Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a elizaye (que encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de elizaye -.


Epilogo

- Blaise.

No giré la cara hacia ella, pero podía decir por su tono de voz que estaba sorprendida.

- ¿Qué estás haciendo aquí? – me preguntó Daphne.

- Quería hablar contigo.

- Obviamente. ¿De qué quieres hablar?

Caminó a mí alrededor, sentándose en la cama frente a la que yo ocupaba. Si la memoria no me fallaba, estaba sentado en su cama y ella en la que solía ser de Pansy.

- Theo.

- ¿Perdona?

Su sorpresa parecía genuina.

- Theo. Quiero hablar sobre Theo. – le dije.

- ¿Por qué?

Sonaba defensiva. Así que ya lo sabía.

- ¿Cuánto tiempo hace que lo sabes? – le pregunté.

- ¿Saber qué? – me contestó.

Levante la cabeza, encontrándome finalmente con sus ojos.

- Sabes de lo que hablo.

Me sostuvo la mirada durante un momento, antes de bajar los ojos al suelo.

- No quiero juegos de adivinanzas contigo, Blaise. Si quieres decir algo, simplemente dilo.

¿Quería que pusiera todas las cartas sobre la mesa? Bien.

- Theo está enamorado de ti.

Noté como se estremecía ante mis palabras, pero fue a duras penas.

- ¿Cuánto tiempo hace que lo sabes? – le pregunté.

- Yo…

Estaba intentando dar con la respuesta que menos me cabreara. Justo lo que me temía.

- No tienes que ir con pies de plomo a mí alrededor. – le dije – Si intentas no hacerme enfadar, simplemente dime la verdad. ¿Lo sabías en sexto año?

Daphne suspiró.

- ¿Qué pasaría si te dijera que lo sabía antes de eso?

Entrecerré los ojos, pero no le contesté.

- Siempre ha sido demasiado tímido como para decir nada. – dijo – Me di cuenta… hace mucho tiempo. Definitivamente antes de comenzar sexto año.

- Sólo estas diciendo esto porque no quieres que crea que estropeé su oportunidad contigo.

- No, lo digo porque es la verdad y eso es lo que me has pedido.

Sacudí la cabeza.

- No hay manera posible que lo supieras, cuando ni Draco ni yo nos dimos cuenta.

- Mira, soy una chica. Captamos ese tipo de cosas. Los chicos creéis que sois muy discretos cuando os gusta una chica, pero es tan obvio.

Simplemente fruncí el ceño y Daphne suspiró.

- Theo… nunca ha sido muy abierto. Tú lo sabes. Es el más joven de los tres y siempre os seguía a ti y a Draco. No es culpa tuya no haberte dado cuenta de alguna persistente mirada de su parte hacia mí, sobre todo porque la mitad del tiempo que estabais juntos iba detrás de vosotros.

- No me convence.

Me fulminó con la mirada, claramente exasperada y levantó sus manos al aire.

- ¡Bien! ¿Qué quieres que haga? ¿eh? ¿Se supone que de alguna manera esto es una prueba? ¡No es como si pudiéramos dar marcha atrás unos años e interrogarme!

- Hey, cálmate.

- No me digas que me calme, Blaise. ¿Tienes idea de lo frustrante que es esto? Es posible que fueras un capullo insensible en el colegio, pero eso no significa que tengas que castigarte por cada cosa que ha salido mal para ninguno de nosotros. ¡No eres responsable de los sentimientos de Theo y por cierto, tampoco de los míos!

- Rompí tu corazón.

Esta vez su estremecimiento fue más perceptible y su resolución pareció vacilar por un momento.

- Te hiciste la fuerte, me llamaste carbón y procediste e ignorar todo lo que había pasado, pero sé que te hice daño y no puedo…

Antes de que pudiera acabar de hablar, se abalanzó sobre mí, presionándome contra la cama al tiempo que me tapaba la boca con su mano.

