Saludos a todos. ;) Aqui reportandose.

Ultimamente he estado aburrida, excepto en Navidad obvio, escuchando canciones que por lo que veo son algo emo. xD

Sin embargo estas canciones me inspiran a escribir más de esta historia. Si lo se se esta desarrollando algo lento, quiero que sea algo larguita asi que tenganme paciencia xD.

Espero que les guste:

Capitulo #8: Inicio de la peligrosa travesía

Elsa despertó justo antes de que el bello amanecer apareciera. No podía dormir. Se quitó las sabanas de encima y caminó hacia su balcón. Se arrimó contra la baranda de piedra y miró el cielo amarillento y naranja. El sol salía lentamente desde las montañas nevadas. La nieve y hielo producían un efecto azulado en su brillo. Elsa no podía imaginar algo tan cálido como el sol pueda combinar tan bien con el frío hielo.

Un aullido rompió su silencio. Le fueron siguiendo varios aullidos y ladridos con tonos normales. Elsa escuchó el concierto que le brindaban los lobos y suspiró. Luego volvió a reinar el silencio. Elsa entró de nuevo a su habitación pero se detuvo al escuchar otro aullido. Volvió a apoyarse en la baranda pero se mostró confundida. Este aullido era largo y triste en comparación con los otros. –"Un lobo solitario"- pensó Elsa. Sus ojos se iluminaron y corrió hacia el comedor.

Anna y Kristoff ya estaban desayunando. Estos estaban muy melosos entre ellos y se pasaban abrazando y riendo. Por ahí se daban un beso o dos. Elsa llegó desesperada a la escena mientras la pareja la miraba asombrada. –"Elsa ¿Por qué corres? ¿Qué te pasa?"-.

-"Escuché aullidos y están cerca"-.

-"Hay muchos lobos en esta zona ¿cómo sabremos cual es Alice?"- preguntó Kristoff sin despegarse de Anna.

-"Bueno según mi libro se puede… un momento… ¿sabremos?"- preguntó extrañada ante la aclaración del rubio.

-"Iré con ustedes chicas. No puedo dejarlas aventurarse en el bosque solas. Es peligroso. Además conozco el bosque como la palma de mi mano"- dijo mientras extendía sus manos con orgullo.

-"Vamos Elsa, déjalo ir con nosotras. Por favor"- suplicó Anna con ojitos de cachorro.

Elsa suspiró –"Esta bien, puedes venir"- Anna abrazó a Kristoff quien le respondió con un apasionante beso. Elsa se sorprendió al ver la actitud amorosa entre los dos. Se cruzó de brazos, miró a Kristoff de manera asesina y copos de nieve salieron de sus manos. –"¡¿Lo hicieron verdad?!"- dijo Elsa alzando una ceja a la pareja.

Anna se paralizó ante la incómoda pregunta de su hermana mayor. –"Elsa… y-yo… no-nosotros"- dijo agitando sus brazos nerviosa separándose de Kristoff y acercándose a su hermana.

-"Sip, es oficial. Ustedes dos tuvieron algo anoche"- respondió Elsa jugando con los copos de nieve en sus dedos. –"Esta bien hermanita, lo comprendo. Solo una cosa para Kristoff"- dijo encaminándose al rubio. –"¡Si te atreves a herir a mi hermana de alguna forma, te las verás con mi hielo! ¡¿Entendiste?!"- dijo cortante la joven mientras ponía su mano congelada cerca del rostro de Kristoff. El solo pudo mover su cabeza en señal de afirmación. Elsa se alejó de él y se sentó en su silla a desayunar.

Anna y Kristoff intercambiaron miradas ante la actitud de la reina. Alzaron los hombros y se sentaron a comer. Un gran viaje les aguardaba.

Kilómetros lejos de allí, un lobo se hallaba malherido caminando entre la nieve. Ha estado huyendo de las constantes persecuciones de sus enemigos. Está hambriento y las presas no abundan. La vida como un lobo sin manada es dura. Debe valerse por sí mismo y soportar todos los peligros y la depresión que lleva tener una vida sola.

