N/A: Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada, yo solo hago esta historia por amor a su obra.

Cursiva: pensamientos.


Las semanas pasaron sin novedad, Shaina había terminado de mudar todas sus pertenecías a la casa de Milo. Por su parte, Milo estaba más que feliz, pues de apoco se iba fortaleciendo esta nueva inesperada felicidad. Por otro lado, Camus tuvo que viajar de imprevisto y de mala gana, ya que no quería dejar a su joven novia; no lo admitía, pero la extrañaba y sentía tranquilidad cada vez que la tenía en sus brazos. Pero debido a los problemas, no podía irse tranquilo, así que se repetía de que fue una gran idea al pedirle a Isaac que la vigilara.

Caía la noche y June salió de fiesta a un bar con Hyoga, Seiya y Saori. Isaac, de acuerdo a su tarea, la siguió, pero al ver que tenía que vigilarla en un bar y con sus conocidos, se sintió el más idiota de toda la tierra. Hace tiempo no frecuentaba bares, detestaba ir solo y quedarse toda la noche bebiendo, prefería embriagarse en la comodidad de su hogar. Sabía que no tenía muchos amigos, solo tenía a Hyoga y Camus, pero no eran tan íntimos, pues había heridas que todavía no se sanaban. De pronto, escuchó su nombre a lo lejos y maldijo en silencio.

-"¡Qué coincidencia!"- llegó Hyoga y se sentó a su lado –"¿estás solo?"-

-"Algo así"- respondió secamente.

-"¿Por qué no te unes a nosotros?"-

-"No quisiera molestar"- pero el cisne no aceptaría un "no" como respuesta, así que tomó al Kraken de un brazo y se lo llevó a hasta la mesa donde estaba el resto del grupo. A pesar de su recelo, fue bien recibido y, para su mayor desgracia, sabía que no podía irse si tenía que vigilar a la rubia que estaba ahí presente.


En tanto Milo dormía plácidamente, Shaina batallaba contra el insomnio. Se levantó de mala gana y bajó a la cocina por un vaso de leche. Mientras maldecía buscando la leche, pensaba en cuanto detestaba aceptar que le agradaba su nueva vida y, sobre todo, las atenciones de Milo; cada día que pasaba sentía que se enamoraba aún más del griego, de solo pensarlo se ruborizaba. De a poco iba acostumbrándose a la serenidad del hogar, después de todo la casa de Milo era también su casa y pronto ambos serían marido y mujer. Apenas sirvió el vaso con leche, el teléfono de la cocina sonó y con desgano contestó:

-"¿Quién llama a estas horas de la noche?"- pensó –"¿Si? Diga"-

-"¡¿Shaina?! Dime que eres tú"- habló una embriagada voz del otro lado.

-"¡¿Saga?! ¿estás borracho?"-

-"¡Oh, Shaina! ¡no sabes cuánto me alegra oír tu voz"- se oía casi entre sollozos. Shaina pensó en colgar, creyó que se trataba de una broma y no estaba de humor para tolerar a un borracho –"¿puedo verte mañana?"-

-"¡No! ¡Deja de molestar! Estás ebrio"-

-"¡Por favor! Debo hablar contigo… es importante"- Shaina pensó en negarse, pero le tenía cariño y lo consideraba un buen amigo. Sabía que Milo se ponía histérico cada vez que salía sola, y sería aún peor su reacción si se enteraba que saldría con Saga, pero encontraría una excusa para que la dejara en paz.

-"De acuerdo. Te esperaré en el Café Los Huéspedes a las 10 de la mañana. ¡Sé puntual!"- sin más que decir, colgó y volvió por su vaso de leche.


La noche es joven y todos en el bar lo sentían, excepto Isaac, quien se quedó callado junto a su cerveza. Su rostro no reflejaba otra cosa más que aburrimiento, y por más que Hyoga y Seiya lo intentaran animar, ninguno logró sacarle una risa. Era tal su esfuerzo que llegaron al punto de dejarlo solo y no incluirlo en su siguiente juego de "quien sea el primero en terminar el vaso, ¡gana!". Isaac no veía la hora de irse, pero si June no se iba, no podría irse. Su humor empeoraba y apenas tocaba su cerveza. Las horas pasaban y los Caballeros de Pegaso y Cisne comenzaron a sentir los efectos del alcohol; reían con ganas y gritaban sin pudor, hasta que llegó el momento más vergonzoso de la noche y se subieron al karaoke. Saori y June se miraron avergonzadas. Isaac solo rodó sus ojos, estaba a punto de irse y olvidarse del favor que su maestro le pidió. Sin embargo, queriendo ignorar la vergüenza de sus amigos, las dos mujeres le hablaron.

