Y aquí comienza damas y caballeros el inicio del todo y el final de la historia equis de (no mentira aún no LOL)
Lo se lo se, no he actualizado esta sección desde el noviembre pasado gracias a la vagancia de mis musas. Debo decir que en todo este tiempo de fiestongas ella se lo han pasado de farra xD Pensé que había perdido el hilo con este fic y no se me ocurría como conitnuar ya que tenía medio cap escrito pero estaba algo discordante con el resto del fic así que lo reescribí y le agregue unas cosillas extras que recién ahora debo aclarar jeje.

Se que se harán unas cuantas preguntas en este cap así que sientanse libres de askearme xD Les recomiendo que se agarren de sus asientos, alfombra o lana de gato xD y preparen su libra de palomitas, esto se pondrá muuuy bueno jejeje

Disclaimer: Ya lo saben nada de esto me pertenece. Solo juego con sus vidas jejejeje

Con especial dedicación a Wildest Stories. (Así es chiquilla, premio por haberte leído mi fic en dos días xD NO mentira LOL)

Disfruuuuteeenlooo


Capítulo #20: Cántico de guerra

El helado viento le astillaba la espalda como cuchillos. Nunca había presenciado esa sensación nunca antes. Qué ironía.

Se levantó adolorida de la cama en donde se hallaba. Sintió la mullida almohada de plumas de ganso bajo sus manos y sintió un leve aroma dulzón cosquilleando su nariz. La rubia divisó a su lado en la mesita de noche una cestita llena de galletitas y chocolates junto con una taza de té, probablemente de jazmín, del cual aún emanaba calor. Este lindo gesto de parte de los lobos la hizo levemente sonreír.

Tomó la taza entre sus dos manos y aspiró el olor de la caliente bebida. Esto la relajó totalmente, olvidándose por un momento de lo que debía hacer apenas saliera de esa cama. Toco el filo de la taza con sus labios y observó tristemente por la ventana al lado de la cama. Observó cómo leves copos de nieve danzaban en el alfeizar agitados por el cruel viento. Podía jurar su rugir contra las imponentes ramas de los pinos del bosque, como una fiera hambrienta y enfurecida, y enseguida pensó en el bienestar de su pueblo que, al igual que esos pinos, se mantendrían firme ante cualquier adversidad que se les presentara de la noche a la mañana.

Se desperezó sonoramente quitándose las pesadas colchas de lana de oveja de encima. Suspiró decidida, pues sabía el peligro que se avecinaba. Al poner un pie sobre el suelo, sintió una punzada muy fuerte atravesar su espalda entera. El cuello ardía como si le clavase un hierro al rojo vivo en su carne. Sus piernas no lograron soportar aquel infinito pesar que cayeron rendidas al piso, haciendo que sus rodillas besaran el recién pulido piso de madera.

Su mano derecha instintivamente fue a parar a su cuello para encontrar el origen del dolor que tanto la atormentaba. Dos leves perforaciones no muy separadas se reposaban bajo el pequeño vendaje de lino que las enfermeras habían puesto en su herida. Las imágenes del ataque repentino de Hans volaron por su ya confundida cabeza y de repente todo se le hizo borroso y confuso. Tomó apoyo en uno de los costados de la cama para volver a incorporarse cuando de repente alguien llamó a la puerta de la habitación.

Al abrirse ésta, entro la pequeña figura del general Aaron Black. Su cabello negro bien recortado y peinado yacía oculto bajo su gran sombrero de ala grande y golpeteaba el suelo con su enorme bastón de oro macizo. El general le dio la mano a la herida y le ayudó a pararse. Le saludó con cortesía y gestos de educación. Elsa devolvió el gesto amable de su superior.

-Es una pena que hayas terminado así luego de un ataque de esas criaturas. Me temo que es demasiado penoso y doloroso aquel mordisco sobre tu carótida. Estoy totalmente seguro que no cualquier vampiro te hizo aquella marca tan profunda. ¿Qué tipo de vampiro te la hizo? ¿Un excéntrico? ¿Un clase A? O acaso…. ¿Tu propia hermana…? –su voz se tornó cavernosa y cortante. Elsa solo pudo darle una mirada sorprendida al enterarse de que el general sabía el secreto de Anna. No se lo esperaba.

-No sé de qué me habla, general –fue lo único que logró escapar de sus labios.