Un manto de nieve se envolvió alrededor del lobo. Este cambió de forma. Una joven humana. Su piel destrozada por las mordidas y arañazos recibidos sangraba por montones. Una nube de hielo emanaba de su boca de labios morados. Se cubría los hombros con sus brazos y una piel de lobo blanco que poseía. Temblaba de frío y caminaba débil empujada por las violentas ráfagas de hielo y nieve. Unas luces se veían a lo lejos. Esta corrió lo más rápido que pudo hasta su refugio. Escuchó los cascos de los caballos y el desenfundamiento de una espada de plata. Uno de los hombres se bajó de su caballo y sintió la nieve. Vio el líquido rojo derramado y lo tomó entre sus dedos. El corazón de la loba latía acelerado al ver al capitán de los cazadores con un batallón de hombres buscándola. Su caballo pinto se alzó en dos patas y corrió hacia las montañas junto a sus camaradas. Alice salió de su escondite y corrió a esfumarse en el bosque.

Kristoff y Anna preparaban a Sven para su viaje. No llevarían el trineo. Los retrasaría mucho si necesitaran escapar de los lobos. Elsa preparó su caballo con ayuda de Olaf. El muñeco de nieve imploraba por acompañarlos pero Elsa se lo negó. No deseaba que su amiguito sufra, además necesitaba a alguien de confianza para dejarle el reino. –"Cuida el reino mientras yo no estoy. Sé que lo harás bien. Tranquilo volveré pronto"-.

La reina subió a su caballo y se despidió de Olaf. Cabalgó hasta la plaza central donde se encontró con sus compañeros de viaje. Anna y Kristoff ya estaban montados en Sven listos para partir. Varios soldados se acercaron a la reina, implorando a que no se marchase. La reina los ignoró soltando rienda a su caballo para que avanzara. Sven también avanzó detrás de ella hacia las puertas del castillo.

-"¡Abran las rejas!"- gritó Elsa a los guardianes del castillo. Estos simplemente obedecieron las órdenes de su reina.

Salieron disparados del reino con rumbo al bosque. Temían de lo que se encontraran en el camino, sin embargo Elsa estaba decidida de ayudar a la pobre Alice. No sabía porque y como salió esta idea de compasión ante una joven que resultó ser un lobo con piel de oveja.

La nieve, al principio, golpeaba sus rostros pero Elsa con un movimiento de sus manos dispersó la nieve y neblina. Sin embargo no se fijaron que algo los seguía…

Los tres siguieron su travesía en busca de la bella joven licántropa. No se dieron cuenta que la luz del día lentamente se apagaba dando paso a las penumbras. Se iban adentrando más y más en el bosque. Cuando las tinieblas gobernaron, Elsa decidió volver al castillo ya que era peligroso estar en el bosque de noche, aún más peligroso que de día. Dio rienda a su caballo hacia atrás y cabalgaron de regreso.

Una flecha cruzó cerca del rostro de Elsa dejando un silbido que dio eco en el silencio. Elsa retrocedió asustada y su caballo relinchó. Kristoff sacó su cuchillo al presentir peligro, protegiendo a Anna por detrás de él. Elsa se preparó para atacar con su hielo. El silencio reinó en ese momento cuando un sable se clavó de la nieve muy cerca de Sven. El reno agachó las orejas, asustado cuando de la nieve salieron un grupo de hombres armados con sables, cuchillos y algunos tenían unos perros amarrados con sogas.

Kristoff apretó los dientes al ver a los ladrones. El jefe rió al ver al cómico grupo proveniente del reino.

-"¿Qué hacen un grupo de jovencitos como ustedes en este oscuro bosque? ¿Acaso no saben que es muy peligroso?"- rió el hombre de gran bigote con una profunda voz ronca.

-"No es de tu incumbencia, sucio ladrón"- escupió Elsa.

-"Oh vaya, eres muy ruda querida. Pero están en MI bosque, así que puedo hacer lo que quiera con ustedes"-.

-"Este no es tu bosque, idiota"- aclaró Kristoff empuñando su cuchillo.

