Para cuando entro a la habitación, la frustración había acabado con su enojo, había estado muy cerca de rendirse a los encantos de Isaac, con esos besos que lo convertían en un animalito domestico, pero la razón había regresado antes de hacer una estupidez.

Poco tiempo después, tok,… tok, escucho el llamado insistente a su puerta.

Por supuesto que no fue corriendo a abrirla más bien se sentó en la cama con el ceño fruncido y cruzado de brazos.

– Stiles por favor, Abre!, Stiles! Abre!
– No,…y mucho menos a ti.
Traidor…
– Esa reacción es ofensiva y me enfada.
– Analízalo con tu psicólogo, Scotti. Por que yo no volveré a prestarte mi oreja… – dijo y luego susurro enrojecidamente – u otra parte de mi cuerpo.

– eh! ¿Por que? Con lo lindo que seria mordisquearte la oreja un rato.

– mhn!…,idiota. – En lo poco que tardo en decirlo pudo escuchar unos pasos acercándose. – Genial. – pensó.

– Stiles te ordeno que abras esa puerta, oh…, vamos! Prometo no hacer nada que tú no quieras.
…pero quizás algo que queramos los dos… que te parece.
Solo abre!.

– Vete al diablo, McCall.

– Estoy siendo considerado al pedirte que abras la puerta. Sabes que puedo abrir esta puerta sin tu maldito consentimiento.

– Y también puedes meterte una bala de aconito entre las pelotas, sin mi consentimiento.

– Stiles, no quiero hacerte daño, nunca se me pasaría por la cabeza, y tú sabes cuanto te quiero…,jamás… yo… jamás, y óyeme bien…

Scott estaba apunto de treparse por las ramas, y es que Stiles siempre logra exasperarlo, y aun así, es claro que le ama y Derek lo sabe, lo entiende y por ello lo frena antes de que diga mas estupideces, colocándole una mano en el hombro y recordándole su presencia – Creo que es una mala forma de incentivarlo a abrir la puerta.

– No intentes enseñarme modales.

– Solo digo, que así harás que sea mas fácil si explotamos la puerta.

Stiles podía escuchar la discusión de Scott con alguien más, lo que empezaba a fastidiarle de sobremanera.

Era como ser parte de un plan, pero de igual modo estar invisible en el, o ser el tesoro debajo de la gran X.

Como si fuera poco, estaban debatiendo la teoría de eliminar en varias formas esa puerta que le servia de escudo, y si otra estorbaba se iría con ella, esto lo fastidiaba como no tienen idea, por que sabia que ese cabeza hueca tenia razón, qué lo tenían en donde querían.

Para cuando abrió, con toda esa energía que lo caracteriza, el animo le cambio rápidamente, detrás del irritante Scotti estaba Derek.
Era como ver a Watson & Sherlock o Starkey & Hutch, en actitudes, no en apariencia, salvo que Derek piense en oxigenarse el cabello.
Eso no podría permitirlo, en ningún universo paralelo,…aunque con algo de bronceado o un tinte en tono gris…
Nha!.

El cabron de Hale no necesitaba nada, era sexy al natural, y ese pensamiento empezaba a asustarlo. En ese momento no sabia si llorar, o golpear la almohada. Estaba sintiendose atraido por su mismo sexo, y no solo por un hombre. Eran mas de uno; ¡¿Qué demonios pasaba con el?!

Al principio se había sentido algo tenso, vamos que lo primero que hizo una vez despertó, aquella mañana. Fue enloquecer en un arranque de feromonas Hale-anales en una fiestita privada entre tío y sobrino, cual sándwich mitad lobo-humano. Pero pronto recordó, que esto no era solo entre los Hale y el, esto era cuestión de manada.

Diez minutos, llevaba diez minutos compartiendo espacio con un par de capullos, que parecían un aro de saturno girando a su alrededor.

Stiles sencillamente había optado por permanecer sentado en el centro de la cama con brazos y piernas cruzadas, en una mala imitación de un jefe indio.

