*Suena la música de Misión Imposible y sale Loba cargando un revolver calibre 38* ahorita lo mato! ¡Ya verán! ¡Mataré a quien se haya robado mi galletita de ajonjolí! ¡Fue hecha con mucho amor por parte de Olaf y Elsa para mí! ¡Si me ayudan a encontrar a ese desquiciado ladrón, les prometo que les diré a ambos que preparen más y les brindo algunas. Ya? *al estilo de Oaken*

Holiwis mis queridos Helsa Lovers! ¡¿Ya me extrañaban?! ¡Espero que sí! (A quien engaño, he notado que el fandom Frozen esta como adormilado...) Antes de pasar al lindo cap de hoy (lleno de tripitas y sangrecita por allí) debo decir que en tres caps más este fic dará su tan esperado final! Yey! (A quien engaño, no estoy muy alegre por aquello -.-) Espero que a alguna persona le intrigue saber como termina esta historia que comenzó como un pequeño one-shot y termine con casi 20 caps (Bueno hasta ahora xD) y a otras que ya ansiaba que se termine por que ya no querían ver a loba escribiendo tonterías acerca de una guerra entre vampiros y licántropos absurda como todo lo que escribo (Si lo se, muchas de mis historias tienen poca relación con la realidad pero neeeh es lo que me gusta escribir xD)

Bueno creo que hasta aquí llega mi N/A. Disfruten del cap y no me maten hasta el final del cap...


Capítulo #19: Alas arrancadas

Una arcada fue lo único que le provocó aquella repugnante escena. Los ojos de demonio reposaban en el cuerpo tirado sobre la nieve escarlata mientras con su lengua de serpiente disfrutaba la sangre que ávidamente chorreaba por su mentón.

En el suelo, la rubia agonizaba de dolor mientras ligeramente su pecho ascendía y descendía. Su mirada neutra y adolorida observaba la silueta de la joven pelirroja antes de perderse entre la neblina de la inconciencia.

Ese olor, que tanto la había hecho sufrir a Anna desde que se volvió un monstruo, ahora solo la incitaba a vomitar. Un escalofrío recorrió por su espalda dejándola inmóvil y vulnerable, sin embargo, una gigantesca ola de furia la invadió por completo y sin pensarlo a su alrededor la temperatura había comenzado a ascender.

Una violenta llamarada sacó de trance al vampiro satisfecho y miró divertido a la enfurecida Anna que salía por fin de su escondite. Aquella sonrisa sínica de largos colmillos ensangrentados apareció en su rostro. –Ya me estabas preocupando, Anna querida.

Ante sus desalmadas palabras, su sangre hirvió y entre un ensordecedor grito de furia, atacó de un salto a Hans. Este casi ni se inmutó y la esquivó sin problemas. La vampiresa ablandó el impacto con el suelo cayendo de una manera felina, rasguñando la nieve con sus filosas garras.

El pelirrojo volteó a ver y la observó incorporándose de nuevo para lanzar un nuevo ataque. Una sonrisa sínica apareció en su rostro. –Debiste haber llegado cinco segundos antes, te pude haber guardado un poco de sangre, Anna.

Esos ojos brillantes los había visto antes. Tan profundos y rasgados, empapados en maldad. Ese monstruo no era el capitán Westergaard, era una especie de fachada.

-Eres tan ruin y despreciable. Ni siquiera te atreves a ofrecer batalla en tu verdadera forma. ¡Eres un bastardo, maldito Shadow! –gritó enfurecida entre dentelladas.

El de ojos granate solo se limitó a sonreír. –Eres más astuta que antes querida Anna. Estoy seguro que presentiste la llegada de tu maestro.

-Lamentablemente así fue. Sabía que irías tras Elsa, sin embargo, jamás imaginé que fueras tan cobarde como para atacarla así. Y aun así te haces llamar el vampiro más valiente y fuerte de todos, cuando no eres más que un demonio inmundo –Anna comenzó a hablar con lentitud para distraerlo ya que, a sus espaldas, una bola de fuego fatuo comenzó a emerger de entre sus dedos.

