Elsa se encontraba corriendo por un pasadizo de hielo, llegaba hasta los 40 metros de altura, incluso. En lo más alto se podía apreciar hermosas figuras creadas de hielo y numerosos dibujos. No sabía como había llegado hasta ahí pero se sentía sumamente agobia y por más que intentaba destruir el hielo de esa extraña prisión era imposible, parecía de una fuerza superior, pero no conocía hielo más duro y resistente que el suyo.

En ese momento una gran oscuridad iba hacia ella como el rayo, Elsa se levantó su falda y corrió como pudo perdiendo incluso uno de sus zapatos, tenía que hacer algo pues conforme esa masa oscura se acercaba podía oír unas extrañas y oscuras risas, también esos eran los gritos de desesperación de personas que, no sabía como, habían vuelto a causa de una tormenta de nieve, no exclusivamente de la que ella causó hacía ya dos años.

Su pueblo la había perdonado y ella ahora reinaba feliz y contenta con la misma sabiduría que sus padres habían empleado, además que Arendelle había despegado económicamente gracias a la popularidad de la Reina de las Nieves.

Las estructuras de hielo de lo más alto de ese oscuro pasadizo iban cayendo a su pasó, una de ellas logró alcanzarla tirándola al suelo y haciendo que esa oscuridad la alcanzase pero por suerte, a un par de centímetros de tocarla, logró levantarse y escapar pero no sirvió de nada, pues de repente, notó que bajo ella el hielo que se teñía de un color amarillo indicando el miedo de la rubia, empezaba a desquebrajarse y arrojándola al vacío, lo último que pudo oír fue una carcajada de una voz que nunca antes había oído.

-¡Aaaah! -Elsa se despertó de su sueño. Miró a su alrededor, era su habitación y la antiguamente le había pertenecido a sus padres, estaba totalmente despeinada y sudaba. Miró por la ventana, era verano y en una semana iba a ser el aniversario de su coronación. Todo estaba verde y en el fiordo empezaban a llegar los barcos.

-¿Ocurre algo, majestad? -un par de criados entraron corriendo preocupados.

-No, no ocurre nada, lo siento... vuelvan a sus habitaciones -indicó la reina.

Los criados hicieron lo que les habían mandado y se fueron. En ese momento Elsa puso su mano izquierda en la cama para volver a dormir pero dio un salto al ver que era hielo, un hielo que no había producido ella y que tenia forma de corona, una corona demasiado perfecta para haber sido esculpida por Anna y Kristoff en un amago de gastarle una broma, ademas, no se había derretido y eso en verano, aun en Arendelle era raro.

Elsa se levantó despacio con la corona en la mano, encendió un par de velas cerca del tocador y se puso la corona mirándose al espejo. En ese momento las luces se apagaron y una tenue luz iluminó el espejo viniendo de la nada, en lugar de Elsa con esa corona había otra mujer con el pelo corto y negro peinado hacía atrás, tenía los ojos azules como Elsa, pero ese azul era como el hielo frio y solitario, nada que ver con los cálidos ojos de la reina.

-¡¿Que?!- Elsa se echó hacía atrás sobresaltada por la imagen del espejo que se desvaneció tan rápido como había llegado. -Pero... que extraño... lo mejor será deshacerse de esto...

Se quitó la corona y abrió la ventana de su cuarto tirando la corona y haciéndola añicos, viendo que ese objeto tan extraño estaba destruido decidió irse de nuevo a la cama pensando en ese extraño sueño y en la mujer del espejo y la que la acosaba en su sueño. Elsa nunca había tenido ningún sueño en el que el hielo la atacara, si que había soñado que no lo podía controlar, pero nunca este se había vuelto en su contra de tal manera.

Habían pasado 20 minutos y como no conseguía dormirse, decidió, desde su cama, hacer muñecos de nieve para luego deshacerlos, pero cuando acababa de crear al que ya iba a ser el último para intentar dormirse un frio viento entró por la ventana y destrozó el muñeco dejando la habitación llena de nieve.

-¡Mi muñeco!

Elsa se levantó corriendo a cerrarla y pudo jurar que una extraña sombra, la de una mujer estaba huyendo hacia las montañas del Este con un largo vestido que de alguna manera incluso le recordó a su madre.

Ya agotada, la rubia de acostó y se quedó profundamente dormida esperando olvidar esa extraña noche, la pesadilla, la corona, el viento helador...

-Mañana será otro día Elsa... tranquila... -dijo mientras se miraba la mano. Por primera vez en su vida el frío que era parte de ella, le molestó, y eso no podía ser si no una mala señal de que algo se acercaba, y no estaba segura de que podía ser.

-Oh, mi querida Reina de las Nieves... ¿Te molesta el frío? -dijo la mujer observando desde los bosques más allá de los fiordos mientras su mano acariciaba una helada brisa que venía del palacio -tú no sabes lo que es un helado corazón de verdad...


El primer capitulo de mi primer fic! Que ilusion! Bueno, llevo creo que año y medio en fanfiction pero nunca había hecho un fic de Frozen, solo de Hetalia pero como desde el verano llevo haciendo el guion para este fic, ya que le voy a meter muchas cosas y no sabía ni como organizarlas, jejeje así que subo el primer cap e ultimo día del año!

Espero vuestros comentarios, criticas... y si teneis dudas respondere a ellas. Los caps espero hacerlos más largos pero este era como una introduccion y ha quedado algo corto.

Gracias por leer y feliz año nuevo!