-"Dime Isaac, ¿has probado el Daiquiri?"- habló June y el aludido negó sin mirarla –"Es el que he estado bebiendo esta noche, ¿te gustaría probar un poco?"- pero la rubia obtuvo la misma respuesta. Le molestó aquel rechazo a su gentil gesto.

-"Por lo que veo eres fanático de la cerveza, ¿no?"- fue el turno de Saori y, al no recibir respuesta, cambió el tema –"Entonces… Cuéntanos Isaac, ¿hay alguna chica en tu vida? ¿o tal vez un chico?"- el acuariano se sonrojó y negó con molestia. Las chicas comenzaron a reírse al ver el rubor en el rostro del Kraken. Insistieron en que el joven se confesara, pero él se resistió.

-"¡Vamos Isaac!"- habló la rubia entre risas –"¡Cuéntanos! ¿O acaso te rompieron el corazón?"- el Kraken bajó el rostro avergonzado. Las chicas se miraron entre sí con culpa al darse cuenta que tocaron un tema delicado. Antes de que alguno pudiese hablar, Saori corrió tras Seiya y Hyoga al verlos pelear en el escenario. Por inercia, Isaac se apresuró a separarlos y se llevó al cisne que se ahogaba entre sus insultos. Se lo llevó hasta las afueras del bar con la intención de pedir un taxi y llevarlo a su casa.

-"¿Qué mierda pasó?"- preguntó al rubio, pero éste apenas podía articular las palabras. En tanto ayudaba a su compañero a sostenerse en pie, la Santa de Camaleón apareció para echarles una mano. Isaac, sin ocultar su molestia, accedió y así ambos llevaron al cisne a casa.

A pesar del escándalo que hizo Erii al ser despertada para recibir al ebrio de Hyoga, June e Isaac quedaron tranquilos al haber dejado al rubio en su casa. Isaac se despidió fríamente de la ariana, mas ésta lo siguió avergonzada.

-"Isaac… quería disculparme"- habló la chica mientras caminaba detrás del Kraken –"no quisimos ofenderte. Simplemente queríamos entablar una conversación"- el aludido dio un fuerte suspiro.

-"No me ofendieron. Solo tocaron una herida que no cierra"-

-"Lo siento… Pero si necesitas hablar, estaré ahí para escucharte"- Isaac se molestó. No buscaba una amiga con quien compartir sus penas. Por más que sus intenciones fuesen buenas, no conocía lo suficiente a June como para hablarle con tanta confianza. La miró de reojo, le ofreció acompañarla hasta su departamento, a cambio de no volver a tocar de nuevo el tema. Ella aceptó con ánimo.

El viaje fue largo y hablaron temas de lo más trivial, sin embargo, Isaac no podía negar que fue agradable la charla. Una vez en la recepción del departamento, June le ofreció a Isaac quedarse, pues ya era muy tarde, pero éste se negó excusándose en que el peligro de la noche no se comparaba con todas las batallas en las que luchó. Antes de que June penetrara la entrada, Isaac la detuvo con una confesión.

-"No me rompieron el corazón. Más bien ayudé a que le rompieran el corazón a alguien"- June miró con curiosidad y notó la vergüenza en sus ojos –"Me enamoré de una chica que estaba a punto de casarse. Ella buscaba excusas para verme. Y sin darme cuenta, una mañana amanecí en su alcoba y los encuentros se repitieron… hasta que un día su prometido nos descubrió… No es algo que me enorgullezca, pero creo que ha sido lo más cerca que he estado del amor"-


Ya eran las 10 de la mañana y Shaina esperaba impaciente a Saga. Le dijo a Milo que saldría con Geist y que no le tomaría mucho tiempo. Le intranquilizaba pensar que podría ser descubierta. Pidió una leche con un pastel de moras; se aprovechaba de los antojos para darse gustos más seguidos. Antes de que el reloj marcara las 10:15, Saga apareció; se disculpó por el retraso y, sonrojado, se sentó.