-Sabes que no podría presentarme así nomás. Yo no acostumbro a ser tan predecible. Siempre tengo un as bajo la manga y adoro las excelentes presentaciones.

-¡¿Y aun así te osas a usar a la vida de ese pobre cazador?! ¡¿Solo para engañar a mí hermana por temor a perecer frente al filo de su espada?!

-Debo admitirlo, el filo de esa espada es formidable y temible. Aun así, no puedo tener mi verdadera forma ya que fue destruida por ustedes, dos guerreras. Solo soy una especie de fantasma que vaga en busca de algo de comprensión por parte de alguno de vosotros.

-¡Eres un monstruo y pagarás por lo que hiciste! –masculló lanzándole la bola de fuego negro. De su espalda emergieron aquel par de alas negras que con el pasar del tiempo habían cambiado. Ya no eran de murciélago como cuando estaba bajo el mando de Shadow, habían tomado la forma de unas alas de cuervo, negras como la noche. Anna desconocía el cambio de estas, pero lo había presenciado antes, en su permanencia en el calabozo de Arendelle en las noches frías. Aquellas gigantescas alas de calientes plumas la protegían del cambiante clima del reino.

Shadow quedó perplejo ante la majestuosidad de sus alas de cuervo y no evitó el ataque. Logró salvarse de sus filosas garras pero un leve arañazo en su pecho no pudo ser evitado. Al tener un cuerpo que no era totalmente sobrenatural, no podía tener todas las capacidades vampíricas como las de Anna. Ella observó maliciosa al pelirrojo y aprovechó para derribarlo contra la nieve, agarrándolo del cuello y aparentándolo con fuerza. Shadow ni se resistió, solo quedó observando los preciosos rubíes, ansiosos por derramar su sangre ébano por la pulcra nieve.

Anna siseaba y gruñía mientras provocaba que pequeños hilillos de sangre emergieran de su cuello con sus garras. Abrió las enormes alas del inframundo y varias plumas se dispersaron por el lugar. -¡Ha llegado tu hora de morir, hijo de perra! ¡Ahora pagarás por toda la vida de mierda que me has hecho pasar! ¡Vengaré todo lo que me hiciste! ¡Sufrirás y vivirás encadenado al inframundo! –declaró alzando su zarpa envuelta en llamas fantasmales.

De repente, los ojos rojos del vampiro volvieron a tornársele color verde jade. Su mirada desconcertada sorprendió a la pelirroja. -¿Anna? –dijo inocentemente.

Ella se detuvo inconscientemente. Él solo se limitó a reír de manera macabra. -¡No puedes matarme! ¡Sabes muy bien que si lo haces, me llevaré al inframundo a este triste humano! ¡¿No le harías eso a tu linda hermana, no es cierto?!

La fiereza del agarre en el cuello de Hans fue apaciguándose. No podía matar a Hans, debía salvarlo del control de Shadow. Lo haría por Elsa. Miró hacia atrás y vió a la joven sobre la nieve ensangrentada. Una mirada de absoluta tristeza se reflejó en sus ojos rojos.

Se levantó y dejó libre a Shadow. Se incorporó rápidamente y corrió hasta su hermana herida. Tocó el lado derecho de su cuello y sintió un frágil pulso casi insensible. Se sentó a su lado y la apoyó en su regazo. Tomó uno de sus mechones sobre su rostro y lo puso detrás de su oreja mientras pequeñas lágrimas cristalinas emergían de sus ojos. –Lo lamento mucho Elsa. ¿Por qué tienes que sufrir como yo? No lo mereces. Solo yo estoy condenada a esta vida de dolor y sombras, tú debes ser feliz –la abrazó y colocó su cabeza en su pecho para escuchar aquel débil latido de su corazón.

