Kenai caía.

A una velocidad considerable, el viento lo golpeaba tan fuerte que las lágrimas se le salieron de los ojos.

"¡Debe haber otra cosa que pueda hacer!"

¿Pero qué?

Los ataques de Kisín lo habían debilitado mucho, con trabajos podía mantenerse consciente y ya no se le ocurrían más trucos, a menos que… una idea sumamente extraña se le asomo en la mente, pero como no tenía otra opción decidió arriesgarse.

Así al menos podría tener una posibilidad; nuevamente cerró sus ojos y se concentró en visualizar árboles, arboles con grandes troncos y largas hojas que pudieran detener su caída, como los grandes robles que rodeaban a la aldea; como tenía los ojos cerrados no pudo ver que su magia estaba surtiendo efecto, los arboles del bosque empezaron a elevarse hasta que alcanzaron una gran altura, de ellos surgieron unas hermosas hojas verdes que se estiraron, estaban todas unas por encima de otras formando una escalera, cuando Kenai cayó en la primera se deslizó hasta la siguiente y así siguió hasta que llegó al fondo, cayó a un rio, el agua fría lo hizo recuperar el conocimiento.

Nadó hasta la superficie y cuando llegó tomo una gran bocanada de aire.

"Eso estuvo bien"

Cuándo su respiración retomo su ritmo natural, nadó hasta la orilla y se acostó en ella una vez que salió del agua, aunque sabía que debía estar atento por si Kisín atacaba de nuevo, no pudo evitar darse un momento para descansar y pensar que haría a continuación.

"Es obvio que no puedo vencerlo, él es demasiado poderoso y por más que lo intente parece siempre estar un paso delante de mi"

Mientras reposaba analizando bien su suerte, un sonido lo distrajo, fue el crujido de una rama rompiéndose, miro hacia el bosque y lo que vio no hizo otra cosa que aterrarlo.

Los árboles que lo habían salvado se estaban doblando a la mitad, crujiendo como huesos que se rompen, las hojas verdes se marchitaron, tornándose negras y arrugadas, sin vida; cayeron al suelo mientras las raíces de los troncos eran arrancadas de la tierra, estas se estiraron y movieron, eran largos y filosos dedos, los árboles se juntaron y formaron un cuerpo negro con largos dedos y sin piernas, como una serpiente.

La figura se puso por encima de Kenai cubriéndolo completamente, él intento correr pero la figura lo tomo con sus garras, entonces el cuerpo de la criatura se hizo líquido, pegajoso, este comenzó a esparcirse por el cuerpo de Kenai.

"¡No! ¡No, quítate de encima!"

Se tiró al suelo y se retorció tratando de quitarse esa cosa de encima, pero nada daba resultado, esa cosa solo continuaba expendiéndose por todo su cuerpo, hasta que finalmente lo cubrió por completo; Kenai lanzaba golpes, se movía en todas direcciones inútilmente.

"No te resistas, solo lo empeorarás"

Kenai intentó resistirse con todas sus fuerzas, pero antes de que lo supiera todo se había tornado oscuro…

-No-dijo Koda en un susurró.

Lo que se estaba elevando no era su hermano, era algo maligno y poderoso que había llegado a este mundo a través del cuerpo de Kenai.

-¡Señor!-la Bruja bajó hasta la tierra e hizo una reverencia-¡Es un honor tenerlo entre nosotros al fin!

Kisín volteó su mirada hacia la Bruja, floto hasta ella y le coloco una pata encima.

-Me has servido bien Bruja, por tu lealtad serás recompensada.

La Bruja parecía no poder contener su felicidad, junto las manos chocando los dedos, Kisín miró a Sangilak, quién parecía feliz a pesar del gran cansancio que sentía.

-Al igual que tu Sangilak, pronto dominaré estas tierras y tú podrás dominar a mi lado.

Sangilak alzó su hacha triunfante, Kisín pasó una de sus patas por encima de la cabeza del hombre y sus ropas cambiaron, fue cubierto por una armadura dorada con un casco con dos cuernos a sus lados, hombreras con tres picos, una máscara que le cubría todo el rostro, la boca eran tres líneas negras y los ojos dos orificios en su totalidad oscuros.

Tenía guantes y los dedos eran tan puntiagudos como una lanza, además de que su hacha fue remplazada por una totalmente nueva, con el mango dorado y la hoja aún más afilada y puntiaguda que antes.

En su espalda venía una capa de color rojo intenso que le llegaba hasta los pies.

-Acepta este regalo que te otorgo.

-¡Si mi señor!-levantó el hacha en alto, la vista era terrorífica, se veía más poderoso que nunca.

Pero nada pudo prepararlos para lo que vino a continuación.

