Antes que nada me gustaría felicitar a Musqux porque el día de hoy es su cumpleaños y me gustaría regalarle este capítulo; espero que te lo hayas pasado muy bien, y que disfrutes el capítulo de hoy:

Blanco.

Eso era lo que veía. Una blancura absoluta que no podía definirse con palabras, superaba incluso a la de la misma nieve, y por muy extraño que pareciese le daba una tranquilidad absoluta, como si ya no tuviera nada más que hacer. Se sentía en paz. Entonces recordó, sus hermanos aún estaban en peligro, Kisín se había ido pero La Bruja y Sangilak aún eran un problema, tenía que encontrar la manera de regresar a la tierra como se pudiera y ayudarlos. ¿Pero dónde estaba? Todo era… blanco. Y eso hacía que fuera muy difícil decir donde estaba. Intentó ponerse de pie y comprobó que, nuevamente, se encontraba desnudo, pero aquello no le incomodo tanto, después de todo ahí no había nadie más, y se sentía a gusto consigo mismo así que no le dio importancia. Solo se sobresaltó cuándo escucho una voz detrás de él.

-Hola.

Se volteó rápidamente para ver de quién se trataba. Era un oso pardo de enormes dimensiones, de pelaje marrón-claro, ojos avellana y grandes músculos; su voz era suave y amable, casi como la de Tanana. El oso lo miraba con una enorme sonrisa en su rostro, una cálida y amable.

-Em… hola-saludó.

El oso rió ligeramente y ladeo la cabeza ligeramente.

-Vamos Kenai camina conmigo, hay muchas cosas que quiero contarte.

Kenai no sabía muy bien que hacer, pero como eso no era la cosa más rara que le había pasado en el día decidió hacerlo, Acababa de vencer al espíritu más maligno del mundo, ¿qué podía ser peor? Camino al lado del oso que le sonreía de oreja a oreja, aunque no parecía que fueran a ningún lado ya que nada cambiaba.

-¿Cómo sabes mi nombre?-preguntó.

El oso soltó una risa.

-Te conozco desde hace mucho tiempo amigo.

-¿En serio?-preguntó Kenai, ¿qué acaso era la rencarnación de algún tipo suyo, o de sus padres?

-Sí, verás, yo soy el gran shaman oso.

Kenai se detuvo, en su cabeza las palabras sobre la leyenda que Tug le contó resonaron:

"Él shaman oso, jamás fue encontrado, nunca lo cazaron, al ser el animal más fuerte del bosque, logro derrotar a los cazadores y burlarlos, por más que lo buscaron, nadie nunca fue capaz de encontrarlo, tal vez ya esté muerto, pero se dice que un día, regresara para guiar a los demás animales, para que retomen el camino que han perdido"

-Tú… eres el shaman oso.

El oso asintió con la cabeza.

-Es un placer conocerte Kenai.

El oso inclinó la cabeza a modo de saludo, Kenai lo imito.

-Ahora por favor acompáñame joven amigo.

-C…l…. Claro.

Kenai inició su caminata al lado de ese gran oso, aún asombrado de que estuviera hablando con el gran oso de la leyenda, no lo podía creer; aunque ese había visto cosas que iban más allá de su imaginación así que tal vez no debería estar sorprendido; pero aun así no podía evitarlo, estaba al lado de una leyenda. Quizás debería preguntarle algo.

-¿Cómo sobreviste a la gran cacería?

El oso río con ligereza.

-Solo digamos que aprendí a burlar a esos cazadores demasiado bien-dijo con algo de modestia-Cuando tuve que unirme a los Grandes Espíritus fue porque la naturaleza lo decidió, mi ciclo no se vio interrumpido.

-Es bueno escucharlo.

El shaman oso sonrió.

-Cuando llegó mi hora mi ascenso al cielo fue magnifico, por desgracia también lo fue limitado.

-¿A qué te refieres?

-Es complicado, verás, mi misión siempre ha sido que los animales recuperen lo que les fue arrebatado, las ceremonias, sus tótems, por desgracia nadie quiere escuchar, todos están muy asustados y eso es por culpa de la Bruja.

-¿Qué?

-Sí, ella fue la quién envenenó la mente de los humanos, pues ella fue quién temía la rebelión animal, cosa que nunca hubiera pasado por supuesto, solo que le preocupaba que los humanos dejarán de ser la especia superior. Además de que un mundo unido entre animales y humanos dificultaría más el regresó de Kisín.

-¿Pero cómo es eso posible?-preguntó Kenai, realmente intrigado-Eso significaría que la Bruja tiene cientos de veranos de edad, y se ve vieja pero… debería ser polvo.

-Es casi tan vieja como el mismo Kisín, ella estuvo en la primera gran guerra; desde entonces ha extendido su vida con hechizos y maldiciones, arrebatándole la vida a otros para alargar la suya; es la más leal y vieja seguidora de Kisín.