Shadow no atacó, solo fue acercándose lentamente hacia las dos hermanas con una mirada neutra e insensible. Miró a Anna y esta le devolvió una fiera dentellada. –Anna. Los dos sabemos que ella no sobrevivirá. Será mejor que la conviertas…si es que no la quieres perder.

Una bola de fuego emergió rápidamente de entre sus dedos y disparó contra el vampiro. Falló e impactó contra un árbol. –La próxima irá al corazón –declaró insensiblemente para causar furor en él.

-Con un no era suficiente.

-Preferiría morir a convertirla en un vampiro. ¡Jamás la condenaría a tan depravado destino! –exclamó bajando la cabeza como si le indicara su rendición hacia Shadow.

-Si así lo quieres… -musitó tomando la espada de Elsa, Hielo, y alzándola sobre la cabeza de las dos hermanas. –Me lo das muy fácil –no se produjo chispa alguna ya que la espada era siendo tomada por un humano y no por un humano aunque de alma lo fuera.

Anna levantó un poco la mirada para admirar su destino futuro y quedó perpleja ante el brillo de la perfecta espada plateada. Había algo que la atraía hacia ella y no le permitía dejar de verla. Sentía la presencia de algo en aquella espada, de un enorme poder.

Sin embargo, todo seguía de acuerdo a su plan.

-¡Kristoff, ahora!

El lobo dorado se encontraba agazapado entre los arbustos, evitando no producir ruido alguno para no alertar a su presa. Ante el grito de Anna, salió disparado a derribar al humano-vampiro que fue incapaz de defenderse.

Aprovechando el momento, Anna tomó a Elsa entre sus brazos y comenzó a escapar del lugar. Tenía que poner a Elsa a salvo en el pueblo y estaba a algunos kilómetros de allí. Un alarido de vampiro se oyó por detrás de ella. Desplegó sus alas y se dispuso a volar, más una flecha se lo impidió.

El proyectil había traspasado su ala derecha y un terrible dolor se esparció por su cuerpo. Comenzó a correr más lento arrastrando su ala herida mientras se oía las ramas crujir a sus espaldas. Anna quedó alerta ante la presencia malévola e inmediatamente otra flecha fue a parar a su lado muy cerca de Elsa, impactando en un montón de nieve. Volteó a ver y observó a Cassandra irguiendo un arco y flecha de cazador hacia ellas.

La vampiresa trató de escapar de las flechas que continuamente eran disparadas hacia ella hasta que de un momento a otro se detuvieron. Cassandra se había quedado sin flechas, dándoles una oportunidad a las hermanas.

No las iba a dejar escapar tan fácil. Dio un gran salto, posicionándose en frente de ambas y de entre sus ropajes sacó un bastón negro con pequeños detalles escarlata y dorados. Anna sostuvo a Elsa con fuerza y gruñó. – ¡Déjanos en paz! ¡Permíteme dejar a mi hermana en el pueblo! ¡Después podrás hacer lo quieras conmigo! ¡Se está muriendo! –exclamó exaltada entre lágrimas.

-No te preocupes Anna, para eso es que estoy aquí –el pequeño bastón fue envuelto por una niebla negra y fantasmal. Lentamente fue agrandándose y tomando una forma distinta, hasta que finalmente mostró su verdadera forma, la de una guadaña enorme y filosa. –Tranquila, lo haré rápido y sin dolor. No sentirás que te ataqué –rió psicóticamente mientras lanzaba un corte hacia ellas.

Anna retrocedió con las justas y miró aterrada la enorme arma. Presentía el poder oscuro de ella, el poder de Shadow. Era un arma demoníaca, diferente a todas las demás e igual a la espada que Shadow poseía, con poderes ocultos y fuertes. Las más eficaces para matar y destruir.

Aferró a Elsa contra su pecho y caminó hacia atrás para encontrarse con la corteza de un árbol interponiéndose en su camino. Contemplando su muerte en el filo de la hoz, rechinó sus dientes al ser incapaz de atacar por no herir a Elsa.