Los huesos de la criatura crujieron y se puso en dos patas, las traseras se doblaron, su espalda se estiro, haciendo que el cuerpo de la criatura fuera el doble de largo, el hocico se le hizo aún más para delante hasta que la piel se le desgarró, pelaje y piel cayeron al suelo y fueron remplazados por una piel rosa chillón, con pelos blancos saliendo de ella; dos alas enormes emergieron de su espalda y más pelaje cayo.

Mientras caía el cuerpo se hacía más delgado, hasta que solo quedo un ser jorobado, extremadamente delgado, con la piel rosada y los ojos blancos, garras en las manos y en los pies, dos alas gigantescas y una cola de lagarto, además de una hilera de picos en su espalda.

Era algo realmente horripilante.

A sus pies descansaba lo que había sido Kenai, con todo su ser regados por todas partes.

-¡No!-grito Koda.

Kisín se fijó en ellos, dando grandes zancadas se acercó a ellos, los hermanos retrocedieron hasta que se dieron cuenta de que estaban al borde del abismo.

-Así que estos son los que han osado desafiarme-dijo, los apunto con un dedo-Bueno, ahora ya nada de eso importa porque ya estoy aquí, y como verán mejor que nunca.

-¿Qué has hecho con nuestro hermano?-alcanzó a articular Koda, a pesar del miedo que sentía.

Kisín hizo lo más parecido a una sonrisa que podía.

-Su hermano se ha ido, ya no está, solo quedo yo y será mejor que se acostumbren a ello.

Mientras tanto, Kenai seguía batallando dentro, Kisín había tomado control de su cuerpo pero se negaba a darse por vencido, sin embargo el demonio era demasiado poderoso, Kenai luchaba contra la oscuridad que lo abrazaba, la golpea, la sujetaba y la jalaba para quitársela de encima, pero esta se pegaba a él como si fuera una serpiente.

"No puedo hacer esto solo, necesito ayuda"

De regreso en el mundo físico, Kisín continuaba enfrentando a los hermanos.

-Ahora, a pesar de que me desafiaron les prometo piedad si-con la palma de su mano señalo al suelo-Se postran ante mí, y me juran lealtad absoluta.

-¡Eso nunca!-Denahi.

Kisín sonrió.

-No tiene caso que se resistan, ustedes ya perdieron de todas formas, solo miren abajo.

Apuntó con su huesudo dedo al campo de batalla, los hermanos voltearon y comprobaron que Kisín tenía razón; las fuerzas del bosque estaban cayendo a las manos del reciente ejército de muertos vivientes, como no podían ser asesinados y su número crecía con cada muerte, las probabilidades de victoria se veían reducidas a cero para nuestros héroes.

-Mi ejército de muertos vivientes no se detendrá, una vez que haya acabado con estas patéticas criaturas, arrasarán con el bosque y todo lo que en él viva, mi ira no tendrá cuartel, su única opción es que se rindan ante mí.

Fue un momento bastante doloroso, los tres hermanos ya no sabían que hacer, habían peleado tanto por salvar a Kenai, evitar el regreso de Kisín, pero ahora todo eso parecía ser en vano; Kisín controlaba el cuerpo de Kenai, los muertos estaban matando a sus amigos, sus enemigos eran más poderosos que nunca, todo estaba perdido.

Y por un momento, rendirse parecía ser la mejor opción, ¿si todo estaba perdido? ¿Por qué no?

-No-dijo Koda con una voz firme.

Se hizo el silencio, Kisín lo miro extrañado.

-¿Qué has dicho, oso?

-He dicho que no-dio un paso al frente y miro al demonio a los ojos, tal vez Kenai se hubiera ido… pero si no había podido salvarlo se aseguraría de que nadie más perdiera la vida por culpa de ellos, no permitiría que lastimaran a nadie más, y no le importaba el precio-No nos rendiremos ante ti porque siempre habrá seres como tú-miro a los tres-Como ustedes, que siempre buscarán estar por encima de los demás.

Koda sonaba tan fuerte y confiado, que su valor se le transmitió a sus hermanos, Denahi podía entender lo que decía así que se sintió muy inspirado, y aunque Sitka no podía entenderlo, el tono con el que Koda hablaba… o rugía en este caso, le hacía entender que no pensaba darse por vencido.

Y tampoco ellos.

-Él tiene razón, no importa el precio pero no dejaremos que ganen.

-Nunca.

Y antes de que los malvados pudieran reaccionar, los tres hermanos atacaron con toda la magia que tenían.

La oscuridad lo había consumido por completo, ya no había escapatoria ni esperanza, no veía, no oía, no pensaba, no sentía…

Ya no le quedaba nada, todo era negro, y él no podía hacer nada más que flotar en esa oscuridad infinita.