-Sabes muy bien de lo que hablo. Conozco el secreto de tu hermana desde hace mucho tiempo, señorita Winters. Sé que has estado brindándole tu sangre para que sobreviva ante de que caiga en la desesperación y en su lado demoníaco y con esto no solo has puesto en peligro tu vida, si no que las del pueblo también. Sé que lo haces con la intención de ayudar a tu hermana pero…

A Elsa se le detenía el corazón por cada palabra que emanaba de la boca de Black. Conocía lo que ella había estado ocultando todo ese tiempo y tenía el poder de esparcir el rumor y condenarla a la horca por traidora y cómplice de vampiros. Tal vez por eso también culpen a Hans e incluso a los propios licántropos…

-Señor… todo es mi culpa. No tiene que culpar a nadie por esto. Si lo admito, he estado protegiendo a mi hermana vampiresa y brindándole de mi sangre para que sobreviva. Pero dígame, ¿acaso usted no haría eso por su propia familia?

Una estrepitosa risa escapo de la boca de varios dientes de oro del general. –Ay esta generación de estos días. Siempre tan entusiastas y tercos. Me hacían recordar esos momentos de mi vida. Tan apasionado y vivido como un pequeño huracán. Pequeña, tu actitud me recuerda a mi cuando era más joven y créeme, eso paso hace mucho tiempo atrás… -Black le brindó una macabra sonrisa torcida a la joven capitana que reaccionó de manera incomoda. –Ven jovencita, te invito un poco de café con dulces de manjar de leche.

Elsa se cubrió el vientre y negó con la cabeza. –No quisiera ser grosera general pero tendré que negar la oferta. Yo ya he…

De repente fue interrumpida por una mirada molesta del hombrecillo de bastón. –No le negarás una orden a tu general. ¿No es cierto, capitana Elsa?

Aquellas orbes obscuras y profundas le dieron un pequeño escalofrío por el espinazo. Entonces decidió seguir su consejo y lo siguió hasta el edificio del Consejo de Cazadores.

Mujeres y hombres de los más altos rangos se hallaban allí, planeando y realizando estrategias de ataque para los soldados y la batalla que se avecinaba. Cuando el general se presentó al cuartel todos permanecieron firmes y le dieron los diversos saludos de respetos que una persona de tal alto rango se merecía. Elsa se sintió excluida, al fin y al cabo ella era solo una capitana de uno de los tantos escuadrones de cazadores.

Aaron la guió hasta la pequeña zona de descanso del lugar parecido a un palacio. Esto le causó un poco de remordimiento ya que aquel lugar le parecía muy familiar.

Llegaron hasta la cafetería en los jardines del palacio y allí el general le ofreció asiento a la joven cazadora quien miraba con asombro la familiar atmósfera del lugar.

Ansiosa y dubitativa si debía pedirlo o no, Elsa decidió arriesgarse. –Disculpe general, ¿Podría tomar una taza de chocolate caliente en vez del café?

-¡Claro! Creo tener un poco de chocolate entre las provisiones. Iré a prepararlo –exclamó Aaron de manera dulce y comprensiva. La rubia no evitó sonreír de gusto.

Mientras tanto, Aaron fue a preparar los bocaditos, su café y el chocolate de Elsa. Volteó de reojo a ver a Elsa quien se hallaba distraída y sacó de entre sus vestimentas de terciopelo un pequeño frasquito muy bien trabajado. En su interior, un líquido color rojo vivo yacía. El hombre vertió todo el contenido del frasco en la bebida caliente y sirvió unas galletitas de dulce al lado de la taza y puso el aperitivo en una bandeja para llevarlo a la mesa. Respiró profundo para volver a su papel…

-Aquí está el chocolate y las galletas. Espero que le agrade señorita Winters. –proclamó el hombrecillo mientras le daba un sorbo a su café y mordía una de las galletas.

La joven sostuvo la taza entre sus labios y percibió el dulce aroma del chocolate negro con leche que tanto le fascinaba. Una sonrisa se dibujó en sus labios. –Muchas gracias por el gesto, general. Se lo agradezco de corazón. Adoro el chocolate.

El hombrecillo no evitó sonreír al ver como la rubia bebía todo su chocolate de un sorbo. –Estoy totalmente seguro que este le encantará.

Un bigote de chocolate quedó dibujado sobre la comisura de los labios de la joven que enseguida fue borrado por su lengua y posteriormente por una servilleta. Aaron sonrió satisfecho y se levantó de su silla. –El verdadero motivo del por qué la traje al cuartel general era porque quería propinarle alguna armadura y armas para la batalla. Además déjeme decirle que la subo de rango en esta operación. Usted liderará al pelotón de soldados y tomará el cargo del capitán Westergaard.

