Alfred se encontraba en ese momento muy confuso. Se sentía como en una nube y no dejaba de darle vueltas en su cabeza al término de la segunda estrella hasta la derecha directo hasta el amanecer. Durante la noche estuvo viajando por el aire, eso es de lo único que pudo reconocer encerrado en aquella tela y aunque trató de llamar a ese hadita que le estaba resultando ya cargante esta ni le respondió, parecía como si estuviera atenta a otras cosas, no bajaba la guardia.

Ese aburrimiento de no terminar el viaje en ningún momento hizo que Alfred acabase durmiendo pero un golpe le despertó. En ese momento se deshizo de las telas en las que se había enrollado durante toda la noche se encontraba a las afueras de un pequeño pueblo portuario que era en su mayoría tabernas y gente por las calles que iban en una misma dirección todos. Lo que más le llamó la atención era que todos llevaban ropas muy antiguas, de nuestro siglo no, sino de hace unos 300 años mas o menos. Los hombre llevaban el pelo largo y graso y las barbas enredadas y sucias, en el ambiente olía de una manera repulsiva, parece ser que todo lo que tenían que hacer lo hacían en la calle, no conocían la higiene. En ese momento Alfred se arrodillo en un muelle y vomito del asco que le producía eso.

-¡Oh vamos Peter! ¿Te has vuelto tan escrupuloso?

-No es que sea tan escrupuloso, soy alguien normal y limpio.

-Y seguro que serás de los que se ducha todos los días...

-¡Pues claro!

-Madre mía si que has cambiado... Bueno, este es el plan, tenemos que ir a por Arthur y debes disfrazarte como uno de ellos.

-¿Como un guarro?

-Pirata.

-Guarro.

-¡Pirata! -dijo el hada tirándolo del pelo.

Se fue volando dándole instrucciones precisas de quedarse esperando detrás de unos barriles para no ser visto. Alfred se sentó en el muelle y vio que el agua era cristalina como nunca antes la había visto, las algas eran de colores como rosas o amarillas muy fluorescentes. Eso le llamó la atención y decidió asomarse, fue en ese momento cuando vio que su reflejo era joven, mucho más joven, casi adolescente.

-¡Peter!

Alfred levantó la mirada y se dejó vestir por el hada. Le puso una capa que apestaba a alcohol pero que le cubria entero, un parche que se puso debajo de sus gafas y un gorro.

-Bien, Peter, esto es lo que debes hacer, tienes que gruñir y cojear de una pierna. Tienes que ser muy maleducado y babear. De vez en cuando tócale el culo a alguna mujer, no les importará.

-¡Eso es de cerdos!

-¡Es que ahora eres un cerdo!

Alfred suspiró, no le quedaba otro remedio para llegar hasta Arthur.

La gente se hizo cada vez más masiva y se encontraba reunida en torno a un barco que de repente mandó unos recuerdos fugaces a la mente de Alfred, el cual los intentó ignorar. Aunque le costó logró subir por la pasarela y en unos pocos segundos ya estaba en el barco. Todo el mundo festejaba algo, no supo qué era.

Todo el mundo se quedó en silencio cuando un hombre con el pelo castaño y con media melena salió del camarote principal que estaba tras unas escaleras con una alfombra roja y unos pasamanos con calaveras esculpidas en tonos dorados.

-¡Atención piratas del País de Nunca Jamás! -dijo el hombre – Por fin está aquí. Nos ha costado conseguirlo pero esa guerra que todos esperábamos no tardará en llegar y todo se lo tenemos que agradecer a nuestro querido capitán...

Todo el mundo empezó a gritar de jubilo y alegría disparando sus pistolas al aire muy feliz lo cual le recordó a Alfred esa "tradición" texana de disparar al aire y se le dibujó una pequeña sonrisa.

-¡Con todos ustedes, asquerosos sacos de estiércol, el capitán Ivan Braginski Garfio!

En ese momento la pequeña sonrisa se desdibujó del rostro de Alfred el cual miró muy atento al hombre que salía del camarote en ese momento. Era un hombre muy alto e imponía bastante. Tenia el pelo plateado y los ojos violetas, muy sádicos. Le faltaba una mano, que era, en efecto, sustituida por un garfio.

-Gracias, gracias -dijo mientras calmaba a todos los hombres que le vitoreaban y aplaudían orgullosos de él – por fin tenemos ese reclamo para pájaros, para ese pájaro que no paraba de pincharnos y molestarnos con su vocecilla y su estúpido canto y sus estúpidos cacareos. Ese maldito de Peter Pan no tendrá más remedio que venir a por él, y en ese momento por fin obtendré mi venganza, esa venganza que ese cobarde... ¡Dejó a medias!

