Bienvenidos de vuelta mi honorable manada, hoy les he traído algo nuevo, algo impactante, algo GORE!

Jejeeje lamento irme con rodeos chicuelos. Este cap ha llegado después de tantas versiones creadas (si aunque no lo crean ya lo tenía solo que no estaba conforme con lo que había escrito y lo cambié totalmente '-w-) Esta es la mejor versión que escribí y por fin tengo el coraje de actualizar. Espero que queden satisfechos con este capítulo por que yo si jejeje LOL

Les sugiero poner la canción Dance with the devil de Breaking Benjamin (¡como amo a esa banda!) de fondo para ambientar un poquito. (Psdt. desde ahora si encuentro una linda o gorística canción se las sugeriré jeje)

Hora de ponerse pegamento en la silla, cama o donde sea que estén sentados y en sus manos para no dejar libre su celular, laptop o computadora, por que se viene...algo...increíble...

Disfruten mucho y cuidado mueren... de amor... oscuro... jejeeje


Capítulo #18: Bailando con el demonio

-Auch, Elsa más despacio –se quejó el pelirrojo al sentir el ardor del alcohol sobre su herida abierta.

-Si no te quedas quieto no podré curarte esa herida. Está infectada –excusó Elsa mientras volvía a colocar el pañuelo mojado sobre la incisión. –Un vampiro de enormes garras te la hizo ¿cierto?

-Sí, lucía demasiado aterrador y era muy poderoso. Solo te intimidaba con aquellos ojos rojos anhelantes de poder. Derrotó uno a uno de manera sencilla y rápida, decapitándolos o desmembrándolos –logró decir mientras evitaba no gritar de dolor por su herida.

Elsa cerró los ojos tratando de no imaginarse la escena que anteriormente vivió el pelirrojo. Todo ese mar de sangre que debió contemplar. Como sus compañeros fueron asesinados y ver cabezas y entrañas volando era un espectáculo macabro hasta para la persona de más duro corazón. Pero claro aquellos monstruos no eran personas, si no demonios del infierno.

Al terminar de vendar la gran herida que recorría desde el hombro hasta casi la mitad de su pecho, de silueta de un terrible arañazo propinado por una criatura de imponentes garras; Elsa dejó el pañuelo húmedo de lado y abrazó sorpresivamente al pelirrojo. El temor y la angustia habían llegado a su punto máximo. Se aferró a su pecho y comenzó a sollozar al compás de los latidos de su corazón. –Hans, tengo mucho miedo de ellos… no quiero que nada más suceda.

El cazador acarició los cabellos platinados de la joven con suavidad mientras trataba de tranquilizarla. –Elsa, tranquila. No pasa nada, saldremos de esta y viviremos felices para siempre. Es una promesa. No dejaré que nada te pase.

Elsa lo miró con sus ojos llenos de lágrimas. –Pero… ¿y si uno de nosotros muere en esta guerra? Incumpliremos nuestra promesa. No quiero morir, no quiero ver a nadie más morir, no quiero perderte Hans.

Él la tomó por el mentón mientras la miraba molesto. –Nadie morirá en esta guerra Elsa. Te lo prometo. Y sabes que cuando yo hago una promesa, siempre la cumplo.

-Es inevitable Hans, esos monstruos nos matarán –sollozó mientras se soltaba de su agarre.

-Son poderosos, lo sé. Pero no pierdas la esperanza. Aún tenemos oportunidad de derrotarlos. Solo confía y verás. –se veía muy decidido en sus palabras.

