Todos Quieren (Gobernar El Mundo).

Por B.B. Asmodeus.

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Parejas principales: Kou Seiya (Sailor Star Fighter)/Usagi Tsukino (Sailor Moon). Kou Yaten (Sailor Star Healer)/Haruka Tenoh (Sailor Uranus).

Parejas secundarias: Mamoru Chiba (Tuxedo Mask)/Personaje sorpresa. Menciones de Haruka Tenoh (Sailor Uranus)/Michiru Kaioh (Sailor Neptune). Posible Ami Mizuno (Sailor Mercury)/Makoto Kino (Sailor Jupiter), (ando experimentando).

Personajes originales: Severina Sang Froid (Moira - Sailor Átropos), Príncipe Skýrr "Sky" – El Arquitecto, Rey Frihét, Sailor Star Chaser – Kou Siggy, Sailor Star Developer - Kou Helga, Sailor Star War – Kou Lena, Sailor Star Rage – Kou Brunilda "Bryn", Canciller Erii Gierd, Condesa Schnee Sang Froid, Láquesis (Moira – Identidad de Senshi desconocida).

Rating general: M/Adult/R/Lemon. H/M (het) & M/M (yuri).

Categorías/Advertencias: Realidad Alterna. Humor, Romance, Drama, Wing!Fic, Acción/Aventura, Lemon, Yuri, Yaoi, Het, Horror, Lenguaje ofensivo, Temas bélicos.

Advertencia especial del capítulo: Violencia gráfica. Acciones de tortura. Temas de depresión, estrés post traumático, pensamientos negativos hacia sí mismo, problemas de autoestima.

Sinopsis: -"Cuando nuestros destinos hayan dejado de intercalarse, querida Healer… Debes dejar de seguirme."


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Línea del tiempo:

Capítulo i (Día 1): Llegada a Kinmoku.

Capítulo ii (Día 2): Desayuno con los Senadores de Kinmoku/Magnus + Preparaciones para el baile.

Capítulo iii & iv (Día 2): Baile en el Planetarium.

Inicio de Capítulo iv & v (Día 2 / Día 3): Investigación de Healer y Uranus + entrenamiento de las Inners para el torneo.

Capítulo vi (Día 4): Torneo.

Capítulo vii (Día 4): Torneo & Arresto de Fighter.

Capitulo viii (Día 5): Boda de Kakyuu / Golpe de estado en Kinmoku.

Capitulo xii (Día 6): Sistema M.A.D.R.E. es activado.

Glosario:

Sistema M.I.T.E.R.A. / M.A.D.R.E.: Sistema de seguridad de Kinmoku, consistente en un campo protector de energía. Abarca el 75% de la Capital, desde el Distrito ELEKTRA al Distrito ASTEROPE. Su nombre es inspirado en el griego de la palabra "madre."

1er Anillo – Distrito ALCYONE: Demarcación de la primera población dentro de la Capital de Kinmoku. Mayormente un asentamiento militar formado por la Guardia Real, producción, y compra/venta de armamento para Distritos fuera de la Capital. Este distrito se encuentra apegado a las Murallas Norte de la Capital.

2do Anillo – Distrito MAIA: Demarcación de la segunda población dentro de la Capital de Kinmoku.

3er Anillo – Distrito ELEKTRA: Demarcación de la tercera población dentro de la Capital de Kinmoku.

4to Anillo – Distrito TAYGETE: Demarcación de la cuarta población dentro de la Capital de Kinmoku.

5to Anillo – Distrito CELAENO: Demarcación de la quinta población dentro de la Capital de Kinmoku.

6to Anillo – Distrito MEROPE: Demarcación de la sexta población dentro de la Capital de Kinmoku. Asiento del Sistema Educativo de la Capital de Kinmoku.

7mo Anillo - Distrito ASTEROPE: Asiento de la Monarquía de Flores Doradas del Planeta Kinmoku.

Palacio de Flores Doradas: Corazón administrativo y político de la Monarquía de Kinmoku. Localizado en el distrito ASTEROPE.

Catedral del Cielo: Catedral de más grande importancia para ceremonias Reales. Localizado en el distrito ASTEROPE.

Disclaimer: Por último, Bishoujo Senshi Sailor Moon no es mío, sino de Naoko Takeuchi. *sniff* Ni tampoco la idea y utilización de los portales "Stargate." Son propiedad de MGM, creados por Brad Wright, Jonathan Glassner y Robert C. Cooper. Yo sólo los tomaré prestados porque son super mega geniales y mi amor por Stargate Atlantis nunca morirá.


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xii.

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"Este es el sonido

De la Guerra."

-Tommee Profitt

feat. Fleurie, "Sound of War."

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El silencio fue adormecedor.

Un remolino de polvo se encareció sobre sus cabezas, en consecuencia, de la explosión.

Después de los efectos del mortífero ataque, el horizonte se esclareció. El puente yació en el mismo punto.

El muro de hielo de Sailor Mercury fue destrozado por las lanzas del enemigo.

Por el intercomunicador, Healer llamó por Sailor Uranus.

Estática fue su única respuesta.

"¡RETIRADA! ¡TODOS AL DISTRITO ELEKTRA! ¡RETIRADA!"

El comando del General Lycusfue lejano para sus oídos. Fuera de su cuerpo, postrada en el suelo, observó la avalancha de habitantes dejarse caer en dirección del puente sin orden. Sailor Jupiter y Sailor Mercury fueron llevabas por la enorme fuerza trabajando en su contra.

Pánico tomó posesión total de toda mente racional.

Poco a poco, Yaten atestiguó su plan desmoronándose. La Capital estaba por caer. Por segunda vez en su vida, le tocaría ser parte de la derrota.

"¿Qué hiciste?"

Sailor Átropos flotó sobre los frutos de anarquía. A pesar de haberles otorgado la ventaja a los soldados de Magnus, no lució victoriosa. Su rostro de neutralidad enfureció a Sailor Healer, más aún.

"¿Qué hiciste?"

La larga cabellera de Átropos aparentó un manto estelar, volando en dirección este. Su silencio se sintió como un castigo.

Yaten se hincó en el concreto. Fue tentador hundirse en la misma desesperación de su gente. La sangre corrió por las calles de MAIA; sus hogares ardían por el fuego provocado por el enemigo. Mujeres y niños yacían con los cuerpos de soldados abatidos, sin discriminación alguna, entre algún tipo de justicia en esta lucha.

La desesperación le supo familiar. Un tipo de amigo que había abordado su corazón antes.

"Te di la elección, Sailor Star Healer. Haberte unido con nosotros hubiera puesto a tu gente en una mejor posición, de eso sí estoy segura."

"¡Es tu gente también!" Healer gruñó.

"Herederos de clases élite, a la cabeza del sistema político de nuestro País. Al contrario, son el tipo de suciedad que debió ser lavada hace mucho tiempo."

Incrédula, Yaten fijó su atención en Átropos. Su estómago se rebeló en sus adentros con la respuesta. ¿Herederos de clases élite? ¿De esto se trataba? ¿De la diferencia de las clases del Imperio de Kinmoku?

"¡Estás refiriéndose a gente inocente!" Yaten gritó. "¡Personas que sólo buscaban tener una vida de paz, ajenos a los pleitos políticos entre Kinmoku y Magnus! ¿Cómo puedes ser indiferente a su sufrimiento de esta forma? ¿Que acaso no sientes misericordia…?" Empuñando su espada, Yaten la utilizó para apoyarse y ponerse de pie. "No lo comprendo… ¿Cómo puede Sailor Star Fighter haber provenido de una persona tan vacía de corazón como tú?"

Átropos por fin le encaró, mirada analítica. "Hasta Fighter conoce la importancia del sacrificio por el buen común. ¿Acaso no fue su decisión abandonar Kinmoku, para rastrear a la Princesa al planeta Tierra, mientras su país ardía?"

Yaten se congeló.

A veces una verdad podía ser más hiriente que cualquier arma.

-No. No fue así de blanco y negro. Yaten se recordó el propósito final de la Batalla con el Caos. La verdadera victoria de Sailor Moon, quien había salvado a todos.

"¡Kakyuu-hime buscaba la Luz de la Esperanza! ¡Para salvar al Universo entero de la contaminación del Caos! ¡Y tuvo la razón! ¡Al final así fue como Sailor Galaxia fue detenida y como nuestra gente fue restaurada! ¿Cuál es la excusa del Príncipe Frihét? ¿Cómo justifica este sacrificio en su cabeza, cuando lo que quiere es sólo satisfacer su codicia?"

Sailor Átropos la contempló por un segundo. Yaten abrió su boca—

Una mano se cerró alrededor de su garganta. El sobresalto la dejó paralizada, no creyendo la inmensa velocidad con la que Átropos se había movilizado.

"Toda revolución parece imposible al comienzo, pero tras su ocurrencia, verás que siempre fue realmente inevitable."* Guantes oscuros crujieron, al obstruir con más fuerza la clavícula de Yaten. Con la sorpresa inicial residiendo, Yaten forcejeó por su libertad, la espada deslizándose de su mano derecha. "Tu rol en este punto fijo nunca fue bien definido, debo admitir. Sailor Star Healer, la última de su clase. Un vástago de la Luna que voló muy lejos. Cómo tus antepasados arribaron al otro lado de la Galaxia nunca lo comprenderé."

"Kkkkss." Yaten continuó forcejeando, oxígeno dejando de circular a sus pulmones. Demonios. Demonios. Después de todo lo que había sobrevivido… "Vete… al diablo."

Fuerza fue robada de sus extremidades. Átropos la arrojó de vuelta al piso, soltando su cuello, sólo para momentos después inmovilizarla con su bota sobres su pecho. La presión fue igual de asfixiante. La aguja del tacón fue un taladro diminuto.