-"De veras debo admitirlo. Ustedes son muy valientes al enfrentarse a mí y a mis muchachos"- dicho esto los hombres armados apuntaron sus espadas a los jóvenes. –"Sin embargo no aceptaré polisones en mi territorio. Además creo que deben tener cosas de valor"- dijo el jefe con una gran sonrisa malvada.

Los tres retrocedieron al ver a los filos de las espadas y a los perros que botaban espuma por la boca. Soltaron rienda a sus animales y escaparon de los ladrones. A sus espaldas se oían sus gritos y los ladridos de los perros.

Los ladrones quitaron las sogas alrededor del cuello de sus canes y montado sus caballos para robarles a sus invasores. Los perros alcanzaron al caballo de Elsa, que estaba por detrás de Sven, y le mordieron una de sus patas. El caballo se tambaleó desnivelando a su jinete que cayó a la nieve. Los perros se lanzaron sobre el caballo que logró escapar internándose en el follaje.

Elsa contemplaba con terror los ojos de los perros feroces y se acercaron a ella a atacarla. Una sombra lo impidió. Era una persona encapuchada armado con un pequeño puñal con varias grabaciones en su mango. Atacó a los perros evitando sus colmillos. Sin embargo eran demasiados, así que se le ocurrió un plan. De entre sus ropas sacó un trozo de carne seca, tomó una honda y lo lanzó lejos para que los perros lo siguieran.

Cuando ellos se fueron, tomó a Elsa por el brazo y la ayudó a levantarse. –"Tenemos que irnos, ¡Rápido!"-.

Elsa solo contemplaba los bellos ojos color café profundo que se podían ver a través de su pasamontañas. El joven entrelazó su mano con la suya y corrió hacia los arbustos, arrastrando a la pobre reina. Se lograban oír los gritos del jefe desesperado obligando a ir por los intrusos.

-"Tenemos que irnos, ellos no son personas de fiar"- dicho esto el chico puso sus dedos índice en sus labios y emitió un chiflido agudo. Un relincho se oyó a lo lejos. Corrió hasta un claro donde apareció un caballo bayo de los arbustos (osea con las patas y el hocico de color café oscuro mientras que el resto de su pelaje es color beige o miel) subió a su lomo y ayudó a Elsa a treparse.

Avanzaron un tramo corto, hasta que Elsa logró divisar a su hermana y su compañero amarrados junto con su fiel reno a un árbol. –"¡Detente!"- gritó.

El joven se sorprendió y paró a su caballo. Miró a la chica extrañado. –"¿Que sucede?"-.

Elsa señaló a donde estaban ellos. –"Tenemos que ayudarlos, es mi hermana y mi amigo"-.

El joven suspiró y se bajó del caballo, le ayudó a bajar a Elsa y le dijo que guardara silencio. Sacó su cuchillo y se lo dio a Elsa. –"Necesitas algo para protegerte"-.

Elsa miró el arma y la apretó en su mano. –"No es necesario, gracias"- dijo devolviéndole el arma.

El chico se negó. –"También algo para cortar las cuerdas"-. Elsa refunfuñó y se guardó el arma mientras el chico daba una ligera sonrisa.

Luego iniciaron su plan. El chico se escabulló entre los arboles evitando ser notado por los bandidos que vigilaban a los dos jóvenes. El jefe estaba vaciando los bolsos que poseían. Sacaba comida, agua, ropa y otras cosas. No había nada de valor que le interesaba. Molesto, blandió su espada y la puso en la garganta de Kristoff. –"No tienen nada que me interese. Cuando algo no me interesa solo pienso en tomar una cosa. Vidas"-.

Kristoff tragó en seco asustado mientras la pelirroja explotaba. –"Nosotros no te tenemos miedo, ladrón de pacotilla"-.

-"¡¿Cómo me llamaste niña estúpida?!"- gritó el hombre cambiando su blanco a Anna. –"¡Estoy cansado de ambos! ¡Morirán!"- dijo el hombre blandiendo su arma sobre sus cabezas.

Anna y Kristoff esperaron el golpe mortal pero lo único que oyeron fue un golpe metálico fuerte. Abrieron los ojos y vieron a un joven con una capucha negra que cubría gran parte de su rostro, bloqueando el ataque del ladrón con un pequeño cuchillo.

