Chapter 2: Despedida, vuelo y mujeres.

El timbre sonó en el lobby ubicado en el centro de Madrid (España)

-Pero, ¡qué bonito!- Aquella voz qué siempre era tan dulce como la de una madre se había teñido de blanca ironía. - ,te veis como todo un ángel -Se alejo de la entrada dejándole espacio para pasar.

- Venga, tío, eso qué no me eh bañado aún.- sonrío, en cuanto puso los pies en el lugar.

Sin embargo, el rubio lo observo de arriba a bajo echando una mirada nada aceptable a la imagen qué el castaño le daba y, es qué estaba hecho una maraña: Todo despeinado, la camisa desarreglada, el jean arrugado, los ojos hinchados y los labios tan rojos como si los hubiera mordido él mismísimo conde Drácula. - Debería darte una buena tunda.

- eh…-carraspeo.-,mhm...¿Iñaki?- Intentando quitar la atención de esos ojos escrutadores.

- Esta mañana hemos discutido de nuevo…-la voz del rubio sonaba entrecortada y débil.- …por una tontería: Su madre quiere que nos mudemos cerca de ella.

- Bueno, qué rollo ahí con eso, ignórenla y listo.- su actitud había dado un giro radical.
El castaño siempre se tensaba cuando se hablaba de los padres de alguien.

- Oh, perdón, corrección; ella os manda a hacerlo. ¡Vale!, qué apenas hemos empezado a convivir como una jodida pareja…,- Los ojos se le llenaron de lagrimas, estaba a punto de llorar. Esa era la principal razón por la qué Stiles odiaba a ese guiñapo de Iñaki.

-lo habéis hablado, al menos.

-Se ha sentado en el sofá y me ha dicho que no tenía ganas de discutir por eso. Que no valía la pena.

- Pues, que gilipollas.

-Tenéis toda la razón.- se acomodo la bata floreada (la cual stiles siempre le criticaba, pues parecía un kimono de mujer) y pasaron a la cocina. Stiles se ubico detrás del pasa plato, en una de esas sillas modernas. Las mismas que te dejan endurecido el trasero con cinco segundos en el.- No puedo creer qué todavía nuestra relación gire entorno a su madre. Lo que ella dice, se hace.

- valla, tontería… - Realmente se sentía incomodo. El no sabia las cosas que aria por su madre si ella siguiera con vida. No se creía capas de opinar sobre la relación de otros con sus madres.

- Y eso no es lo peor…, dice qué yo no le cuido,¡ja!.- Sé quejo el - ¡Por favor! De no ser por mí, estaría sufriendo un coma diabético…, si ,yo, no le cuido, pues,¿Quién si no? Me eh vuelto su completo y perfecto sirviente…, si eso no le vasta ala señora…., pues…, ¡Qué se lo lleve!.

- No esta tan loca.- alego el castaño.

- te lo digo stiles, -dijo escuchando a su amigo reírse a sus espaldas, mientras preparaba el café para ambos.- Iñaki, esta hecho un crío.-Se quejo de su novio.

-Dejarle entonces.

-¡Dejarle!¿Pero que tú estas loco, tío? En todos mis locos años nunca eh tenido un amante como él.

- Apenas, tenéis… ¿que? Veinte…, veintiuno. Solo dale un patadón en el culo y os aseguro que detrás de esa puerta. -señalando a un costado, donde se veía a la distancia, la misma puerta, por donde el castaño entro segundo antes.
- tendréis una majada de tíos dispuesto a consolarte.

Isaac sonrío agradecido, desde que conoció a stiles en la academia de arte donde su novio impartía clases. Su mundo parecía menos oscuro y estresante. La diferencia de edad jamás se notaba y el chico era mas fiel qué un perro de cartera.

- Joder, Stiles, qué me hacéis ilusionar: no me tientes,¡Demonio!.- le sonrío sincero cristalizando sus ojos cielo-Bien, ahora qué habéis engañado a mi mal humor…,Dime, ¿Qué cojones haces así?