La magia de Kakyuu-Hime no pudo protegerla. Al final, el escudo de su estrella cedió a la presión. Las placas protectoras de su torso quebraron en tres partes.

"Tal vez me equivoqué. Tal vez la importancia de tu papel no dicta que te unas a nuestra causa, después de todo. Tal vez tu importancia consiste en que te conviertas en un símbolo de valentía. Una heroína caída, defendiendo su patria, leal hasta su último respiro… Quizás tu caída, será lo que ascienda a Sailor Star Fighter a su lugar predestinado."

Los ojos de Healer se acrecentaron de terror.

Sailor Átropos gruñó de golpe.

Yaten inhaló. Con fuerza. Sus canales se abrieron y oxigeno fue aspirado caóticamente. Tosidos se quebraron de su pecho al igual que su armadura, y sus ropas civiles regresaron su cuerpo, toda defensa evaporándose de sus manos.

Al reenfocar su mirada en la dirección de Átropos, encontró que su oponente sostenía su hombro, sangre comenzando a resbalar de su armadura al suelo.

Yaten reconoció la hoja atravesando músculo y carne del omoplato de Átropos, las joyas adornando la punta de la espada.

Átropos arrancó la Espada de Uranus de una estocada. La mujer no sangró ni una gota. Al girar su cuerpo de la línea de visión de Yaten, dio la oportunidad de vislumbrar a la responsable del ataque.

"¡Ya no es sólo una, pero tres veces que me interrumpes en mis horas de trabajo, Sailor Uranus! Podrías culpar a las primeras dos como casualidades, pero este acto de caballería deliberada es algo fuera de tu repertorio." Átropos le arrojó de vuelta la espada.

El brazo que capturó el arma sangraba de manera escandalosa. Los talones oscuros de la falda de la Outer se mostraron desaliñados, rasgados en ciertos ángulos.

Su actitud, sin embargo, se demostró impecable.

"¿Qué puedo decir? Soy débil a la hora de salvar una cara bonita."

"Sailor… Uranus." Yaten se apresuró a reincorporarse, a pesar de las protestas de su cuerpo. "Estás…"

"Hasta la nobleza tiene límites. Esta batalla no te concierne. Entiende que…" Átropos voló de vuelta a las alturas. Luz brotó de su puño izquierdo. "¡Sólo combates contra lo inevitable!"

"¡No!" Yaten comenzó a correr, todavía desbalanceada. "¡Uranus! ¡Huye! ¡Dirígete a ELEKTRA con tus amigas!"

La esfera de energía golpeó a Uranus directo en la pierna derecha. La mujer dejó salir un alarido, cayendo sobre su rodilla contraria.

Yaten aceleró el paso. "¡DÉTENTE! ¡No la lastimes más!" ¿Por qué la mujer era tan obstinada? ¡Sailor Uranus no le debía nada!

"¡TIERRA…"

"¡El mismo truco no servirá de nuevo!" La corona de espigas doradas adornando la cabeza de Átropos resplandecieron.

"…TIEMBLA!"

"¡SAILOR URANUS!"

"¡Láser Inexorable!"

Yaten rodó por granito, la fuerza producida por la colisión aventándola a metros de distancia. Sus cabellos volaron despeinados y Yaten cubrió su cabeza en protección.

-¿Por qué? ¿Por qué esto sigue sucediendo?

Terror. Muerte. Guerra.

Se estremeció sobre ella misma, luchando con los fantasmas del pasado. Había creído que las cosas volverían como antes al regresar a Kinmoku. Sailor Fighter había obtenido su final feliz, ¿por qué no podrían Healer y Maker? Estar a lado de su Princesa había sido lo más importante para ella, y cuando se le había concebido el gran deseo de reemplazar a Fighter en el escuadrón, Yaten había estado certera en que…

-"Hoy tendrás que ser fuerte."

Yaten gimoteó, su rostro oprimido contra sus piernas en posición fetal.

Kakyuu insistió. -"Recuérdalo. Cuando allá afuera, enfrentes oposición en cada dirección, debes permanecer firme."

No servía ser firme. Yaten había aguantado un año de soledad en un planeta foráneo, y el resultado final había demostrado que lo había hecho en vano. Esperar y cantar sin cansancio por aquella persona especial… Esperar, y cantar, presenciando a Seiya desviarse de su misión. Esperar y cantar, viendo a Taiki morir de la risa en la compañía de las terrícolas. Esperar, y cantar, y tener la esperanza de volverla a ver. ¿A dónde la había llevado?

Terror. Muerte. Guerra.

-No es cierto. Otra voz rivalizó sus pensamientos. -No todo fue malo.

Yaten abrió sus ojos una fracción. Sus oídos zumbaban. Notó sangre salir a hilos de su nariz.

"Estoy harta de sufrir." Masculló. Limpió su nariz con un movimiento brusco. "Quiero ser fuerte, por los Astros. Estoy harta… de no poder proteger a otros."

¿Por qué había perdido su henshin, cuando Kakyuu había fallecido anteriormente sin estas consecuencias? ¿Por qué la había dejado desprotegida? ¿Acaso Yaten era la única débil? ¿O Taiki estaría en las mismas circunstancias?

"Estoy harta… de ser la última opción, cuando siempre doy lo mejor de mí." Yaten se sentó poco a poco, rehusándose a levantar su mirada. "No quiero depender de otros."

-"Cuando nuestros destinos hayan dejado de intercalarse, querida Healer… Debes dejar de seguirme."

Yaten sollozó. "Shimatta. Kakyuu…"

Cansada de sentirse sola, Yaten se había amarrado a su deber, creyéndolo suficiente. Después de todo, estar cerca de la mujer que amaba tenía que ser todo lo que necesitaba para obtener plenitud, ¿cierto?

Pero, no había sido así.

Amar a Kakyuu-Hime sin tenerla correspondiendo, había sido una experiencia de miseria y aún más solitaria.

La raíz de su sufrimiento.

Yaten flexionó sus manos, observando los raspones. -Con estas manos…

Con estas manos, había reconstruido la Capital. Su hogar.

"Uranus." Buscó por el firmamento por Sailor Átropos. Su figura fue distinguible volando cerca del puente, alentando a las tropas de Magnus a tumbar los portones que protegían a ELEKTRA. En algún punto de la batalla, las Inner Soldiers habían logrado sellar la entrada. El corazón de Yaten se aceleró con el descubrimiento. "¡SAILOR URANUS!"

Se puso de pie. Dio unos pasos y volvió a tropezar. Se volvió a levantar.

Siguió adelante.

-Quiero ser fuerte.

No encontró el cuerpo de Uranus en tierra firme. Las tropas de Frihét comenzaron a expandirse, y Yaten se vio obligada a encontrar refugio entre las ruinas mientras continuaba con la búsqueda. Si la encontraban con vida, estaba segura de que su destino sería peor, que ser perforada directo en el corazón con un ridículo tacón.

-Quiero creer en mí misma.

"¡Sailor… Uranus!" Siseó, acercándose a la orilla del río. "¡Haruka!"

"¡PREPAREN ESTRATEGIAS DE DERRIBE!"

Prontamente, la enorme estructura del ariete fue empujada por los refuerzos de soldados, cruzando la longitud del puente, sin importar que hubiera perdidas colaterales al rio. Yaten, agazapada, observó el inminente peligro a los refugiados con sudor frio.

"¡Demonios!" Yaten sostuvo su cabeza por un momento. "Si tan sólo pudiéramos—"

"¡LÁSER… INEXORABLE!"

Sailor Átropos dirigió su magia a la punta del ariete. El péndulo se onduló dentro de la estructura metalúrgica, para luego el mástil de acero dar el primer golpe contra los portones. Las fortificaciones aguantaron el primer asalto. Pero sólo sería cuestión de tiempo hasta que…

"Healer."

Yaten parpadeó.

Calidez ajena a la física, se disparó desde el centro de su pecho—se dispersó con velocidad, encendiendo una fiebre de conexión y familiaridad.

Healer!"

"¿Usagi-chan?" Yaten murmuró, sintiendo un jalón interno, un peso oprimiendo, una fuerza atrayendo

Sailor Healer!"

¡Por Kamisama! "¡Sailor Moon, por favor, escúchame! ¡Enciende el escudo!"

El vínculo se afianzó entre sus mentes con la apertura inmediata de Yaten. La confusión de Sailor Moon fue suya—así como, un torrente de emociones demasiado escandalosas y brillantes, que solo podían pertenecerle a Sailor Moon.

"¡¿Escudo?!"

Imágenes fueron compartidas. Por los ojos de Healer, Sailor Moon conoció el sufrimiento del lado de la Capital. Yaten compartió la sangre derramada. La destrucción. Y peor aún, lo que se avecinaba si no reaccionaban a tiempo. Imágenes del ariete, el asecho de Sailor Átropos, fueron inyectadas con urgencia empujando, insistiendo—PorfavorSailorMoonEnciendeelmalditoEscudo!

"¡LÁSER… INEXORABLE!"

"¡EL ESCUDO! ¡HÁZLO AHORA, SAILOR MOON!" Yaten gritó. "¡HAZ LO QUE TE MUESTRO!"

La muralla de ELEKTRA recibió el estruendo con valentía. Bajo sus pies, el piso vibró con la fuerza del ataque. Yaten sintió la estrella de Sailor Moon abandonarla, dejarla tan rápido como la había invadido—Yaten dejó salir maldiciones.

"¡DE NUEVO!" Átropos retumbó por las alturas. "¡LÁSER INEXORABLE!"