La rubia se alejó del herido para recobrar el aliento y lavarse las lágrimas. Se abrazó a sí misma su mirada desorbitada quedó petrificada observando las pequeñas ondas que se formaban en el balde lleno de agua color carmesí que había usado para lavar la herida de Hans. El color era hipnótico, casi mareante. Enseguida, la imagen de su hermana perforando su cuello en aquella celda llegó a su cabeza, causándole un sobresalto que la dejó impactada. Sin pensarlo, sus dedos recorrieron su cuello haciendo un camino presionando ligeramente sintiendo su pulso. Pensó en el dolor de los vampiros al no beber sangre. Como se transformaban en demonios sin raciocinio que matan sin pensarlo. Pensar que su hermana podría ser uno de esos monstruos le ponía los pelos de punta…

-Elsa ¿Sucede algo? –la voz del rojizo la sacó de trance y la trajo de vuelta al mundo real.

Parpadeó varias veces y le devolvió una sonrisa. –No es nada. Solo pensaba en la guerra que se viene –dijo con la cabeza gacha. Observó el mango detallado de su espada y la desenfundó para mostrársela al cazador. –Mi padre ordenó que la forjaran. Hecha con el más poderoso metal anti-vampiros que pudieron encontrar. Algunos dicen que este metal fue forjado por el alma de un vampiro progenitor muy antiguo que dio su vida a los humanos para fabricar estas armas. Otros dicen que son demonios que poseen las armas y su poder sirve para acabar con esos monstruos –pasó su mano por la afilada hoja plateada decorada con pequeños zafiros en el centro. –Su nombre es Hielo. Tan pura y afilada como estalactita, tan delicada y fina como la nieve. Es perfecta para asesinar vampiros. ¿No crees? Por fin logré conseguir una espada poderosa como la tuya Hans. Por cierto ¿Dónde está Fénix? –exclamó la rubia al notar la ausencia de la espada en su cadera.

-La dejé al cuidado de un escudero. Quería liberarme un poco y descansar. Me gustaría dar un paseo por el pueblo. ¿Vienes conmigo? –propuso extendiendo su mano a la joven.

Elsa sonrió coqueta y tomó la mano del pelirrojo. –Siempre tan cortés, señor. Con gusto iré a dar un paseo con usted sería un privilegio –mofó dando una leve reverencia haciendo reír a Hans.

-Que dulce señorita. Me alegra hacerle compañía esta mañana. La escoltaré con honores –dijo ofreciendo la mano de manera elegante y robándole un beso de los labios a su amada…

….

Harta de permanecer encerrada como un animal, Anna tironeaba de sus cadenas una y otra vez para poder liberarse. La angustia la corroía por dentro al imaginarse a su hermana encontrarse con aquel demonio que andaba cerca, imponiendo su figura arrogante ante los débiles humanos que para él simplemente eran considerados alimento.

Siseaba desenfrenada y luchaba con todas sus fuerzas mientras de la pared rebotaba el polvo y vestigios de piedra ante el impacto. El metal anti-vampiros era irrompible y fuerte, no tenía ninguna oportunidad de zafarse de las cadenas.

Unos pasos lejanos la alertaron de nuevo. Gruñó al ver al carcelero salir de su pequeño cuartito de llaves y darle un saludo al joven que recién había bajado a los calabozos. Quedó sorprendida al verlo. Era el chico lobo rubio que acompañaba a Elsa las anteriores veces que la había logrado ver. "¿Qué hace aquí?" pensó mientras se mantenía quieta mirándolo fijamente.

Kristoff intersecó su mirada con la de la joven vampiresa con su semblante serio y frío. Anna le enseñó ligeramente sus colmillos y se desmayó sobre el suelo congelado de la celda de repente.

-No se preocupe, señor. Le pasa a menudo. Desde hace algunos días pierde el conocimiento de un momento a otro. Es extraño –dijo mientras se acomodaba el poblado bigote negro.

El joven licántropo lo miró de vuelta seriamente. –Puedes retirarte. Tengo órdenes del jefe de los lobos de asesinar a este vampiro antes de que se transforme en un verdadero demonio –ordenó Kristoff.