-"¡¿Tú de nuevo?! ¡Fuera de aquí sabandija!"- gritó el jefe rompiendo el roce de las armas.

-"Ya extrañaba ver tu horrible rostro de nuevo. De veras se me hace inolvidable"- se burló el joven.

-"¡Como te atreves a decir eso, idiota! ¡Ahora si te mataré zorro!"-dijo el hombre mientras impactaba de nuevo su arma con la del chico.

Los demás bandidos se percataron del suceso y corrieron a defender a su jefe. Elsa aprovechó la oportunidad y cortó las cuerdas que tenían cautivos a Kristoff y Anna. Anna abrazó a su hermana dándole gracias. Kristoff corrió a desatar a su amigo pero un bandido se lo impidió. Atacó al joven con su hacha y logró herirlo en el hombro. Anna le quitó el cuchillo a su hermana y corrió en defensa de su amado. Hirió al hombre pero este la empujó contra la nieve, golpeándola en la cabeza y dejándola inconsciente.

La furia de Elsa se desató ante este acontecimiento. La temperatura del ambiente descendió y una tormenta de nieve se comenzó a formar alrededor de ella. Los bandidos retrocedieron al ver a la joven y esta les lanzó carámbanos de nieve. Algunos huyeron y otros la enfrentaron. Kristoff fue hasta donde Anna se encontraba y la cubrió con su cuerpo para protegerla del frío. Elsa lanzaba muchos rayos de hielo a sus enemigos que dejaron de luchar y huyeron hacia el bosque, pese a los reclamos de su jefe, quien gritaba enojado. El joven encapuchado aprovechó la conmoción para robarle al jefe de los bandidos una bolsa llena de joyas preciosas y oro, recolección de sus anteriores robos y montó en su caballo. El jefe lo siguió enojado pero este lo evitó haciendo que el hombre se quedara atrapado entre el hielo de Elsa.

Se detuvo frente a la joven jadeante y la trepó en su corcel. Elsa hizo señas a sus compañeros para que los siguieran. Kristoff tomó a Anna entre sus brazos, montó a Sven y corrieron detrás del caballo bayo. Las joyas tintineaban seguidas por el sonido de los cascos. A medida que Elsa se tranquilizaba, la tormenta de nieve se disipaba.

Siguieron cabalgando hasta dejar atrás la planicie donde estaban los ladrones para internarse en el gran bosque de pinos. El olor hizo estornudar a Elsa. El joven encapuchado rió y continuó con su caminó. –"¿De qué te ríes?"- preguntó la joven, limpiándose la nariz.

-"Nada, solo es que no puedo creer que alguien como tu tenga semejantes poderes"-.

-"Ahh ¿en serio no lo crees? Yo no puedo creer que alguien como tú tenga tan mala reputación de ser un ladrón y al mismo tiempo un idiota"- respondió Elsa algo molesta siguiéndole el juego al encapuchado.

Kristoff rió por lo bajo ante el comentario fuerte de Elsa. El encapuchado no supo que responderle. –"Tranquila, solo estaba jugando, ya mismo llegamos"-.

-"¿A dónde?"-.

-"A mi morada, pueden quedarse conmigo. No querrán pasar el crudo invierno y la noche afuera. Hay muchos más peligros que solo los ladrones"-.

-"Si lo sabemos. Pero no queremos causarte mucha molestia"-.

-"No se preocupen. No recibo muchas visitas, pueden quedarse cuanto quieran"-.

Dicho esto el caballo paró ante una gran cortina de hojas de sauce que cubrían la entrada a una cueva. El joven lo hizo avanzar y apartó las hojas para poder entrar a la cueva que llevaba a otro lugar en el bosque. Avanzaron hasta llegar a una pequeña cabaña de madera junto a un pequeño granero. Los dos jóvenes bajaron de su caballo y el encapuchado seguido por Kristoff y Sven. Guardaron a sus animales en el granero y volvieron con las chicas.