El ariete fue recargado de nuevo. Yaten se preparó para el siguiente arremate, adhiriendo su cuerpo a la pared de la choza destrozada en el transcurso al puente. Piedra se destrozó bajo sus pies. Después de la ola, Yaten corrió de nuevo. Se hincó en la tierra fresca del barranco, viendo el canal del rio inferior. Alrededor de 4900 kilómetros de agua le amenazaron con haberse tragado pueblerinos y demás víctimas de la batalla, arrastrándolos por las rocosas corrientes. Esperaba que Uranus no se hubiera sumado.

La oscuridad le frustró. Sólo escuchó el ruido de agua precipitándose.

"¡Haru—Sailor Uranus! ¡Si estás por aquí, déjamelo saber! No puedo ver nada—¡Oh, diablos!"

La nueva ronda de sacudidas fue más intensa que la anterior—un silbido acompañó el fenómeno, casi parecido a un zumbido mecánico… Shotto matte.

Yaten alzó su rostro por completo al firmamento, ojos engrandecidos.

Lo había visto antes, claro. Durante las pruebas. Conocía su funcionamiento. El tiempo que ocupaba para comunicarse por los circuitos centrales de cada distrito, comenzando desde ALCYONE.

No dejó de ser sublime, presenciarlo.

El S.I.S.T.E.M.A. M.A.D.R.E. actuó en fases, su protección envolviendo anillo tras anillo con un tiempo de espera de 2.6 minutos entre distrito. No decepcionó su diseño, cubriendo a la capital en muralla electrodinámica de forma circular, alcanzando una altura de más de 300m.

"¡NO SE DETENGAN! ¡DERRUMBAN LAS MURALLAS!" Átropos demandó, divisando el mismo escenario. El ariete no completaría el siguiente impacto, Átropos lo sabía, e indicó saber de la futilidad. "¡NO PUEDE SER POSIBLE!"

"Pero lo es." Yaten deliberó para sí, observando el capullo dorado acelerándose sobre ELEKTRA. Enorme alivio molió su alma. Enorme alivio y esperanza. "Los veré en el otro lado, Sailor Moon."

Conforme ELEKTRA fue puesto a salvo, Yaten se precipitó a lo desconocido, saltando hacia la ribera del río con la seguridad de que su gente había sido salvada.


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Bueno.

Mierda.

"¿Qué ya nadie respeta simples reglas sobre intervenir con la metacreación?" Skýrr rascó su cabeza. Desde su localización en lo alto de la Torre del Reloj del Distrito ALCYONE, observó el Segundo Acto del Plan caer y arder. "Oh, ¡cómo disfrutará Severina decir te lo dije!"


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La Copa Lunar adornó la pequeña cabina en la que había sido introducida, firme y casi orgullosa.

Eternal Sailor Moon tuvo miedo de moverse, observando las múltiples pantallas de seguridad parpadeando en color verde y naranja a su alrededor. Si no era ninguna experta en computadoras en la Tierra, mucho menos lo era de la tecnología de Kinmoku-sei. Todo lo que había tenido a la mano había sido la mente de Sailor Star Healer sobré qué hacer.

"¡Espero haya funcionado! En serio. Uy, debería poner más atención a las clases de Sailor Mercury."

Pasos retumbaron a lo lejos. ¡Oh, no, guardias Reales! Sailor Moon brincó del susto. ¿Cómo explicaría el haber hecho esto, sin permiso? ¿La arrestarían y la mandarían a una celda? ¡No podía convertirse en criminal! ¡Estaba tratando de ayudar!

Por un momento, Sailor Moon buscó por alguna esquina de la sala-súper-secreta donde sus enormes alas pudieran caber bien. Cielos, ¿por qué eran tan grandes?

"¡Alto ahí!"

Sailor Moon se congeló, manos en el aire, y con sus espaldas a la entrada. "¡Uy, por favor no me arresten! ¡Sólo trataba de ayudar, lo juro! ¡Sailor Healer me ordenó que lo hiciera! ¡Ya saben cómo es! ¡Se enoja mucho si no le hacen caso! ¡Si descompuse algo, estoy segura de que Sailor Mercury podría arreglarlo! ¡O Seiya podría pagar todos los daños! ¡Tiene muchísimo dinero, lo juro!"

"Yo aquí pensando que era más que mi fortuna, para ti."

Sailor Moon parpadeó. Con sus manos todavía estiradas sobre su cabeza, la rubia sintió su semblante llenarse de calor. "Eh…"

Sailor Fighter le rodeó, apareciendo en la periferia de Sailor Moon con sus brazos cruzados. "¿Qué no te dejé en una cama, la última vez que te vi? Tranquilos, soldados. Falsa alarma. No se trata de ninguna infiltración enemiga, regresen a sus puestos. Sailor Developer, sigue monitoreando el estado de M.A.D.R.E., por favor."

"¡Entendido!"

Sailor Moon por fin dejó caer sus brazos, suspirando con alivio. Una chica bonita como ella no pertenecía tras las rejas, después de todo… "¡Fiu! Eso estuvo cerca."

Sailor Fighter levantó un dedo. "¡Ah, no! No creas que te has librado de darme una buena explicación." La Star Senshi inspeccionó los monitores en rápida sucesión- "¿Qué fue lo que…? Quiero decir, ¿cómo…?" -terminando en la cabina principal. "Demonios, ¿acaso es la-?"

Sailor Moon asintió, optando por su mejor expresión de inocencia. "Hai, la Copa Lunar. Espero funcione, las cosas pasaron muy rápido. Tuve que improvisar. Healer mencionó algo sobre ocupar una fuente de energía, la Copa fue lo primero que se me vino a la mente. ¡Por favor, no te enojes conmigo!"

Fighter se agachó frente a la cabina, observando de cerca la reliquia lunar en funcionamiento. "Sugoi." Entonces, pareció percatarse de lo dicho. "¿Enojarme? ¿Cómo puedes pensar que estaría—?" Al darse la vuelta hacia Sailor Moon, la mujer le dedicó una expresión lejos de ira.

En instantes, Sailor Moon se encontró envuelta en un potente abrazo.

"Fighter." Sailor Moon gimió al ser estrechada, encajando su rostro en el pecho de su novia. La había extrañado tanto—sentía que no la había visto en un largo tiempo, al que debió de haber transcurrido realmente. Respiró su esencia natural con gusto. Escuchó su corazón latir. Luego, recordó lo último que había percibido de la estrella interna rodeándole. "Espera." Empujó ligeramente, preocupada y confundida. "Fighter, ¿qué fue lo que sucedió? ¿Te encuentras bien?"

"Oh, Bombón." Fighter suspiró, acomodando su sien contra la de su pareja. "¿Qué no ha sucedido?"

Un nudo se quiso formar en su garganta con la tristeza colándose en aquella voz. Sailor Moon acarició el rostro de Fighter entre sus manos. Ambos intercalaron una mirada. Pesos similares pudieron deslumbrar una de la otra. El corazón de Sailor Moon se constriñó con empatía, notando el cansancio—la frágil manera en la que Fighter apoyó su mejilla contra su palma, aceptando la ternura de la Justiciera Lunar.

Aun en tacones, existía un ligera diferente en sus alturas. Sailor Moon ascendió en puntillas, con el rostro de Fighter cautiva alrededor de sus manos. La besó con la finura que el momento ameritaba, queriendo ofrecer consuelo.

Fighter sujetó su cuello en respuesta, aceptando la unión, posesiva. Acarició sus labios suavemente con los suyos, revitalizando a Sailor Moon hasta la última hebra de su cabello.

"No te des por vencida, Fighter-chan." Le susurró, nariz a nariz. Un resoplido se escapó de la Star Senshi. La sintió respirar hondo, buscando centrarse. Sailor Moon sobó sus hombros en muestra de apoyo.

"¿A dónde te fuiste?" El murmullo fue presionado contra su oreja. "Todos estaban preocupados por ti."

Sailor Moon sacudió su cabeza, regresando al piso. "Es una larga historia—Pero, me encuentro bien, Fighter. Te lo prometo. Sé que tenemos problemas más grandes a los cuales enfrentar."

Fighter la dejó ir con un gruñido de frustración. "¡Es un desastre!"

"Pero ayudé, ¿qué no?" Sailor Moon ofreció con una sonrisa esperanzada.

"Debes estar bromeando." Incrédula, Fighter posó sus manos en su cadera. "¡Acabas de salvar trescientos mil vidas al activar el escudo protector!"

Los ojos de Sailor Moon se ancharon del shock. "¿T-tantos?!"

"Hai." Una sonrisa cálida alargo los labios de Fighter. "Estoy orgullosa de ti. Arigatou, Sailor Moon."

Sonrojada, Sailor Moon retornó la suave gratitud con una sonrisa propia.

"¡Sailor Fighter!" Sailor Developer apareció de vuelta en la entrada de la sala. "¡Hemos reestablecido contacto con Sailor Jupiter y Sailor Mercury! Los refugiados están en camino a nuestro distrito."

Alivio se plasmó por Fighter. Luego, la mujer compartió una mirada con Sailor Moon. "¿Y las demás?"

Developer se mostró menos exaltada. "Tuvimos inmensas bajas en la batalla, y Sailor Star Rage se encuentra herida. Las Inner Senshis indicaron que Sailor Star Healer y Sailor Uranus no se encuentran con ellas."

"Oh, no." Sailor Moon caminó hacia Developer. "¡Deben buscarlas, Sailor Uranus está lesionada! ¡Sailor Healer la estaba buscando en el campo de batalla sin éxito! ¡Me dijo que necesitaban ayuda!"

"Sailor Moon. Pensé que estabas confundida, pero sigues diciéndolo. ¿A qué te refieres con que Healer te lo dijo?"