- Cállate, Blaise. – dijo.

- Bien. – le contesté, con la voz amortiguada por su mano - ¿Qué quieres que diga?

Resopló con fastidio, mientras quitaba la mano de mi boca y se incorporaba encima de mí, de repente, siendo muy consciente de que estaba a horcajadas en mis caderas. Empecé a empujarla sutilmente para que se sentara en la cama, pero me apartó las manos para que las mantuviera alejadas de ella, dedicándome una mirada matadora.

- Bien, como quieras. – le dije, dejando caer mis manos en la cama nuevamente.

- Ya he tenido suficiente de tu culpabilidad, Blaise. Es posible que fueras el que no se dio por vencido, el que… el que finalmente me rompió el corazón, pero eso no quiere decir que yo esté completamente libre de culpa. Yo también tuve mi momento de diversión, antes de que cayera… ¿no te acuerdas? Te manipulaba en tantas ocasiones y tú te lo tomabas con tanta calma. Tu paciencia fue… fue increíble, incluso para una Serpiente.

Simplemente sacudí la cabeza. Todos los pequeños trucos que usó contra mí, ni siquiera eran importantes en el panorama general. Fue yo el que la dejó.

- Bien. Siéntete culpable. ¿Qué se supone que debo hacer con tu culpa y tus disculpas? ¿Guardarlas en una caja y mirarlas de vez en cuando?

- Daphne, yo…

- Cállate. Era una pregunta retórica, no una invitación para que hablaras.

Cerré los ojos, respirando profundamente. La gente no solía hablarme de esa manera. Combinar su tono, con su postura actual y… joder.

- Mira, simplemente…

- Pensaba que te había dicho que te callaras. – me dijo, atrayendo su varita y apuntándome con ella.

- ¿Hablas jodidamente en serio?

- Silencio.

Puse los ojos en blanco. Supuse que sí que hablaba en serio.

- Tienes que dejar de hacer esto, Blaise. Ni siquiera te culpo por nada, así que no comprendo porque no lo dejas pasar. Entiendo que no tengas sentimientos por mí, pero eso no significa que tengas que actuar como si me debieras un hijo, o algo, por Merlín.

¿Desde cuándo actuaba así?

Gimió, sorprendiéndome con el sonido. Había sonado tan poco digno, tan diferente a ella.

- Siempre has sido así, Blaise. – dijo y no me sorprendió que pudiera leer mis pensamientos – No has dejado de buscar disculpas, ni un momento. Sólo quiero… que por lo menos volvamos a como estábamos antes de todo lo que pasó en sexto.

Me había ignorado siempre antes de ese año. No veía como eso podía ser bueno para ella.

Una de sus manos se posó en mi mejilla y resistí el impulso de alejarla. A pesar de sus palabras enfadadas, de frustración, su mirada era tan cálida, tan confiada, tan… malditamente enamorada. Se sentía demasiado familiar, demasiado mal. Volvía a estar aprovechándome de ella otra vez.

Entonces, frunció el ceño.

- ¿Cómo has llegado hasta aquí?

Encaré una ceja como única respuesta. Suspiró y volvió a apuntarme con su varita. Me aclaré la garganta y por supuesto, mi voz había vuelto.

- No es tan difícil conseguir trepar por un tobogán. – le dije, haciendo que pusiera los ojos en blanco.

- Supongo que no.

Sus ojos recayeron en la postura en la que estaba debajo de ella, haciendo que sus mejillas se tiñeran de un sutil color. Tuve que contenerme en empujar mis caderas contra ella, para burlarme un poco. Siempre había sido tímida cuando se trataba de sexo.

- Bájate. – le dije.

- No.

- No tengo por qué preguntar, lo sabes.

Pero estaba de farol y ella lo sabía. No la empujaría, porque no quería hacerle daño. ¿Cuándo me había hecho tan condenadamente predecible?

- Tengo que hablar con Harry. – le dije.