Elsa estaba preocupada por el estado de Anna al igual que Kristoff. El encapuchado los hizo entrar a la cabaña. Esta era un lugar lleno de pieles y cuero de animales. Indicó para que Kristoff recostara a Anna sobre un puñado de pieles que el joven usaba como cama. El rubio acarició su suave cabello y se sentó a su lado a contemplar su estado.

El encapuchado tomó una cuchara y fue hasta una gran olla con agua que se hallaba encima de la chimenea apagada. El joven ordenó a Elsa que le pasara el frasco que se hallaba encima de una mesita de pino. Elsa le pasó el frasco y el joven tomó unas hojas extrañas y las machacó con sus dedos, las mezcló con el agua y tomó un poco en la cuchara para dársela de beber a la pelirroja. El líquido corría por su mentón, sin que ella lo bebiera. Kristoff estaba tan desesperado que tomó algo del líquido para depositarlo directo en la boca de Anna. Pasó sus dedos en su garganta para asegurarse de que ella lo tomase. Ligeras gotas del líquido emanaban de su boca. Anna entreabrió los ojos y encontró sus labios junto con los de Kristoff. Se sorprendió ante el horrible sabor que tenía en su boca pero el joven obligaba a que Anna tragase el líquido que él le ofrecía.

La joven cerró los ojos y tragó. Kristoff se separó de sus labios y observó su rostro aliviado. Anna comenzó a toser y a quejarse del sabor del líquido. –"Kristoff, ¿Por qué me diste eso? ¡Sabe horrible!"- reclamó la joven golpeando de manera juguetona su hombro.

El alpinista se quejó de dolor ante el golpe de la joven. Elsa fue a atender su dolor y vio que su hombro tenía sangre. Anna se cubrió la boca apenada por su acción pero el joven dijo que no importaba. El encapuchado fue a preparar una pasta con plantas medicinales para curarle su ardor. Mientras tanto ellas limpiaban la sangre de la herida. Cuando ya estuvo lista, Anna esparció un poco por la cortada, pese a los gritos de dolor de Kristoff.

Luego ambos se acostaron sobre las pieles y se quedaron dormidos. Elsa y el joven misterioso eran los únicos que estaban despiertos. El joven salió de la cabaña a la nieve. Elsa lo siguió y vio que estaba recostado sobre la fría nieve. Se acercó lentamente a él pero este se giró y la divisó con una sonrisa. –"¿Por qué me espías, copo de nieve?-.

Elsa se sonrojó un poco. –"Y-yo no te espío, solo quería ver las estrellas"- miró hacia arriba y vio que el cielo no poseía ninguna. Al ver que su mentira había fallado miró al suelo, nerviosa.

El joven sonrió ante la actitud de la rubia. –"Ok, dejémonos de tonterías. Ven acá"-.

Elsa no se movió ni un milímetro. –"Primero dime quien eres"-.

-"Esta bien, lamento no presentarme antes. Que maleducado de mí parte. Mi nombre es Marcus. Y tu ¿Cómo te llamas?".

-"Elsa"-.

-"Ahh ya veo, pero dime ¿porque están aquí en este oscuro bosque?"-.

-"Estamos buscando a alguien, una amiga para especificar"-.

-"Que noble de su parte, de veras"-.

-"¿Podrías ayudarnos a encontrarla?"-.

-"¿Disculpa? Primero los ayudé a escapar de esos bandidos, curé sus heridas y les permití quedarse en mi casa, para que ahora me pidas que vaya a internarme en el bosque para ir a buscar a una chica que es casi un hecho está muerta. No lo siento, solo una persona que no esté cuerda los ayudaría"-.

Elsa suspiró al escuchar la respuesta del joven que volvió a recostarse sobre la nieve mirando al cielo oscuro, sin propósito.

-"Tienes suerte de que yo no lo estoy, Elsa"- dijo el joven sonriendo a la rubia.

Elsa abrió los ojos sorprendida ante la acción del joven. Se acercó a él y se sentó a su lado. –"Gracias, gracias por todo, Marcus"-.