Una gota apareció en la cabeza de Sailor Moon. "Bueno, verás… Es muy complicado de explicar justo ahora, pero si quieres conocer la versión corta."

Fighter levantó una ceja expectativa.

Sailor Moon manifestó una risilla nerviosa. ¿Por dónde comenzar? "Healer y yo nos hemos convertido en muy buenas amigas."

Fighter levantó la otra ceja.

Sailor Moon pensó rápido. "Um, verás, Healer me ayudó a despertar porque entre ella y yo hemos construido un vinculo muy especial. Me ha ayudado a entrenar mis habilidades—"

"¿Healer? ¿Ayudar? ¿A ti?" Fighter marcó cada cuestión con un paso firme hacia la Soldado del Amor. "Ahora sí sé con seguridad que me estás tomando el pelo."

"¡Hablo en serio!" Ofendida, Sailor Moon empujó del hombro de Fighter. "Puede que al inicio hayamos tenido nuestras diferencias, pero tanto Yaten como Healer han cambiado mucho y, ay, ¿por qué te estás riendo?"

Fighter cubrió su boca para amortiguar sus carcajadas. "No puedo evitarlo. Eres tan fácil de torturar. No te preocupes, Sailor Moon. Healer nos contó que te ha auxiliado con su transfiguración para catalizar el poder del Cristal de Plata."

"¡Fighter!"

"Pero no sabía cuánto te estaba ayudando." Fighter rodó sus ojos. "Ni exactamente cómo."

Sailor Moon tomó a Sailor Developer del hombre para dirigirla a la salida. "¿Ves cómo es de sádica?"

Developer se miró vacilante en qué respuesta dar. "Su-Supongo, Serenity-Hime."

"No, nada de eso." La rubia le guiñó el ojo. "Llámame Sailor Moon. Ahora… ¡encontremos a nuestras amigas!"

Sailor Developer las llevó a la Estación de Operaciones, mejor conocida como OPS. Allí, Sailor Moon tuvo la oportunidad de admirar con alta definición lo que había hecho, con sus propios ojos. En una multitud de pantallas, las imágenes le mostraron ángulos distintos de los distritos de la Capital, ahora resplandeciendo bajo el mando protector del escudo que Sailor Moon había activado.

Fue sorprendente.

"Sailor Mercury, adelante." Developer presionó un botón en el tablero de control.

La voz de Mercury atravesó las bocinas, segundos después. "¿Sailor Moon?"

"¡Sí, soy yo!" Sailor Moon chilló. "Sailor Mercury, ¿cómo están? ¿Ya encontraron a Sailor Uranus?"

"¡Oh, Sailor Moon, que alivio que ya hayas despertado! Estamos bien; sólo unos rasguños." La última parte no se escuchó muy convincente. Sailor Moon sospechó que su estado estaba siendo minimizado a propósito. "No tenemos idea de dónde pueda estar Saillor Uranus, lo siento. Hemos hecho recuento continuo de los refugiados, y no se encuentran entre las cifras. ¡El General Lycus mencionó haber visto a Sailor Átropos saboteando el ataque al puente, Sailor Fighter! Todo indica que fue detenida junto con Sailor Healer, antes de cruzar al distrito ELEKTRA con nosotras."

"De ser así, están a la merced del territorio enemigo." Fighter se posó sobre el panel. "¿Sailor Átropos, dices? Maldición. ¿Por qué mi madre está interviniendo de esta forma? ¡No puedo entenderlo!"

"Es una Moira."

Un silencio se perpetró por la sala OPS.

Fighter se redirigió hacia Sailor Moon con ojos suspicaces.

Sailor Moon tragó saliva. "Es parte del Viejo Orden del Tiempo, justo como Láquesis."

"¿Tienes la certeza de ello, Sailor Moon?" La voz de Mercury fue cubierta con estática en intervalos.

El mentón de Sailor Moon se inclinó. "'Algo más antiguo que una Sailor Senshi.' Mencionó que una de sus reencarnaciones fue la de Severina Sang' Froid y que fue despertada como Sailor Átropos después de la derrota del Caos. ¿Recuerdas lo que Sailor Pluto mencionó, Fighter? Las Moiras pueden adoptar distintas vidas e identidades."

Fighter sólo continuó teniéndola en la mira, atónita.

"¿Cuándo te dijo todo esto?" Mercury indagó, inmersa en su lado de investigadora.

"Después…" Sailor Moon se tomó un instante para armarse de valor. Esta información era de suma importancia. Tenía que compartirla. "Después de que Kakyuu fue atacada, traté de auxiliarla con el Cristal de Plata, acercándome a su cuerpo. Entonces, Sailor Átropos apareció—parece ser que tiene la habilidad de detener el tiempo como Sailor Pluto, aunque sin tener que perder la vida. Ustedes no se dieron cuenta, pero estuve atrapada en su burbuja por un largo tiempo. Allí…" Recordar el hilo dorado de Kakyuu ser partido en dos partes le causó dolor físico en su vientre. Dios. Que horribles recuerdos tendría que cargar por el resto de su existencia. Describió la escena con su mirada fija en los botones parpadeantes del panel de control, perdiéndose las reacciones de Sailor Fighter en el proceso. Describió las tijeras de Átropos y su explicación mórbida sobre como la misión de la mujer consistía en darle desenlace a personas así de excepcionales como Kakyuu. "Dijo que el fallecimiento de Kakyuu-Hime era un evento inevitable; un punto fijo en el espacio, o algo así. Sailor Saturn intervino entonces, atravesando la burbuja de Átropos para enfrentarla."

"Puntos fijos del Espacio-Tiempo, como Pluto ya nos había platicado." Mercury se escuchó pensativa. "Esto quiere decir que hay eventos ya fijados que seguirán cumpliéndose, a pesar de haber roto el viejo Orden de las líneas de tiempo."

La cabeza de Sailor Moon comenzó a doler. El tema de las líneas de tiempos seguía siendo demasiado complicado. "Ojalá tuviéramos a Pluto en estos momentos."

"Necesito hablar con ella."

"¿Eh?" Sailor Moon parpadeó. Redirigiéndose a Fighter.

"Necesito hablar con mi madre. Quiero respuestas."

"Pero, Fighter…" Sailor Moon mordió su labio con preocupación. Fighter lució a punto de perder los estribos sobre el panel de control.

"No lo recomendaría, Sailor Star Fighter. Hasta ahora se ha demostrado que Sailor Átropos no está interesada en dialogar." La voz de Sailor Jupiter se unió a la conversación. "Nos atacó en la Catedral del Cielo y ahora en MAIA. Es obvio que no está de nuestro lado."

-Sigue siendo su madre, aun así. Sailor Moon lamentó en la privacidad de su propia mente, no apartando su mirada de Fighter. Severina estaba probando ser un enigma. Sailor Moon no podía imaginar cómo debía sentirse su hija en estos momentos. Todo indicaba que su rol en la vida de Fighter había sido más un engaño.

-No, no pienses así. Sailor Moon frunció el ceño. No podía ser así de cruel Severina, ¿cierto? ¡Seiya tenía que ser importante para ella, no sólo una misión!

"¿Qué podemos hacer para ayudar a Healer y a Uranus?" Sailor Moon se aceró al panel de control. "¿Es posible que atraviesen el campo de energía?"

"No si quieren ser cortadas en pedazos." Developer deliberó con una expresión nerviosa. "Si pudiéramos tener su localización exacta en nuestro radar sería posible abrir una franja del Sistema Mitra para darles acceso. Sin embargo, desde el encuentro con Sailor Átropos, se ha perdido comunicación con ambas y sus rastreadores fueron desactivados."

"¿Estás completamente fuera de servicio?" Fighter gruñó.

Developer lució sorprendida por la respuesta. De inmediato, la mujer se mostró más hábil que las demás presentes, tomando control del tablero y la computadora. En la pantalla, aparecieron comandos en idioma kinmokusei, junto con una barra de progreso. Al llegar al 100%, otro letrero resplandeció como resultado final.

"Uno de los rastreadores ha sido destruido—el de Sailor Uranus. ¡Oh, pero el de Sailor Star Healer sigue activo! Únicamente está en estado durmiente—probablemente apagado. Si tuviera la oportunidad de encenderlo, podríamos fijar su localización."

"Si es que Healer no lo perdió en la batalla." Fighter lució pensativa, mordiendo la punta de su pulgar derecho, a pesar del guante. "No, debemos ser positivas. Conozco bien las habilidades de Healer para sobrevivir. Es más resiliente de lo que ella misma se da crédito. Sailor Moon, ¿crees que sería posible usar… lo que sea que has estado usando para comunicarte con ella, e indicarle que encienda su rastreador?"

Sailor Moon colocó su puño sobre su pecho. "Puedo intentarlo. Empleé mucha energía para establecer nuestra conexión. Usualmente ocupo tiempo para recuperarme—"

"¿Cuánto?"

"Um." Bajo presión, Sailor Moon tartamudeó. "No lo sé—Varía. Yo… Acabo de utilizarla hace poco y nuestra conexión se rompió por la misma razón."

"Al menos, ¿no lograste divisar en que área de MAIA se encontraba?"

Sailor Moon trató de extraer algo útil de sus recuerdos. Las emociones de Healer habían sido específicas, sus imágenes de lo compartido, directas y con fundamento… Sailor Moon se enfocó en el urgente llamado de Healer, al tratar de localizar a Sailor Uranus. "¿Cerca del río, creo? Sé que Healer estaba buscando por Sailor Uranus por allí."

Fighter suspiró. "Bien. Al menos tenemos una idea del área en el que pueden estar. Sailor Developer, ¿cuál es el estado de la vigilancia remota en el puente de MAIA?"