Anna por suerte es muy afortunada. Kristoff llegó de entre la maleza y atacó a la vampiresa despojándola de su arma. Lucharon cuerpo a cuerpo dejando una estela de sangre y piel desgarrada volando por doquier. La pelirroja no podía abandonar así al pobre lobo, no lo podía dejar a su suerte, probablemente moriría y él la había ayudado a salir de los calabozos. Sin embargo no podía dejar a Elsa.

Un leve movimiento de la rubia la alertó y vió como lentamente sus ojos cerúleos hacían contacto con los suyos. La vampiresa se emocionó de que si hubiera logrado sobrevivir a tal fuerte ataque pero aún estaba preocupada por su débil estado. –Tengo que llevarte a Arendelle, Elsa. Ahí estarás bien.

-A-Anna. Kristoff está herido y cansado. T-tienes que ayudarlo. No so-sobrevivirá sin tu ayuda –murmuró débilmente.

-Lo sé, pero tú tampoco estás muy sana… -sus palabras fueron interrumpidas por el brillante e hipnótico brillo de la espada plateada de su hermana. Los ojos rojos psicóticos observaron a Anna con malicia. –Llegó tu hora, patética sirviente… -los largos colmillos del rey de los vampiros brillaban al igual que la espada que empuñaba.

Anna depositó suavemente a Elsa contra el árbol y miró a Shadow desafiante. –Si tanto quieres luchar, lucha tendrás.

-Como desee su majestad –exclamó lanzando una estocada hacia ella siendo evitada por completo.

Mientras esos dos comenzaban la lucha, el lobo y la vampiresa terminaban la suya. Cassandra cayó herida bajo las fauces del lobo y cuando estuvo a punto de ser devorada viva, Kristoff vió a Anna contra Shadow y a Elsa recostada contra un árbol, agonizante. Corrió hacia Shadow y le mordió una pierna, desgarrando poco a poco la carne de ella, bañando aún más su hocico de aquella sangre pútrida y maloliente. El grito de Shadow en el cuerpo de Hans alertó a Elsa y la hizo preocupar.

-¡Kristoff, llévate a Elsa! ¡Llévala de vuelta Arendelle y que le curen sus heridas! ¡Yo puedo con estos dos vampiros sola! ¡Vete! –masculló Anna agarrando a Shadow para que no le impidiera al lobo llevarse a Elsa.

El lobo quedó atónito ante sus palabras, mas no tuvo más opción que obedecer. Corrió donde Elsa e hizo que se subiera a su lomo con la poca energía que tenía, diciéndole que se agarrara de su cuello para evitar caerse.

Shadow gritó enfurecido y se soltó del agarre de Anna, dándole un zarpazo en el rostro, provocándole un alarido de dolor. Después, corrió con sus formidables garras alzadas hacia el lobo y las clavó, propinándole una severa herida en su pata trasera izquierda, provocándolo gemir y aullar de agonía. Anna evitó que lo matara de una vez y lo interceptó con fuego. El animal se alejó arrastrándose del lugar mientras diversos aullidos se escuchaban en respuesta.

En su ojo izquierdo yacía una enorme marca de garra sangrante que traspasaba medio rostro. Gotitas de sangre caían de la herida, impidiéndole ver con claridad la escena. Incapaz de percibir la profundidad también, dio golpes sin destino alguno y Shadow la golpeó con fuerza tumbándola sobre la nieve.

Anna jadeó de lo cansada y débil que se encontraba hasta que Cassandra, ya recuperada, la tomó por los cabellos y la hizo mirar el filo de su guadaña frente a ella. –Veo que perdiste un ojo. ¿Qué te parece si lo igualamos?

