EPÍLOGO

El edificio del Ministerio de Magia, era conocido por su buen gusto en la decoración interior y la magnificencia del edificio exterior. Se encontraba situado en una de las zonas más hermosas de toda Inglaterra y en realidad se trataba de la adaptación de un viejo palacete del siglo diecisiete que había sido propiedad (antiguamente) de algunos nobles muggles, que habían tenido la mala suerte de haberse encontrado en París, cuando estalló la Revolución Francesa, y que como muchos otros habían acabado siendo guillotinados en medio de la expectación del populacho francés.

Después de aquello, el palacete había permanecido deshabitado hasta que en la segunda mitad del siglo diecinueve, la comunidad mágica la compró y la adecuó para ser su edificio representativo. Por supuesto que había sido protegido con todas clases de hechizos anti-muggles, y también algunos hechizos de protección contra los mismos magos. De hecho, solo se encontraba un sistema mágico de protección mejor, en Hogwarts y aquello también tenía que ver por quien era su director.

La actividad no cesaba nunca dentro del mismo, ya que mientras de día, había la actividad administrativa habitual, de noche se encontraban de guardia grupos de desmemorizadores profesionales, aurors y a veces, miembros del departamento del Uso Indebido de Objetos Muggles. Había tantos departamentos que en más de una ocasión, el edificio recordaba una gran colmena de abejas obreras.

Todo hacía pensar que ese día sería como cualquier otro, los trabajadores hacían sus trabajos acostumbrados, así que nadie prestó mucha atención cuando en la oficina de empadronamiento (requisito indispensable para todos aquellos magos o brujas que vengan del extranjero o hayan residido fuera del país durante un largo período de tiempo), vino una familia al completo. De hecho, era tan habitual que la empleada ni tan siquiera levantó la vista cuando dijo la palabra "siguiente".

- Buenos días.- Dijo una voz masculina.- Venimos a empadronarnos.

- ¿Nacidos dentro o fuera de Gran Bretaña?- Preguntó la administrativa.

- Dentro. Vivimos aquí hasta hace catorce años que nos mudamos a Norteamérica.

- ¿Nombres?

- James y Lily Potter.

PLOCK. El tintero donde estaba mojando la pluma en aquellos momentos, se volcó por la impresión. La mujer levantó la cabeza lentamente y se encontró mirando a una versión más mayor de Harry Potter, solo que sin la cicatriz y con los ojos azules. Perdió todo el color que le quedaba cuando al lado del hombre vio a una mujer de largo pelo pelirrojo, piel pálida y ojos verdes que sonreía.

- Me... ¿me disculpan un momento?- Preguntó temblorosamente.

- Sí, claro.- Dijo la mujer.- Disculpe... ¿se encuentra bien?

- Sí, sí... muy bien.- Dijo mientras salía de su oficina.- Todo lo bien que se puede estar cuando ves y hablas con alguien supuestamente muerto.- Murmuró para sí.

La mujer salió lo más rápido que pudo de su oficina y se dirigió directamente al despacho de su superior. Seguramente él podría hablarlo con el ministro. Todavía con manos temblorosas, llamó a la puerta.

- Adelante.

- Con... con su permiso señor Rickman...

- ¿Qué ocurre, Alice?... ¡Cualquiera diría que has visto a un muerto!

- A un muerto no, señor... a dos.- Dijo Alice.

- ¿Perdón?

La mujer se acercó hasta el escritorio y comenzó a relatarle lo que había visto, y como se había desarrollado. Cuando acabó de hablar, el hombre ante si estaba bastante pálido, pero intentando actuar lo más racionalmente posible.

- ¿Estás segura, Alice?

- Totalmente, señor. ¡Aquel hombre es idéntico a Harry Potter! Y usted ya sabe lo que se dice... que el joven Potter es igual que su padre excepto por sus ojos y por su cicatriz.

- Bien, veamos...