Developer regresó a la computadora. "Correré una prueba para evaluar la funcionalidad de las cámaras de seguridad… Aunque…"

"Sí, sí, Magnus fue listo y destruyó la mayoría. Corre la prueba, de todas maneras. Es nuestra única forma de encontrar una forma de comunicarnos con Healer, sino será posible por medio de Sailor Moon." Fighter presionó botones del costado lateral derecho del panel de control. Dos de las pantallas cambiaron de imagen, llamando la curiosidad de Sailor Moon.

"¿Erii-san?" Sailor Moon reconoció al Senador dentro de una celda de cristal, luces fluorescentes dándole un efecto enfermizo a su tez bronceada. Estaba sentado en un banco metálico, brazos cruzados, aventándoles miradas frías a las cámaras. "¿Qué está haciendo ahí, Fighter?"

Fighter se dio media vuelta, comenzando a avanzar hacia la salida. "Deberías darle una visita a Shingo-kun, Sailor Moon. Para saber que estás bien. Estaba muy preocupado por ti."

"¿Fighter, a dónde vas?" La consternación de Sailor Moon sólo aumentó con la actitud distante.

La puerta corrediza se selló detrás de Fighter.

"Dale tiempo, Sailor Moon." La voz de Jupiter regresó. "Debe ser mucha información para procesar de golpe."

Sailor Moon tragó saliva. Este lado de Fighter no resurgía desde la época previa a cuando sus identidades como Senshis habían sido reveladas. Le desconcertó enormemente. "Eso no significa que deba cargar con este conflicto por su cuenta."

"Sabe que no está sola, estoy segura." Jupiter le consola. "Por lo que he conocido de Fighter, para ella es difícil admitir estar equivocada—imagino que descubrir la identidad de su madre como Sailor Átropos se siente como una traición. Su madre no es lo que ella pensó."

Sailor Moon apreció la distancia que Developer le brindó, enfocándose en el ala opuesta de OPS para realizar sus pruebas. "Pero Severina sigue siendo su madre, en el fondo… Sé que una madre no podría lastimar a su hija así… Siento que nos hace falta conocer la versión de la mujer para entender bien lo que está sucediendo."

"Estoy de acuerdo contigo, Sailor Moon." Mercury agregó, voz cortándose ligeramente

con estática. "Chicas, recomiendo romper comunicación por ahora. Pronto llegaremos al Palacio, Sailor Moon. Estarás segura con Fighter, ¡no te alejes de su lado, por favor!"

"Roger." Jupiter se despidió.

Sailor Moon siguió observando la pantalla de seguridad. Erii-san se estaba levantando de la silla, aparentando a un tigre sin libertad, atrapado en una jaula para la diversión de otros. "No es de mi seguridad de la que estoy preocupada."

Sailor Uranus. Sailor Star Healer.

-Chicas, por favor, cuídense.


[+][+][+]


"Deberías descansar." Mercury se le acercó suficiente para ofrecer su brazo en apoyo. Jupiter no logró esconder su mueca de dolor a tiempo.

"No podemos. No hasta que lleguemos al Palacio."

La fila extensa de gente movilizándose por el túnel, demostraba lo arduo que sería el cometido. Los refugiados estaban cansados, y su paso no fue exactamente veloz. ¿Cómo culparlos?

La mirada seria de Mercury le cambió el parecer, sin embargo. Suspirando, Jupiter se recargó en la pared lateral por un momento, permitiendo que sus piernas tomaran un descanso.

El brazo de Mercury nunca flaqueó, rodeando los hombros de su compañera.

"Cielos." Jupiter rio sin humor. "Cuando acepté visitar Kinmoku en verdad había estado lista para disfrutar unas buenas vacaciones."

Mercury le sonrió. "¿Te arrepientes?"

Jupiter culpó al dolor de su cuerpo por la respuesta directa. "Un poco." ¿Podría considerarse egoísta de su parte? "Tal vez la vida de civil me ha gustado demasiado. Es lo malo de tener paz y tranquilidad en un periodo tan largo, ¿no crees? Te…"

"…Acostumbras." Mercury murmuró al suelo.

Jupiter notó los raspones cubriendo el rostro de la chica. Una cortada atravesaba su sien de manera vertical, la sangre ahora detenida por costras.

Nunca había sido de su agrado ver a la peli-azul lastimada. Mercury era el cerebro del grupo, y Jupiter siempre insistía en que su compañera y Luna permanecieran tres pasos atrás de todas las demás, por esa razón. Más frecuente que no, era la rápida mente de Mercury la que las sacaba de aprietos.

"Me siento… conmocionada." Jupiter continuó. "Actos horribles han sucedido, uno tras otro, en sólo cuestión de horas. Nunca imaginé… Pensé que la crueldad y el terror era cosa del pasado." Su mirada volvió a los refugiados. "Pero, eso es lo que pensaría una niña ingenua, ¿no crees? Las personas sufren, cada día, en otros lugares de la Vía Láctea. En nuestro propio planeta. Que no lo presenciemos no significa que no esté sucediendo."

"Sailor Jupiter." Mercury intercaló una mirada sombría con su compañera. "Nunca te había escuchado hablar así."

Jupiter se reincorporó, limitando su descanso por la terrible urgencia vibrando bajo su piel. "Nunca me había sentido de esta manera."

El núcleo del asunto era este: Sailor Jupiter había luchado contra seres malignos desde su despertar. Sailor Animamates, Daimons, Youmas, Droids, zombies, experimentos malignos, y demás seres de fantasía.

Nunca había experimentado la simple maldad de personas mortales.

Mercury le siguió los pasos, una vez que Jupiter se reintegró a las filas. "Con el escudo activo, tenemos tiempo para formular una solución a esta guerrilla, estoy segura."

-Está tratando de ser positiva. Jupiter hizo una mueca. "Claro, claro. Aunque…"

Sintió a Mercury detenerse detrás de ella. "¿Aunque qué?"

Jupiter apretó sus puños. "Ami."

El desapego al título de Senshi pareció perturbar a Mercury.

Jupiter suspiró. Lentamente, relajó sus puños hasta que sus dedos se extendieron, laxos.

"¿Qué clase de solución podrá encontrar Sailor Moon a este tipo de enemigo?"

"Jupiter—"

Jupiter giró su cuerpo una fracción, guiada de regreso a la expresión inocente de su amiga. "El Príncipe Frihét es un niño, más joven que Shingo-kun. No es un enemigo infectado por el Caos, ni un enemigo sobrenatural que busca la destrucción de Kinmoku-sei sólo porque sí. Escuchaste el relato de Sailor Moon. Estos hechos están prefijados—¿Qué podemos hacer para detener su curso, realmente?"

Aquellos ojos índigos fueron opacos con la pobre iluminación de las antorchas del túnel. A pesar de tal vez no ser el lugar adecuado para tener esta discusión, Sailor Mercury indicó estar procesando la incertidumbre de Jupiter con la atención y dignidad que se merecía.

"Comprendo tu frustración." Mercury se acercó con pasos mesurados. Jupiter dejó caer sus párpados, al sentir la mano de su amiga acoger la mitad de su rostro. "Pero, no podemos dejarnos llevar por la desesperación, Mako-chan. No podemos abandonar a nuestras amigas, sólo porque esta vez nuestro enemigo no habita en territorio plenamente blanco o negro."

Jupiter tragó saliva.

No podía esperarse menos de Ami.

Una reproducción de los alaridos de víctimas indefensas cazó la mente de Jupiter. Oh, por Kami-sama. Sin precedente, recordó como hasta la dura predisposición de Sailor Uranus se había mostrado afectada por los horrores de la batalla. "Había olvidado la impotencia de ver a dos civilizaciones destruirse mutuamente."

"Yo también." Simpatía corrió por el semblante de Mercury, al oírla. "Los recuerdos de la destrucción del Milenio de Plata no son fáciles de acceder. Pero estas circunstancias los han hecho florecer con intención, ¿ne?"

La Guerra entre la Tierra y la Luna tenía muchas versiones, dependiendo de la perspectiva.** Pocas abordaban la verdadera pesadilla de la gente inocente que había sido atrapada en el medio. Sailor Jupiter capturó el guante de Mercury con el suyo; apretándolo. Lo dejó descender de su rostro con un suspiro. "¿Crees que sea a propósito? ¿Qué tal vez los recuerdos de nuestras vidas pasadas se volverán más específicos, conforme crezcamos?"

"Es una alta posibilidad. Puede que nuestra psique sólo pueda mostrarnos hechos pasados en partes, y conforme a la madurez de cada una de nosotras." Mercury movió sus dedos, todavía atrapados con los de Jupiter.

La Sailor del Trueno la soltó de inmediato, calor albergándose en sus mejillas. No sé había percatado de todavía estar sosteniendo la mano de la chica.

"¡Shiita!"

Dos niñas tropezaron con las espaldas de Sailor Mercury en ese justo instante. Su llamado indicó ser para la pareja que avanzaba por el túnel a corta distancia de Jupiter.

"¡Agustiny! ¡Clara!"

La mujer de cabellos rojos se desmoronó en felicidad al reconocer a las pequeñas, inclinándose en el piso de arena para recibir a la más pequeña de las niñas en sus brazos. La otra joven fue abrazada por un anciano—muy probablemente su abuelo.

Al ver la escena, las dos Inners compartieron un mohín solidario en sus rostros, sus corazones más livianos que antes.

"Sailor Jupiter, hemos salvado a toda esta gente. Hay que enfocarnos en ese logro, que no es para insignificante. No podemos obsesionarnos con hechos por venir que están fuera de nuestro control… Tenemos que confiar en Sailor Moon."

