Sera bastante variado, espero le den una oportunidad. :) Los personajes de Teen Wolf no me pertenecen, es una historia mía, sin fines de lucro.

Parejas principales.

Stiles Stilinski/Jackson WhittemoreDerek Hale/Stiles Stilinski


Ensena de un futuro no muy lejano.

-Stiles, crees… qué… nosotros, no fuimos hechos para ser amados- El castaño abrió los ojos ante tal pregunta. El rubio suspiro apretando la guitarra a su cuerpo. -Digo, hemos perdido a gente qué amamos, y nos hemos fijado en personas totalmente fuera de nuestra liga. En mi caso, primero Lydia…,-soltó sonrojandose -luego Alison y al final…, Ya sabes.
El castaño sonrío.- No, no se…- dijo fingiendo demencia. -Cálmate - sé rió.- Tampoco es para que te pongas así, princesa.
Jackson gruño semi-divertido. Volvió a tocar algunas notas y, observo a stiles que abría sus brazos, parado en medio del bosque, dejando que el viento intentara atravesarlo.- Será qué siempre duele enamorarse.
Stiles abrió los ojos, se giro mirando a Jackson con una ceja alzada.- Seguro qué eso no os haceis ningún efecto, ¿verdad? -Dijo señalando las latas de cerveza que se habían bajado entre los dos, las cuales estaban a un lado de los pies de Jackson.
-¡hablo enserio!
-Yo también, ¡joder! ¿Que te hicieron el fin de semana?¿te amputaron los cojones? -Suspiro -Volviste demasiado sensible, pareces embarazada primeriza.-Gruño en advertencia. El castaño sonrío y se acomodo a un lado de su amigo, sentándose en el mismo tronco viejo y quemado. Alzo dos vecez, ambas cejas provocando qué el rubio sonrieran sin desearlo. Entonces coloco ambos codos sobre sus piernas, girando su rostro hacia su derecha. Dándole completamente su atención. Para luego dirigirle una mirada algo enternecida.- Princesa…, -escucho el gruñido nuevamente, stiles volvió a reír. jackson observo al boquifloja qué tantos dolores de cabeza le causaba. Y simplemente se fueron acercando, pero no tanto como para llegar a besarse- No, sientas miedo de amar. - coloco su mano sobre la rodilla del rubio.- Unos, se pasa la vida esperando que llegue… otros, tienen qué correr asía él.
- Entonces, ¿Por qué no me aceptas?- Dijo acariciando la mejilla de stiles quien se ruborizo en el proceso. Pero, no se alejo ni quito la mirada.
- Somos como dos niños, buscando amor.- Ambos parecían recordar en sus memorias aquellos dolorosos momentos. Reflejando en sus pupilas cada una de sus tristezas… -Soy el chaval nuevo y tu el engreído del instituto. Apenas, entramos en la jodida "adultes". No sabes lo que quieres…- suspiro ante esos enormes ojos verdes - solo pretendes saberlo.


Chapter 1

Buscando; valor

Mientras intentaba no evocar el fantasma de Claudia, Stiles, su único hijo, quiso que el dormitorio se quedara tal y como estaba, reaccionando airadamente a cualquier cambio que hacia en la casa, llorando cuando John traslado la cama frente a una pared diferente, poco después del fallecimiento de claudia. Stiles dijo que quería todo tal y como estaba antes, para poder entrar al dormitorio y recordar cuando el y su madre se acurrucaban en la cama para ver el programa de Oprah o reír con The Nanny o a contar cuentos. Así podría visualizar a su mamita como cuando estaba viva. No quería perder aquel vinculo tan fuerte con el pasado, y John trato de respetar sus deseos y sentimientos.

Por el bien de Stiles, decidió no remodelar el dormitorio principal. Tampoco dormir en el. La habitación se mantuvo desocupada por varios meces. El sheriff dejo las cosas en manos del destino. Implorando que en algún momento volviese todo a la normalidad. Tras cumplirse tres meses del deceso de claudia, pensó que ya habían establecido algo semejante a una nueva rutina. Pero, a pesar de que la vida parecía impulsarlos hacia adelante, tanto padre e hijo se negaban inconscientemente a aceptar los hechos y seguir.

Fueron cinco meses difíciles para ambos. En los que John creyó que él y Stiles, ya habían aprendido a estar en paz con la ausencia de Claudia y a vivir con su recuerdo, pero cometió el error de abrir aquella habitación qué alguna vez compartió con esa perfecta mujer que todo le dio, hasta el final de sus días.