Por siempre.

"Supongo que eso es todo"

Pero entonces la escucho, la voz de Koda vino a sus oídos.

-Siempre buscarán estar por encima de los demás.

"¿Koda? ¿Koda ese eres tú?"

-Él tiene razón en eso, no importa el precio pero no dejaremos que ganen.

"¿Denahi? ¿También estás ahí?"

-Nunca.

"¿Sitka? ¿Están los tres ahí?"

Sus hermanos estaban ahí, Kenai podía oírlos, venían desde arriba, sus hermanos estaban ahí solo tenía que alcanzarlos, recupero el control de sus piernas y sus brazos, ya podía moverse, se impulsó hacia arriba, abriéndose paso, al fondo de esa oscuridad estaba una luz, y él podía llegar, solo tenía que seguir.

Era como estar nadando hacia la superficie, continuo, continuo hasta que…

Llegó.

El ataque de magia fue como cuándo uno ve un fuerte destello de luz y tiene que apartar la vista, cerrar los ojos o cubrírselos, pero no paso de eso para Kisín y sus dos aliados, quiénes apenas y dieron un paso para el frente.

-Koda, ¿y ahora qué?-le susurró Denahi.

-La verdad… yo no lo sé.

Kisín se rio, la Bruja y Sangilak lo imitaron mientras el demonio volvía a incorporarse y extendía sus alas.

-¡Tontos, ahora van a experimentar todo mi poder!

Kisín extendió sus alas y levantó vuelo, dio una vuelta y miró a los hermanos, los tres estaban justo en el punto en donde podía destruirlos con un solo tiro, alzo ambos brazos y una bola de luz morada apareció en ellas.

-Ahora van a desaparecer.

Los hermanos se miraron entre sí.

-Bueno, al menos lo intentamos-Denahi.

Se acercó a Koda y coloco una pata en el hombro de su hermano, Sitka hizo lo mismo y se acomodó al otro lado de Koda, el oso miró a sus hermanos y sonrió, moriría con las personas (en este caso, persona y lobo, que amaba) y eso lo hacía feliz, tal vez no eran sangre pero aun así ellos, junto con Kenai, lo habían aceptado en su familia, era algo por lo que Koda estaría por siempre agradecido.

Lo único que lamentaba, es que Kenai no estaría ahí, sino que estaría atrapado con ese demonio por el resto de sus vidas…

Lamentaba no haberlo podido salvar.

Kisín alzó los brazos aún más, los hermanos se abrazaron y cerraron los ojos, el momento de su partida había llegado, parecía que Kisín estaba a punto de conseguir la victoria cuándo algo muy extraño ocurrió, el cuerpo de Kisín comenzó a chorrear.

Si, literalmente, la piel se convirtió en una sustancia negra que empezó a caer al suelo.

-¡Maestro!-gritó la Bruja.

-¡¿Qué está pasando?!

Kisín se llevó ambas manos a la cabeza, soltó un chillido tan agudo que tuvieron que cubrirse los oídos para que no explotarán. Kisín se hizo un ovillo y entonces su cuerpo empezó a girar y girar hasta que se convirtió en una masa negra y viscosa que flotaba en el aire.

-¡Bruja! ¡Esto no debía pasar!-gritó Sangilak-¡Haz algo!

La Bruja veía el enorme círculo en el cielo, sin poder saber lo que era y sin idea de que debía hacer.

Pero los hermanos fueron más listos, vieron su oportunidad y la aprovecharon.

-¡Ataquen!-gritó Sitka.

Y hombre, oso y lobo se abalanzaron sobre ellos.

Kenai uso todas sus fuerzas y se estiró hacia al frente, el dolor le llenó todo el cuerpo mientras su piel se despegaba de esa sustancia negra, a la que estaba pegado como si fuera miel; Kenai ignoro la quemazón que le provocaba y logro despegar el cuerpo.

Se desplomo en el suelo y levantó la vista, solo para ver que el bosque donde había estado peleando con Kisín ahora estaba muerto, el rio se había secado, los arboles estaban marchitos, el cielo era gris y hacía mucho frío, pero eso no era lo peor que le esperaba; un fuerte rugido hizo que se volteará y vio con horror que Kisín aún estaba ahí.

Ahora era una figura formada por la sustancia negra y viscosa, que estaba escurriendo hasta el suelo formando un charco, además de que medía como diez metros de altura.

-¡Uh qué asco!-dijo Kenai doblando las rodillas para que no tocará el líquido.

-¡Tonto humano, solo ríndete!

La boca de Kisín se lanzó sobre él, Kenai apunto ambas manos hacia el frente y una potente luz dorada salió disparada de sus manos, la luz golpeo a Kisín en su largo cuello, abrió un hoyo en él y Kisín grito mirando al cielo.