Una tos nerviosa se apoderó de Elsa mientras trataba de asimilar lloque el general había dicho. -¡¿Es en serio general?!

-¿Acaso dudas de mi orden?

-¡No! ¡No es eso! Solo que…

-Bien –de repente una joven de cabellos cortos y cenizos apareció en la habitación. –Annika te llevará a la sala de armaduras y te proporcionará una digna para ti.

-Pero señor…

-Eso es todo, querida Elsa. Fue un gusto hablar contigo. Ahora debo retirarme –exclamó mientras daba media vuelta y volvía a sus aposentos.

Elsa trató de seguirlo más un agarre de su brazo por parte de la ceniza se lo impidió. Acto seguido, fue conducida fuera de la habitación…

Mientras tanto, el general no paraba de reír en su habitación. – ¡Eres tan ingenua! Ahora si logré con mi cometido. Espero que esa serpiente si cumpla con su parte del trato y me dé lo que me prometió. –dicho esto se encaminó hacia el espejo y se miró el rostro. De repente su cabello perfectamente negro se fue tornándose gris canoso y diversas arrugas comenzaron a brotar. Exasperado, se cubrió el rostro con las manos y corrió hacia su balcón. -¡Maldita sea! ¡Espero que ese cabrón llegue lo más pronto posible! ¡No se cuanto pueda aguantar!

….

Sangre chisporroteaba de su espalda y su respiración no era más que un ruido sordo y horripilante. Guiada solo por su olfato, trató de percibir el aroma del cazador inconsciente que yacía sobre la nieve color carmesí. Ciega e indefensa, se arrastró torpemente y palpaba cada centímetro bajo la palma de sus manos en busca de Hans.

Se sintió aliviada al tocar el torso del pelirrojo entre sus manos. Se echó sobre él a recuperar el aliento mientras gruñía de dolor. De repente, un mero movimiento la sorprendió y el pelirrojo bajo ella dejó escapar un sonido ronco y adolorido. -¿Qué… que sucedió?

El cazador se levantó aterrorizado al ver a la tan conocida pelirroja en aquel estado crítico sobre su pecho. Jadeaba y se retorcía de dolor. Sus ojos ya no existían, no poseía su brazo izquierdo y dos muñones negros y sanguinolentos brotaban de su espalda. Era un espectáculo macabro y horripilante.

-¡ ¿Anna?! –gritó exasperado el joven mientras tomaba por las muñecas a la herida vampiresa. Ésta, temblaba de terror y sonidos guturales e inentendibles emanaban de su garganta.

Hans la zarandeó y con esto logró entender sus palabras. –Elsa… peligro… vampiros… sangre… no…. un mar de sangre… -logró decir entre dientes y una bocanada de sangre. Palpaba el torso del joven con sus manos temblorosas como si buscara desesperada el cuello de su víctima para así recuperar algo de energía y recomponerse. Estaba moribunda.

Hans no la hizo perder más el tiempo y la rodeó con sus imponentes brazos sin importarle el olor metálico y muerte que provenía de ella. Su espalda, cubierta de aquel líquido caliente, se estremecía y vibraba de terror. Tirando todo el orgullo que poseía por la ventana, el pelirrojo acercó el rostro de la vampiresa hacia el hueco entre su hombro y cabeza para que tuviera un fácil acceso a la piel donde su cuello y clavícula se encontraba. Luego profirió unas palabras a su oído. –Debo decirte que no hago esto por ti, monstruo. Lo hago por Elsa. Además esto fue, prácticamente, culpa mía. –manifestó con desdén. –Bebe mi sangre y llévame a donde está ella.

Anna no logró contenerse más. Clavó con todas sus fuerzas sus colmillos en su cuello hasta las encías. La sangre emanaba a borbotones. Chorros desenfrenados corrían por su blanco mentón y caían lentamente para encontrarse con el ya carmesí suelo. Una estela rojiza envolvió el cuerpo de la vampiresa y lentamente el cazador notó como las heridas menores lentamente se curaban.

Al cabo de unos minutos, sintió como su cabeza estaba a punto de estallar. Fue entonces que Anna desprendió su boca de la piel del joven y lamió con delicadeza la herida que dejaron el par de colmillos. Enseguida la herida fue cubierta por la gruesa mano del cazador quien la miraba algo molesto. –Creo que te pasaste de la raya, Anna.