- Eso puede esperar.

- Pero…

- Si fuera tan urgente, no me habrías estado esperando aquí, ¿no?

Pero antes de que pudiera contestar, la puerta se abrió. Intenté mirar detrás de mí, cuando me empujaron contra la cama y Daphne aún no se movía.

- Oh. No esperaba… no importa. Voy a…

Conocía esa voz demasiado bien.

- Draco, espera. – le dije, empujando suavemente a Daphne.

Se bajó de encima y casi esperé ver como se sonrojaba, pero parecía mantener el control, porque su cara era una máscara. Con el ceño fruncido, me senté, dándome la vuelta para ver a Draco con la mano en el pomo de la puerta, a punto de salir de la habitación.

- No te vayas todavía. – le dije - ¿Necesitas algo?

Draco se encogió de hombros.

- Hermione quería hablar contigo. Pero pareces ocupado. Voy a…

- ¿Dónde está?

- Ha ido a buscar a Potter, dijo que iba a comprobar el Mapa del Merodeador, sea lo que sea eso. Le dije que sabía dónde estabas, pero… - la voz de Draco se apagó, encogiéndose de hombros.

Por la mirada de su cara, podía decir que no creía que debiéramos estar discutiendo de Hermione, frente a Daphne. Y una mirada hacia su cara me dijo que la observación de Draco era acertada, Daphne parecía haberse bloqueado.

- Lo… - empecé.

- No te atrevas a seguir con un "lo siento". – casi gruñó Daphne.

- Está bien, está bien. – le dije, poniéndome en pie.

- Hermione puede esperar. – dijo Draco – Vosotros dos, probablemente deberías terminar.

- Ya hemos terminado. – dijo Daphne, antes de que pudiera abrir la boca – Adelante, Blaise.

Noté una extraña sensación dolorosa en mi pecho, mientras me decía que me fuera y eso no me gustaba. Insinuaba algo más, algo que no merecía sentir.

- Entonces, adiós. – dije, en dirección a la salida.

Draco se echó a un lado para dejarme pasar y tan pronto puse un pie fuera de la habitación, resbalé por el tobogán, aterrizando en gran medida con mi culo, deslizándome por el suelo. Mierda… me había olvidado del tobogán. Me puse en pie de mal humor.

- ¿Todo bien por ahí, colega? – preguntó Draco, sonriendo.

- Genial.

- Entonces, vamos. – me dijo, guiándome hasta la sala común.

Nos dirigimos hacia el Gran Comedor, queriendo preguntarle como sabía donde estaba Hermione, si había ido a buscar a Harry.

Pero entonces lo recordé. Harry me había informado que le había adulterado el té, como estaba previsto y que Draco finalmente le había dado un sorbo. Claro que había sido sólo un sorbo, pero era más que suficiente. Suponiendo que habían llegado justo después aquí, los efectos podían no haber desaparecido aun y suponiendo también que Draco seguía tan astuto como siempre, se habría dado cuenta tan pronto como había pasado. Incluso aunque Harry hubiera dicho que no parecía haber sospechado nada.

Unos minutos después, estábamos entrando en el Gran Comedor. Draco automáticamente se fue a su lado, envolviendo uno de sus brazos por su cintura, como si perteneciera a ese lugar, presionando sus labios en la mejilla de Hermione y compartieron una sonrisa.

Después volvió la cabeza en mi dirección, notando mi presencia.

- Blaise. – me saludó.

Sonreí y ese hecho me dolió. Un vistazo a Draco me hizo saber, por el parpadeó de sus ojos, que se había dado cuenta. Pero Hermione, no podía notarlo y eso era todo lo que importaba.

- Hermione. – le devolví – Draco me ha dicho que querías hablar conmigo.

Asintió.

- ¿Puedes venir conmigo? Draco…

- Si lo sé. Me perderé un rato. – dijo sonriéndole y volviendo por el camino que habíamos venido.