-Pero… pero… el superior Aaron no ha declarado nada. No tienes autorización de él ni del Consejo de Veteranos Cazadores para asesinarla. No puedo dejarte entrar a la celda –repuso el carcelero.

Esto colmó la paciencia del lobo. Inmediatamente sus ojos centellearon en dorado y sus manos se transformaron en garras peludas. Lo tomó por el cuello del saco y lo golpeó contra la pared con la fuerza suficiente para aturdirlo, dejándolo aterrado. -¡¿Crees que con tus ridículas palabras impedirás que yo incumpla con las órdenes de mi alpha?! ¡Dame las llaves de la celda si no quieres despedirte de tu garganta y tus entrañas! –masculló dando dentelladas con sus enormes colmillos afilados y soltando al pobre hombre que le dio las llaves. -¡Ahora lárgate! ¡Ve a decirles a tu amado consejo lo que quieras!

El hombre de bigote salió arrastrándose de terror ante la figura del licántropo furioso y un ensordecedor gruñido seco. Cuando por fin se fue, Kristoff volvió a la normalidad y volvió su atención a la vampiresa.

Abrió la celda y llegó hasta la caída Anna. Se sentó a su lado, la tomó en brazos y apoyó su cabeza en su muslo. Movió unos cuantos cabellos desaliñados que le cubrían el rostro y tocó levemente su rostro. La misma mano se llevó a la boca y la mordió ligeramente para que pequeñas gotas de sangre corrieran de la herida hacia sus dedos. Hizo que Anna abriera levemente la boca y estiró un dedo para que la sangre corriera y cayera justo en la boca de la pelirroja.

Inmediatamente sus labios se tiñeron de rojo y su lengua pasó por ellos. Abrió sus brillantes ojos granate y quedó estupefacta al ver al lobo y saborear su sangre. -¿Tú? ¡¿Qué haces?! ¡¿No venías a matarme?!

-¡Silencio! No pierdas el tiempo, vampiresa. Sabes lo que está sucediendo y voy a poner mi confianza en ti. Explícame todo.

-¿Explicarte? ¿Por qué lo haría? –farfulló Anna molesta.

-Porque quiero ayudar a Elsa y salvar a la gente de este pueblo.

Esto dejó sin palabras a Anna. Miró al suelo y suspiró. –Está bien te lo diré... Shadow, uno de los más fuertes y antiguos progenitores de los vampiros ha sido traído de vuelta a la vida por el acto egoísta de una vampiresa llamada Cassandra buscando dominar a los humanos juntando sus poderes. Su plan es esclavizar a los humanos y convertirlos en ganado de sangre, para así garantizar su dominación y su venganza. Esta guerra es el inicio…

-De una era bajo el control de los vampiros… -continuó con la frase un Kristoff horrorizado. –Tenemos que detenerlos. Tenemos que salvar a Arendelle, a su gente, a Elsa.

-¿Qué dices? ¿Qué tienes con mi hermana? ¿Acaso te gusta? –gruñó Anna mientras se levantaba y alzaba una ceja ante la seriedad del lobo.

-No es eso. Simplemente necesito protegerla. Es parte de mi deber. Además el capitán Hans es su pareja –musitó Kristoff decidido.

-¿Qué deber?

-No lo entenderías.

-¿Qué no entendería? ¿Por qué no mejor me explicas? –gruñó Anna ante tanto misterio que guardaba.

-Por qué perderíamos tiempo. Además es cosa de lobos

-¿Por qué los lobos tienen que ser así de acomplejados?

-Está bien, está bien. Ella es la persona a quien debo proteger. Los lobos escogemos a humano a quien estrictamente debemos proteger. Digamos que soy su guardián. Por eso necesito tu ayuda, monstruo.

-Querrás decir su "perro guardián" –estalló en risas Anna. Cuando vino en sí, exclamó. –Está bien lobo, te ayudaré. Solo porque es de Elsa de quién hablamos. Libérame –dijo Anna mostrando sus grilletes de manera seca y cortante.