- ¿Qué que hago asi? Joder, Me debéis el taxi y un gran, GRAN, favor… ¿Si sabes qué deje una morenaza- silbo, formando con sus manos las curvas de una Venus frente a el.- de esas que te endulzan los ojos?.

- Sois mi hermano. - Se defendió.- el mas enano y flojo de los dos qué tengo.

-Vale, endulzare mis ojos en otra ocasión. Si es que no me suena el biper en los fondillos.- Le acuso.

Isaac le miro inocente.-Deberías apagarlo en momentos íntimos.

-Nunca llego a ellos, gracias a ti o, a Canden.

- De todas maneras, eres muy tierno para andar de farra, ¿no crees?.
Ambos se sonrieron detrás de las tasas de café, dispuestos a tomar un trago.

-pues nos prefereis, así. Tiernitos y bien jugosos.

- Le pateare al trasero a quien tiente con mordisquear tu inocencia, al menos la de tu cuerpo. -Se burlo su amigo.

-Ja, ja. Me cago de riza.

- ubica ese lenguaje.

-Si tía, Isaac…-ante eso Isaac le tiro el paño de la cocina enzima.

-Cállate.- ambos se sonrieron y suspiraron. -Extrañare esto…- susurro el rubio.

- Y…, yo.

- Realmente, ¿No quieres qué te lleve al aeropuerto?.-Stiles sonrío ante el puchero que el rubio le hacia.

- Nha. Me choca verte llorar como todo un marica.

- ¡Jodete! entonces.- Soltó arrugando el ceño.

El castaño le miro con cariño y estirando sus brazos le insito- Ven aquí.- Isaac resoplo, aliviano los hombros y bajo de su silla; bordeando el pasa platos, se acerco al menor: dejándose abrazar.

Isaac, no despidió a stiles en el aeropuerto.
Pero esa mañana; de todas formas, le dejo la camisa llena de lagrimas y un montón de regaños por los futuros problemas en los que intuía se podría meter su pequeño amigo.

Vuelo internacional, Conexión (1 o más escalas) 4 h 30 min. como mínimo.

En el avión stiles recapitulo sobre todo lo que se le venia encima. Sus traumas empezaban a golpearle en el cerebro, diciendo; Baja un cambio.
Suspiro abriendo y cerrando, sus lindas manos de artista reprimido, unas cuantas veces. Imitando la sensación de apretar un pequeño juguete de goma qué lo calmase, como lo psicópatas en las películas.
Su boleto daba justo en medio de otras dos personas. Odiaba los asientos de tres, uno seguro le terminaría babeando la camisa y la otra le roncaría en la oreja. Joder, con ese pensamiento. Stiles se coloco en ventanilla. Quizás, con suerte…, nadie le diría nada.
Se coloco sus enormes auriculares, parecidos a las orejeras para el frío y cerro sus ojos.

Su cuerpo se alerto ante la llegada de un intruso, o diría; Intrusa.

-Valla, creí haber pedido ventanilla.

-Si, Es un asco de mundo.- dijo, Sin siquiera mirarla y bajando su gorra hasta su nariz. Como si las luces internas de aquella metálica nave le molestaran.

- No espere…, mi boleto me dice que es ventanilla.

-Pues no será el primero que te miente ni el ultimo.

-¡¿Disculpa?! -le dijo, totalmente ofendida.

-Oh, vamos…., joder. ¿Qué quieres ver por ella? No hay mas qué unas putas nubes. Ni siquiera es época de pájaros para verlos emigrar.

-Cuida tu vocabulario conmigo, idiota. Y sal de mi asiento.

-oblígame.