-¡Wow! ¿Yo hice eso?-Kenai miro a sus manos, las cuáles brillaban, y al parecer dañaban a Kisín, pero esta vez infligían daño de verdad.

Entonces supo que ya tenía una oportunidad.

Se puso de pie y comenzó a disparar contra Kisín, cada vez que lo golpeaba una parte del cuerpo de Kisín se desintegraba, la bestia gritaba y retrocedía.

-¡¿Qué me estás haciendo patético mortal?!

Kenai sonrió.

-Te estoy mostrando el poder del amor.

"Muy bien, eso sonó mejor en mi cabeza lo admito"

Denahi saltó encima de Sangilak, le mordió el brazo pero no causo daño debido a la armadura, Sangilak lo golpeo y lo derribo en el suelo, Pero Denahi se colocó en cuatro patas y lanzó un súper-rugido, sin embargo Sangilak puso una mano al frente y el ataque ni lo pudo mover.

-Tontos, vean el poder de mi maestro-Sangilak toco el suelo con la punta de su hacha.

Hubo una gran explosión y Denahi y el resto fue empujado hacia atrás, llegaron hasta el borde de la montaña, Denahi miró espantado como sus patas se separaban de la tierra, estaba a punto de caer al vacío cuando logro sujetarse con sus patas delanteras al borde.

Sangilak sonrió.

-¡Ahora yo acabaré con esa maldita peste de una vez por todas!-chilló la Bruja, extendió su mano la cual brillo.

Denahi trataba de subir de nuevo pero estaba demasiado resbaladizo.

-¡Adiós perro!-la Bruja, estaba a punto de disparar cuando algo la golpeo en la espalda, un rayo de luz dorada.

La Bruja se dio la vuelta, Sitka era quién había disparado contra ella, también estaba sujetándose del borde, tenía una mano extendida hacia la Bruja y brillaba, era un dorado muy cálido que transmitía seguridad y esperanza.

-¡Tu, estoy harta de todos ustedes!

Iba a dirigir su ataque a Sitka, cuándo Koda apareció por el borde de igual manera, sujetándose con sus patas delanteras, Koda abrió la boca lo más que pudo y entonces soltó un súper-rugido, fue tan intenso como el ataque de Sangilak, que tuvo que agarrar el suelo para no salir volando. Mientras que la Bruja se tapó el cuerpo con ambos brazos, pero aun así salió volando por culpa del ataque.

La Bruja dio vueltas y vueltas hasta que desapareció entre las nubes negras.

-¡Eso es!-Denahi.

Se dio un impulso hacia el frente, logro subir las otras patas y estuvo de nuevo sobre la roca, corrió a socorrer a sus hermanos, pasando al lado de Sangilak quién estaba recuperándose del ataque; con sus mandíbulas sujeto el suéter de Sitka y lo jalo hacia el frente, con la ayuda de Denahi Sitka logro subir a la roca, mientras que Koda pudo hacerlo por su cuenta.

-Debería darte vergüenza Denahi-dijo riendo-Ayudando a tu hermano mayor en vez de al menor.

Denahi sonrió, era bueno ver que incluso en los peores momentos su hermano conservaba su sentido del humor.

Sitka se puso de pie con ayuda de Koda, sirviéndole de soporte.

-Tontos-dijo Sangilak.

Los hermanos voltearon a verlo y comprobaron con horror que ya estaba de pie nuevamente, y no se veía nada contento, sujetaba su hacha con fuerza y tenía los puños cerrados.

Koda dio un paso al frente, interponiéndose entre sus hermanos y Sangilak.

Este sonrió y levantó el hacha, listo para dejarla caer encima de Koda.

Kenai no le daba cuartel a Kisín, no sabía de donde había salido esa energía pero iba a aprovecharla lo más que pudiera, lanzando rayos a ese engendro, la masa viscosa retrocedía asustada, cada que la luz golpeaba su cuerpo, este se desintegraba y Kisín gritaba de dolor.

Kenai no podía evitar sentirse feliz porque finalmente estaba ganando. Junto ambas manos y una gran bola dorada se formó en ella, la lanzó hacia el monstruo y una vez que lo golpeo, hubo una gran explosión que destruyó una buena parte del cuerpo de Kisín.

-¡Basta patético humano!

Lo malo es que, se regenero rápidamente, le había volado la cabeza, pero la sustancia se juntó para formar de nuevo el hocico de lagarto y es que, por más que Kenai disparara, pareciera que el cuerpo de Kisín nunca se acababa.

-¡He soportado tus juegos por mucho, es hora de acabar con esto!