Hermione me agarró la mano dirigiéndonos hacia la escalera, alejándonos del Gran Comedor.

- ¡Malfoy, espera! – escuché que alguien decía, cuando llegamos al descanso.

Con curiosidad, miré hacia atrás viendo a Harry desapareciendo en dirección hacia las mazmorras. Llegamos al pasillo y cuando un grupo de gente apareció en el extremo opuesto de este, Hermione me soltó la mano. Continué siguiéndola, asintiendo al grupo a medida que los pasábamos de largo.

Se detuvo justo cuando estuvimos solos en una zona más pequeña, me empujó en un armario de escobas.

En lugar de preguntarle que quería, simplemente esperé que comenzara. Sabía que se sentía inquieta y no ayudaría demostrarle que estaba tan incómodo como ella. Nos quedamos en silencio por un largo y tenso minuto.

- Una pregunta no planteada, es la cosa más inútil del mundo. – le dije con una sonrisa, que con suerte parecería alentadora. No solía tener que tirar de ese tipo de expresiones.

No pareció haber ayudado mucho.

- ¿Estás… bien? – se las arregló para preguntar y yo parpadeé un par de veces.

- Claro, ¿Por qué no tendría que estarlo?

- Blaise, no soy idiota. Por favor, no me trates como tal.

Así que hoy era el día de la honestidad. Pues bien.

- Vale, no estoy bien. – le dije.

Por una vez, era la verdad. No estaba bien, estaba dolido. Jodidamente dolía ver lo mucho que se preocupada por Draco y los últimos dos días habían sido horribles. Hubo un par de veces en las que pensé que no podía aguantar más.

Pero tenía que seguir adelante. Sus ojos estaban anclados en mi cara, notando que estaba intentando leerme. Intenté tragarme mis emociones a regañadientes, exhibiendo una expresión vacía.

- Admito que es difícil verte con él, pero sé que te hace feliz y mientras seas feliz, yo también lo seré.

Estaba sorprendido de los ciertas que eran las palabras que salían de mi boca. Eso alivió un poco el dolor de mi pecho, sintiendo que iba a ser capaz de superar esto. Sería duro como el infierno, pero ella no tenía que saber eso.

Entrecerró sus ojos.

- De verdad, Hermione. Confía en mí. Estaré bien, con el tiempo.

Asintió lentamente, con sus ojos todavía clavados en mi expresión. Empecé a hablar de nuevo, pero ella sacudió la cabeza y guardé silencio. Mejor así, no tenía mucho más que decir de todos modos.

Entonces, me di cuenta de la mano que se acercaba a mi cara, desde uno de los lados. Tuve esas ganas de retroceder y cuando su mano se posó en mi cara, me di cuenta que tuve esa misma sensación familiar cuando Daphne también me había tocado. Pero había sido la no hablada devoción de Daphne la que me había hecho querer retroceder entonces. Ahora… estaba luchando con la irracional esperanza que se había despertado en mi pecho.

No iba a pasar nada entre nosotros y lo sabía, pero mi corazón no reducía su exceso de velocidad a causa de la mirada de preocupación de su rostro.

- Blaise, eres mucho más transparente de lo que te crees que eres. – susurró – Hemos compartido tu mente. Te conozco. Y sé lo afortunada que soy de tenerte… como amigo.

Tembló ligeramente en las últimas dos palabras, dándome cuenta que sólo susurraba porque no quería que su voz flaqueara.

- Amo a Draco. – continuó en voz baja – Ralamente, realmente lo hago.

Dolía, pero sabía que tenía que decirlo.

- Blaise… me gustaría poder hacerte feliz.

Deslizó su mano un poco más abajo, ahuecando mi barbilla. Me quedé completamente inmóvil, mientras su pulgar tocaba suavemente mi labio inferior, pero suspirando, dejó caer su mano.

- No sé lo que estoy haciendo. – murmuró, bajado la mirada finalmente.