-"Hace mucho tiempo que nadie me ha llamado por mi nombre. Todos aquí me conocen como ladrón, zorro astuto o sucio idiota. De veras te agradezco"-.

-"No hay de que, sucio idiota"- rió Elsa.

-"Oye, no dañes el momento"-.

Ambos rieron ante los comentarios y comenzaron a contarse sus aventuras. Elsa le contó acerca de su miedo y de sus poderes. El misterio que los envolvía y de su relación con Anna. Marcus contó de sus aventuras en el bosque, las veces que se enfrentó a los ladrones, lobos y osos. También la oportunidad de poder ver la aurora boreal desde la montaña del norte, el cambio de estaciones y todas las maravillas del bosque. Elsa escuchaba con atención cada palabra que Marcus decía. Todo le parecía interesante en él. Sus ojos, su manera de expresarse, su pasado…

-"Marcus, ¿Por qué vives solo aquí en el bosque?"-.

-"No me gusta mucho la interacción con otras personas. Muchas son crueles y sin corazón. Prefiero estar aquí solo"-.

-"¿Y tus padres?"-.

Marcus se rascó la cabeza. –"De veras no quisiera hablar de eso"-.

La tensión era tan densa que se podía cortar con un cuchillo. –"Lo lamento, Marcus. No quería incomodarte"-.

-"No te preocupes, pero ¿Qué hay de ti? ¿Vives con tus padres?"-.

El rostro de Elsa cambió a uno triste. –"No. Mis padres murieron cuando cumplí los dieciocho años. Su barco naufragó debido a una fuerte tormenta"-.

-"Oh, de veras lo siento Elsa. Lamento lo de tus padres. Aun así no eres la única que sufrió la pérdida de alguien especial"-.

Elsa se incorporó y prestó atención a lo que el joven se dignó a decir. –"Mi madre murió cuando yo apenas era un niño. Quedé al cuidado de mi padre que con el pasar de los años enloqueció, me golpeaba todas las noches y me maltrataba. Nunca me dio amor. Decidí escapar de mi hogar y me escondí en el bosque cuando era un adolescente. Desde ese día aprendí a vivir por mi cuenta sin ayuda de nadie. Construí esta pequeña cabaña y fabriqué armas para defenderme de los peligros que acecha el bosque. He vivido solo desde ese tiempo"-.

Elsa escuchaba la dura niñez y adolescencia que Marcus tuvo que pasar adaptándose a vivir solo. Tanto dolor estrechaba su corazón y soltó una lágrima. Marcus con su dedo la secó y le dio una amigable sonrisa.

-"¿Desde ahora vives totalmente solo?"-.

-"No. Tengo a alguien que siempre me apoya en momentos difíciles"-.

-"¿De veras?"-.

-"Si. ¿Quieres conocerla?"-.

Elsa se estremeció al escuchar que era una amiga. –"S-si"-.

Marcus formó con sus manos una cajita de resonancia y sopló provocando un leve sonido parecido al de una flauta. El silencio invadió la noche.

-"¿Cómo puedes hacer eso?"- preguntó Elsa ante el extraño sonido.

Marcus sonrió y dirigió su mirada al cielo. Un chirrido alertó a ambos. Una silueta de un pájaro enorme y blanco se acercó. El animal se posó en el hombro de Marcus y frotó su cabeza contra su rostro de manera amistosa.

Elsa estaba sorprendida ante la presencia del ave. -"¿Ella es tu compañera?"-.

-"Si, ¿no te parece preciosa?"- dijo rascando el mentón del ave. –"Ella es Snowy, mi búho ártico y fiel amiga"-.

Elsa se maravilló ante los profundos ojos dorados del búho que la miraba fijamente. Batió sus alas varias veces causando que la nieve se alzara un poco. Elsa la calmó y acarició sus suaves plumas blancas. El búho chilló alegre. –"Parece que le agradas, Elsa"-.

-"Ella también me agrada"-.