Derrotado, salio dejando la puerta abierta de aquella recamara. Bajo las escaleras sin prestarle atención a la llegada de su hijo del colegio. Tomo su vehículo de oficial y se dirigió apretando el acelerador, al primer bar abierto qué encontró esa tarde. Fue el inicio de un horrible y largo proceso de autodestrucción.

Solo bastaron dos meses más, para que aquella vieja adicción de su juventud, volviera a dominar su vida. Sus faltas en el trabajo eran continuas. Su mal carácter dominaba su día a día y su hijo, paso a ser una sombra qué se arrastraba en su casa. sin decir palabra alguna, Solo observarlo con pena, tal vez dolor y desilusión.

John, solo cerraba los ojos para seguir consumiendo la poca cordura que le quedaba. Las amistades se fueron alejando del ermitaño y a John no le importo. Al igual que ni siquiera pensó en lo que esto afectaba al pequeño niño que sentía que mas personas desaparecían del pequeño mapa que representaba su vida. Si las personas se alejaban de su padre al perecer también lo hacían de él.

Los niños no se acercaban al antisocial hiperactivos qué parecía hablar solo en los recreos.

Una tarde tras recibir un aviso de sus superiores, como ultima advertencia para conservar su trabajo. John bebió con soberbia. Soltando ironía tras ironías. Contando cada cosa qué había hecho por esté maldito pueblo, qué ahora le daba la espalda. Jerry, uno de los últimos amigos que le quedaban al oficial. Le recomendó dejar de beber y dirigirse a su hogar. -Recuerda a tu hijo. -Le dijo el hombre mayor de barba candado y ojos oscuros.- No crees que lo has dejado demasiado solo. -Solo…, pensó John. Solo en él. Solo, en su soledad. Solo…nadie mas importaba. Solo él y su dolor…, el hombre lo vio en sus ojos. Negó algo entristecido por la caída de un hombre tan imponente y honrado, como lo fue John.

Furioso, intento levantarse para exigirle a ese hombre que se callara y no se metiera en su vida. Pero las rodillas no soportaron su propio peso y callo volcándose sobre la camisa verde con la insignia pesada, lo poco de alcohol qué le había quedado en el baso.

Molesto, por las miradas que le dirigían. John se levanto a tropezones y empujando sillas, se fue de aquel lugar.- Ahí va una leyenda.- Susurro el hombre dolido.

Al llegar esa noche. John ignoro la mochila tirada en el sofá. Mochila que stiles siempre guardaba en su habitación, la televisión encendida pero sin aire o cable. Solo el gris desolador como imagen. También ignoro el baso de leche abandonado a la mitad sobre la mesada de la cocina. Pero no pudo ignorar la falta de una fotografía sobre la mesa qué se encontraba en el camino a la escalera.

John permitió qué el alcohol dirigiera sus reacciones.-Stiles -soltó algo molesto, colocando un pie en el final de la escalera y empezando a subir con torpeza- ¡Stiles!- reclamo al niño de apenas unos once años.- ¿do-donde estas?- pregunto como la lengua se lo permitió. Al no recibir respuestas, empezó a impacientarse. La casa a oscuras, parecía querer ponerlo sobre aviso.
- hijo…- Cuando observo la habitación de su amada esposa abierta y lo qué parecían los restos, del marco de un cuadro, regados en el suelo del pasillo. John, sintió una opresión en el pecho y el cosquilleo eléctrico recorriendo su cuerpo. El grito ahogado, llamando a su hijo en su mente paso a ser real tras correr con energía renovada buscando al niño por toda la casa. Pero no lo hallaba, hasta que en silencio escucho el goteo del agua dándole en cada gota que caída el lugar donde su hijo se encontraba.

A largas zancadas se acerco al cuarto de baño de la habitación principal. Allí estaba, junto con varias pastillas alrededor de su frágil cuerpo, el cual se hallaba sumergido en la tina del baño. Las burbujas le alertaron que aun estaba vivo. Lo socorrió sujetándolo de ambos brazos y trayéndolo de nuevo a los suyos. Suplico que no le dejara, que no lo abandonara el también. Stiles solo balbuceaba llamando a su madre y deseando volver a ella.- Déjame morir papá, Déjame ir con ella, Quiero verla, ¡déjame!, Papá, déjame… ir…,solo déjame.- los susurros y lamentos en aquel niño fueron lo bastante para evaporar todo rastro de alcohol en él. ¿Por que habría de querer estar con el hombre que le ignoro por tanto tiempo? Alguien qué lo dejo prácticamente a su suerte, siendo solo un niño.
John se permitió llorar abrazando a su hijo a su cuerpo y montándolo al carro para llevarlo a un hospital. No sabia cuanto había estado stiles bajo el agua. Si bien le había dado los primeros auxilios, no se confiaba.