El rubio la observó con desdén y dudó en soltarla. Anna ante su reacción rezongó y cambió su actitud por una más realista y poco engañosa. –Lo prometo. Jamás traicionaría a Elsa –aun así Kristoff negó con la cabeza. Anna sabía a lo que se refería. –Y también no beberé ningún poco de sangre humana, ni convertiré a ningún humano en vampiro, ni lastimare a nadie y mucho menos traicionarte. ¿Feliz?

-Sí, feliz –sonrió mientras metía la llave en los grilletes de sus pies y abría la cerradura. Inmediatamente hizo lo mismo con los de las manos.

Cuando Anna estuvo libre, se desperezó sonoramente y sonrió. –Vaya, extrañaba ser libre –miró a Kristoff algo juguetona. –Oye lobo, me encuentro algo sedienta. ¿Me puedes conseguir un venado para alimentarme? No atacaré a nadie, lo prometo.

-Perdemos el tiempo –dijo mientras exponía la piel de su cuello haciendo a un lado su chaqueta. –Cuando quieras empieza, solo déjame con vida. Si te pasas te juro que te mato.

Anna se acercó dudosa al lobo mientras el fantasmal brillo rojizo de sus ojos dejaba asombrado a Kristoff. Abría sus fauces a medida que se disminuía la distancia entre sus colmillos y su piel. Sin embargo, se detuvo y se regresó a la normalidad. –No sigo tus órdenes lobo.

Kristoff alzó los hombros y comenzó a salir de la celda. –Bueno, era tu decisión. Vamos, tenemos que irnos.

El olor de la piel del rubio alejándose provocaba a la vampiresa que claramente oía los latidos de su corazón. No logró retenerse más y corrió por detrás de Kristoff. De un alto, se interpuso en su camino y clavó sus colmillos directamente en su cuello. El lobo no se quejó, solo se mantuvo quieto hasta que Anna dejara de beber de él.

Al cabo de unos segundos, Anna guardó sus colmillos y quedó satisfecha. Su boca bañada en sangre hacía juego con sus ojos y su cabello de fuego. –Lo siento, no lo pude evitar.

-No te disculpes, yo te ofrecí. Ahora debemos ir con Elsa –dijo Kristoff comenzando a subir las escaleras del calabozo. –Deberías calmarte y limpiarte. Si los aldeanos te ven con los ojos rojos y cubierta de sangre, ambos nos meteremos en serios problemas. Será mejor ir por el bosque.

-Como digas –rezongó la pelirroja mientras se limpiaba los restos de sangre y observaba su harapienta ropa. –Necesito algo que ponerme. Esto parece ropa de mendigo.

-No creo que los monstruos como ustedes deberían usar ropa muy elegante por ese mismo hecho, son monstruos –se burló el lobo.

-Para tu información lobo, nosotros tenemos el don de la belleza y la vida eterna así que cállate tu maldita boca. Conseguiré algo que ponerme cuando salgamos de este apestoso calabozo –gruñó Anna mientras adelantaba el paso y se cruzaba en frente de él. –Alcánzame si puedes, idiota.

El lobo dorado negó con la cabeza mientras trataba de alcanzarla. Tenía que cuidar de que no la descubrieran o ambos serían castigados severamente.

Al salir, Kristoff perdió de vista a Anna por unos segundos y comenzó a desesperarse, pues la gente de Arendelle rondaba por las alrededores tranquilamente, abruptos a la presencia de un vampiro en la zona.

Un leve toque en su hombro lo asustó y lo hizo voltear. Fue un alivio encontrarse a Anna cambiada de ropa y peinada, dando la apariencia de ser una humana cualquiera. Sus ojos tenían su hermoso color aguamarina y no había ningún vestigio de sangre en ella. Su ropa la había robado de algún almacén de cazadores usando su súper-velocidad ya que lucía una armadura ligera muy sencilla que le recubría los hombros y parte del pecho y una malla negra con detalles pequeños en rojo en todo el resto del cuerpo. Seguía con sus botas negras de cuero y unos mitones del mismo material. En su cuello tenía una especie de collarín con una preciosa gema roja y el diente de lobo que Cassandra le había dado.