Todos los hombres se pusieron a gritar apoyando la nueva adquisición de su capitán, que dio una orden a uno de los hombres que se encontraban en el mástil. En ese momento subieron desde una de las bodegas una red y en esa red... ¡Estaba Arthur!

-Tenemos ese ser que hizo que Peter dejara Nunca Jamás. ¡Ahora volverá!

-¡Suéltame, Garfio! -dijo mirando al pirata - ¡Alfred nunca vendrá a aquí, estás haciendo el tonto!

-Sigues teniendo esa lengua tan pesada y esa vocecilla que tanto me molesta. Igual debería cortártela.

En ese momento Arthur se echo hacía atrás dentro de su prisión como pudo, pues eso era terriblemente inestable.

-¡Arthur! -todos los piratas se giraron y vieron como Alfred se quitaba su disfraz y corría a por Iván – señor pirata don Garfio, le advierto que debe soltar ya a mi novio o nos veremos en una grave disputa ilegal por secuestro.

Arthur no pudo evitar derramar unas pequeñas lágrimas. Alfred había llegado a Nunca Jamás.

-¿Tú? ¿Tú eres Peter Pan? -dijo Iván mientras miraba a Alfred de arriba a abajo.

-Prefiero que me llame Alfred Jones si no le importa...

En ese momento el pirata comenzó a reír.

-Venga, ve a por tu querido Arthur. Vuela Peter. -dijo en tono de mofa.

Alfred en ese momento se quedó de piedra. No podía reaccionar a eso.

-No... no se volar... -dijo en un tono bajo.

-¿Qué dices?

-¡Que no se volar! -dijo, siendo oído por todos los presentes en el barco.

-¿Me estás diciendo que Peter Pan no sabe volar?

-¡No es eso, pero me dan miedo las alturas!

-Entonces tú no eres Peter Pan, mentiroso, mandadlo a la horca...

-¡Claro que soy Peter Pan! -Alfred comprendió que debia adoptar ese rol por Arthur, debía salvarlo.

-Pues ve a por Arthur y podrás irte, esto no habrá sido más que un mal sueño... -dijo Iván, realmente quería verle sufrir.

Alfred trepó por el mástil tratando de llegar hasta Arthur. Iba agarrado como un gato o como si en el suelo hubiese lava. Esa caída no le mataría pero le haría daño.

-Alfred... -Arthur estiró sus dedos para rozarle, pero fue imposible -vuela, solo debes pensar en algo alegre...

Alfred trató de hacer lo imposible por acercarse pero no, no pudo ser y en lugar de eso cayó enredándose en las cuerdas y quedando boca abajo. Todos los piratas se rieron mientras Garfio veía decepcionado como no iba a tener su deseada guerra.

-Matadlo...

En ese momento Campanilla intervino y se posó sobre Garfio.

-Oh si, qué pirata tan cobarde que va a matar a una persona sin entrenamiento. ¿No querías a tu Peter Pan? Pues ahí lo tienes...

-Ese no es Peter Pan, hada pesada...

-Déjame entrenarlo y tendrás tu guerra. Peter recordará aquí y tendrás esa maldita guerra...

-Dos días... -dijo el pirata resignado por tener que negociar con una hada tetona, una existencia tan miserable para él...

-Cuatro, tiene que estar listo para la batalla.

-Tres, es mi última oferta.

Tras un largo silencio el hada terminó aceptando.

-¡Atención, perros de agua sarnosos, queda establecido que en el tiempo de tres días tendrá lugar la guerra definitiva, una batalla entre el bien y el mal a muerto que determinará el futuro de este lugar por el resto de la historia!

Todos los piratas se pusieron a celebrarlo sacando sus pistolas y disparando al aire a lo que Alfred no pudo evitar revolverse al ver que estaba en el centro de todos los blancos colgando del mástil pero poco tiempo le dio pensar en eso, porque varias balas cortaron la cuerda haciendo que cayese sobre la pasarela que daba al mar y que se usaba para tirar a la gente al agua, hundiéndose.

-¡Peter! -Campanilla trató de ir a por él, pero le perdió conforme se hundía. Alfred lo veía todo negro.


Termine los examenes! Bueno no, porque empiezo con las recuperaciones... pero bueno, eso son recuperaciones y ya, recuperaciones muuu malas. Por fin, puedo respirar, salir, hablar de tiendas y de cines...

En fin, espero que os haya gustado el capitulo, esto ya toma forma, como siempre digo jejeje...

Todas las criticas y comentarios son aceptados! Me hacen mucha ilusion!