Sentía que podía volver a respirar libremente otra vez, ahora que ya no estaba bajo su escrutinio.

- Hermione, ya te he dicho que verte feliz, me hará feliz.

No era una completa mentira. Verla feliz me recordaba que había elegido ser infeliz. Pero su felicidad haría que todo eso valiera la pena.

Volvió a suspirar, dando un paso hacia adelante, abrazándome.

- Siempre serás una de las personas más importantes en mi vida, Blaise. – dijo – Eres una de las mejores cosas que me han pasado.

La rodeé con mis brazos, apretando suavemente.

- Gracias.

Contra mi hombro, la sentí sacudir la cabeza.

- No digas eso. Lo último que debes estar sintiendo en este momento es agradecimiento.

- Estoy agradecido, Hermione. Agradecido de haber sido parte de tu vida.

- ¿Haber sido?

- Ser, entonces. – emendé - ¿Satisfecha?

Hermione retrocedió, sonriéndome, dándome cuenta que no era real del todo.

- Sí. – me contestó – Siempre tendrás un lugar en mi vida. Lo prometo.

Me detuve a punto de darle las gracias, sonriendo en su lugar.

- Yo… sé que no es de mi incumbencia, pero Daphne… hablé con ella a solas, antes.

Allí se detuvo, mirándome como si no estuviera segura de continuar o no.

- Sigue. – la insté, enmascarando mi aprensión con otra sonrisa.

- Posiblemente, no eres consciente de ello. – dijo, sacudiendo la cabeza, levantando su mirada – Pero se preocupa realmente por ti, Blaise. Y siento que vosotros dos, podríais ser realmente felices juntos. No quiero que sientas… que te conformas con ella, pero yo sólo… quiero ver cómo le das una oportunidad. Quiero ver que te abres a alguien más.

Mantuve esa fácil sonrisa.

- Claro.

- Blaise, no actúes así. Por favor. Pensaba que éramos más cercanos que eso.

- No es una actuación. – dije, dejando que mi sonrisa se desvaneciera – No soy nuevo en esto de las relaciones. Se cómo abrirme.

Las palabras no dichas revoloteaban en el aire a nuestro alrededor. No soy Draco. Pero él estaba dispuesto a cambiar por ella. Eso era seguro.

Hermione finalmente asintió.

- Sé que te tomará algún tiempo, pero prométeme que lo intentarás. No quiero saber que eres desgraciado o que te estás haciendo daño.

- No estoy hecho de cristal, amor.

Se estremeció casi imperceptiblemente, sorprendiéndome de lo bien que enmascaró su reacción. Draco estaba influyendo en ella. O tal vez yo. Me di cuenta que no me gustaba que se estuviera convirtiendo en más difícil de leer.

- Cuidado con eso. – le dije.

Frunció el ceño, genuinamente confundida.

- Si no tienes cuidado con eso, acabaras siendo tan difícil de leer como Draco o como yo. – le dije, a modo de explicación.

Empezó a reírse.

- Es justo. Me dan dolores de cabeza intentando comprenderos a los dos.

- Intentaré hacer que sea más fácil para ti. – le dije sonriendo – Mira, sólo quiero que sepas que estaré bien. Y sí, hablaré con Daphne. De hecho estaba con ella, cuando Draco me interrumpió y me trajo hasta aquí para hablar contigo.

Hermione pareció esperanzada y ese hecho me hizo sentir algo cálido en el pecho, a pesar de que la razón por la que había puesto esa expresión no fuera tan conmovedora.

Entonces, alguien empezó a golpear la puerta y Hermione la abrió.

- ¡Hey! Parece que los mortífagos se están reuniendo justo al sur de Birmingham. – dijo Harry – Kingsley a desplegado a los refuerzos Rusos, así como alguna de las personas que vinieron con Hagrid. Sólo quería ehm… saber si los dos querrías participar en la acción.

- Creo que me voy a quedar fuera. – dije, saliendo del armario.