Anna abrió sus ojos y el color del infierno volvió colorearse en sus irises antes aguamarinas. En su boca bañada en sangre, resplandecían aquel par de puntas afiladas tan temidas y aquellos muñones en su espalda habían desaparecido. Su brazo amputado, aún no estaba del todo recuperado pero al menos el sangrado se había detenido. –Agradezco aquel lindo gesto. Sin embargo, no creo que lo que quieres sean mis disculpas –dijo seria y segura. –Vamos a Arendelle antes de que se desate el mismo infierno sobre el reino y la sangre nos ahogue a todos.

-Estoy totalmente de acuerdo en ello contigo, Anna –dicho esto tomó el camino hacia el pueblo. – ¡Vamos a patear traseros de más de mil años!

Anna enmarcó una leve sonrisa ladeada. Antes de seguir al pelirrojo, un brillo oculto entre la rojiza nieve la deslumbró. La vampiresa escarbó y encontró la tan pulida y brillante espada plateada de Elsa, Hielo. Anna la sostuvo entre sus manos y se sorprendió al ver que, ante su tacto, el arma hecha de metal anti-vampiros no emitía ninguna chispa. En efecto, un inmenso poder emanaba de la hermosa espada.

-Si no nos apresuramos, tal vez Hielo se lo único que quede para recordar a Elsa. –añadió el pelirrojo apresurando el paso. –Vamos. Tenemos camino que recorrer.

Anna asintió, limpió la espada con un trozo de su vestimenta y siguió al capitán Westergaard mientras erguía la enrome espada en su mano derecha, segura de sí misma de que el infierno se acababa esa misma noche, pase lo que pase….

Una humilde campesina cuidaba su pequeño rebaño en un pastizal besado por la leve nieve en la zona más lejana de la ciudad mientras arrancaba los pétalos de una flor silvestre que encontró por el camino. Un pequeño perro ovejero dormía plácidamente entre la nieve cuidando a su ama que se divertía en los diversos escondrijos de su imaginación.

Una sombra cruzó rápida como un rayo por las copas de los árboles y se quedó quieta ante la presencia de la ingenua humana. Las ovejas balaron nerviosas y se alejaron despavoridas del lugar, a buscar refugio entre los altos troncos de los pinos. Los pájaros chirriaron son cesar en forma de alarma para el bosque. El can fue el único que permaneció fiel al lado de su ama, ladrando y gruñendo a la criatura oculta tras los árboles.

La muchacha no prestó mucha atención a las diversas advertencias de los animales a su alrededor. Hizo caso omiso a ellas y siguió con su imaginación.

Un gruñido estrepitoso la hizo sobresaltar y regresar a mirar a la criatura que la acechaba. Dos ojos rojos como flamas se observaban entre las hojas altas del abeto. El ovejero se puso por delante de su ama y dio histéricos ladridos para tratar de ahuyentar al monstruo.

Una ráfaga rápida agitó las ramas de los árboles. Fue en un abrir y cerrar de ojos de la muchacha para poder contemplar al perro cercenado justo por la mitad, dando vista abierta a sus vísceras. LA joven contuvo una arcada y un grito de horror cuando la criatura se abalanzó sobre ella. Logró esquivarla y echó a correr con todas sus fuerzas, implorándole a los dioses que pudiera salir viva de sus garras, cosa que era casi imposible.

Dejando un rastro de aperladas lágrimas que se confundían con los pequeños copos de nieve que lentamente caían en la atmósfera, la muchacha se alejó del vampiro quien respondió con un alarido espantoso y fuerte. La pastora corrió hasta que sus piernas y el aliento no le dieron más. Gritaba y lloraba por ayuda pero nadie podía escucharla en medio del obscuro bosque, salvo que ocurriera un verdadero milagro y de veras estaría para siempre agradecida con las fuerzas benévolas si es que aquello se cumplía.

La alegría se apoderó de ella cuando logró distinguir entre la recién llegada neblina de frío una forma humana erguida a unos cuantos metros. Vociferó auxilio y logró llamar la atención del desconocido cubierto de un gran saco color negro y un largo sombrero que impedía que sus rasgos sean reconocibles.

Se prendió de las vestimentas del extraño y se desahogó en llanto. Informó al sujeto sobre la presencia del vampiro que la perseguía y se alegraba de encontrar a otro ser humano por los remotos parajes del bosque. El desconocido acarició con dulzura el rostro de la joven y le dedicó una retorcida sonrisa. –Yo no estaría tan seguro, pequeña.

