Hola muy buenas a todos y todas!

Hoy he decidido, colgar una de las muchas historias que ya tengo traducidas del inglés al castellano. Aunque Hay un problema, las autoras no me han contestado los mensajes de si podía publicarlas o no, y ya ha pasado más de un mes. Tengo estas historias traducidas desde hace ya bastante tiempo, pero hasta ahora no me he decidido a colgarlas, ya que sólo las traducía para que mi prima pudiera leerlas, pero esta mañana he pedido consejo en el maravilloso foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black" (por cierto es recomiendo mucho que os paséis por ahí si aun no lo conocéis, es genial) y me han dicho que me animara a colgarlas, aun sin el permiso, pero siempre poniendo de quienes y tal...

Así que he decidido colgarlas, ya que siempre voy a poner de quien es cada historia.

Esta es una historia de "elizaye", esta completa y podéis encontrar el enlace a la historia original, en mis historias favoritas (en mi perfil).

Perdonad mi torpeza, pero soy nueva haciendo esto, y estoy más perdida que un pulpo en un garaje. Pero haya voy. Tengo la historia completa, así que es posible que publique cada dos días. Tened en cuenta, que soy catalana y a veces ya cuesta traducir cosas del catalán al español, así que sed piadosos conmigo que lo he intentado hacer lo mejor que he podido.

A ver os pongo en situación: la historia tiene 101 capítulos, todos desde el punto de vista de Hermione o de Draco, los momentos que vivan juntos, se narran desde las dos perspectivas, esto no se os hará tan pesado ya que actualizaré cada dos días y tendréis material nuevo rápido. la historia se centra después del ultimo libro lo que pasa es que Voldemort no muere después de que destruyeran los horrocruxes. El bando Oscuro lleva ventaja y bueno ya veréis... : D

Espero que os guste tanto como a mí esta fantástica historia.

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a elizaye, son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


Capítulo 1 (Hermione)

Me resguardé detrás de un árbol y recé para que no vieran mi escondite. La oscuridad era de ayuda, pero no sería suficiente, al final me encontrarían, tenía que moverme.

Había tantos. Me preocupaba no salir con vida, pero tenía más miedo por Harry, su supervivencia dependía únicamente de la hierba que con cuidado me había metido, hace tan solo unos minutos, en el bolsillo interior de mi túnica y si no se la entregaba en menos de media hora, una recuperación completa sería casi imposible.

Los latidos de mi corazón se oían tan fuertes que me resultaba difícil de creer que no los hubieran oído ya.

Tenía que salir con vida de ahí, por el bien de Harry. Y por el bien del mundo mágico. No dejaríamos de luchar aunque él muriera, pero sin Harry, todos nos derrumbaríamos con el tiempo. No era una perspectiva muy positiva, pero siempre me he enorgullecido de ser realista. No iba a albergar falsas esperanzas.

Todo lo que tenía que hacer era conseguir cruzar la barrera. Maldije el hechizo Anti-Aparición que había en Hogwarts, lo único que quería era desaparecer de ese lugar. Los mortífagos debían estar cubriendo ya toda la barrera alrededor de Hogwarts.

¿Por qué había tantos?

- ¡Expecto Patronum! – siseé.

Una nutria plateada emergió de la punta de la varita y varios mortífagos salieron a la carrera detrás de ella. Conté hasta tres antes de correr en la dirección opuesta, con la esperanza de que mi distracción los entretuviera el tiempo suficiente.

¿Qué acababa de decir acerca de albergar falsas esperanzas?

Empecé a escuchar pasos justo detrás de mí y contuve un grito. Siempre he tenido muy mala suerte y esa noche no iba a ser diferente. Presioné mis piernas a ir más rápido y viré hacia la derecha, esquivé un hechizo que hizo estallar en llamas un árbol, gruñí e intente bordearlo, disparé un "piernas de gelatina" hacia la fuente del hechizo, con la esperanza de que diera en el blanco. El sonido de los pasos detrás de mí no cesaba y sabía que me había perdido.

- ¡Protego! – grité, y una maldición que no reconocí rebotó contra mi encantamiento escudo.

Me distraje momentáneamente porque cada vez estaba más cerca del punto de Aparición y choqué contra el pecho de alguien, intenté levantar mi varita contra él, pero agarró mis brazos y los retuvo a los lados mientras a mi derecha oía un Expelliarmus.

La varita salió disparada de mi mano.

Estaba condenada.

De repente tres destellos de luz verde pasaron en una rápida sucesión, el mortífago que me tenía retenida cayó al suelo, seguido de dos golpes más. Todo quedó en silencio.

- ¿Qué está pasando? – oí gritar desde muy lejos.

Alguien desde atrás posó una capa sobre mis hombros y la capucha sobre mi cabeza. Me giré, intentando ver quien me estaba ayudando.

- No te muevas. – dijo entre dientes mientras con más firmeza me colocaba la capucha sobre la cabeza.