Kisín no daba cabida a como ese tonto humano se le resistiera tanto, parecía que ya tenía el control cuándo ese tonto se revelaba y atacaba de nuevo, pero ya no, tenía que enterrarlo hasta abajo y así poder dominarlo todo.

Solo tenía que apoderarse de él.

Kisín se le aventó, Kenai levanto las manos tratando de atacarlo pero rápidamente el hocico de Kisín desapareció y se hizo líquido por completo, Kenai fue golpeado por una ola, y tal como si estuviera en el mal, empezó a flotar en esa sustancia negra

-¡Ríndete, jamás ganaras!

Kenai intento nadar hacia la superficie, tal y como lo había hecho antes, sin embargo una fuerza invisible lo arrastraba hasta el fondo de nuevo, o lo golpeaba y lo hacía girar y girar en un remolino de desesperación.

No podía respirar, era como estar bajo el agua.

Kenai logro equilibrarse, una vez que se detuvo por completo miro hacia todos lados, buscando una salida pero todo era negro, miro hacia arriba, muy lejos de él se veía un leve punto de luz, tal vez si llegaba hasta ahí podría escapar.

Nado de nuevo, pero algo le sujeto el pie y lo arrastro hacia el fondo, Kenai pataleo intentando quitárselo de encima pero no lo consiguió, entonces miro para abajo para ver lo que era.

Era una mano negra, hecha de esa misma sustancia viscosa, se sacudió el pie pero la mano no lo soltaba, algo se movió en la mano y otra mano salió de ella, era más pequeña pero aun sostenía a Kenai.

Y de esa mano salió otra aún más pequeña, las tomo con sus propias manos y las jalo, pero solo le causo dolor ya que lo sujetaban muy fuerte, entonces con horror comprobó que otras manos lo habían tomado de los brazos, forcejearon para que dejara de pelar con las que le sujetaban el pie.

Mas manos aparecieron y lo sujetaron, de ambos pies, de ambas manos e incluso del cuello, Kenai sacudió el cuerpo ya que era todo lo que le quedaba pero no podía hacer nada, eran muy fuertes.

-Ya te tengo, y ahora si no podrás escapar.

Kenai cerró los ojos, no había mucha diferencia ya que igual todo estaba negro.

"No puedes dejarlo ganar, piensa, ¿Qué estabas haciendo la última vez que lograste tomar la ventaja?" pensó, pensó y pensó hasta que dio con la clave "¡Eso es! Lograste encontrar la fuerza para salir cuándo escuchaste a Sitka, a Denahi y a Koda! ¡Ellos son tu fuerza! Entonces, si quieres derrotar a este demonio, tendrás que aferrarte a eso"

Sin embargo ya no los escuchaba, ¿así que como podría utilizarlos?

-¿Sabes? Sentí lo mismo cuando Tanana me dio el mío-Sitka sacó su tótem de la camisa y se lo enseño-¿El águila guía? ¿Qué significa? Pero he madurado y sé que se trata de ser un buen líder, y siempre cuidar de ustedes.

Él se descuidó y en ese momento Sitka atrapo su cabeza entre sus brazos y comenzó a sacudirle el cabello, sin embargo no pudo evitar reír ya que aunque no lo admitiera, siempre le gustarían las muestras de cariño por parte de su hermano mayor, sin importar su edad tampoco.

Pero rápidamente se entristeció al recordar el mal trato que le habían dado con el tótem, miro su mano pensando que ahora jamás lograría poner su marca junto a sus ancestros.

-Solo quiero dejar la mano en ese lugar.

Sitka sonrió comprensivamente.

-Se más paciente Kenai, si respetas tu tótem lo harás.

-¿Lo crees?

-¡Garantizado!

Sitka elevo su mano abierta, Kenai sonrió e unió manos con su hermano, no sabía cómo lo hacía pero Sitka siempre lograba hacerlo sentir mejor.

Un recuerdo, a su mente había venido un recuerdo de la vez que Sitka lo había aconsejado después de recibir su tótem, entonces Kenai se sintió más fuerte y… caliente.

Si, el líquido era frio pero en cuanto recordó eso todo se calentó, como estar frente a una fogata cuando hace mucho frio, Kenai se animó abrir los ojos, y se abrieron mucho cuando vio que sus manos estaban brillando nuevamente, las manos seguían a su alrededor pero ya no lo sujetaban, sino que estaban alejadas, asustadas.

Kenai sonrió, nuevamente tenía la ventaja, ahora solo tendría que recordar.

Cerró los puños, bajo la cabeza, cerró los ojos y dejo que el próximo recuerdo llegará a su cabeza.

-¿Quién eres?-pregunto el cazador sorprendido.