Era uno de esos momentos qué a Stiles le recordarían mantener la boca cerrada. Solo, sintió como era sujetado por sus hombros y tirado al pasillo. Stiles, tomo su gorra que había caído a su pecho y miro a todos lados, buscando al culpable. Todos se hallaban ocupados acomodando sus maletas y sus traseros en sus respectivos lugares. Sus ojos volvieron a la mujer qué todo sonrisas se sentaba en el lugar que antes ocupaba. ¿Cómo diablos pudo sacarlo de allí?

-¿Cómo coño has echo eso?

-¿Cómo?,qué…,¿eh? -Dijo abriendo una revista de modas.

-joder, no me tome por estupido, ¿Cómo logro levantarme del asiento?

-oh, eso… estas muy delgado y suelo comer espinacas.

-Jaja. No es gracioso, maja.

Stiles se sentó prácticamente lanzándose sobre su asiento. Estaba molesto con aquella mujer pedante. La misma que parecía mirarlo de reojo y divertida. Mordiéndose el labio para no reírse a carcajadas de la forma en que el castaño peleaba con todas sus cosas. ¡Una simple mujer; lo había lanzado al suelo!

...

- disculpa…, disculpa.- le pico el hombro.

-Hm…

-Ehy, ¿podrías cambiarme el asiento?. Es… qué quiero ir cerca de mi hermana.- Stiles de ninguna manera le cambiaria el lugar a la hermana de aquella bruja.

-Hm.…

La azafata le pidió a la azabache qué tomara asiento. Pronto el avión despegaría.

La muchacha desesperada le suplico una vez mas.

- Cora, ya siéntate. Este zángano no te lo dará.

-Con qué no, eh?-de pronto se sintió como era jalado de la camisa, hacia arriba.- ¿Que? Joder.¡Me lleva la bruja!- la gorra se le había bajado tanto que no veía nada y los auriculares, que se habían desplazado hacia delante, apretaban la gorra causando que pudiese quitársela de los ojos con facilidad.

La mujer sentada en ventanilla gruño.- ¿A quien le llamas bruja?, ¡escuincle baboso!.

- oye, ¡este es mi asiento!, super creisy woman. Si no quiero dártelo, ¡no te lo doy!.

-Eso díselo a mi hermana no a mi.

-¿what?- la mujer se levanto, quitándole el sombrero y la bincha de los auriculares a stiles. Para luego volver a ocupar su lugar volviendo a su revista. El castaño pestañeo confundido aún siendo sujetado.

-ey, aquí al frente.

Entonces, Stiles noto que no era precisamente la mujer acurrucada con su revista en una esquina. La que lo estaba prácticamente ahorcando sujetándolo del cuello de la camisa. Miro al frente y observo a la azabache mas joven con ojos café y sonrisa para nada inocente.

-Hola…,ahora, ¿me das el asiento?

-¡No!- Cora apretó los dientes y arrugó el ceño lista para lanzarlo al pasillo como su hermana lo había hecho antes. Pero algo o, mejor dicho alguien la de tubo.

-Cora, cálmate y bájalo.

Stiles, jamás en su corta vida.¡jamás!, Se había sentido tan humillado. Aquellas mujeres lo habían tratado como un despojo humano. No. Ni siquiera eso. Mas bien, un tonto trapo de piso.
Con muy pocas ganas, Cora deshizo el agarre del cuello de aquella camisa verde agua. Por Dios, ¿Quién usa esos colores?. Le dejo respirar observándolo con evidente molestia.

- Son unas dementes.

-ojo, como nos hablas.- a la mayor le brillaron los ojos. Acción, que hizo tragar duro al castaño.

-Me lastimo…- dijo sobándose el cuello, mientras la pequeña se acomodaba en el asiento que daba al pasillo. Sin dejar de rezongar de rabia.

-No seas un llorón.-Susurro la menor.

-¡joder! Que no lo soy, Maldita salvaje.- soltó dándole una mirada severa a la niña. Ella solo lo ignoro empezando a limarse las uñas mientras se cruzaba de piernas.

-¿Como has dicho?.-Stiles tembló ante el tono que usaba la mayor detrás de el.