Mi varita estaba de nuevo en mi mano, y noté un bruto empujón dirigiéndome hacía el punto más cercano donde podía aparecerme. Cuando estuve en zona de libre aparición, di media vuelta y vi una máscara de mortífago. Mis ojos se ensancharon, pero él solo me hacía gestos enfurecidos para que me fuera.

Antes de desaparecerme, le susurré una sola palabra.

- Gracias.

Aparecí justo en la puerta de Grimmauld Place que se abrió de golpe y Ron apareció apuntándome con la varita.

- ¿Cuál es tu segundo nombre? – me espetó.

- Jean.

- ¿Dónde están tus padres? – siguió.

- Australia. Ellos piensan que se llaman Wendell y Monica Wilkins. – contesté con sencillez.

Se echó a un lado y me dejó entrar en la mansión cerrando la puerta detrás de mí.

- ¿Lo tienes? – preguntó.

Asentí mientras sacaba la ramita del bolsillo interior para enseñárselo antes de subir corriendo al segundo piso que es donde estaba la habitación de Harry.

- ¿Cómo lo está llevando? – pregunté.

- No está bien, se pone más pálido por momentos, - dijo Ron - Ginny está cuidando de él.

- Esto hará que se sienta mejor.

Llegamos y llamamos a la puerta de su habitación.

- ¡Oh gracias a Merlín que estas aquí, Hermione! - Ginny se echó a llorar en cuanto entré – Está sufriendo mucho.

Me senté en la silla junto a su cama mientras estiraba una hoja de la ramita que había traído.

- Harry, abre la boca.- le dije.

Sacudió la cabeza intentando decir algo, pero se atragantó y empezó a toser sangre. Estaba bastante peor que cuando me fui. Ginny ahora ya sollozaba abiertamente.

- Ron, mantenle la cabeza quieta. – le ordené.

Rápidamente Ron se movió a mi lado en la cama y le sujetó la cabeza, abrí su boca y deposité suavemente la hoja debajo de la lengua.

- Esto lo mantendrá con vida otro día. Voy a ir a la planta baja para ponerme hacer la poción ahora. Ginny, asegúrate de que no se traga la hoja, o la escupe. Ron, ven conmigo.

Me apresuré en bajar las escaleras, Ron me seguía de cerca. Cuando llegué al final, detuve mi ritmo para hacerle una pregunta.

- ¿Cuántos más han vuelto?

- Fred, George y Bill, volvieron hace unas horas. No están demasiado heridos, nada que mamá no pueda arreglar, por lo menos. Están en la planta superior. Sin embargo Bill esta echo un desastre.

Entré en la cocina y saqué un caldero de uno de los armarios.

- ¿Por qué? – pregunté.

- Fleur. Ella no ha…

Casi me emocioné, me esperaba que ninguno de nosotros muriera, pero al escuchar que Fleur no lo había conseguido…

No paraba de moverme, puse el caldero encima de la mesa y lo llené hasta la mitad de agua, para a continuación dirigirme hacia un armario en busca algunos de los ingredientes.

- ¿Quién más?

- George dijo que un montón de gente todavía luchaba cuando se fueron.

- Eso no es lo que he preguntado. – repuse brevemente.

- Luna fue asesinada y… y el profesor Flitwick. – contestó Ron suavemente.

- ¿Eso es todo, de momento? – le eché un vistazo a tiempo para verle asentir. – Es simplemente fantástico, os dije a todos que se trataba de una emboscada, una trampa. Por supuesto, Harry, tenía que afirmar pomposamente que nuestro número sería suficiente para contrarrestarlos. ¡Absolutamente ridículo! Y ahora tres de los nuestros están muertos y Harry muy cerca de estarlo. Si esta poción no funciona…

- Espera, ¿hay alguna posibilidad de que no funcione? – grito Ron, claramente horrorizado. Me reflejé en él.

- Va a funcionar, - dije a regañadientes, para aliviar su miedo. – pero honestamente, ¿podríais haber sido más imprudentes vosotros dos?

- Gracias Hermione, querida. – la voz de la Señora Weasley nos llegó desde la entrada. – Yo no lo habría dicho mejor. Ronald Weasley, deberías estar avergonzado de ti mismo. – Ron parpadeó con furia.

- ¡No fue solo mi culpa! Harry también…

- No discutas conmigo. – le dijo la señora Weasley mientras se me acercaba. - ¿Harry se pondrá bien?

- Sí. La poción no me llevará más de una hora elaborarla. Sin embargo, tardará un tiempo en hacer efecto. El dolor desaparecerá rápido, pero no será capaz de moverse por lo menos durante una semana. – La cara de Ron se derrumbó.

- ¿Es realmente tan malo?

- Tenemos suerte de que vaya a sobrevivir, solo quedaba una ramita de esta planta en los almacenes privados del profesor Snape, y yo pensé que ya no estaría con vida cuando volviera. – Ron parecía sentirse culpable y casi me hizo sentirme mal por regañarle.