-¿Qué?-respondió Koda, sorprendido de poder entender al cazador, se armó de valor, abrió los ojos y vio a su depredador.

-¿Cómo te llamas niño? ¿Y qué haces aquí?

Si, el día que conoció a Koda.

-¿Seguro que estas bien?-Kenai.

-Estoy algo cansado-Koda.

-Bien, pronto estarás a salvo, me llamo Kenai, ¿y tú?

-Koda.

-Muy bien Koda, sígueme.

No pares, sigue recordando.

Koda llevo a Kenai hasta lo alto de una colina muy alta.

-¿Está seguro de esto Koda?-pregunto Kenai algo preocupado.

-¡Si, si, sígueme!-respondió Koda mientras saltaba por todos lados, había recuperado un poco de su personalidad activa.

Kenai estaba comenzando a darse cuenta que Koda no era tan tímido y callado como creía.

Como Koda se había adelantado un poco, decidió que quería jugarle una pequeña bromita a Kenai, se escondió en unos arbustos, esperando a que Kenai llegara.

-¿Koda?-Kenai gritaba su nombre, perfecto, creía que se había perdido.

Justo cuando Kenai le dio la espalda al arbusto donde estaba escondido Koda, el pequeño dio un grito, lo más fuerte que pudo, y salto, le toco los hombros a Kenai, el joven grito de miedo y se tropezó con un tronco tirado, luego se cayó.

Koda comenzó a reírse tanto que tuvo que llevarse las manos al estómago y se sentó para no caerse.

-¡Koda!-le reclamo Kenai mientras se levantaba.

-¡Te asuste!-respondió Koda triunfante.

-Está el susto, y esta la sorpresa-dijo Kenai muy refinado.

-¡Y los dos tuviste!-dijo Koda mientras se reí más.

Kenai puso su cara de enojado.

-Si nada más querías traerme aquí para hacerme una broma, ya podemos irnos.

-No, no-dijo Koda dejando de reír-Hay otra cosa que quiero hacer.

-¿Y qué es?

Justamente en ese momento, el viento comenzó a soplar más fuerte, Koda se emocionó, se levantó lo más rápido que pudo y corrió a la orilla de la colina. Ahí extendió los brazos.

-¿Qué haces?-pregunto Kenai, muy extrañado por el comportamiento de Koda.

-¡Solo inténtalo, es divertido!

Kenai se acercó, y aunque al principio retrocedió por la brisa del viento, se dejó llevar a la segunda y disfruto la sensación, nunca antes había intentado nada parecido y se sentía muy bien, refrescante y daba un sentimiento de libertad increíble.

-Y sentir el viento sobre tu piel, te va a encantar cuantas cosas hay por descubrir- Koda canto un pedazo de su canción.

-¿Qué?-pregunto Kenai.

El viento dejo de soplar, Kenai y Koda pusieron cara de asustados.

Perdieron el equilibrio y rodaron colina abajo, aterrizaron sobre un charco de lodo.

No se habían lastimado y a Koda le había parecido divertido, y le pareció aún más divertido ver el cabello de Kenai, que estaba levantado en tres puntas. Koda comenzó a reírse mientras señalaba el cabello de Kenai, este sacudió su cabeza y comenzó hacerle un peinado ridículo a Koda, cuando termino, se rio del resultado. Koda se sacudió la cabeza también, tomo un poco de lodo y lo arrojo a la cara de Kenai, quien por suerte tenía los ojos cerrados.

Kenai dejo de reírse y miro muy enojado a Koda.

-Con que así quieres jugar pequeño renacuajo-Kenai tomo un poco de lodo y lo embarro en la cara de Koda mientras ser reía, Koda no se quedó atrás y comenzó a tomar todo el lodo que podía.

Era como una pelea de bolas de nieve, pero con bolas de lodo.

El brillo en sus manos aumentaba, las manos retrocedían y Kisín perdía poder. La oscuridad se desvanecía mientras que su luz aumentaba.

-¡¿Qué estás haciendo?!-la voz enojada de Kisín se dejó oír, solo que ahora no solo estaba enojada, sino que también asustada.

Denahi se sentó al lado de Kenai.

-Sonaste muy preocupado cuando Tanana dijo que quería hablar con Koda a solas-Denahi.

-¿Yo? Para nada.

-Vamos admítelo, algo me dice que te estás encariñando con el pequeño niño.

Kenai no contesto.

-¡Awww, miren esto, mi hermanito está comenzando a esparcir su amor!

-¡Ya basta!

-¡Amoroso!

Kenai se abalanzo de nuevo contra Denahi y comenzaron a pelear.

-¿Por qué ustedes dos no pueden pasar cinco minutos sin pelearse?-pregunto Sitka cansado.