Alice acompañó a su jefe de departamento hasta su oficina, donde todavía estaban los supuestos James y Lily Potter, y para su sorpresa también vieron a una niña pelirroja que permanecía al lado de su madre y que antes no se había visto debido a que el escritorio, era más alto que ella. Pudo observar como el señor Rickman también palidecía considerablemente y se giraba hacía ella.

- Llévalos a mi oficina. Yo vendré lo más rápido que pueda.

- Sí, señor.- Dijo ella. Tomó aire y volvió a entrar en la oficina sonriendo per muy pálida.- Por favor, si me acompañan se lo agradeceré.

La familia "Potter" siguió a la administrativa del ministerio hasta la oficina del jefe de departamento, compartiendo entre si sonrisas cómplices, que su guía omitió debido al nerviosismo que sentía.

- ¿Ocurre algo señorita?- Preguntó el supuesto James Potter.

- No... no, nada. ¿Por qué lo pregunta?

- Es que no consideramos que sea muy normal el que lleven a alguien que tan solo quiere empadronarse a la oficina del jefe de departamento.

- Bueno... verá... es que se trata de un caso especial.- Dijo nerviosa.- Pero si esperan a que regrese mi jefe, se lo explicará todo.

Como si hubiese sido llamado con una campanilla, en aquellos momentos apareció Orión Rickman, seguido por el mismo ministro Cornelius Fudge (hay que ver lo mal que me cae este hombre) que traía una expresión de incredulidad que rápidamente cambió a una de sorpresa en cuanto vio a la familia que estaba sentada en la oficina.

- ¡Cornelius Fudge!- Dijo James alegremente.- ¿Qué haces aquí? ¿En que sección del ministerio trabajas ahora?

- Ministro...- Dijo en voz muy baja Fudge.

- ¡Ministro! ¡Woooo! ¡No teníamos ni idea!- Alborotó el otro.

- Claro que no, James.- Dijo Lily.- Vivir apartados de la Comunidad Mágica tiene estas cosas ¿lo sabías?

- Oh, vamos Lily... no seas así.

En aquel momento, fue como si le hubieran puestos pilas nuevas al Ministro porque pareció salir de su ensimismamiento y con una voz un tanto enfadada rugió.

- ¿¡QUIÉNES SOIS!? ¡ESTO, ES UNA BORMA DE MUY MAL GUSTO!

- ¿Cómo que quienes somos?- preguntó perplejo James Potter.- Fudge, creí que nos recordabas. Ella es Lily y yo James... ya sabes, los Potter... ¡Ah, se me olvidaba! Ella es nuestra hija, Bella.

- ¡JAMES Y LILY POTTER ESTÁN MUERTOS!- Gritó.- ¡MURIERON LA NOCHE DE HALLOWEEN DE 1981!

- ¿Qué?- Preguntaron los dos perplejos.

- ¿Eso es lo que creyeron?- Preguntó Lily.- Bueno, no les culpo. Nos marchamos tan de repente...- Y añadió con tristeza.- pero no hubiéramos sido capaces de permanecer más tiempo allí... no sin Harry.

Fue decir "Harry" y las caras de James y la niña, Bella, también se entristecieron, haciendo que el ministro y el señor Rickman se confundieran por tal cambio brutal.

- ¿Qué quiere decir "sin Harry"?- Preguntó Alice con cautela.

- ¿Cómo que queremos decir con "sin Harry"- Preguntó James.- Exactamente eso.

- No queríamos estar en el mismo sitio donde Voldemort, mató a nuestro bebé... y sinceramente, si no fuera porque queremos que Bella estudie en Hogwarts...

- ¿De que diantres están hablando?- Dijo el ministro.- ¡Harry Potter no está muerto!

- ¡Claro que está muerto.- Dijo Lily con ojos llorosos y muy enfadada.- ¡Yo misma le vi!- Y añadió más despacio.- Tan pálido y quieto... con la frente ensangrentada por esa horrible herida... es algo que no olvidaré nunca.

Los miembros del ministerio cada vez estaban más confusos a cada momento que pasaba. ¿Eran o no eran realmente los Potter? ¿Habían o no habían muerto James y Lily Potter hace catorce años? Finalmente, fue el ministro quien rompió el silencio que e formó en la sala después de la última declaración.