Scott se ubico pronto a su izquierda mientras Derek se había sentado a su derecha. Lo tenían rodeado, pero el no se movería, no señor. Ellos no le tocarían ni un solo cabello, no mas.

– Bueno, como veo que todo lo que te diga lo exageraras.

– pero, por supuesto, lo hará.

– Optare por ir directo a los hechos.
No vamos a dejarte ir de aquí.

– No vamos a dejarte ir.. Ahí si.. Nananana… que malitos.

– Ufff...que bueno que lo captas tan maduramente.

– Ahgsh.. Scott McCall ya me dejaron muy en claro que me tienen secuestrado, con poli infiltrado, y todo. No tengo opciones. Soy parte de esta locura por que puede que si salgo de aquí, meta en problemas a los demás. Pero estoy en contra, quizás no tanto en cuerpo como en espíritu… de acostarme o hacer algo físicamente incorrecto con vosotros.

– Nadie va a obligarte a hace..

– No termines esa maldita frase.

– Bien.

– Bien.

Derek suspiro, realmente está se volvería una relación algo complicada. Una vez los mas jóvenes se calmaron. Decidió hablar. – Si, estas mas tranquilo, podemos descansar de una vez.

– me parece mas que perfecto. – sonrío antipáticamente señalando la puerta

Hasta que mas tarde, noto que no se iba ninguno de los dos. Scotti mandaba un mensaje en su celular, lo que lo inquieto pero no quiso indagar por miedo a que Scotti pensara que tenia una actitud de noviecita celosa con él.
Derek por el contrario desde que entro solo se había quedado muy cómodamente recostando a un lado de él. Sin mediar palabra como intentando analizar la interacción de ambos adolescentes.

Intento no gritar.
Pero rayos que deseaba hacerlo.
Quería darles una patada a cada uno.

Respiro hondo, cerro los ojos, y los abrió sorprendido cuando sintio que ambos cuerpos salían de la cama. Los observo interesado por saber que diablos pasaba. Y se encontró con dos espaldas descubiertas. Ambos morenos se habían levantado de la cama sin negociar palabra, frente a el, para regalarle un gran Striptes.
La ropa había empezado a caer poco a poco, camisas, camisetas, cinturones, cremalleras bajas, calzoncillos al descubierto, calzados volando lejos, tan lejos como estaba la imaginación del castaño en ese momento. Realmente se había quedado sin palabras y sin aire, el color empezaba a elevarse como su temperatura.
Hasta que parpadeo y trato de calmar su instinto.
Parecía molesto de nuevo, y lo cierto era que tenía motivos para estarlo, ya que le estaban poniendo un cebo, obligándolo a elegir entre sus necesidades racionales y los deseos más básicos de su naturaleza.
El sexo

Bendito sexo.

– Acaso, realmente creen… ósea… me refiero… – trago la saliva de baba apunto de caer por su boca realmente tenia que mirar al techo, – Ustedes piensan que dormirán aquí.

– No lo habíamos pensado.

– Oh…

– Pero lo haremos.

– Ni de coña. Quiero decir,… claro que no. Este lugar es enorme, búsquense un rinconcito donde estirar sus patas.

Scott resoplo—Stiles deberías ser mucho mas comprensivo con nosotros. Estamos en esta situación por tu culpa.

– Mi culpa? Mi jodida culpa? Ustedes son los hombres lobos con fecha de celo, y es mi culpa?.

– Stiles, – Un Derek a medio vestir pero igual de imponente se le acerco. – solo quiero que contestes esta pregunta. Derek tomo la mano derecha de Stiles provocando que hasta los cabellos de su nuca se erizaran, y le miro profundamente haciéndolo sentir que se hundía en esos ojos – ¿Eres parte de esta manada?

Pero no estaba tan absorto como para caer – No me vengas con esa mierda, Derek, no pretendas engañarme con tu cuerpo de adonis, y tus bi-tribiseps bien marcadotes…, con esos brazos tan potentosos… – se soltó del agarre – no vengas a engatusarme!