Jupiter asintió. Sacudió sus hombros y cabeza. "Hai, hai… Tienes razón."

Mercury reinició a la marcha, deslizándose por el cuerpo de su compañera para rebasarla y llevar la delantera de nuevo. "Así es, hazme caso más seguido." La punta de la lengua de la peli azul se asomó, bromista. Jupiter la observó unirse a la familia, alentándolos a seguir.

Jupiter sintió sus muslos quejarse, aunque con el descanso, el dolor había disminuido considerablemente. Jupiter ignoró la persistencia de sus pensamientos sombríos, queriendo concentrarse en la mentalidad positiva de su compañera. No tuvo éxito; no por completo. Pero al menos, se sintió menos sola en este resurgimiento de los ecos del pasado.

Extrañó a Sailor Venus, sus comentarios inapropiados siempre conseguían diluir la tensión en tiempos difíciles. Extrañó a Sailor Mars también, quien no te dejaba desperdiciar tiempo lamiendo tus heridas cuando había una misión que se tenía que cumplir. La determinación y sentido de humor de ambas ciertamente faltaron para balancear las apuestas.

-No, es mejor que no estén aquí. Al menos en la Tierra están a salvo. ¿Cómo olvidar que Rei estaba embarazada? Sugoi. Vaya que la sacerdotisa había tomado la decisión correcta en no unírseles. Y Eternal Venus en la Tierra significaba que su hogar no estaba desprotegido.

Se volverían ver. Jupiter se aseguraría de ello.

Sailor Jupiter respiró hondo. Compactó sus temores en el espacio en medio de sus costillas, haciéndolo pequeño—una esfera gris que perdió protagonismo en su pecho.

"Suficientes lamentaciones. A trabajar."

Inducida con querer ser de utilidad, Jupiter se dedicó a buscar al General Lycus.

Tenía muchas preguntas, y Fighter había dicho una gran verdad durante la transmisión grupal.

Necesitaban respuestas.


[+][+][+]


"¿Ningún deslumbramiento todavía?"

La voz de Setsuna la tomó desprevenida. A veces, la mujer se movía con la agilidad de los gatos. Michiru meneó su cabeza en negación, atenta al espejo en sus manos. "Sólo detecto conflicto. Ecos de violencia. Pero nada significativamente maligno como nuestros antiguos enemigos."

Setsuna se mostró preocupada con la actualización. Prosiguió a invitarla de regreso a los bosques del Templo. "Taiki-san desea tener una conferencia con nosotras. Hay información sobre la situación política actual de Kinmoku que puede ayudarnos a tener un mejor entendimiento de lo que está sucediendo."

-La invasora. Sorprendida por su propia mente, Michiru aplastó su reacción inicial. La mala influencia de Haruka, sin dudar. Taiki Kou ya no podía ser encasillada tan fácilmente en esa categoría. No podía ser invasora, si se había ganado su lugar entre ellas por sus propios méritos.

"No lo entiendo. ¿Por qué no vuelven a la Tierra?" Michiru comenzó a retomar el camino señalado por Setsuna, dejando atrás los escalones solitarios del Templo Hikawa.

Setsuna miró el firmamento. "Si hay una batalla que ganar, sabes muy bien Michiru, que Sailor Moon y las demás querrán intervenir. ¿Acaso obtuviste algún tipo de información adicional por parte de tus habilidades psíquicas? Sé que compartes un vínculo empático con Sailor Uranus."

Michiru analizó el reflejo nebuloso de su Talismán por última ocasión. "Sailor Uranus sólo me deja conocer hasta cierto límite. Más allá… residen emociones y pensamientos que no son míos para interpretar."

"¿Qué estás diciendo?" Setsuna la miró guardar el espejo de regreso a su bolso.

En ocasiones, a pesar de ser la Senshi con mayor edad y conocimiento inmenso, Setsuna podía ser inocentes en asuntos sentimentales. "No me refiero a la actualidad. Haruka siempre ha eludido mi alcance cuando se trata de interpretar sus decisiones impulsivas, Setsuna. Toma este viaje por ejemplo. No ofreció ninguna razón concreta sobre por qué se unió a la visita a Kinmoku…" Michiru sonrió para sí, melancólica. "Comienzo a preguntarme que si al romper el Destino, nuestra Princesa liberó algo más que las ataduras que la frenaban a ella."

Setsuna no solía hablar de más. Solía ser directa y concreta. Que esta ocasión la mujer permaneciera en silencio pensativo encendió una ligera alarma en Michiru. No la presionó, sin embargo. Ambas permanecieron calladas, dándoles vueltas a sus propios pensamientos, mientras caminaron de regreso a Elysion.

Al llegar, una audiencia ya estaba armada en el mismo kiosko donde Luna-san había instalado un viejo proyector. En el centro, Mamoru Chiba tomaba sorbos de su café recién comprado. Al acercarse, el hombre les apuntó hacia los otros contendedores con café caliente listos para tomarse.

"Traje para todos." Un bostezo se materializó en media sonrisa de bienvenida. "Imagino que fue una larga noche no sólo para mí."

"¿No tienes clases, Mamoru?" Setsuna aceptó la ofrenda, sin agregarle leche en polvo, ni azúcar. Algo bueno, considerando toda la azúcar que estaba siendo vaciada en la bebida de Minako Aino.

Mamoru se encogió de hombros. "Fingí estar enfermo. ¿Qué más puedo hacer? No es como si me pudiera perder esta reunión."

Michiru declinó la cafeína. Solo la alteraría. Optó por dejar a Mamoru y a Setsuna conversando, en favor de acercarse a una tercera persona en discordia.

"¿Gustas?"

Sailor Galaxia parpadeó. Apartada del grupo de manera notable, la mujer obviamente no había esperado que alguien le extendiera uno de los cafés. Muchos menos por su ex secuaz.

"Gracias." El vaso de cartón fue aceptado con una inhalación curiosa.

"¿Y bien? ¿Cómo quieres que te llamemos? Sailor Galaxia es demasiado largo y presuntuoso, ¿no crees?"

Tras un sorbo experimental, Galaxia consideró la bebida digna. "Hera."

Michiru alzó una ceja. "Es bonito." Así como, bastante histórico.

"Ha sido un largo tiempo desde que tuve la necesitaba de usarlo."

Oh. "Es tu verdadero nombre."

Fue el turno de Galaxia de levantar una ceja suspicaz. "Parece olvidárseles que mi longevidad supera la misma creación de esta civilización y las mitologías de la actualidad."

Interesante. "Parece que te has sabido adaptar a esta civilización, de todas formas."

El atuendo casual de Hera distaba del fuku dorado que todavía perseguía las pesadillas de Michiru. Su cabellera había sido reducida considerablemente, dejando de arrastrarse por el suelo en su forma civil. Había sido cortada hasta lo bajo de su espalda, la mitad inferior de la melena conservando su tonalidad roja.

"Sereni—Quiero decir, Usagi-san y sus amigas me hicieron el gran favor de regalarme parte de sus guardarropas."

"No me digas. Que amable de su parte." Michiru mordió su labio inferior por un momento. "Es de admirarse, ¿no crees? La increíble bondad de nuestra Princesa. No tiene discriminación alguna, sobre a quién le brinda su hospitalidad."

Hera resopló por sus narices. "Si estás tratando de pescar un perdón de mi parte, Michiru Kaoi, debo recordarte que yo no te obligué a aniquilar a tus amigas en sangre fría. Soy responsable de interminables horrores, pero ese en particular, te lo buscaste tú misma."

Sus miradas se clavaron en un duelo silencio. Ninguna cedió por un momento.

Por lo menos, no hasta que Michiru exhaló con dramatismo. "Vaya, por fin algo de la Galaxia que recuerdo. Ya me estaba cansando de tu acto de mártir. Fuiste liberada del Caos, después de todo, no sometida a una lobotomía."

Hera la miró con incredulidad. Luego, algo singular sucedió.

Rio.

Y esta vez, Michiru no sintió escalofríos correrle por la espalda.

Hera retornó su atención hacia el grupo dentro del kiosko. "Debo encontrar expiación en cada pequeña obra. Hasta el final de mis días."

"Eso no significa que debas resolver todos nuestros problemas con una vara mágica sólo por culpa. Revivir a Elysion no era tu responsabilidad. El Príncipe debió hacerse cargo de la hazaña por sí solo. Es parte de su reto como Soberano."

"El Príncipe es voluble en estos momentos. Nunca lo hubiera logrado por su cuenta. El tiempo no estaba de su lado. Laquesis aceleró la desintegración del plano en el que Elysion se escondía al robar el Cristal Dorado."

"¿Voluble, dices?"

Hera suspiró. "Es el adjetivo más neutro que puedo encontrar para describir su estado mental."

Michiru lo observó coquetear con Setsuna y ciertamente podía pensar en otros adjetivos para atribuirle al confuso hombre. "Mamoru es un buen tipo, pero algo de enderezamiento no le vendría mal."

Encontrarlo ebrio en eventos sociales donde Michiru había asistido en los últimos meses no había sido divertido. En más de ocasión, Haruka y ella lo habían tenido de escoltar de vuelta a su departamento, sin compartir los encuentros con nadie más. La autodestrucción no había sido sutil, para alguien como Mamoru Chiba.

"No estoy segura de que ser Rey es lo que en verdad quiera." -O deba hacer.

"Tendremos que esperar y ver." Hera se deshizo del vaso de café vacío, energía brevemente envolviendo su puño para desintegrarlo.

"Están todos aquí. Que bien."

Taiki Kou apareció a espaldas de Michiru, sigilosa. Cargaba con su computadora portátil, solemne. En su rostro, llevó sus lentes de lectura como un escudo. Michiru notó que su cabello había vuelto a su coleta.