- Bien... si realmente son James y Lily Potter no les importará demostrarlo ¿verdad?

- No, claro que no.- Contestó James.- Pero... ¿Cómo?

- Con verisaterum, claro.- Dijo el ministro con rotundidad.

- Ah, muy bien.- Dijo Lily como si tal cosa.

Un rato más tarde, la noticia de que los Potter se habían presentado en el ministerio vivitos y con una hija se extendió por todo el edificio y había toda una multitud de personas, esperando fuera del despacho de Orión Rickman; donde se estaba realizando la confirmación mediante verisaterum.

- Bien.- Dijo el ministro una vez la pareja bebió el suero de la verdad.- Ahora que ya no pueden mentir. ¿Cuál es vuestro nombre?

- James y Lily Potter.- Contestó ella.- Y Bella Potter, claro.

El ministro palideció de forma muy considerable ante la respuesta, se miró nerviosamente las manos y volvió a preguntar.

- ¿Dónde habéis estado durante los últimos catorce años?

- Bien, después que Voldemort atacara nuestra casa y matara a nuestro hijo Harry, no pudimos soportar el quedarnos allí por más tiempo, así que nos marchamos dejándolo todo, lo más rápidamente posible y viajamos a Norteamérica... la verdad es que es que no teníamos intención de volver.- Explicó James.- Nos apartamos de la Comunidad mágica y vivimos en un pequeño pueblo muggle muy agradable. La razón por la que hemos regresado es porque Bella, debe comenzar la escuela pronto y tanto Lily como yo, queríamos que fuera a Hogwarts.

- Es... es suficiente...- Dijo Fudge tan pálido como una vela.- Os creo.

Fuera del despacho se levantaron murmullos que decían que los Potter estaban vivos y lo que eso supondría...

- Pero... debo hacerle una aclaración, señor Potter.- Continuó Fudge.- Harry Potter no murió aquella noche. De hecho, sigue bien vivo.

- ¿¡QUÉ!?- Exclamaron Lily y James.- Pero... ¡nadie ha sobrevivido al Avada Kedavra!

- Él lo hizo.- Sentenció Fudge.- Lo único que le quedó como secuela fue una pequeña cicatriz en forma de relámpago en la frente.

- ¿Dónde está?- Preguntó ansiosa Lily, mientras Bella saltaba alborotando por toda la habitación porque su hermano vivía.

- ¡Que preguntas de hacer, Lily! ¿Dónde quieres que esté? ¡Con Sirius, por supuesto! ¡Tal y como dejamos constancia por si nos pasaba algo!- Alborotó James.- ¡Ya tengo ganas de verlos!

- Sirius... ¿Black?- Preguntó Fudge perplejo.

- Sí, claro.- Respondió James.- ¿Quién más? ¿Acaso no está con él?

- ¡Por supuesto que no está con él! ¿¡Cómo se le ocurre que lo íbamos a enviar a vivir con un mortífago!? ¡Él mortífago que los traicionó!

Se hizo otra vez un silencio en la sala, mientras James y Lily lo miraban estupefactos y Bella, había dejado de alborotar por toda la habitación y también miraba al ministro perpleja.

- Sirius... ¿un mortífago?- Repitió Lily.

- ¿Traicionarnos?- Repitió James

- ¿¡DE DONDE HA SACADO ESO!? ¡SIRIUS NO ES NINGÚN MORTIFAGO! NI NINGÚN TRAIDOR!- Gritaron a la vez.

- ¡Claro que sí!- Repitió Fudge.- ¡Sirius Black era su guardián secreto y los traicionó!

- ¿Quién le ha dicho que Sirius era nuestro guardián secreto?- Preguntó James.- Espero que no sea esa la única prueba que tienen para calumniarlo de tal forma porque no lo era.

- ¿Qué?