-¡DETENTE AHORA MISMO!

-Yo no te odio-Kenai.

-Yo tampoco-Denahi-Solo… me gusta molestarte, es todo.

Kenai le saco la lengua a Denahi.

-Pero sabes que te quiero, ¿verdad?-pregunto Denahi.

-Por supuesto, siempre que tengo miedo tú me proteges, cuando era pequeño y había tormentas, siempre me recibías en tu cama y me abrazabas, además, siempre que te necesito estas ahí para mí. ¿Y tú sabes que te quiero verdad?

-Claro-Denahi- No por algo siempre eres tú el primero que me da regalos en mi cumpleaños y además, aunque no lo parezca, siempre me recuerdas lo mucho que me quieres.

-Sí, la gente exagera, no siempre estamos peleando.

-No, no siempre-Denahi.

-También tenemos nuestros momentos.

-Es cierto, y podríamos pasar un día sin pelear si lo quisiéramos.

-Es cierto, es más, hay que hacerlo.

-Sí.

Denahi alzo su mano y Kenai unió la suya con la de su hermano, los dos sonrieron y se abrazaron.

-Te quiero Kenai, aunque no te lo diga muy a menudo.

-Está bien-dijo Kenai hundiendo su cabeza en el pecho de su hermano-Yo también te quiero.

Los recuerdos eran fuertes, pero no parecían ser suficientes, aún faltaba algo más… tenía muchos más de sus hermanos pero… ¡Sus amigos! ¡Si, casi olvidaba que el amor viene en muchas formas! ¡También amaba a sus amigos!

"Muy bien, piensa… oh, ¡cuándo le dijiste a Raphael que podía vivir contigo y tus hermanos!"

¿Cómo ves nuestra pequeña aventura?

-Bueno… para ser honesto creo que nunca antes me había divertido tanto en mi vida.

Yo sonrió, eso es bueno.

-Y hace mucho tiempo que no tenía tan buena compañía-sigue diciendo mientras mira al frente-Al menos no desde esa noche…

Ya sé de lo que habla, por lo que un silencio incomodo se forma entre nosotros.

-En serio lamento mucho lo que te paso-dice.

-Está bien Kenai-continua Raphael-Tú también sabes lo que es una pérdida, tus padres, tus hermanos, pero tú aun puedes recuperarlos, yo…

-Oye-empiezo-¿Sabes lo que Tanana, la mujer chaman de mi aldea, nos decía a mí y a mis hermanos después de que perdimos a nuestros padres?

Raphael no contesta, pero me indica con la cabeza que prosiga.

-Cuando extrañamos a los que nos dejaron, lo mejor que podemos hacer es estar con los que aún están con nosotros.

Eso deja reflexionando a Raphael.

-No lo sé Kenai… Ya no me queda nadie… bueno, estás tú y Tug, pero tú tienes una familia, y Tug tiene a los osos, yo no tengo nada.

-Eso no es cierto-me apresuro a decir-Me tienes a mí y a Tug, si él esta con los osos, pero… ¿Por qué no vienes conmigo y Koda cuando todo esto acabe?

Raphael me mira como si estuviera hablando como un loco.

-Kenai, cuando esto acabe tú y Koda volverán a ser humanos e irán a su aldea, un zorro viviendo con humanos…

-Estoy seguro que Koda jamás pensó en tener tres hermanos humanos Ralph, y aun así mira como terminaron las cosas. No lo sé, podríamos pedirle a la mama de Koda que te transforme en un humano, o vive con nosotros como un zorro, en la aldea tenemos perros, estoy seguro que un zorro no hará ninguna diferencia.

Raphael se detiene y baja la mirada al suelo, yo me acerco a él y le pongo una mano en el hombro.

-No puedo Kenai, hace mucho que olvide lo que significa tener una familia-dice llorando.

Yo sonrió.

-Nunca es demasiado tarde Ralph…

Con mi pata tomo su cara suavemente y luego hago que me vea a los ojos.

-Puedes tener una familia otra vez, con nosotros. Tú, yo, Koda, Denahi, Sitka y Ta´Linda, la prometida de mi hermano, podemos invitar a Tug también, ¿no lo ves Ralph? No tienes que estar solo, nunca más.

Ralph se queda unos momentos en silencio mientras lucha con las lágrimas, baja la mirada y llora en silencio, yo quiero decirle algo más cuando se me lanza encima y me da un abrazo.

-Gracias Kenai.

Yo lo abrazo también.

-De nada Ralph-luego rompemos el abrazo y reanudamos la marcha.

Tug se nos adelantó pero estuvo viendo la escena desde adelante, cuando lo alcanzamos sonríe y me mira muy felizmente.

-Creo que si le haces justicia a tu tótem Kenai.