-¿Te gusta? –exclamó Anna mostrándole el collar al lobo.

-Lo del colmillo me parece una ofensa. Y lo del collar me imagino que lo robaste de alguna casa aledaña ¿no es así?

-¡Sí! ¡¿No es precioso?! ¡Me encanta! –exclamó con actitud de una niña de cinco años en Navidad. – ¡La aldea es estupenda! Aun la recuerdo. Todas las veces que venía con Elsa a correr por la plaza y a curiosear por el mercado, percibiendo el perfume de las flores veraniegas y el sabor de las dulces frutas de otoño. ¡Y cómo olvidarlo! La gigantesca pista de hielo en invierno y las incesantes peleas de bolas de nieve entre todos los niños de Arendelle. ¡Era estupendo! –gritó eufórica Anna mientras recordaba aquellos hermosos sucesos.

-Pues todo eso puede acabar si no hacemos algo… -intervino el lobo con su semblante serio, calmando a Anna y haciéndola razonar.

-Tienes razón Kristoff, lo mejor es prepararnos para lo que se viene.

-Me alegra que lo pienses así.

Inmediatamente, una sensación de peligro llegó a Anna. Sentía su presencia muy cerca. Sabía que estaba en Arendelle. Y estaba segura de quien sería su primera presa.

-Anna, ¿Qué sucede? –exclamó Kristoff ante la parálisis de la pelirroja. La tomó por los hombros y la zarandeó suavemente.

-Está cerca… -murmuró confundiendo aún más al lobo.

-¡¿Quién está cerca?! ¡Anna, deja de murmurar!

-¡Kristoff! ¡¿Dónde se encuentra Elsa?! –gritó Anna desconcertando al máximo al montañés.

-La última vez que la vi estaba curándole las heridas al capitán Hans luego de que el regresara de aquella expedición en la cual él fue partícipe. Un vampiro los atacó y él fue el único que logró escapar con vida. ¡Dime que sucede Anna!

-Oh no… Elsa… -volvió a murmurar. -¡Es una trampa!

Dicho esto salió como bólido del lugar, internándose entre el follaje en busca de su hermana, dejando al pobre lobo confundido.

….

Mientras tanto Hans sostenía fuertemente la mano de su pareja mientras leves copos de nieve caían a su alrededor. Se habían alejado del reino para mantener un tiempo a solas. –Gracias por acompañarme madame ha sido todo un privilegio compartir con usted este momento –manifestó dándole un suave beso en el dorso de su mano.

-Ya basta Hans –exclamó Elsa entre carcajadas. –Ya me estoy hartando de eso. Es algo molesto y ridículo. Pareces un idiota refinado.

-¿Tu sabes que yo no soy así cierto? Tu eres la única que conoce mi lado salvaje y único, y me siento feliz por eso, amor –exclamó acercando sus caderas a las de ella tomando la pose de un vals.

Fue coincidencia de que en Arendelle comenzaran a tocar un bello vals y que Hans aprovechara la situación para bailar con su amada rubia. Hincó una rodilla en la nieve y la tendió las manos a Elsa. -¿Me permite esta pieza señorita?

-Me prometiste que no hablarías así –reclamó Elsa juguetonamente. –La música inunda el ambiente.

-Lo prometí y esta será la última vez. Te lo juro. Solo quiero bailar contigo, puede que este baile fuera nuestro último juntos y lo quiero aprovechar al máximo –se excusó mientras la tomaba por la cintura y cerraba los milímetros que los separaba.