- Que Sirius no era nuestro guardián secreto.- Dijo Lily.- Es cierto que lo iba a ser pero se cambió en el último momento por Peter Pettigrew. Sirius nos convenció, pensaba que sería la idea perfecta, Voldemort lo seguiría a él y nadie sospecharía de Peter... Quien nos iba a decir que en verdad era Peter el traidor que sabíamos que había...

- Cuando coja a esa rata la voy a...- Comenzó James.

- Pero... es no es posible.- Todavía farfullaba Fudge.- Eso quiere decir... ¿qué Black es realmente inocente? ¿Qué los chicos tenían razón aquella vez?

- Señor...- comenzó Alice.- le recuerdo que todavía siguen bajo el efecto del verisaterum.

Aquello hizo que todo se pusiera de cabeza, ya que tan solo dos segundos más tarde Fudge estaba dando órdenes a diestro y siniestro para compensar esa situación. A unos, los mandó a redactar una disculpa oficial para Sirius Black así como una indemnización por aquellos doce años en Azkaban y otro más huyendo. A otros que se encargaran de restaurar la custodia legal de Harry Potter a su padres, así como realizar los empadronamientos correspondientes y por último a otros que se encargaran de dar una rueda de prensa para que las noticias salieran en el ejemplar de la tarde del Profeta. Así mismo, envió a un grupo de magos a buscara a Harry a Privet Drive, aunque volvieron poco después diciendo que allí no estaba.

Fue en aquel momento cuando apareció Percy Weasley y se dirigió al ministro asegurándole que él sabía donde estaba Harry.

- Verá señor... Harry se encuentra junto con mi familia en Hogwarts.- Dijo el pelirrojo.

- ¿En Hogwarts? ¿Y puedo saber que hace allí?

- Es que hace poco fue el cumpleaños de Harry y le hicimos una fiesta sorpresa en el castillo. Si quiere, puedo acompañar a los Potter hasta Hogwarts y explicarle la situación al profesor Dumbledore.

- Sí, muchas gracias Weasley.

Diez minutos más tarde salían del edificio del ministerio, para ir a través de un traslador hasta Hogwarts. Cuando ya estaban lo bastante alejados del edificio, Percy se giró a los otros y les dio una mirada llena de temor y admiración.

- Es la mejor actuación que he visto en mi vida.- Dijo muy serio.- ¡Casi me lo creo yo y se toda la verdad!

- Muchas gracias.- Fue lo único que dijeron con malas sonrisa.

Aquella tarde, todos los ejemplares del profeta, el periódico de los magos llevaba en la primera página un titular que decía así:

"LOS POTTER SIGUEN VIVOS, SIRIUS BLACK INOCENTE"

FIN

Nota autora: Uolaaaaa! Bien, aquí lo tenéis... el epílogo! ^^ como he recibido tantas peticiones... no me podía negar... así que me he pasado toda esta semana pasado escribiendo un final para esta historia... Espero que os guste... (he sido demasiado buena, con lo mal que me cae Cornelius Fudge, no debería haberlo dejado tan bien)...

Bien... a lo que iba... ahora sí que esta historia se ha acabado... nada de segundos epílogos, please... pero no os negaré... que muchos de lo reviews me pedían una segunda parte de la historia... y he de decir que me lo estoy pensando. Hasta ese momento no me lo había planteado... pero mira ahora me parece interesante. ¡Pero eso no quiere decir que os podéis hacer ilusiones de que la historia va a seguir! Yo voy mucho por puntazos... y debo estar muuuuuy inspirada para comenzar una historia, no solo que me parezca interesante. ^^ Además, me gusta comenzar a publicar cuando ya llevo un par de capítulos por si acaso debo cambiar algo (aquí soy como Silverstar, de la cual soy Beta, y ella también es la mía) así que a pesar de todo... todavía faltaría... Pero mirad, estoy trabajando en un fic... que bueno, a Silver le está gustando bastante... tal vez comience a publicarlo pronto.

Un beso y hasta pronto,

Khari

Pdta.: Ahhh... esto va especialmente para Dydrex Slytherin... no hace falta que presiones! Ya lo estaba a punto de subir!