-"Shaina… perdón por hacerte venir. Agradezco que estés aquí y…"- la ariana frunció el ceño y el griego, entendiendo el gesto, fue al grano –"Verás, Shaina, hay algo que debo confesarte… y bueno, anoche no aguantaba las ganas de…"-

-"¡Dilo de una vez!"-

-"¡Sigo enamorado de ti!"- gritó tan fuerte que todos los presentes voltearon a verlos y, entre murmullos, le aplaudieron por la romántica confesión. Shaina se sonrojó al ser parte de semejante escena.

-"¡Cómo puedes decirme esto ahora! ¡Yo creía que estabas enamorado de Saori"-

-"¡También la amo!"- la italiana arqueó una ceja. Saga tomó sus manos y ella por instinto lo esquivó –"Pero te amo mucho más a ti… Me ha costado aceptarlo y créeme que es difícil amar a dos mujeres comprometidas… Pero no podía seguir ocultando mis sentimientos"- Shaina se sonrojó aún más, pero esta vez de lo enfurecida que estaba. Le parecía un descaro que Saga se le declarara a estas alturas. Mientras ella iniciaba una familia con Milo, Saori por su parte disfrutaba de sus planes con Seiya, y no era secreto para nadie que esos dos serían los próximos en contraer nupcias.

-"Lo siento, Saga. Pero tú y yo ya tuvimos la oportunidad. Ahora las cosas han cambiado mucho en mi vida y, aunque me cueste asumirlo, soy feliz con Milo"- se levantó tajantemente sin intenciones de volver a ver Saga, pero éste la sujetó del brazo para detenerla.

-"Milo no es impedimento para mí"-

-"¿Y qué piensas hacer? ¿seducirme, a mí y a Saori?"-

-"Te conozco, Shaina. Sé lo que te gusta y lo que no. Volver a seducirte no será difícil"- Shaina se zafó con fastidio y no se limitó a seguir la discusión. Solo se rió con sarcasmo y abandonó el lugar. No estaba en condiciones de ser víctima de bromas pesadas, aunque admitía que fue gracioso escuchar que Saga la "volvería a seducir", siendo que nunca sintió una atracción tan fuerte por él. Tomó un poco de aire y volvió a su casa. Anhelaba un baño para quitarse el mal rato.

Al llegar, no sintió la presencia de Milo, por lo que se dirigió directo al baño; juntó agua caliente en la tina, vertió un jabón líquido y se sumergió en el agua. El agua y las burbujas que se formaban de apoco, la ayudaban a relajar su cuerpo. Su mente se enfocó en Saga, se reía al pensar que estuviese hablando en serio y por un momento pensó en contarle a Milo. Pero se arrepintió al instante. Estaba segura que Milo le rompería la cara y lo que menos quería era generar más escándalos de los que ya había en la orden de Athena. De pronto, sintió al escorpio entrar. Éste se desvistió y se sumergió junto a la ariana.

-"¡Largo! ¿Qué no ves que está ocupado?"- reclamó ella, pero solo obtuvo un abrazo como respuesta.

-"¿Qué hay de malo en querer compartir un rato contigo?"- Shaina no respondió, solo dio un fuerte suspiro de resignación y acunó su cuerpo junto al del griego. Se quedaron en esa posición por un largo rato hasta que ella rompió el silencio.

-"Milo, no te lo he dicho, pero estoy agradecida por todas las atenciones que me has dado"-

-"Es lo que corresponde hacer. Además, disfruto al ver tu cara sonrojada"- Shaina frunció el ceño y comenzó a salpicarle agua. Milo le respondió de igual manera y comenzó un juego de niños en la tina. En un momento, él la sujetó y la besó con ternura, dejando en claro que estaba completamente enamorado. –"¿Por qué no mejor nos secamos y vamos a comer? Muero de hambre y debo trabajar"- habló Milo y ella asintió con la cabeza. Ya habrá tiempo de tener más tiempo para juguetear.