Kenai no podía creerlo, esa vieja estaba loca de verdad, jamás había podido averiguar que era tan vieja…

-Desde entonces ha hecho todo en su poder para que su maestro regresará; lo intentó más de una vez, y en una ocasión Tanana se cruzó en su camino y ayudó a detenerla.

Kenai se detuvo. ¿Tanana se había enfrentado a la Bruja? Eso ya era demasiado, había tantas cosas que desconocía, ¿Qué seguía? ¿Qué otra revelación habría?

-Pero jamás se detuvo-el oso dejó de caminar y se volteó a verlo-Lo siento, sé que todo esto es mucho… pero necesario.

-No… está bien… por favor continua.

-Bueno, a pesar de todo la Bruja nunca se detuvo, y fue cuándo supe que tenía que hacer algo al respecto; así que comencé a buscar a un animal que pudiera ser un shaman; el problema es que mis hermanos ya no escuchaban, así que vagué por mucho tiempo buscando un sucesor. Cuando parecía que mi búsqueda sería en vano, sucedió algo increíble-el oso lo miró fijamente a los osos-Un osezno se transformó en un niño humano.

-Koda-dijo Kenai en un suspiro.

-Sí, y ahora él, que ha caminado como dos seres por este mundo, a cuatro y a dos patas, puede llevar el conocimiento de vuelta con los animales; ser un shaman oso con los suyos y revivir esta tradición pérdida.

Ahora sí Kenai estaba atónito, Koda su hermanito, ¿un shaman animal? Wow eso era… extraño, sabía que su hermano lo haría bien pero jamás se lo había imaginado; sí que eran muchas cosas para procesar. Sin saber que más decir solamente preguntó:

-¿Koda un shaman?

-Sí, él puede ser la clave para que los animales vuelvan a tener esa cultura que les fue robada, y no solo eso, tu hermano Denahi también se ha vuelto un lobo.

-¡Un lobo!-vaya, ahora hasta Denahi seguía la moda de convertirse en su animal espiritual antes de tiempo-¿Cuándo paso eso?

-No hace mucho, fue necesario para que el clan de los lobos se uniera a la batalla.

-Vaya, siempre se divierten cuándo yo no estoy-Kenai intentaba tener pensamientos positivos al respecto, una broma podría ayudar a relajar el ambiente y a calmar sus pensamientos.

-Ahora tus hermanos pueden empezar, luego otros animales los seguirán con el tiempo, tu hermano Denahi ha estado estudiando con Tanana ¿sabes? Creo que será de mucha ayuda-río-Entrenó para ser un shaman humano sin saber que terminaría siendo un animal ¿No es curioso como la vida da sus vueltas?

Kenai solo asintió con la cabeza, en esos momentos no podía negar que la vida daba sus giros inesperados.

-Así habría dos shamanes animales y tal vez, con un poco de suerte, en el futuro allá más.

-¿Pero con los humanos? ¿Qué pasará con ellos? Necesitarán un shaman.

-Correcto, por eso tenemos a tu hermano Sitka.

-¿Sitka?

"Wow, una familia de shamanes" pensó Kenai.

-Sí, piénsalo, tu hermano es el águila guía; un líder nato y fuerte, además de que estos días que ha pasado con Denahi ha aprendido mucho.

Kenai lo pensó bien; el oso tenía razón en lo que decía respecto a Sitka, su hermano siempre había sido un líder (al menos hasta donde él recordaba) y sin duda haría un gran trabajo como shaman, era bueno escuchando y sabía cuándo actuar. Denahi… haría un buen trabajo, era muy sabio e útil cuando se lo proponía. Koda era joven pero Kenai tenía que confiar en su hermano, y en que haría un buen trabajo como shaman, después de todo era bueno contando historias, ¿no?

Sin duda sus hermanos serían grandes shamanes pero aún quedaba una duda.

-¿Y yo?-preguntó.

Los ojos del oso se entristecieron, los apartó de él y miró hacia el suelo con tristeza. Kenai empezó a preocuparse, eso no le daba una buena señal.

-Me temo que tú…-hizo una larga pausa.

-Por favor, solo dímelo-dijo Kenai, si lo que tenía que decirle era malo, solo quería escucharlo de una vez y ya.

-Kenai, tú has sobrepasado cualquier forma física.

Aquello no respondió ninguno de sus preguntas, solo las había incrementado.

-Perdón pero no te entiendo, ¿a qué te refieres con eso de forma física?

El oso cerró los ojos, se aclaró la garganta con una pata delantera, abrió los ojos y lo miró.

-Tu enfrentamiento con Kisín ha destrozado tu cuerpo Kenai, tanto el humano como el animal, no puedes volver a la normalidad.

Aquello fue como un golpe.

"Jamás… ¿volveré a estar en un cuerpo? ¿Jamás volveré a sentir? ¿Ni a abrazar? ¿Es como estar… muerto? ¿Estoy muerto en este momento?"

