.

-¡Arthur! -gritó Alfred de nuevo aporreando la pared, desesperado al haberle oído gritar algo.

Para cuando le dio un empujón a la puerta no había nada ni nadie.

-¡Arthur! -Alfred se asomó a la ventana que estaba abierta de par en par para ver hacia dónde se dirigían pues aun no les habría dado ni tiempo de bajar hasta el jardín... pero no... no había nada, ni huellas.

-Alfred... -dijo Wendy llevando una nota que estaba clavada con un cuchillo en la puerta- mira...

Alfred la cogió desesperado y la leyó:

-Peter Pan por fin has vuelto a tu casa, estoy muy orgulloso de que después de diez años tengas la valentía de volver a enfrentarte a mí pero esta vez voy a jugar con una pequeña ventaja llevándome a tu tesoro más preciado... Mis más cordiales y piratas saludos el capitán Ivan Braginski Garfio...


Bueeeeno que cap mas largo ya para ser el primero jeje... El otro dia estaba viendo Hook con mi hermano y mis padres, (algo raro porque para ponernos de acuerdo con una peli en mi familia...) y no se por que pero me imagine Hook versión UsUk con sus cosas y tal... sabeis que me encanta hacer crossovers, asi que aquí por fin escribo este. Espero que os guste y no creais que aunque este basado en Hook sera igual... el UsUk da para mucho... y en el Pais de las Maravillas digo en el Pais de Nunca Jamas pueden ocurrir muchas cosas... y ya te digo si ocurirran... ~

Espero vuestros comentarios ^^ A ver si os gusta y si teneis alguna idea compatible estare encantada de verlas y todo!

Patrocinado por la editorial Emerald! 8D