Dicho esto, la peli-negra la cegó totalmente de un rápido corte en sus globos oculares, derramando un mar de sangre sobre la nieve y sobre su cuerpo. Anna aulló de dolor una y otra vez cubriéndose con ambas manos su herida chisporroteante de muerte. Ciega e indefensa, Anna se limitó a gemir y lanzar leves golpes a su alrededor en torpeza. Shadow dio una sonora carcajada ante la situación. –Bien hecho, Cassandra. Solo a un corazón tan malvado como el tuyo puede ocurrírseles ideas de tortura tan ideales para una traidora como esta zorra –mofó mientras tiraba a Hielo al suelo, tomaba la guadaña empapada en sangre de las manos de la vampiresa y colocaba u pie sobre la espalda de Anna, haciendo que sus alas negras se desplieguen al máximo. –Son admirables, llenas de belleza. Eres un ángel caído Anna, no hay duda. ¿Sabes que en el inframundo el castigo que les hacen a los ángeles traidores caídos del cielo es arrancarles las alas? –exclamó realizando un violento corte en la intersección entre el ala y su espalda. –Es lo ideal para ti. Es un privilegio arrancarte tus alas y condenarte a vivir sobre la tierra como un verdadero demonio.

Los gritos de agonía fueron escuchados por todo el bosque. Entre corte y corte, Anna sentía como su vida lentamente iba desvaneciéndose. La sangre era infinita, recubriendo cada centímetro de aquel pequeño claro en el cual se encontraban. Con la primera ala arrancada, Anna sintió la tortura más grande que jamás haya sentido, pero con la segunda solo permaneció en silencio, observando como su sangre teñía poco a poco la nieve bajo sus rodillas.

Esto causó un poco de inconformidad por parte de los malvados vampiros. -¡¿Por qué no aúllas de dolor e imploras por tu vida?! Puede que te dé una oportunidad de vivir, bajo mis órdenes –dijo Shadow entregando de nuevo la guadaña a su dueña, tomando el mentón de Anna y alzándolo para que la mirara directamente a los ojos. –Volvamos a ser como antes, demonio rojo.

Anna tenía sus ojos ensangrentados en una expresión neutral y aterradora. Con aquella poca fuerza que le quedaba, clavó con fuerza sus garras en el pecho de Shadow, dispuesta a llegar hasta su corazón y apretarlo hasta hacerlo estallar. Cassandra fue más veloz y sin pensarlo tomó la guadaña y le amputó el brazo a Anna derramando aún más la cantidad de sangre. Shadow observó con gusto y locura el brazo cortado lleno de sangre, músculos y nervios expuestos y aun así Anna no cambiaba su mirada oscura y fija.

-Se por qué no me mataste de una vez. No quieres herir a Hans, el novio de tu amada hermana –exclamó postrándose ante la arrodillada vampiresa. –No te agobies más. Solo un poco de tu sangre bastará para que deje libre a este idiota y veas como le da a Elsa una vida feliz y plena… -acercó lentamente sus colmillos a su cuello y antes de morderla, susurró a su oído. –Si es que logran sobrevivir…

La sangre de Anna lo llenó de vitalidad pues las sombras del infierno fueron envolviéndolo. Cassandra aplaudía emocionada debido a que por fin podría apreciar a su maestro en su verdadera forma.

Shadow era mucho más fuerte que antes. Vestía una amplia capa de color noche que le llegaba hasta los tobillos y envolvía todo su oscuro ser. Un amplio sombrero de ala ancha ocultaba su rostro en la oscuridad, permitiendo contemplar sus brillantes ojos de vampiro resplandecer en granate. En su mano derecha sostenía un enorme espadón color negro y carmesí. Su cuerpo musculoso y fuerte, yacía oculto tras la inmensidad de su capa y su cabello, tan negro como su alma, reposaba sobre sus hombros fornidos agitándose en el viento como serpientes. Para rematar, sus dientes eran aserrados como de demonio y una lengua bífida asomaba cada tanto dándole esa forma demoníaca que nos causaría pesadillas….