Taiki-san lució lista para la batalla.

"¡Oh, Taiki! Tengo todo listo." Luna le avisó a la distancia, señalando hacia el proyector y el pizarrón blanco, que habían instalado. "Empieza cuando quieras."

Taiki-san caminó con propósito hasta el corazón de kiosko, su rostro vacante de alguna emoción en particular. Michiru y Hera fueron las últimas en aproximarse al punto de reunión, acomodándose entre Aino-san, el gato Artemis, y Setsuna.

"Uy, luce muy intrigante. ¿Qué nos vas a mostrar, Taiki?" Aino-san no tuvo pena alguna en atosigar a la ex cantante con preguntas. "¿Necesitas una asistente? ¡Con gusto te puedo ayudar a sostener tu computadora!"

"Mina, no empieces." Artemis renegó.

Aino lo ignoró. "Oigan, ¿no esperaremos a Rei?"

"Está cuidando de Helios. Pero, dijo que tomaras notas, Mina." Luna le aventó un cuaderno y una pluma. "¡Así que pon atención!"

"Notas, no garabatos, eh." Artemis le murmuró a la rubia desde su hombro.

Una imagen fue proyectada en el pizarrón blanco.

Michiru frunció el ceño.

"Están viendo la cresta original del Imperio Fleurs Dorées. Mejor conocido como Imperio de las Flores Doradas." Dando las espaldas a su público, Taiki pasó a la siguiente diapositiva. "Fundada hace aproximadamente trescientos años, la Corona ha pasado por dieciséis generaciones, contando al padre de la Princesa Kakyuu II."

El diagrama de la imagen daba una idea general del árbol genealógico al que Taiki se refirió. Michiru identificó el nombre de la fallecida Princesa, aunque sintió sorpresa al notar el título del gobernante anterior a ella.

"¿Kuru El Cruel?" Luna preguntó.

"Así es. Kuru Eru del Sur I, esposo de la Princesa Bera Kakyuu I. Kuru Eru, a decir verdad, logró gobernar por medio de su unión política con la Princesa Bera. La sometió hasta que la Princesa abdicó la Corona, cediéndola a su esposo en acto de amor… y mucha debilidad mental."

"Así no recordaba que funcionaran las líneas de sucesión." Mamoru sobó su mentón.

Taiki se dio la vuelta, sus lentes brillando con el proyector. "El resto de Kinmoku en esa época estaría de acuerdo con tu conjetura, Chiba-san. Guerras civiles brotaron por todo territorio clave de la Corona con la decisión fraudulenta del Rey Kuru. Cabezas de las familias más importantes de Kinmoku se unieron en una rebelión para destronarlo—Los Cian de Kin-Este, Los Glorios de Kin-Oeste, los Sang Froid del Kin-Norte y los Geist de Kin-Sur. El Rey Kuru se aprovechó de tener la capital bajo su orden en un inicio. Las Casas de Glorios y de Cian no resistieron durante los diferentes enfrentamientos con la Corona, y se vieron extintos en un periodo de diez años."

"Espera, espera. ¿Los Cian? ¡El nombre de Yaten se encuentra al final de su linaje!" Minako se acercó a la pantalla con emoción. "¿Yaten Cian? ¿Es acaso ése su verdadero nombre?"

Taiki asintió. "Al igual que Seiya proviene de la Casa Sang Froid. Al ser entrenadas como Sailor Starlighs, Mina-san, uno es despojada de su apellido previo para adoptar el prefijo Kou—un simbolismo que indica donde residirá nuestra lealtad."

"Wow." Aino-san lució tan impresionada que comenzó a tomar notas en serio. "Dime, Taiki, ¿a cuál casa perteneces tú?"

"Geist. No importa mucho, no obstante. Yaten y yo fuimos criadas desde bebés en la Capital, sin contacto con nuestras familias. Sólo Seiya participó en las convocatorias para unirse al Escuadrón Starlight en su pubertad. Así fue como se convirtió en Sailor Star Fighter."

"Recuerdo a Usagi-chan mencionar algo como eso." Luna añadió, con claro déja-vú. "Sus padres desaprobaron de su decisión de convertirse en Starlight."

Taiki torció su entrecejo. "Hai… Tenían buenas razones para desaprobarla, considerando que los Sang Froid fueron los últimos en obtener independencia de la Corona después de la Guerra Civil. La Casa Cian fue reemplazada por otra conformada por pueblos aliados al Rey Kuru y mi Casa terminó retractándose de su rebeldía, reuniéndose con la Corona Real a sólo cinco años posteriores de haberse levantando en armas. Únicamente Kin-Norte se mantuvo intacto y alejado de las garras del Rey, al asentarse el polvo. Que Seiya, sobrina mayor de la Condesa se haya dirigido con voluntad propia al corazón de su antiguo enemigo años posteriores, bueno… Causó grave conflicto."

"¿Cómo terminó la Guerra Civil?" Michiru se aventuró a preguntar, el suspenso matándola. "¿Qué fue lo que causó su conclusión?"

Taiki ajustó sus lentes. "La Princesa Kakyuu II nació."


[+][+][+]


Uranus despertó con una patada en el rostro.

Un quejido de dolor se abrió por su garganta, sintiendo sangre brotar de su nariz con el impacto.

"¡Ali!" Otra patada acompañó el comando. Las costillas de Uranus explotaron en agonía con la secuencia de patadas que se unieron al arremate. La mano de Uranus se deslizó por el lodo con desesperación, buscando por su espada.

Una bota piso su apéndice. Más gritos fueron escupidos en su dirección. Uranus mordió sus labios para no dar satisfacción obvia de su sufrir. Su mente buscó blanquearse, huir como el viento, para no permitirse ser afectada.

"¡ALI! ¡CURE FRI!" Brazos jalaron de su torso, obligándola a ponerse de pie en contra de su voluntad. Uranus no brindó forcejeo; se dejó manipular. Carcajadas flotaron a su rostro, el mal aliento del soldado en cuestión recordándole a su propio vómito.

Una mano sujetó su mentón. La jaló con fuerzas de un lado al otro, dando el aire de estar inspeccionándola.

No por primera vez, Uranus deseó poder comprender tan siquiera lo más básico del idioma de Kinmoku. Tan siquiera para regresarles los malditos insultos en su mismo estúpido idioma.

Cuando una mano ajena sostuvo el centro de su moño, una luz dorada quemó el contacto, causando al segundo soldado quejumbrar con dolor. Bien merecido lo tenía.

Más conversación fluyó entre el grupo. Uranus parpadeó con cuidado, siendo sutil en el intento de revisar sus alrededores.

Lo primero que reconoció fue el sonido de agua correr. El aroma de agua dulce la transportó en su mente a su encuentro con Severina. El río. Estaba cerca del río. El lodo alrededor de su fuku lo corroboró.

Los soldados de repente la dejaron ir y Uranus también recordó la lesión a su pierna de la manera más dolorosa posible. Su propio cuerpo se derrumbó al fango, al no lograr soportar su propio peso.

Los soldados rieron más.

Rayos.

Uranus apretó sus dientes juntos. Esperando que la ola de agonía residiera.

Esperó un largo tiempo.

Rotó su cuerpo lentamente boca arriba. Distinguió al grupo de tres soldados en conferencia a un metro de distancia. Parecían discutir qué hacer con ella, al reconocer que no era habitante de Kinmoku. Uranus aparentó estar en peor estado mental para pasar desapercibida, con movimientos lánguidos analizando el barranco en el que se encontraba.

Había sido arrojada más allá de las limitaciones de la ciudad. Bajo su cuerpo, piedras le picaban la espalda. Había amanecido. Luz fina se deshacía de las sombras, el rocío aun en el aire diciéndole que era bastante temprano. Sonidos silvestres fueron reconocibles a lo lejos.

Su rodilla derecha estaba hinchada alrededor de la rótula. Hasta ahora, registró ser el mayor impedimento a su movilidad.

Maldición.

"¡Rune is du Hinj Frihét!"

Los brutos no parecieron llegar a un acuerdo. Uranus reconoció el nombre del Príncipe Frihét entre los reniegos. Estaban discutiendo si llevarla de rehén, lo más seguro. Su cabeza debía tener un precio muy alto. Uranus se dejó caer de vuelta al fango, cerrando sus ojos.

Sus sentidos se extendieron más allá de las limitaciones de su cuerpo—buscando.

Mandó una señal a su Talismán. -Vuelve a mí.

"¡ALI!" El jalón al cuello de su uniforme rompió su concentración. Uranus reaccionó en automático, abrió su boca y aventó un escupitajo directo en el rostro de su agresor.

Los soldados restantes se desmoronaron en carcajadas.

Su agresor miró a Uranus con incredulidad, apresurándose a limpiar su rostro con la manga de su jubón.

El gruñido salió de Uranus súbitamente. Sin embargo, ni el puñetazo a su rostro le robó la satisfacción.

Uranus escupió saliva con sangre en el lodo, con su lengua haciendo inspección de su dentadura. Neptune odiaría llevarla a rastras al dentista de nuevo.

Agonía quemó en su esternón.

"Fuerer na. ¡Disque ne danin, Elysar!"

"¡Hel mi bute!"

Cuando la visión regresó, Uranus tuvo dificultad para enfocarla. Arrojó más sangre al suelo debajo de su rostro. Su rodilla pulsó—ardió. Uranus encajó sus dedos en la tierra. -Vuelve a mí, Talismán.

"Hel ni estraniera. ¿Nie li wue?"

"Sailor Moon ni Soldier. Elysar, Hinj Frihét ken iri le mele a leasons. ¡Su dumié!"