-Q-Que me ha hecho daño y lo ha hecho aposta, te digo, coño.

-Vale, pues si te ha hecho daño, lo siento. - suspiro la mayor.

El vuelo al principio fue bastante incomodo. El silencio entre los tres era demasiado pesado. Hasta qué Cora soltó un chillido y empezó a llorar…

- ahora, ¿Qué pasa cariño?. Pregunto la mayor empujando a stiles para atrás sin nada de delicadeza.

-Auch.

- Me ah dejado, Laura. El muy maldito me ha dejado, por ¡mensaje!.

-¿Qué?

-No se puede usar el celu…

- tú cállate.- otro codazo de Laura y Solo se hundió un poco mas en el dolor..., gesticulando el "auch" en sus labios silenciosos.

-¿Como que te ah dejado?¿Quién? -a Laura siempre le gusto hacer sentir miedo a las personas, era divertido sentirlos temblar como gallinas.- Le arrancare las viseras, solo dime el nombre.

Stiles trago grueso nuevamente. Esas tías si que eran raras…,y peligrosas.

Cora volvió a soltar el llanto.- David, dice qué la distancia no es buena para nosotros, que no soy yo la del problema… es él.

-Por supuesto que es el él del problema.- la tranquilizo, Laura.

Stiles no pudo evitar reírse.-Joder, es un jodido idiota. Enserio utilizo el "no eres tu soy yo" es un clásico demasiado viejo.

-Oye! Es mi novio…- arrugó el ceño confundida -o, ¿ex…?- Cora volvió a chillar.

-Lo siento…- el castaño se hundió mas en su asiento.

- tranquila, Cora, tampoco pierdes mucho. Es verdad que las relaciones a larga distancia son difíciles de llevar. - la verdad. Laura, no sabia que decirle a su hermana. Dado, qué a ella no se le habían dado muy bien las relaciones. -Mejor ahora qué después…-Es un karma que todo hombre lobo debía llevar a cuestas.

El castaño se mantuvo quieto en su sitio, queriendo evitar que esas dos recordaran que el respiraba en medio de ellas. Pero su plan fracaso.

-ya encontraras otro. Verdad.- Dijo codeando a stiles quien supo de inmediato que ese moretón no se iría en días.
-Si. si…, ya encontrareis a otro a quien torturar… - en cuanto lo dijo supo que su boca había vuelto a meterlo en problemas.

Cora se largo a llorar nuevamente y laura lo fulmino con la mirada.

¿Por qué solo a mi me pasáis estas cosas? Se dijo mirando al techo.

-Digo…, ahora tu sufres pero a la larga...- se encogió de hombros -Tu dejaras a alguien algún día.

Laura lo miro, como diciendo;¿Enserio? ¡Eso le dices a mi hermana!

Pero contrario a lo que esperaban; la castaña dejo de llorar y miro a stiles directo en sus pupilas.

-Y…, y… le romperé el corazón.-Stiles sin saber que decir, afirmo con un movimiento de cabeza, no muy seguro de que eso fuera lo que la joven esperaba.- me mandara mensajes y me pedirá que volvamos, se ahogara en un pote de helado y me llamara todos los dias…

- Bueno, eso es lo que regular mente pasa…- aseguro el castaño.

-¡Es cierto!, además, entre nos.., tampoco estaba tan bueno.- Se rió divertida buscando un pequeño espejo de su bolso de manos y se limpio el maquillaje y las lagrimas.- Pero que tonta…, verdad. Un clavo siempre saca otro clavo y volveré soltera a beicon, no es fabuloso.

Laura solo suspiro y siguió con su revista. Stiles no estaba muy seguro de lo qué había sucedido.
- ya, no estas triste?- pregunto, totalmente azorado.

-No.- soltó alivianada.

Después de eso, la muchacha dejo de rezongarle a su presencia.