Draco estaba de pie a poca distancia de Harry, con las manos en los bolsillos. Hermione también salió del armario, dirigiéndose hacia él sin pensar en ello, dándose la vuelta para mirarme. Harry retrocedió un paso, volteándose para quedar frente a nosotros.

- ¿Draco? ¿Hermione? – preguntó Harry.

Casi me sorprendí de que usara su nombre de pila. Pero supongo que era lo correcto, ya que Harry le había dado la poción de la suerte.

- ¿Qué piensas? – preguntó Hermione, mirando a Draco.

Pero los ojos de Draco, estaban fijo en mí. Dándome cuenta que lo que quería saber era si iba a necesitar ayuda. Le dediqué un giño y una pequeña sonrisa. Pero tuvo un efecto contrario del que había previsto, las comisuras de sus labios se fruncieron.

- No estoy seguro. – dijo.

- Estoy bien, colega. – le dije - ¿No tienes una cuenta pendiente con tu tía? Si los mortífagos se están reuniendo en ese lugar, seguramente estará allí.

Hermione, ahora me estaba mirando a mí, preocupada, dándome cuenta de que la atención de Harry también recaía sobre mí. Resistí la tentación de soltar un gran suspiro. ¿Por qué simplemente no se creían que estaba bien y acabábamos con esto?

Tal vez, porque no es la verdad. Me dijo una voz en mi cabeza.

- Vamos, entonces. – dijo Draco.

Dejé que él supiera exactamente lo que necesitaba, alejarme de las personas que intentaban consolarme. Por mucho que quisiera a Hermione, no creía poder aguantar mucho más esas miradas de disculpa en mi dirección. Ella no lo hacía para herirme, pero lo hacía de todos modos.

Y entonces, empecé a preguntarme si era así como se sentiría Daphne cada vez que me disculpaba con ella.

- ¿Estás seguro? – le preguntó Hermione, como si le estuviera preguntando si estaba seguro que debían dejarme en paz y Draco asintió.

- Ya es mayorcito, Hermione. – le contestó.

- Hasta luego, entonces. – me dijo Harry, sonriendo y asentí en su dirección.

- Tened cuidado, todos. Cualquier persona que muera tendrá que responder ante mí.

Eso les hizo reír, empezando a alejarse por el pasillo. En silencio, les deseé la mejor de las suertes, pero algo me decía que estarían bien.

Me sentía un poco culpable de quedarme fuera, pero realmente necesitaba hablar con Daphne. Con el tiempo suficiente, tal vez pudiéramos ser felices. Tal vez podía arreglar el error que cometí en el pasado, compensar el dolor que le causé.

Pero, ¿Qué pasaba con Theo? Nunca tendría la oportunidad con ella, gracias a mí.

Vagué de vuelta en dirección a las mazmorras, tomándome mi tiempo, ya que no estaba seguro de cuanto quería tener la próxima conversación. Sabía que tenía que pasar con el tiempo, pero no sabía cómo abordarlo.

Decidí salir a uno de los patios interiores a tomar un poco el aire.


No sabía cuánto tiempo había pasado hasta que decidí volver a las mazmorras, harto de posponer lo inevitable. Le prometí a Hermione que lo intentaría. Y una pequeña parte de mí esperaba que esto realmente funcionara.

- Blaise.

La voz de Theo me arrastró fuera de mis pensamientos, levantando la vista para verlo parado en medio del pasillo, bloqueándome el paso.

- Pensaba que te habrías ido. – me dijo y yo sacudí la cabeza.

- Nop. Sigo aquí.

Theo sonrió con tristeza.

- Parece que ninguno de los dos ha seguido a Draco hasta la batalla esta vez.

- Puede cuidar de sí mismo. – le contesté.

Theo asintió, abriendo la boca para hablar, pero se detuvo. Estuve a punto de decirle que nos fuéramos de ahí, cuando escuché que unos pasos se acercaban a nosotros desde detrás de mí. Giré un poco la cabeza, viendo a unos Ravenclaws.