Por fin, el enemigo había recuperado su verdadera forma y estaba listo para luchar…

Entre la escasa hojarasca del reciente otoño, un rastro de sangre era visible entre los colores ocres de las hojas y el blanco de la nieve. El lobo herido arrastraba su rasguñado y malherido cuerpo mientras sobre su lomo yacía la débil cazadora rubia con una enorme abrasión en su cuello, despojada de su líquido vital. Kristoff no podía aullar más, pues ya no tenía ni las fuerzas para pronunciar una nota más a la aurora para que su manada lo escuchara. Simplemente no pudo soportarlo más y cayó al suelo sobre su barriga, sobresaltando a la adormilada Elsa.

-Kris-toff. ¿E-estás bien? –murmuró Elsa acariciando lentamente el pelaje dorado y rojizo del lobo.

-Tranquila, solo deseo descansar un poco. En unos minutos estaremos en Arendelle, lo prometo –dijo con su voz apagada y débil.

La rubia se incorporó lentamente, irguiéndose, y miró hacia el cuerpo celeste mientras el sol lentamente desaparecía en el horizonte dándole paso a la oscuridad. Juntó ambas manos y formó una pequeña caja de resonancia para así soplar en ella y producir un sonido como una especie de ulular parecido al que hacen los cuernos de los cazadores. También se le unió la imitación del aullido de un lobo, incitando a Kristoff a unírsele. Repitió esta acción una y otra vez, implorando al cielo que fuera escuchado y así ambos fueran salvados, mas solo la aparición de los exuberantes sonidos nocturnos era lo que se escuchaba.

Solo debían aguardar hasta que el silencio gritara…

Un aullido cercano se oyó en respuesta. El triturar de hojas secas cada vez era más sonoro y la nieve más densa. Ojos amarillos emergieron de los pastizales y constantes jadeos indicaban la llegada de los lobos. Elsa se alegró al verlos y aún más cuando vio la viva imagen de su amiga loba Sasha, altiva y rutilante, guiando al grupo de licántropos de manera firme y segura, contrario a sus primeros días como alpha de la manada.

-Sasha, gracias por acudir –agradeció la rubia mientras trataba de mantenerse erguida apoyándose en el lomo de Kristoff. Este devolvió un gruñido corto al sentir su cuerpo magullado.

-No hay de que, Elsa. Siempre acudimos al llamado de alguien en problemas. La fuerza del lobo está en la manada ¿recuerdas? –exclamó Sasha mientras permitía que Elsa le acariciara entre las orejas. –Ahora, debemos llevarte de vuelta a Arendelle. Sube a mi lomo, te curaré esa herida en el cuello –dicho esto Sasha tomó por su chaqueta de piel a Elsa con sus dientes y trató de ayudarla a subirse en su lomo. Elsa abrazó el cuello de la loba y trepó sobre ella, débil y lenta.

Cuando la licántropa comenzó su andar, la cazadora inmediatamente recordó. -¡Anna! ¡Tenemos que rescatarla! ¡Sigue luchando contra los vampiros!

-Enviaré a un grupo de lobos en su rescate. Tranquilízate Elsa, tú y Kristoff deben descansar.

Ante esta respuesta Elsa se quedó más calmada y se recostó sobre el suave pelaje azulado de Sasha.

Mientras tanto, los gritos de agonía de la vampiresa dueña de flamas eran audibles por todo el bosque. Sus captores la habían dejado desangrarse y a la intemperie de otros depredadores junto a Hielo tirada a sus pies. Hans yacía a su costado derecho inmóvil, parecía muerto. Shadow le había dicho antes de marcharse junto a su secuaz vampiresa "Para que veas que tengo compasión, aquí tienes la espada de tu amada hermana. Es más prudente que termines todo de una vez si no quieres verte sufrir y hacer sufrir a los demás" antes de partir hacia donde sus tropas del infierno se hallaban.

Anna, completamente ciega, se guiaba por su olfato. Percibió el aroma de Hans y decidió seguirlo arrastrándose entre la nieve. Un río de sangre era dejado por detrás. –H-ha-ns –Anna a duras penas podía pronunciar el nombre del pelirrojo desde su boca llena de sangre. Debía ayudarlo y avisarle para que regrese a Arendelle. Ni siquiera pudo llegar a tocarlo, quedó a medio camino y finalmente se desplomó sobre la fría nieve blanca a perecer.

