Cada vez oía la voz de Campanilla mas lejana y todo se nubló negro, mientras se mareaba y notaba todo más difuso. Trató de desatarse pero era imposible, esos piratas le habían atado muy bien. Notaba algunas algas y corales ya a sus pies, no parecía muy profundo o es que se había hundido muy rápido y aun no se había ahogado.

Vio una figura que se aproximaba a gran velocidad. Parecía nadar con el agua y ser una con él, era un ser que creaba hermosas figuras elegantes en el agua y que llegaba a hipnotizar. Entonces, extendió sus brazos y acercó su rostro. Alfred logró diferenciar dos largas coletas oscuras y una tez morena y bronceada. Le besó. Al principio, el joven se revolvió, no solo le estaba besando alguien en el fondo del mar mientras se ahogaba, sino que le estaba dando aire y era… una sirena . Vale, eso si que le empezaba a oler mal, era una tía con las tetas al aire (bueno, en realidad un poco planas) y una cola azul de pez con vibrantes colores azulados y verdosos.

La sirena empezó a cantar en una extraña lengua que nunca había oído, pero entendía perfectamente lo que decía. Entonces, esta se lo llevó nadando hacia la orilla donde Alfred pudo al fin tumbarse y respirar aliviado, con el Sol del atardecer dándole en la cara, ¡Jesús! Llevaban casi dos horas nadando hasta que por fin llegaron a una playa.

La sirena acarició con sus manos palmeadas la cara de Alfred y le beso lentamente en la boca, siguiente el de ojos azules el beso hasta que cayó en la cuenta de lo que realmente estaba haciendo y se sacudió, a lo que la joven de tez morena salió huyendo hacia el mar. Alfred se quedó un par de minutos pensativo, aclarando sus ideas y es que lo necesitaba porque todo estaba pasando muy deprisa. Arthur seguía preso de ese loco, un hada tetona le perseguía y le acababa de besar una sirena.

Logró soltarse de sus ataduras y miró el cielo estrellado. Nunca había visto una Luna tan grande y tantas estrellas centelleantes. Vio que tras él, oculto entre los árboles había un pequeño campamento en los arboles, decidió acercarse y vio como alrededor de una mesa había unas personas comiendo, pegando gritos y lanzando comida.

-Panda de salvajes… -dijo mientras les observaba.

-¡Antonio, cógelo! –gritó Francis mientras le lanzaba plátanos a modo de proyectil.

-¡Ay! –dijo el de ojos verdes- te vas a enterar… -acto seguido se tiró sobre él con tarta en las manos y manchándole la cara.

-¡Mi pelo!

-No seas marica, rubio… -dijo el albino que observaba el espectáculo riéndose.

-Ne, ne, ¡fratello! –dijo Feli mientras le traía a su hermano mayor lasagna de regaliz- ¡Pruébalo!

-¡No quiero esa basura! –el mayor vio de reojo el plato y lo probó. No pudo evitar vomitar un rato después.

Alfred decidió dejar de ver ese espectáculo de niños pequeños protagonizado por jóvenes fácilmente de su edad o incluso mayores. Se retiró hacia un hueco entre las palmeras de la playa y se quedó mirando las estrellas pensando en Arthur. ¿Cómo estaría hoy? Y más después de ver ese espectáculo tan patético.

Se quedó dormido, acunado por el sonido de las olas rompiendo suavemente contra la playa.

-¿Quién crees que es? –pregunto Francis.

-No sé, pero yo creo que es un pirata…-respondió Toni.

-¡Si tienes los dientes blancos! –exclamó Gil.

-¡Y tiene una ropa muy rara! –como no, Francis tuvo que apuntar el dato estilístico que faltaba.

Alfred oyó unas voces extrañas a lo lejos, abrió los ojos y se vio rodeado de esos chicos que ayer estaban haciendo el tonto mientras cenaban.

-¡Ah! –Alfred no pudo evitar dar un bote del susto.

-¿Quién es ese? –dijo Gil.

-¿Quién soy? Debería preguntaros quien sois vosotros, que tenéis veinte años y os comportáis como críos de primaria…

Los tres jóvenes se miraron entre sí y no pudieron evitar partirse de risa. Alfred les miró como buen adulto completamente indignado.

-Sólo tenemos doce años… -dijo Francis riéndose.

-¡Ay, este ser es muy gracioso!

-No, si está claro que mentalmente no pasais de los diez años…

-Bueno chicos, hay que hacer lo que nos mandó Elí… -dijo Gil.

-Oh, es verdad…

-¿Lo qué dijo Eli…? –murmuró Alfred.

-¡A por él! –gritaron los tres mientras sacaban sus puñales y corrían a por Alfred.

El rubio no pudo evitar mirarles asombrado y echar a correr por toda la playa y metiéndose en esa mezcla rara de selva y bosque tropezando con el peculiar campamento y cayendo en una trampa que le cogió del pie y le hizo colgar boca abajo.

-¡Socorro! ¡Ayudaaa! ¡Campanillaaaa! –gritaba.

En ese momento la pequeña hada salió de entre los árboles y se posó delante de él.

-¡Si estás vivo! –dijo alegre.

-¡Sí, Campanilla! Sueltame aho…- no le dio ni tiempo a terminar la frase cuando una flecha disparada desde abajo cortó la cuerda y le tiró al suelo.

-¡Ah!

Los tres que le perseguían junto a los gemelos llegaron a esa especie de patio o plaza en torno a la que estaba todo el campamento ordenado.

-¡Muerte!-gritó Gil.

Alfred no pudo evitar ponerse de pie corriendo a pesar de las contusiones que tenia después de la caída.

-¡Niños perdidos esperad! –dijo Campanilla -¿Es que acaso no le habéis reconocido? ¡E s Peter Pan!

-No digas bobadas Campanilla –dijo Antonio- Peter nos dejó hace años…. ¿Por qué volvería?

-Además, es un adulto y Peter nos prometió que jamás nos dejaría y crecería… -apuntó Gilbert.

-Y lleva gafas… aquí nadie las lleva… -dijo Lovino.

Esta era una situación que ya estaba cabreando al rubio de ojos azules. Esos chicos se creían niños, ¿No habían visto que estaban también algo creciditos para ser niños? Encima persiguiendo adultos… podrían empezar a perseguirse ellos…

-¡Quiero hablar con un adulto! ¡Aunque sea mentalmente, porque vosotros solo lo sois en cuerpo! ¡Alguien que mande!

En ese momento todos se miraron entre ellos mismos y se rieron, pero callaron en cuanto oyeron llegar a cierta persona.

-¡Es Eli nee saaan! –dijo Feli mientras miraba a los arboles.

En ese momento una figura cayó del cielo desde los arboles haciendo varias volteretas hasta caer al suelo. Era una chica de pelo largo castaño y ojos verdes, Llevaba ropa de chicos pero un escote que dejaba ver sus atributos femeninos en el pecho, además de una espada atada a un cinto..

-Está bien, habla conmigo –dijo la joven.


Bueeeno! Capitulo terminado! Siento mucho todos los meses de retraso pero es que con estos estudios no tengo ni tiempo para respirar ni decir hola!

Espero que os guste! Por fin han salido los """niños""" perdidos y su líder super varonil xD comentad! Comentad todo lo que queríais!