Uranus percibió la presencia del soldado acercarse. Sus dedos se apretaron alrededor de la roca que había encontrado bajo la espesa capa de lodo.

Ojo por ojo, diente por diente.

La quijada del soldado pegó fuerte contra el duro obstáculo, al rotar su cuerpo para lanzar el ataque. El movimiento brusco no ayudó con la rodilla. Su mismo cuerpo pareció incapacitarla, y cuando Uranus sintió manos de terceros apoderarse de sus brazos, la mujer dejó salir un rugido de furia.

Trató de pelear. Su visión fue un remolido de imágenes, captando las siluetas borrosas de sus agresores. Su cuerpo fue jalado con dureza. La arrastraron por el fango a gruñidos y más insultos. Con su pierna todavía funcional, intentó clavar su botín en la tierra. Cuando eso falló, elevó su rodilla directo en la cabeza de uno de los soldados.

La acción en su contra indicó ser el último limite.

"¡Asters! ¡Remor hel!" El afortunado que había sido su blanco, sujetó su cabeza unos momentos, su dolor satisfaciendo a Uranus hasta su alma.

Luego, el dolor regresó. Triplicado.

El puño del soldado contra su rodilla lesionada la rompió.

Listones amarillos aparecieron alrededor de su cuerpo. Su fuku se desactivó, desertándola.

No dejó de gritar.

No dejó de gritar, hasta que un par de guantes cubrieron su rostro.

Fue entonces que Haruka encarnó la peor de sus pesadillas—la agonizante perdida de sus sentidos.

"Gurlp." Con el ojo menos hinchado, Haruka forzó a su parpado a trabajar. Encontró liquido espeso obstaculizarle el movimiento. Sobre su rostro, el soldado sosteniéndola gorgoreó más palabras inteligibles. Haruka recibió más liquido sobre su rostro, directo de la boca que se rompió en tosidos.

Más gruñidos fueron registrables para sus oídos. Los guantes se aflojaron contra su boca. Uranus sacudió su cabeza de un lado a otro.

"¡Elysar! ¡Tas grane!"

Mareada, Haruka se dedicó a respirar.

A no desvanecerse.


[+][+][+]


No prefería luchar cuerpo a cuerpo.

No significaba que era mala en ello.

"¡Elysar! ¡Tas grane!"

La Espada respondió a su manejo con la misma enigmática facilidad con la que la había encontrado clavada en la tierra, una milla detrás de su dueña. Al ser lanzada, la reliquia entendió su comando de clavarse en la yugular de Elysar. Los Oficiales acompañantes se arqueaban en el piso, tratando de recuperarse de la emboscada.

La Espada de Urano dejó a Elysar desangrándose, cayendo de rodillas frente a su verdugo. No hubo oportunidad de defensa, cuando la punta se clavó en su cuello por segunda ocasión.

"¡Ryonir!" El Oficial sobreviviente se le tiró encima con un alarido emocional. Ésa fue su debilidad.

Se sumó a Elysar diez minutos después.

Se redirigió al tercer, y último, de los oficiales.

"¡Tas tene! ¡Ile! ¡Ile, Kinmoku-rei!"

Fue entonces que cayó en cuenta que estas basuras no pertenecían al ejército de Magnus. Eran Soldados de la Rebelión. De Kinmoku.

"¿Ile? ¿Guju ese hel?" Sus puños se oprimieron. Su corazón se partió en pedazos con la terrible desilusión. ¿Su propia gente era capaz de estas atrocidades? ¿Desde cuándo? ¿Por qué? "Kian te mí, rere ni de Sailor Átropos."

"¡Kie, kie! Yo ne vi, ile."

Le echó un vistazo al cuerpo herido de Haruka Tenoh, fracturado en más de una manera. No supo identificar la fuerza impulsándola, entonces—¿Coraje? ¿Ira? No. Fue algo más profundo, desgarrador. Un tipo de pasión por proteger y vengar, que le consumió en cuerpo y alma hasta la raíz.

Yaten encumbró el Talismán.

Cuando lo proyectó, aporreó directo entre los ojos del Soldado.

Sus pantalones se terminaron de arruinar al hincarse en el lodo frente a la terrícola. Inspeccionó la figura para medir el daño. El cual era mayor de lo que había pensado.

¿Cómo moverla? ¿Dónde tocarla, sin lastimarla? Demonios. "Har—Tenoh, responde, por favor." Sus palmas residieron a centímetros de la mujer, sin hacer contacto aún. "Vamos, esto no es nada. Pensé que eras más fortachona."

Los párpados de la mujer se alzaron, pupilas lúcidas.

Del golpe de alivio, Yaten suspiró y gimió al mismo tiempo. Sus dedos se atrevieron a entrar en contacto por fin, cayendo sobre el cabello sucio. Astros, Tenoh estaba cubierta en barro; lo peor de seguro se escondía debajo. Acarició el flequillo con delicadeza, y cuando no registró molestia de más heridas, peinó los mechones lejos del rostro de Tenoh para ayudarle a mejorar su vista. Bajo diferentes circunstancias, Yaten se sentiría asqueada por tocar tal nivel de suciedad y sería bastante vocal con su desagrado.

A lo más, recurrió a un uso torpe de humor. "Pronto serás la irritable mujer llena de odio que todos conocemos."

"Tú eres… irritable."

Una sonrisa involuntaria curveó la boca de Yaten.

Más alerta, Tenoh arqueó su cabeza a su alrededor. "¿Cómo… me en-encontraste?"

Yaten levantó su mano opuesta. De los deseos del mismo viento, el mango del Talismán de Urano retornó su puño, resplandeciendo a la cercanía de su verdadera dama. Con sumo cuidado, Yaten extendió el mismo pomo al alcance de Tenoh-san.

"La encontré clavada en la arena, mandando una extraña energía en su cercanía. Sirvió como faro de luz hacia aquí. Lo siento, no tenía ningún otro tipo arma a mi alcance—Me sorprender que me haya permitido recogerla, en primer lugar." Yaten frunció el ceño, notando que la mujer no se estaba apresurando a quitarle el arma.

"Quiero…" Haruka gruñó. Entendiendo la señal, Yaten le dio soporte a su espalda, lentamente llevándola a una posición donde lograra sentarse. Con una mueca, Haruka estiró su mano derecha hacia el arma. "Cualquiera… de los Talismanes… responde a un corazón puro."

Para su sorpresa, la Espada se mantuvo adherida a los dedos de Yaten. En conjunto, el objeto Sagrado voló a los dedos expectante de Tenoh, con los de Yaten todavía envueltos. La mano de Tenoh se amarró alrededor de la suya.

"Imagino que tu corazón… fue el enganche que ocupaba."

Calor se acumuló en sus mejillas. De reojo, Yaten recordó a los cuerpos asesinados que habían caído bajo su responsabilidad. "N-No soy pura."

La Espada resplandeció, otorgando su propia respuesta. Al no ser necesitada de momento, se desvaneció en polvo cósmico, dejando sólo la mano de Tenoh enlazada con la de Yaten.

Tenoh tosió. Con la fuerza de la acción, su cabeza cayó sobre el pecho de su acompañante.

"¿Qué es… un corazón puro… sino el más inconsciente… de serlo?"


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Fin de Parte XII.

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(1) *"Toda revolución parece imposible al comienzo y tras su ocurrencia, era inevitable." -Bill Ayers.

(2) ** Leyendo de nuevo sobre la batalla que hubo entre la Luna y la Tierra durante el Milenio de Plata, aprendí que tan horrenda y amplia fue la Guerra. En el anime sé que sólo rozaron un poquito. Pero en el manga fue una guerra inmensa, involucrando no sólo a los ciudadanos de la Tierra y la Luna, sino los de TODOS los planetas de las Sailor Senshis. Que terrible. ¡Toda esa gente inocente asesinada por la desconfianza de los mismos terrícolas por el poder del Cristal de Plata! Porque es claro que Beryl sólo explotó los sentimientos oscuros que la gente de Elysion ya tenía, Endymion tontín. That's fucked up.

(3) Traducciones – Idioma estándar del Sistema Solar Kaito:

"¡Ali!" –¡Levántate!

"¡ALI! ¡CURE FRI!" – ¡LEVÁNTATE! ¡DÉJANOS VERTE!

"¡Rune is du Hinj Frihét!" -¡Hay que llevarla con el Rey Frihét!

"Fuerer na. ¡Disque ne danin, Elysar!" –Deja de lastimarla. ¡Vas a arruinar la mercancía, Elysar!"

"¡Hel mi bute!" –¡Ella me escupió!

"Hel ni estraniera. ¿Nie li wue?" -Es una extranjera, ¿a quién le importa?

"Sailor Moon ni Soldier." -Es una guerrera de Sailor Moon.

Elysar, Hinj Frihét ken iri le mele a leasons. ¡Su dumié! -Elysar, el Rey Frihét puede utilizarla para intentar negociar. ¡Eres un tonto!

"¡Asters! ¡Remor hel!" -¡Astros! ¡Demonio de mujer!

"¡Elysar! ¡Tas grane!" -¡Elysar! ¡Atrás de ti!

"¡Tas tene! ¡Ile! ¡Ile, Kinmoku-rei!" -No me mates. ¡Piedad! ¡Piedad, Compatriota de Kinmoku!

"¿Ile? ¿Guju ese hel?" –¿Cómo se la otorgaste a ella?

"Kian te mí, rere ni de Sailor Átropos." –Si te dejo ir, le contarás todo a Sailor Átropos.

"¡Kie, kie! Yo ne vi, Ile." -¡Para nada, para nada! Yo no diré nada, piedad.

(4) He bautizado a la pobre de Sailor Galaxia, ya que Naoko no se molestó. Investiguenlo, le queda a la perfección.