– Stiles, no queremos engañarte. – se sentó a su izquierda, Scott también a medio vestir, siguiendo la conducta de Derek solo que sujetando la mano que estaba de su lado. – Prometemos no hacer nada.

– Aunque queramos, tu cuerpo todavía no se recupera del todo, y nosotros queremos cuidarte.
Pero…

– pero – replicó con voz tensa.– Lo de cuidarme iba muy bien adornado, Derek…, Pero ese "pero" no me gusta nada.

– Como tu dijiste somos hombres lobo, y estamos en la parte superior de esta manada. – prosiguió Scott – Yo como alpha y Derek como guía del alpha. Ambos necesitamos controlarnos demasiado cuando se trata de ti.

– por eso… – continuo, Derek.

– ¿Por eso, que?

– Aunque no nos entregues todo de ti, compártenos algo de ti. – sugirió scott.

– Solo piénsalo – susurro tentadoramente – como protectores de la manada, necesitamos descansar en paz.
Hace días que estamos fuera de orbita.

– Derek tu y tu tío nacieron fuera de orbita, apoyo la idea de que fueron aducidos por los ovnis. Además, todavía les parece que no les entregue todo de mi, enserio Scott.
¡¿Enserio?!
Me cabreas,…y como qué tendría que compartirles… de mi.

– Seria algo sencillo.

– Por qué sencillo, me huele a basura.

– No te imagines nada raro.

Stiles resopló. —No quiero ni imaginarme de qué puede tratarse...

– Tu aroma, tu cercanía, solo con tenerte cerca, sin sentir que nos temes o nos odias. Solo quédate junto a nosotros.

Stiles suspiro. – Solo eso, seguro.
Esta bien, pueden dormir aquí, pero con ropa.


Se miraron y tanto Peter como Parrish volvieron sus ojos hacia sus objetivos, y sintieron una expectación que les hizo desear la ronda extensa, pero luego decidieron que no, que les gustaba ese juego. Por que de alguna manera estaban haciendo parte de él, a su amante en conjunto. Puede que el castaño, no estuviese ahí, en cuerpo. Pero eso no evitaba que sintieran su presencia, su esencia multiplicada en cada rose.
– Bien – se acerco complacido a los dos chicos encadenados, arrodillados, presos de pies y manos. – Bien, Podemos llegar a un acuerdo... si se portan bien.

Enséñamelos –se los enseñó con un gruñido y él se echó a reír–. Corazón, puedes morderme cuando quieras. sonrío complacido Parrish sujetando el rostro de Isaac en una de sus manos.

—Y una cosa más, cariño —dijo con pies de plomo, observándolo con detenimiento desde donde estaba parado.— estos vegetes, van a enseñarles algo de su experiencia. – Jackson simplemente se ajito contra las cadenas, intentando liberarse, pero estaban cansados, la lucha con los mayores había sido extensa, y tenia que admitir. Que no podían irse sin Stiles.

Isaac pudo haber dicho algo en su defensa, pero no estaba en sus sentidos, el maltrato físico en contra de su voluntad le hacia sentir que otra vez era encerrado en una nevera, tanto el como Jackson se encontraban prisioneros en una habitación subterránea del departamento. Era la pocilga de Peter por lo que tenían entendido, este parecía un Sex Shop moderno.

Ambos jóvenes, en forma individual, había llegado a plantearse, que por stiles serian capaces de soportar compartirlo, es mas, había algo que los hacia sentir que debía ser así, algo animal en su interior, instintivo. Lo que no habían pensado, es en tener que entregarse también, le gustaba Stiles, todo podrían resumirlo en haber encontrado esa ansiedad, de un amante, con una mente despierta. Una persona al que no intimidaban. Un hombre al que habían prometido proteger.
Ahora y Siempre.

La decisión estaba echada, pero eso no significaba regalarse como un par de prostitutas a los encantos de esos idiotas, si ellos, querían también sus cuerpos, tendrían que luchar para tomarlos.