Supuse que tenía buenas intenciones, Mundungus nos había dicho que solo tres o cuatro mortífagos estarían escondidos en el Caldero Chorreante, pero cuando llegamos al lugar, decenas de ellos salían a borbotones del bar y acabamos prácticamente rodeados por un ejército. Era admirable que todavía hubiera gente allí luchando.

Dirigí mi atención en exprimir el jugo de dos bayas, vertí el líquido en el caldero para ver como empezaba a burbujear. Fui hacia el fogón y lo señalé con mi varita.

- Incendio. – el fogón se encendió, mientras agitaba la mezcla. – Quédate de pie junto a la puerta, estoy segura que más de ellos llegaran en breve. – Ron salió de la habitación sin protestar cerrando la puerta detrás de él.

- ¿Los mortífagos aun ocupan Hogwarts? – me preguntó la señora Weasley. Asentí.

- También mantienen el hechizo Anti-Aparición en todo el lugar, apenas pude salir con vida. – la señora Weasley me acarició el hombro en señal de apoyo.

- ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?

- En realidad no. Voy a terminar la poción por mi cuenta. ¿Necesitas alguna para George, Fred o Bill? – indagué.

- Cogeré un poco de la poción regeneradora de sangre. – dijo la señora Weasley y fue hacia un armario para coger la pequeña botella.

- Cuando haya acabado con la poción de Harry, haré un poco más de la regeneradora. Probablemente necesitemos mucho más que esa botella para los demás, cuando vuelvan.

- Gracias, querida. – me agradeció mientras salía de la cocina.

Volví la vista hacia la espesa y burbujeante poción en el caldero. Quizás debería haber añadido más agua, pero en ese momento ya era tarde para pensarlo, tendría que ser suficiente. Tenía un toque demasiado espeso, pero esperaba que no causara ningún problema. Unos minutos más tarde la señora Weasley había vuelto otra vez.

- ¿Tenemos todavía pasta para la curación de quemaduras? – preguntaba al tiempo que habría el armario de todas nuestras pociones curativas.

- Sí, creo que está en la estantería superior, - contesté. - ¿Quién se ha quemado?

- Remus. – respondió la señora Weasley.

Me di la vuelta justo a tiempo de ver a Ron ayudando a Lupin a entrar en la cocina, Tonks los seguía de cerca con una mirada ansiosa en su rostro. Su pelo estaba de color blanco y la preocupación le hacía parecer una persona de mediana edad, eso hizo que me preguntara si todos los metamorfomagos expresan su preocupación de esa manera.

Un hechizo de la señora Weasley, hizo que una pequeña caja de madera llegara flotando hasta sus manos. Tonks dejó escapar un suspiro de alivio, al tiempo que le arrebataba la caja a la señora Weasley, tirando la tapa al suelo. Le pasé un esparcidor, pero apenas me dedicó una mirada mientras se volvió hacia su marido. Ron le ayudaba a tirar de la camiseta que Lupin usaba, cuando consiguieron sacarla no pude reprimir un silbido al ver las extensas quemaduras que sufría en el hombro izquierdo, el torso y la parte izquierda del cuello. Tonks empezó a esparcir la pasta espesa de color naranja sobre las quemaduras, con una expresión preocupada en el rostro.

Me volví hacia la poción y seguí removiendo. Maldije por quinta vez al estúpido de Mundungus por habernos metido en ese lio. ¿Qué clase de espía era, de todos modos? ¿No sabía contar? O ¿Es que dormía mientras le tocaba guardia? Tenía la intención de retorcerle el cuello cuando este calvario hubiera terminado y todos volvieran a Grimmauld Place sanos y salvos.

Esta era probablemente la peor vivencia que había tenido que hacer frente desde el comienzo de la guerra. Tres muertos, en una sola noche y ni siquiera había terminado aún. Estaba segura que habría más en el momento en que el sol empezara a salir.

Milagrosamente, no muchos de los nuestros habían muerto hasta el momento. Arthur Weasley cayó en la Batalla de Hogwarts, cuando los últimos Horrocruxes fueron destruidos. El profesor Snape también fue asesinado, pero al fin supimos que estaba de nuestro lado, que era fiel a Dumbledore. Todavía no me podía creer el alcance de su amor por la madre de Harry.

Algún día me gustaría que alguien me amara así, pero tal deseo adolescente no tenía cabida en este mundo.

Seguía revolviendo la poción mientras pensaba en mi escape por los pelos.

Tal vez Voldemort estuviera perdiendo el apoyo de sus seguidores.

¿Quién sería el mortífago que me ayudó a escapar? ¿Y por qué lo hizo?


Espero que os haya gustado, puede que mañana suba el capítulo 2 ya que me ha parecido cortito, aunque no prometo nada.

Muchos besitos y saludos! yspero vuestra opinión , no seáis tímidos ; )