Por suerte el oso rápidamente respondió:

-Pero a cambio ahora eres un ser divino Kenai, algo que va más allá del entendimiento humano, o animal, eres… El Gran Espíritu.

"Entonces, ¿estoy muerto o no?"

-No te entiendo. ¿Soy un espíritu?

-Sí, pero eres el más grande de todos. Al derrotar a Kisín has atravesado una línea que ningún mortal había cruzado, hasta ahora, tu cuerpo no lo puede aguantar pero tu alma… es ahora algo que nunca antes hemos visto.

Eso tal vez debería hacerlo sentir bien, si se lo hubieran dicho cuando era joven sin duda habría estado feliz, ser el más grande de todos, alguien a quien los demás mirarían y admirarían; pero ahora lo único que quería era regresar con sus hermanos.

-Significa que ya no puedo estar con ellos-dijo con tristeza-Con mis hermanos.

El oso le colocó una pata en el hombro.

-Claro que puedes, solo que de una manera distinta, ellos guiarán a los demás en el mundo terrenal; tú los vigilarás y cuidaras de ellos desde arriba, porque ahora tú serás el guardián de esta tierra y de todos sus habitantes; serás el más grande de todos los espíritus. El Gran Espíritu. Tú presencia estará en la tierra, en el viento, en el agua; y en la energía más importante del mundo.

Kenai lo miró con duda.

-¿Y cuál es esa?

-Amor Kenai, amor-respondió el oso-Tú jamás los abandonarás Kenai, jamás, y cuando el momento llegué ellos se unirán contigo en el cielo.

A pesar de todo lo que el oso le había dicho, y de lo reconfortante de su voz, Kenai seguía teniendo sus dudas. ¿Cómo podría ser el Gran Espíritu? Con trabajos era un hombre. Ahora tenía que ser la fuerza más grande que el mundo hubiese visto ¿Cómo se supondría que llevaría semejante carga? No podía hacerlo, no podía.

-Pero solo soy un… honestamente ya ni siquiera sé lo que soy.

-No te preocupes por eso Kenai, solo tienes que aceptarlo, todo este viaje que has realizado te ha llevado a esto-le aseguró el oso-Todos por salvar a alguien que amas, enfrentarte a duros enemigos y defender tus valores y mantenerte firme y leal a ellos incluso en los momentos más difíciles, incluso cuándo parecía imposible. Pero seguiste de pie, y derrotaste al ser más maligno que haya existido. Estoy seguro que harás un buen trabajo.

-Pero…

-Y además, no estarás solo.

El oso apuntó con una pata detrás de Kenai, esté giro la cabeza y lo vio; Raphael estaba sentado sobre el suelo, viéndolo sonriendo y meneando la cola, ¡Y estaba completa!

-¡Ralph!

-¡Kenai!

Corrieron el uno al otro, el zorro saltó a los brazos del humano y Kenai lo atrapó, se puso de rodillas y Ralph dejó que Kenai pegará su mejilla a su hocico, se restregó contra su cara.

-¡Creí que nunca te vería otra vez!-le dijo Kenai con felicidad.

-No podría dejarlos terminar el viaje solos amigos-dijo Ralph con igual de felicidad-Lamento no haberte ayudado con Kisín pero… estaba fuera de mi alcance.

-No te preocupes amigo, lo importante es que estás aquí… oye espera, eso significa que…

-Sí, lamentablemente la caída pudo conmigo.

-Lo…

-No lo digas Kenai, fue un honor dar mi vida por ti-dijo, se bajó de los brazos de Kenai y lo miró a los ojos-Por cierto, te ves bien como humano.

-Gracias.

-Y ahora mi trabajo no ha terminado, Kenai tienes que convertirte en el Gran Espíritu para detener esta locura, Si lo haces todo rastro de Kisín desaparecerá, y el mundo volverá a estar en paz, podemos lograr un verdadero cambio amigo.

-Pero no sé si pueda hacerlo.

-Podrás amigo, y yo estaré ahí a tu lado, algo así como… tu pata derecha. Siempre que sientas cansancio, o que ya no puedes, yo estaré contigo y te ayudaré. Siempre podrás contar conmigo.

Kenai miró a Ralph, luego al oso, las palabras de su amigo realmente lo habían ayudado y consolado, pero aun así tenía sus dudas, y no sabía si convertirse en este ser divino era una buena opción. Pero por otro lado… si realmente iba a ser tan poderoso, tenía la oportunidad de crear un mundo mejor no solo para sus hermanos, sino que también para todos los que amaba; y jamás los abandonaría, podría seguir con ellos, de una manera distinta pero aún con ellos. Tenía que hacerlo.

Se puso de pie, Raphael se había puesto al lado del oso, miró a ambos con una mirada serena y valiente, sin titubear pronunció las palabras:

-Yo… aceptó.