Stiles no supo como fue que Cora se quedo dormida en su pecho, ni como Laura termino en su hombro, solo que abrazándose a su brazo y enroscando una de sus piernas en la suya. El castaño temería a qué su cuerpo reaccionase ante dos mujeres hermosas sujetándole como serpientes en partes tan sensibles, dado que abarcaban casi todo su ser. Pero sentía mas ternura que sensualidad en esos roces. Así que dejo qué lo usaran como peluche o, almohada de dormir. -Me gusta esa canción.- Susurro Laura en su oído. Observo sorprendido a laura. Dado que el volumen de sus auriculares lo tenia bastante bajito para no molestarlas. Algo asombrado por su buen oído, subió un poco el sonido. La muchacha solo le sonrío aun adormecida. Cora, sin embargo, también le susurro algo mientras dormía - me gusta como hueles…,-stiles se sonrojo aun mas al terminarla de escuchar.- tú aroma me recuerda a los duraznos, manzanas verdes, días de lluvia y, tierra fresca- estrujándose más en su pecho.

Stiles estaba seguro qué nadie le creería semejante situación. Nisi quiera el mismísimo Isaac, ni que hablar de Canden.

Al final del vuelo, ambas estaban reticentes a abandonar el cuerpo calido del castaño. Pero, tuvieron qué hacerlo. Eso si, le siguieron hasta el centro del aeropuerto.

-¿quieres que te llevemos?

- No. No, se preocupen. -le sonrío amistoso.-Vienen por mi.

-¿Seguro? Mira qué también vienen por nosotras.- le insistio, Laura, sabiando que el castaño les estaba mintiendo.

- Seguro, Laura. - le beso la mejilla en despedida y luego a la mas pequeña.- Cora, no rompáis muchos corazones, no quiero sentirme responsable luego, vale-Les guiño el ojo marchándose.- ¡Cuídense y no hagan migas con extraños!. - les grito a las dos. Las mismas que luego de saludarlo a lo lejos, con sus manos extendidas, pararon el gesto, parpadearon y notaron que ninguna de las dos, le había preguntado su nombre.

- ¡pero qué idiota!- se abofeteo la frente la pequeña.

Mientras Laura, solo podia reírse ante lo sucedido. No podía creer lo cautivada que había quedado por aquel muchacho. tanto como para no preguntarle su nombre.

-¿Por que eres una idiota?, Cora.- Pregunto su hermano parado detrás de ellas. Por lo que ambas saltaron a abrazarlo. - No es que me sorprenda..., solo estoy impactado de que lo reconozcas.

-¡Derek!

- ey, las había extrañado.¿Cómo esta la familia?

-Bien todos te mandan saludos y felicitaciones por las hermosas hermanas que te cargas.- Sonrió, altiva su hermana mayor.

-Como no viven con ustedes…- ambas le golpearon el hombro sacándole un quejido al moreno.- por qué son tan salvajes.

Cora rió mirando a su hermano- suenas como él. - le dijo.

-¿Como quien?

-Como el Nogitsune, lo conocimos hoy en el vuelo.

-Nogitsune. ¿Qué rayos es eso?

Cora sonrío sujetando el brazo de su hermano quien llevaba sus maletas, Laura les siguió, interesada por la respuesta de la menor.- digamos…, que su alma es algo oscura aunque también triste…, como un pequeño animalito que teme ser acariciado.- Cora recordó cierta incomodidad y, asta presintió un sobresalto en el corazón del castaño.- Era como..., dos seres diferentes, dos caras de una misma moneda: temeroso e inseguro por dentro, fuerte y directo por fuera. Era interesante por donde se lo mirase.-Sus ojos brillaban

-sigo sin entender.

- Derek, solo conocimos a un chico al qué Cora ya le echo el ojo….,pero lo ahuyento, con sus burradas.

-¡Oye!

-Y como no le preguntamos su nombre…, le ah inventado un apodo.

Derek se rió negando tal desfachatez de sus hermanas a medida que le contaban como habían conocido al castaño de ojos tristes.