El viento comenzó a soplar con más intensidad. A Elsa no le importaba mucho. Marcus vio a la joven que podía soportar este crudo invierno solo con su vestido. Se sacó la capucha y la puso en sus hombros. Elsa se deslumbró al ver totalmente el rostro del joven. Sus profundos ojos café la miraban tiernamente, su cabello caoba se agitaba salvajemente y caía sobre sus hombros. Sin embargo había algo que la perturbaba, una enorme cicatriz que cruzaba su ojo izquierdo y llegaba hasta la mitad de su mejilla. Parecía que una marca de unas filosas garras. –"Marcus, ¿Quién te hizo esa herida?"-.

-"¿Qué, esto? No lo recuerdo con claridad. Mi padre dijo que yo me lastimé con una rama de árbol en una de nuestras travesías por el bosque. Uno de esos momentos antes de que el enloqueciera. Vamos adentro. La tormenta está por empezar"-.

Ambos volvieron a la cabaña caliente y Marcus acomodó unas pieles para que Elsa se recueste y duerma tranquila. Ella divisó a su hermana durmiendo plácidamente en los brazos de Kristoff y se sintió feliz por ella.

-"Ya está lista tu cama. Espero que duermas bien"- dijo el joven cordialmente.

-"¿Qué hay de ti?"-.

-"Yo vigilaré por la noche, además tengo más pieles donde puedo dormir. No te preocupes"-.

-"Esta bien, buenas noches"-.

-"Duerme bien, nos espera un largo día mañana"-.

Elsa recostó su cabeza sobre el pelaje y cerró los ojos para quedarse dormida…


Mientras tanto a unos kilómetros de allí, una joven se arrastraba por la fría nieve. Observaba sus dominios desde lo alto de un acantilado. Oyó a alguien acercándose. Eran los bandidos que ella solía ver con frecuencia. Se escondió entre los árboles y vio que corrían despavoridos de algo. Los vio alejarse y siguió su rastro. Sin embargo se detuvo al escuchar un relincho que se acercaba. Sus dientes se alargaron y preparó sus garras para pelear.

Un caballo blanco apareció entre el follaje. Alice rugió y el caballo se encabritó asustado. Cayó sobre la nieve y la joven olfateó el olor a sangre que emanaba de su pata. Estaba herido y no podía dejar pasar a una presa fácil como esa. Vio que poseía riendas y silla de montar pero no tenía jinete. Se acercó a él y colocó sus garras en su garganta dispuesta a desgarrarla de un zarpazo. Un olor conocido se apoderó de sus sentidos.

Reconoció el olor de su jinete enseguida. Era el olor de la reina de Arendelle. –"Elsa"- logró decir la joven loba.

Se preocupó y ayudó a parar al caballo de la reina. Lo tomó por las riendas y rasgó parte de sus ropas para vendar la herida del animal. El caballo agradeció pero estaba totalmente asustado. Alice acarició su nariz y le dijo: -"Por favor, llévame donde está Elsa"-. El corcel relinchó afirmando y la joven subió en su lomo. Jaló las riendas haciéndolo parar en dos patas para conducirlo al lugar donde a la reina la habían atacado los ladrones.

Alice se horrorizó ante encontrar restos de sangre en la nieve y armas tiradas. Gruñó molesta pero divisó unas huellas de cascos aun frescas sobre la nieve. No lo pensó dos veces y golpeó los costados del corcel para que siguiera las huellas antes de que la tormenta de nieve haga que se perdieran en la infinidad…

Bueno y... ¿les gusto? *canto de grillos*

Ok por favor dejenlo expresado en sus reviews.

Quisieran que me dijeran que es lo que piensan del personaje que añadí. ¿Curioso no? Otra pregunta, ¿Hago quimica entre Elsa y Marcus o solo amigos? Jeejeje bueno mucho pasara en los siguientes capitulos.

Espero sus reviews.

Gracias a PrincessSnowflake, yara sosa, fan-de-caidos-de-mapa por apoyarme en esta historia. Si no me comentaban yo ya habría dejado esta historia de lado hace mucho tiempo atrás. :'( No se que haría sin ustedes chicas *soplandose la nariz con un pañuelo*

Ok esta bien soy sentimental. xD Espero que hayan tenido una excelente Navidad y les deseo lo mejor para el 2015.

Hasta la proxima luna llena xD