Yo solo sonrió.

-¡Débil y patético humano! ¡¿Crees que estos tontos recuerdos tuyos son suficientes para detenerme?! ¡YO SOY UN SER SUPERIOR A TODOS USTEDES! ¡Y NO VAS A DERROTARME!

Aún podía escuchar a Kisín, pero sabía que estaba derrotado, porque ahora lo recordaba, y ahora ya no habría quien lo parara.

Kenai abrió los ojos, aún estaba en ese mar de oscuridad, pero ahora en frente de él, la forma alada de Kisín había vuelto a formarse, y lo miraba con mucho odio.

-¡TU NO GANARAS!

Kisín abrió las mandíbulas y se abalanzó sobre él, Kenai estaba listo, antes de que pudieran tocarlo, levantó ambas manos y un gran resplandor dorado ilumino todo, la oscuridad se desvaneció dando paso a un lindo bosque como en el que habían estado al principio, el sol brillaba radiante y estaban ellos dos.

A Kenai lo rodeaba un fuego dorado, de los pies hasta la cabeza, incluyendo sus puños y sus ojos.

-Estás equivocado-dijo Kenai, su voz era serena, grave, fuerte y sonaba muy segura, como alguien quién ya no le tenía miedo a nada-No eres un ser superior, solo eres un espíritu lleno de odio, solo quieres ver muerte y sufrimiento.

-¡La tierra está llena de eso!

-Sí, pero también existe el amor, la esperanza, tú ves a todos como inferiores pero ignoras que allá abajo todo es igual, todos somos hermanos, todos estamos vivos. Yo he caminado en ambos mundos y puedo decirte la belleza de ambos, pero tú jamás lo comprenderás, porque lo único que sientes es odio.

Kisín hizo una mueca, estaba cansado de escuchar las tonterías que decía ese tonto, abrió la boca, listo para matarlo de una vez por todas, no importaba lo que pasará pero iba a asesinarlo, y nada se lo impediría, le mostraría el verdadero poder del odio.

-Y es por eso que jamás ganaras.

Kenai extendió los brazos y entonces, se convirtió en lo que siempre estuvo destinado a ser.

El fuego que lo rodeaba abrazó su cuerpo, Kenai bajo los brazos, miro hacia arriba, se elevó por los cielos; Kisín se detuvo y retrocedió, la luz que emanaba de él era muy fuerte como para verla directamente.

Las llamas giraban alrededor del caparazón que se había formado, entonces finalmente se detuvieron formando la cabeza de un oso pardo, un oso pardo enorme que medía tres veces más que Kisín en altura; las llamas se extendieron por detrás de la cabeza hasta formar el cuerpo completo del oso.

Era una imagen celestial.

Era amarillo, un amarillo muy brillante y vivo, además de que en sus patas tenía fuego anaranjado, al igual que en su espalda.

Justo en la frente del oso, estaba Kenai, quién miro hacia Kisín, ahora era como ver a una lagartija.

-No-dijo Kisín sin poder creer lo que veía-¡No puede ser! ¡No puedes derrotarme!

-Adiós, Kisín.

El oso celestial abrió la boca, un potente rayo dorado fue disparado, el rayo baño por completo a Kisín, quien se aferró con fuerza al piso para tratar de resistirse, pero no podía, el rayo lo baño por completo y su cuerpo empezó a deteriorarse, la luz estaba acabando con él por completo, sin dejar una pequeña parte que pudiera degenerarse.

Con sus últimas fuerzas, Kisín abrió bien los ojos, rugió mientras las últimas partes de su cuerpo eran destruidas. La luz finalmente terminó por consumirlo, su cuerpo desapareció sin dejar rastro y ese fue el fin de Kisín.

El oso cerró su boca, Kisín se había ido para siempre, lentamente el cuerpo del oso comenzó a desaparecer, una vez que desapareció por completo, Kenai floto en el aire hasta que llego al suelo, aterrizo poniendo ambos pies sobre el pasto muy cuidadosamente.

"Eso fue intenso" pensó, y entonces cerró los ojos y se dejó caer al pasto, por fin estaba en paz.

Oh si, Kisín se ha ido pero aún falta derrotar a Sangilak y a la Bruja, eso significa que la historia está por llegar a su final, yo creo que unos dos o tres capítulos más y llegaremos a la conclusión.

Me guardaré las palabras de despedida hasta el último capítulo pero mientras tanto quiero saber que opinan, ¿cuál hasta el momento ha sido su parte favorita? ¿Cuáles fueron sus momentos favoritos? ¿Cómo creen que terminará la historia?

Bueno eso es todo, espero poder publicar los capítulos restantes esta semana, sin más que decir me despido.

Hasta luego.