Su mano bajó directamente a agarrarla firmemente por el cuello y comenzó a presionar su tráquea de manera rápida e incontrolada. La campesina pataleaba y daba todo en sí para que el extraño la dejara libre, pero era inútil. Era estúpidamente fuerte. Aquel hombre no era un ser humano…

Trató de gritar, más las palabras no salieron de su garganta. Su visión nublada y borrosa y la cabeza martilleante daban menos esperanzas a la joven quien lentamente fue dejando de luchar. Entonces, el hombre dio una satisfactoria sonrisa y la campesina vió con horror la hilera de dientes aserrados y la lengua de demonio. Y esa fue su última visión antes de que la oscuridad la tragase entera.

Tan fuerte fue el mordisco que apenas quedó un pedazo de carne colgante del hombro de la humana. Todo el suelo quedó teñido de sangre y trozos de carne muerta rodaban por la nieve. El monstruo limpiaba su imponente dentadura de aquel baño de rojo que se había deleitado.

Una sombra de largos cabellos negros emergió del follaje y miró confrontada al vampiro con dientes de tiburón. –Me alegra que haya disfrutado de esa sangre, mi amo. –dijo con un poco de molestia en su voz.

Una risilla escapó de su boca. –Cassandra, no seas tan aguafiestas. La próxima vez te prometo quién obtendrá sangre serás tú. Esta noche podrás deleitarte con toda la sangre que desees. Yo solo quiero que me dejes a las dos hermanas para mi ¿ok?

La pelinegra colocó sus manos en sus anchas caderas y se contoneaba. Un aullido de alerta resonó a lo lejos. –Aun no comprendo por qué ha decidido exponer nuestra presencia a los lobos. No lo veía necesario. Podíamos atacarlos de sorpresa y dejarlos sin habla y sin oportunidad de atacar.

-Ay mi querida discípula. De esa manera nos hubiéramos perdido de la verdadera diversión –rió Shadow con su voz cavernosa y malvada. Vió por detrás de su hombro y vió una decena de ojos rojos ocultos tras el follaje y sonrió de manera sínica. –Es tiempo, colmillos. Es hora de desatar el infierno en la tierra. Esos humanos dejan de existir esta noche…

Dicho esto proclamó un estruendoso alarido a los cuatro vientos. Con esto daba inicio a la batalla…


Y con esto doy por comenzada la verdadera carnícería! D:

Oh sí, me temo que sí. Ha llegado la parte más trabajosa y dura del fic. La escena donde saco a relucir mis ideales gore y sanguinolentos jejeje (tengo suerto de haber leído otra novela de Stephen King y visto muuuchas pelis y animes que contienen sangre) Ahora si entraremos a lo hard de todo, y también rumbo al final, al igual que dice el dicho: "Todo lo bueno tiene que terminar" :(

Pero es que no quiero que se acabe! (Nooo) He llevado más de un año escribiendo esto jejeje y me he encariñado. Es donde más ideas se me han ocurrido y, aunque probablemente este no sea el fic más largo que planee hacer, me he enamorado con todas las situaciones. No se como podré arreglarmelas cuando acabe. Pero por eso lo disfrutaré hasta que la culminación llegue. Y espero que los que me leen también lo hagan conmigo. Gracias por todito su apoyo. :D

No les puedo dar fecha exacta de cuando vuelva a actualizar ya que el proximo cap será largo y dificil de describir así que debo tener la mente bien inspirada y relajada para escribir algo así. Espero su comprensión.

Y ahora que he llegado. ¿Podrían alegrar mi noche con un hermosisimo review? ¡Se los agradace! *Mueve su cola*

Alexandra: Noooo o te mates aún xD aún queda mucho por ver en esta vida! Aqui ta arreglaado mi queridita. Con especial dedicación para ti jejeje ya que has predicho lo sucedido (bueno casi xD)

Guest: Gracias por tu apoyo xD

*suena "Confident" de Demi Fucking Lovato y sale loba con dos pistolas en sus manos* Mis queridos lobitos ya que estoy dispuesta a patear traseros hoy, les diré que el proximo cap estara lleno de peleas sangrientas, dolor (Oh sii y muchoo) Muchos badass y momentos épicos y posibles sorpresas. Si la inspiración llega a mí, puede que la batalla sea narrada en un unico y largo cap, si no deberé dividirlo en dos. Deséenme suerte.

Les mando un abrazo polar y un bizcocho de manjar (tranquilos sin pócimas xD) Cuidense muchisisisimo y mandenle saludos a mi compadre Wilmer al otro lado (khé ?) :v

Lobita :D