Al compás de la lejana música, al igual que su primer baile en los tejados de Arendelle, ambos bailaron en competencia de la escarcha que los envolvía. Elsa se dejaba llevar por los fluidos pasos de Hans mientras él convertía lo sutil en un poco más agresivo y atrevido.

De repente, Hans le robó un tierno beso en los labios a Elsa calmando la intensidad y provocando que ella apoyara su cabeza en el hombro de Hans tranquilamente. –Este vals ha sido corto ¿no crees? Estoy cansada y no creo que deberíamos quemar nuestras energías. Tenemos una guerra que combatir por delante. Espero que luches a mi lado.

-Siempre estaré contigo, mi corderillo de nieve –murmuró en su oído dulcemente haciéndola sonreír. Inmediatamente comenzó a darle pequeños besos en el mentón, bajando poco a poco.

Unas pisadas rápidas se oyeron acercándose cada vez más y más. Elsa sintió un poco de vergüenza si es que alguien los viera en esa situación y le dijo a Hans que se detuviese. Este ni se inmutó, estaba ansioso de ella. Trató de empujarlo para que se detuviera pero él la agarró más fuerte por la espalda. Comenzó a forcejear y a sentirse incómoda, siendo incapaz de soltarse.

Cuando llegó a su cuello, Elsa sintió un horrible escalofrío al sentir un leve roce con algo puntiagudo, observó los ojos de Hans y quedó aterrada al ver el brillante escarlata en vez del esmeralda.

El grito de Elsa alertó a Anna que corría lo más rápido que podía hacia el lugar a unos kilómetros de la plaza de Arendelle. Sus ojos centelleaban en granate y creaba destellos de fuego a su alrededor. Su corazón latía a mil por hora, anhelando de que nada le sucediera a su hermana.

Sus instintos se alertaron al máximo y el fatídico aroma inundó sus fosas nasales. Tan bien lo conocía que hasta le causaba nauseas. El pánico y la angustia la descontrolaban hasta llegar ante la espantosa imagen. La que menos deseaba encontrarse.

Ya era muy tarde….


Muajajajajajajaajjajajaajajajjajajajajajajajajajajaja

Lo siento no pude evitar sacar mi risa maquiavélica ante esto. Simplemente es muy sádico y dark! ¿Que les ha parecido? Lamento cortarlo en la mejor parte y dejarlos en suspenso hasta quien-sabe-cuando actualice xD pero va concorde con mi oscuro y siniestro plan. Se que me ganaré repetidas palizas e insultos por parte de ustedes por hacerles esto a su lindo corazoncito Helsa. Y sí, para las que ansiaban lo duro y gore, en el próximo cap podrán apreciar la violenta reacción de Anna. (¡OH SI POR FIN LLEGO ESA MAGNIFICA PARTE!) Y bueno mejor no digo nada más por que se viene la guerra preocupante.

¿Escucharon la canción? ¡A que no es lo máximo! Hace poco descubrí esa banda por culpa de esa canción y ahora no puedo dejar de escuchar sus canciones. ¡Son simplemente perfectas! ¡Me fascinan!

Si les gustó el cap, no les gustó, quieren matarme, les fascinó la canción tanto que estrellaron una silla contra el piso al modo rockero, o simplemente tienen unapregunta preguntosa xD pueden dejarme un lindisisisimo review con sus dulces palabras. ¡Me harían muy feliz! :D

luna: Gracias por el review! Te lo podría decir loquilla pero me lo guardo para no dañarte la historia jejeje Shadow esta más cerca de lo que te imaginas, deberías cuidarte *mirada siniestra* Muchas gracias espero que también te guste este cap :D

Y ahora si me debo ir. Loba esta cansada (acá son las tres de la mañana y se supone que debería estar durmiendo xD) y se va. Se me cuidan mucho y nos vemos hasta la próxima actualización.

Sigan salvajes! (Espero que el copyright de A Frozen Fan no me afecte xD) Bye bye!