- ¿Qué estáis haciendo aquí? – les pregunté.

- Vamos a ayudar a vigilar a los mortífagos. Los turnos, ¿recuerdas? – contestó uno de ellos.

Dimos un paso al lado para dejarles pasar, cuando desaparecieron por las escaleras, volvimos a quedarnos solos.

- Blaise, no quiero que esto sea incómodo. – dijo Theo.

- Lo que significa que probablemente lo será. – le contesté.

Suspiró.

- Probablemente.

- Theo, no creo… - empecé.

- No, Blaise. Ya he empezado esta conversación.

- Bien.

- Daphne no tiene sentimientos por mí. Sabes como siempre se ha dirigido a mí. Era más fría hacia mí que hacia ninguno de vosotros dos, se acercó más a Draco cuando fuisteis novios, pero no a mí. Y yo… He tenido la oportunidad de preguntarle por qué.

Sus ojos se cerraron y podía decir que estaba intentado recobrar la compostura. De los tres, Theo siempre había sido el que tenía menos control sobre sus emociones, a pesar de que era el menos hablador.

- Colega, no tienes por qué seguir con esto. – le dije.

- Si tengo. – dijo, abriendo los ojos al instante, levantando su mirada hasta la mía – No te vas a ir hasta que sepas la verdad. Te conozco lo suficiente bien como para saber lo que te has figurado.

Entonces no me molestaré en negarlo.

- Mantuvo las distancias conmigo… porque sabía lo que sentía y no estaba interesada.

- Simplemente no estaba interesada debido a mí. – dejé escapar.

Su mandíbula se tensó.

- Eso no es verdad. Ella estaba enamorada de ti, en segundo y tercer año, pero era demasiado tímida para mostrártelo. A lo largo del cuarto año se enamoró de Draco. Casi actuó con él en quinto año, pero no pudo hacerlo. Después en sexto empezaste a ir tras ella y…

- ¿Habéis montado toda esta historia juntos?

Me fulminó con la mirada.

- ¿Parezco como si me estuviera inventando la historia? ¿De verdad crees que quiero…

- Está bien, lo siento. Lo siento.

Tenía un aspecto herido. ¿Daphne estaba enamorada de mí desde el principio? Draco, Theo y yo, éramos conocidos por ser unos mocosos hasta cuarto año, después de eso ya no actuábamos así… al menos no tan a menudo.

- Ella nunca se ha sentido atraída por mí de ninguna manera. – dijo Theo llanamente.

- ¿Por qué me dices esto?

Sus ojos se ensancharon.

- ¿No te lo has figurado ya? – dijo en voz baja, como la calma que precede a la tormenta. Tomé una profunda respiración.

- No tendrías que haberte molestado, colega. Sé que esto te hace daño. Simplemente…

- Has hecho lo mismo por Granger, ¿no es así? Quieres que sea feliz, por lo que te has echado atrás y dejado que ella esté con Draco. Ese es el quid de la cuestión, ¿no? Créeme, me identifico.

Le fruncí el ceño.

- Lo hago por los dos.

- Bueno, supongo que yo también estoy haciendo esto por ti. Simplemente no me importan tanto tus sentimientos como los de ella. – dijo, con una pequeña sonrisa asomando por la comisura de sus labios.

- No sé si me importa lo suficiente, como para que los dos seamos felices. – le dije. No me gustaba expresar mis dudas…

- No pienses en eso. Probablemente ella tiene suficiente amor guardado para vosotros dos.

Estaba intentando arrojar luz sobre la situación. Volví a tomar una respiración profunda. Esto no iba a ser fácil.

- Era una indirecta. – dijo Theo – A ella le gusta…

- Subir a la Torre de Astronomía cuando tiene que pensar. – terminé por él – Lo sé.