Moribunda logró murmurar su disculpa hacia sus seres queridos y aunque llorar era imposible para ella, soltaba sollozos desgarradores. Recostó su cabeza sobre la nieve, rendida, mientras la nieve a su alrededor se teñía con el carmesí de su sangre. Finalmente dio un largo suspiro y sonrió satisfecha, pues sentía que esa sería la última noche en que podría ver la luna brillante alzarse en la penumbra de la noche…


*sale corriendo disparada con una turba furiosa mordiéndole los talones* ¡Por favor! ¡No me maten! ¡Debo terminar con este fic muy pronto! ¡Se que son muchas emociones entremezcladas pero debo hacerlo por que es mi deber como loba!

¿Y bien? La trama del cap es muy exagerada pero es como me gusta darle ese toque oscuro y siniestro que tanto encanta. Lamento haberme demorado en actualizar pero he estado ocupada en asuntos de Halloween (Fiestas, disfraces, yuju!) y este miercoles comienzo parciales así que debo estudiar para sacarme buenas notas y poder conseguir permiso para usar la compu xD y escribir obviamente. Tambien he compartido mi tiempo en el dibujo y leyendo una novela de suspenso de Stephen King (Autor estupendo, si no han leído una de sus obras, leanlas. Y si vieron una de las pelis basadas en sus libros, leanse las novelas. No se comparan. El resplandor es fantástica!)

Como dije arriba, en tres caps se acaba y sí señores, ya no habrá más continuaciones T.T ya tengo el cerebro muy exprimido para este fic y me gustaría relajarme un poco al terminar. Veremos que destino cruel les trae para nuestros personajes, los vampiros se aproximan cada vez a Arendelle y muy pronto veremos regar sangre por las calles muajajajja *Frotándose las patas con malicia* Veremos que sucede con el lindo Hans. Pobre, le tocó el papel de marioneta esta vez.

Chicos me siento muy feliz! Por que? Es que en diciembre va a ver una convención cosplay en una ciudad aledaña al lugar donde vivo y voy a ir con unas amigas y amigos. Y adivinen que? Con mis tres mejores amigas nos pusimos de acuerdo en realizar un cosplay relacionado y escogimos el de... *redoble de tambores* ¡Elsa, Anna y Olaf! (Yo seré Anna por que soy la más morenita y me abundan las pecas en la cara xD) No puedo esperar a que sea diciembre! Ya tengo planeado mi disfraz y les juro que me siento super feliz! Esperamos ser reconocidas y ganar algún premio y.. ¡Comprar muchas cosas kawaii! *w*

No se cuando publique el siguiente cap de mis otros fics. Por fin ya terminé mi serie de drabbles y aún les tengo pendiente una actualización de SdI como prometí, más tengo un OS algo largo bajo la manga que estoy perfeccionando para subirlo muy pronto y no se cuando pueda dedicarme a escribir el fic musical. He perdido un poco el hilo de la historia y no se si podré continuarla. Veremos que nos propone el futuro. lo lamento, pero... no se si dejar el fic.

Alexandra: Jajaja el kristanna me va bien? que opinas? Sabes que me fascina el suspenso y cortar los fics en la mejor parte xD Hans pobre no es cierto. Elsa le tocó sufrir esta vez, pero pobre de Anna, no puedo apiadarme de ella. Es tan vulnerable xD. Gracias por el review chiquilla, espero que te guste este tambien !

luna: *Escapando de la detonación* Tranquila chica, esto se pone cada vez peor xD Gracias por el review!

AHora si pequeñuelos y pequeñuelas, loba debe visitar a su manada. Debo irme y que la luna los acompañe. ¡Feliz lunes!

Se me cuidan mucho, les mando un besote y un cuchillo para que se defiendan de los vampiros! (Acéptenlo, es una medida de protección) xD