Hyoga invitó a Isaac y June a almorzar en su casa, después del bochorno de la noche anterior, debía disculparse de alguna manera. Les preparó unos fideos con champiñones salteados, y de postre un pastel de chocolate; el favorito de June. Durante la comida, Hyoga les comentó que Erii seguía enfadada por llegar ebrio y que la pelea que tuvo con Seiya fue sin importancia, pues se dejaron llevar por el alcohol, a pesar de que aún ninguno de los dos se hablara por el pudor. Hyoga se levantó para retirar la mesa y lavar los platos, mientras tanto June e Isaac se quedaron sentados esperando.

-"¿Y cómo has estado?"- June rompió el silencio y, antes de que Isaac respondiera, su teléfono sonó. June se levantó dichosa, pues al fin Camus la llamaba. Por su parte, Isaac veía la escena con cierto descontento; extrañaba sentirse enamorado, sobre todo, ser correspondido y envidiaba al resto por tener una relación. Sabía que había cometido errores, pero aun así anhelaba tener a alguien que lo acompañara en su vida.

–"Lo siento"- se reincorporó la ariana –"Debía contestar. Camus regresará en tres días"-

-"Él confía en ti"- ella asintió confundida –"¿Y tú confías en él?"-

-"¡Por supuesto!"-

-"¿Entonces por qué no le dices que estás en problemas?"-


Caía la noche, habían pasado apenas dos días de la declaración de Saga y Shaina tenía mensajes no leídos de él, no se molestaría en leerlos ni mucho menos en contestarlos. Solo se dedicaba a seguir las órdenes del médico al pie de la letra, de lo contrario Milo no la dejaría de molestar. Mientras esperaba a que el escorpio terminara de preparar la cena, ella ayudaba a poner la mesa para luego disfrutar de una humilde, pero nutritiva cena. Milo había cocinado un suave caldo de verduras y pescado; era la receta favorita de ambos. Una vez servido todo, agradecieron la comida y comenzaron a degustar. La conversación era tranquila y gozaban la compañía del otro; de vez en cuando Milo le hacía algún comentario o gesto que ruborizaba a la ariana, y ella en venganza le respondía frunciendo el ceño. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo decidió seguirle el juego:

-"Oye Milo"- cambió el tono de voz de indiferente a dulce –"Hace tiempo que no nos damos un cariño"-

-"No es cierto. El otro día nos dimos un baño juntos"- contestó con inocencia mientras terminaba de vaciar su plato. Shaina rodó los ojos y, volviendo al juego, con su pierna comenzó a acariciar la de él, debajo de la mesa.

-"Me refiero a un tipo de cariño más intenso"- el griego enrojeció al entender a su compañera. No era difícil encender el fuego interno en el escorpio, al fin y al cabo, su signo se caracterizaba por ser uno de los más sexuales del zodiaco. Se levantó, tomó con delicadeza a la italiana y la sentó sobre la mesa. Ella al instante lo besó con la pasión que guardaba en lo más profundo de sí. Sin aguantar las ganas, comenzaron a desvestirse entre besos y caricias apasionadas. Pero como no todo podía ser como deseaban, alguien llamó a la puerta.

-"¡Lárguese!"- gritó enfurecido Milo al separarse de su compañera, mas ésta le dio un golpe en la cien y se levantó a atender el llamado. Arregló su ropa y su cabello, y abrió la puerta: era June, quien entre sollozos entró disculpándose por las molestias.

-"¡Oh, Shaina!"- la aludida fue abrazada por la rubia buscando consuelo –"He cometido un error muy grave"- Shaina se separó, odiaba los rodeos y le exigió ir al grano. June estuvo a punto de hablar, sin embargo, al ver a Milo guardó silencio.

Continuará…


N/A: Primero, quiero disculparme por mi larga ausencia. Tuve muchos incovenientes en el camino, pero he vuelto. Me costó volver a escribir, pero aquí estamos ¡De vuelta! Segundo, estoy muy agradecida de todos sus comentarios, a pesar del tiempo, me alegra mucho saber que aún hay gente que siga esta historia que surgió en una noche de desvelo. Y por último, les dejo este capítulo, espero les guste porque me costó retomar la historia. Espero poder actualizar lo más pronto posible.

Muchos cariños Ü y gracias por la paciencia.