-Por que no me dejaste ir con ella.- Fue lo primero que le dijo stiles al despertar y encontrarlo junto a él. John sintió miedo al ver la mirada de su hijo reclamándole. ¿Tanto era su deseo de morir?.¿Qué le había echó a su hijo?¿tanto le ignoro?¿tanto le afecto? . Se apoyo en la psicología infantil por consejo de un doctor.
Jhon, intento acercarse a stiles nuevamente. Busco a una psicóloga quee logro entablar unas pocas palabras con el niño. a pesar del poco agrado que stiles demostraba por ello, no fue del todo un fracaso.

La mujer hablo con jhon, dándole su informe. Uno que aterrorizaría al sheriff hasta la medula. Stiles, en sus sesiones, dijo a ver estado cerca de irse con su mama. Dijo que la había escuchado llamándole y eso solo lo incentivaba a desear volverlo a intentarlo.

-Intentar, ¿qué?- Pregunto en un intento de equivocarse en su horrendo presentimiento.
-Suicidarse, - jhon se hundió en sus hombros y observo sus zapatos sin lustrar. -Stiles, siente que usted alejo a su madre al detenerlo la primera vez.
-Fue la única.- susurro.
-Al parecer él no lo cree así.
-¡Entonces!- levanto el rostro mirando a la mujer tras el escritorio-,¡¿Qué es lo qué debo hacer?! -Pregunto, como el padre completamente asustado que era.
-Hable con el…, demuestre su interés y explíquele la falta de su esposa de un modo que Stiles lo asimile y lo comprenda. Si usted no le demuestra seguridad, stiles no se sentirá a gusto con usted.

Pero eso no sucedió. Stiles volvió a intentarlo un mes después. Las heridas en su muñeca permanecerían con él por el resto de su vida.

Agotado, John se sentó con una taza de café en la cocina. Sus ojos brillaron ante una botella asentada a un lado de la heladera. La tentación lo guío hasta allí. Pero algo detuvo su encuentro con ella. Era un adorno colocado sobre la heladera y olvidado con el tiempo. Tenia polvo y aun así brillaba llamando la atención de sheriff. Al tomarlo entre sus manos. Jhon recordó la historia. Pertenecía a la madre de claudia quien lo tomo como un recuerdo al escaparse de su casa. El amor la había hecho dejar sus principios y escaparse con quien tenia su corazón. John sonrío ante el recuerdo. La pequeña tetera de porcelana entre azul y blanca regreso a su lugar luego de ser cuidadosamente limpiada.

Suspiro, tomando la botella, para volcar su contenido dentro del fregadero. Sus ojos volvieron inconscientemente a la teterita y como si alguien le diera un empujón a sus pensamientos. John susurro. -Heder…- como el descubrimiento de un nuevo país en la región.

Era la única que podía salvarlo; Su ultimo recurso. Pidió a Jordan su asistente, que buscara aquel numero de teléfono y apenas lo obtuvo se sentó dispuesto a discar'..., Pero su orgullo no lo dejaba.
Fue una llamada del colegio de stiles, un ojo morado de un compañero y el poco respeto que stiles le mostró, lo que lo arrastro a decidirse. Llamo a la madre de Claudia. La distinguidisima señora Heder Coltther, Abuela de stiles. No tenia una buena relación con John. En los once años de stiles, Heder había sido un nombre, salido regularmente de los labios de la dulce Claudia, con evidente nostalgia.
Stiles, solo vio a la mujer en la sepultura y había corrido, sin lograr alcanzarla. Sintiendo qué si tomaba su mano, seria la mano de su madre la que tocara. Pero eso no sucedió. Por que está ya se había subido a su auto y partido lejos.