Otra débil sonrisa apareció en la cara de Theo.

- ¿Ves? Creo que si te importa lo suficiente. ¿Cuántos años han pasado desde que te dijo eso?

Simplemente sacudí la cabeza.

- ¿A qué estas esperando? Empieza a moverte. – me dijo.

Suspirando, miré en su dirección.

- Sí, está bien. Colega…

- No necesito que hagas nada por mí. Salvaste mi culo más veces de las que puedo contar en esos ocho meses antes de que me fuera con Draco. Y tienes razón, me fui, sabiendo que estarías solo.

Me encogí de hombros. Todos habíamos acabado igual, finalmente.

- Hasta luego, entonces, Theo.


Siempre había pensado que subir a la Torre de Astronomía llevaba una eternidad. Pero me pareció extremadamente corto en esta ocasión y antes de darme cuenta, estaba cruzando la puerta saliendo al descansillo.

Daphne estaba en el borde, descansando sus manos en la fina barandilla.

- Hey.

Sus hombros se tensaron ligeramente al oír el sonido de mi voz, pero no me contestó. Poco a poco, me acerqué uniéndome a ella, con la mirada fija en los terrenos. Una suave brisa soplaba entre las copas de los árboles del Bosque Prohibido, imaginándome el ruido de las hojas al crujir. Algunas pequeñas olas cruzaban la superficie del Lago Negro, creyendo haber visto al Calamar Gigante por un momento antes de que volviera a desaparecer bajo la superficie.

Todo parecía tan… pacifico. No parecía como si una guerra todavía estuviera haciendo estragos.

Puse las manos en la barandilla, sintiendo el metal muy frío contra mis palmas.

- ¿Te importa si me quedo? – le pregunté en voz baja.

Volvió su rostro hacia mí y tuve que tragar saliva. La misma mirada de confianza, de amor, brillaba claramente en sus ojos, al igual que cuando me había tocado la mejilla. Y tuve que hacer mi mayor esfuerzo, para mantenerme ahí y no dar la vuelta. ¿Cómo me podía mirar de esa manera después de lo que le había hecho? No lo entendía.

Me dedicó una pequeña sonrisa y volvió a fijar su atención en el horizonte.

Entonces, su mano se deslizó por la barandilla hasta descansar sobre la mía, sorprendiéndome por el calor que irradiaba su palma.

- Sí, Blaise. Quédate.

Le di la vuelta a mi mano, entrelazando mis dedos con los de ella. El sentimiento de pertenencia en su mano era tan extraño, sin embargo, tan familiar. Volvió a dedicarme otra sonrisa y un cálido sentimiento floreció en mi pecho. Podía acostumbrarme a eso.

Lentamente, una sonrisa se apoderó de mi cara.

- Creo que lo haré.


Nota de elizaye: aiss, Blaise es un tipo tan sentimental cuando me deja entrar en su cabeza. Aunque ya nos habíamos dado cuenta cuando llegamos a sus pensamientos a través de Hermione. De todos modos, este epilogo era casi exclusivamente para él (Aunque tuvimos tiempo de ver a nuestra feliz pareja) porque me gustó tanto su personaje y realmente, realmente, quería escribir un capitulo completamente desde su punto de vista.

Sí, deje el destino de Bella abandonado a propósito. Porque siento que cualquier conclusión lógica para su personaje sería realmente muy triste… y de verdad que no quería escribir sobre eso.

Si no os gusta el epilogo, haced caso omiso de él, como si no se hubiera escrito, etc.

Y ahora realmente es el final. ¡Adiós chicos!


Y ahora si, el final... T-T Espero que os haya gustado y os agradecería enormemente que fuerais a la historia original y aunque sea le dejéis un "I love it" para agradecerle esta maravillosa historia a elizaye :D

Gracias por estos meses tan maravillosos a vuestro lado y que sean muchos más!

Espero veros en "Parenting Class" de "IcyPanther" ;)

Besos!