A Heder solo le basto entrar al cuarto del chico, mirarle con evidente disgusto. Demostrándole lo desilusionada qué estaba por su comportamiento. Si estaba allí era solo por la memoria de su única hija y por lo desperado qué sonaba aquel inútil con el que su hija había osado casarse.
Stiles aun en un impulso se acerco a la mujer y la abrazo como si su vida dependiera de ella. Heder, aturdida por aquel gesto, se puso de rodillas, para poder ver a su nieto a los ojos. Eran los mismos ojos caramelo de Claudia, los mismos pómulos, la nariz respingada. Fue el cachetazo de un fantasma ausente, claudia.
El niño la miro con lagrimas de desesperación. -Hueles a mama.- susurro, hundiendo su rostro en el cuello de la mujer qué no salía de su asombro. Hasta la voz era similar a la de claudia cuando era niña.- te pareces a mama…- El pulso de la mujer tembló como si sufriera artritis y abrazo a su nieto con toda la fuerza que aun albergaba en ella, sin llegar a dañar al niño. John observo aquello con dolor permitiéndose sonreír levemente ante el primer movimiento de afecto de stiles con alguien, desde la muerte de claudia.

El castaño observo su muñeca vendada y luego el resto de su habitación.- puedes quedarte…
-Quiero irme con ella.
-Stiles…
-Tu no me necesitas…
-Eres mi hijo, claro que te necesito.
-Pudiste estar sin mi por varios meces, John. Puedes hacerlo por un tiempo mas. -"John", aquello dejo al sheriff destrozado. No recordaba la ultima vez que stiles le llamo: papá.
-Prométeme qué te cuidaras.
- lo prometo.
-Y, que volverás…

Stiles apretó la manija de su pequeña valija. Observo a su padre parado en la puerta y en un ultimo regalo de despedida. Soltó la valija y le abrazo. John dejo que las lagrimas corrieran como las de su hijo y le beso la mejilla y la frente deseando no dejarle ir. Le sujeto el rostro y le juro- te quiero…- fue lo ultimo qué Stiles escucho, antes de tomar nuevamente la valija y salir de su casa para entrar en el taxi donde lo esperaba su abuela.

El sheriff volvió a su rutina, ahora mas solitaria. Se inscribió en un centro de alcohólicos anónimos. Hizo terapia a pesar de no creer demasiado en ella y, empezó a socializar nuevamente con sus vecinos.

El cambio lo hizo por su hijo.
Esperando que algún día regresara y poder ver nuevamente su rostro de orgullo al mirarle. No fue fácil los primeros dos años. Mentiría si dijera que no callo un par de veces, pero volvió a levantarse y mirando la foto de su hijo y su difunta esposa. Encontró la fuerza qué necesitaba para ganar la batalla.

Recordó la ultima noche en el hospital, con stiles dormido por los calmantes y el acariciando las vendas que envolvían su muñeca. Era tan pequeño. Pero tan lleno de coraje como para enfrentarse a la misma muerte. Su mayor miedo. Fue la primera vez que John rezo. Pero no a Dios, ni a un santo. Le rezo a claudia, a su amor, a su todo. Le suplico una nueva oportunidad. No para el, si no para Stiles. Rogó, lloro e imploro hasta que sus ojos se rindieron y quedo dormido a un lado del pequeño.
Despertó sintiendo un cosquilleo en su mano derecha, mano que acariciaba, recorriendo a lo largo de los dedos de stiles. Sintio ese perfume a jazmín en el verano y escucho el suave llamado escondido en la lejanía de su mente.- John,…. John…- la calidez de aquella voz le hizo sonreír y apretar ligeramente, la mano que aun sostenía. Escucho un quejido y abrió los ojos observando a stiles despertando. John no supo. Si, fue el Alcohol aún sucumbiendo en su cuerpo o, el cansancio o, quizás la demencia luchando por morderlo.

Esa tarde en la que Stiles partió. John escucho nuevamente aquella voz, al cerrar la puerta y una paz enorme traspasar su pecho. Entonces comprendió qué había hecho bien en dejar ir a stiles. Entendió que en ese momento era lo que el corazón le sugería, justo. La distancia no destruiría la obvia unión sanguínea que compartían como padre e hijo y, John se encargaría de que Stiles volviera a amarle como el niño qué fue antes de la muerte de Claudia.

Después de aquello, cinco años pasarían hasta qué Stiles Stilinski dejara España y volviera a Inglaterra, específicamente al pequeño y poco amisto pueblo de Beicon Hill.
Lo que jamás se esperaría encontrar; serian seres de otro mundo escondiéndose de los qué aullaban bajo la luna.
Ni en sus mas locos sueños imagino qué dependería mas de una vez de ellos. Y ellos de él.