Este capítulo está basado en la canción "Forever" de Anna Tsuchiya, la que no pertenece a la OST de Nana pero que cuenta bien la historia sobre su propia pérdida. Para los que no saben, esta cantante, aunque ya estaba divorciada de su ex esposo, sufrió mucho por su pérdida pues eran amigos y compartían un hijo en común.

Gracias por leer.

Forever

He escrito algunas canciones, Ren, y creo que es necesario continuar.

¿Recuerdas que te dije que volvería a ese lugar feliz sólo cuando los sueños de grandeza y nuestra vanidad se acabasen?

Con tu muerte, mi vanidad se acabó, pero no mis sueños.

Tenía que ver ése lugar una vez más y lo hice.

Toqué tu guitarra, la que permanecerá allí un tiempo más. Tomé un baño en nuestra bañera, en la que apenas cabíamos los dos pero en la que tantas veces hablamos, una y otra vez; me tendí en la cama en que tantas veces hicimos el amor entre risas…

Y salí de allí dispuesta a seguir caminando por el valle de las sombras de la incertidumbre que es la vida.

Al fin, es lo que hay.

¿Qué debía hacer? No lo sabía. Pero aún tenía mucho que caminar. Y no iba a fallar aún. No iba a caerme aún. No iba a amedrentarme aún. Aún si tenía miedo.

Aquella noche en que volví de ese sitio y escondí la llave en la caja fuerte de tu departamento en Tokyo, Yasu me buscó en el departamento, como hacía noche tras noche desde que habías muerto. El 707 marcado en el vidrio de la entrada, parecía últimamente más deslucido de lo usual.

Yo en realidad estaba cansada y me acosté de nuevo en el sillón, el mismo que siempre había estado allí y que en tiempos mejores había albergado un montón de visitas gracias más a Hachiko que a mí.

Yasu se sentó frente a mí, fumó en silencio uno o dos cigarrillos y luego, al encender el tercero, algo en la atmósfera, inherente a él, estoy segura, cambió. Se sintió… Densa, monstruosamente abrumadora, como si lo que fuese a decirme fuera al mismo tiempo algo tan importante y a la vez tan aterrador. No sabía qué había sido, pero allí estaba y comenzó a desesperarme que estuviera allí, pero nada dijera.

- Calvo, ¿Qué rayos pasa? ¿Quieres decirme algo? – dije con voz ronca y me incorporé alcanzando su cajetilla de cigarrillos de fuerte sabor y llevándome uno a la boca. Sin decir palabra, Yasu acercó su brazo largo y delgado y me encendió el cigarrillo con su zippo.

- Es verdad que algo tengo que decirte. Pero antes quiero saber algo. Se puso en contacto conmigo el CEO de GAIA y quiere saber cuándo volveremos a tocar. Quiero consultarlo contigo porque aunque creo que es natural que nos tomemos el tiempo que necesitamos para pasar por nuestra pérdida, Trapnest nos está ganando terreno aunque aparentemente no estén haciendo nada musicalmente hablando. Su crisis los está haciendo más famosos y su disquera acaba de relanzar una tercer edición de Trigger con grabaciones supuestamente inéditas de la banda… - Volteé a mirarlo y Yasu se quitó las gafas obscuras.

- ¿A dónde están yendo a parar las regalías del trabajo de Ren? – Pregunté a quemarropa, no por interés en el dinero que Ren ganaba a ojos vistas sino por el interés que me producía el hecho de que Takumi estuviera haciendo dinero aprovechándose de un muerto.

- A la cuenta de Ren como ha sido siempre. Yo era quien llevaba su situación financiera.

- Tú no eres contador.

- Pero Ren no confiaba en nadie y era yo quien se ocupaba de su dinero. Su testamento te delega todos sus bienes, los derechos de las canciones escritas por él en su totalidad, y el 35% de las regalías generadas de las canciones co-escritas con otros miembros de la disquera o el equipo de Trapnest. También te dejó sus guitarras y todo su equipo de arreglo y grabación, está en el departamento que compartían, el que también te pertenece, como ya sabes. Ya hice los arreglos para que Takumi te entregue las pertenencias de Ren que permanecen en su casa.

- ¿En la casa de Takumi? – pregunté extrañada.

- Sí. Básicamente son fotografías de sus giras, conciertos, canciones que escribió y no logró tocar y esas cosas. Como sabes, al ser Takumi el bajista, arreglista y líder, es evidente que sea él quien tenga ese material. También tiene grabaciones que deben pasar a tus manos por orden del testamento.

- No sé por qué Ren hizo un testamento – Mi rostro expresaba una rabia superior a su ecuanimidad.

- Ren era adicto, Nana. Sabía que moriría así.

- Si sabía que moriría así, lo maldigo por planearlo tan bien – Dije, con voz cargada de enojo – Dolió que no tuviera las agallas para despedirse. Ni siquiera cuando vino a Tokyo hizo eso.

- Cuando vino a Tokyo lo que lo embargaba era emoción, no miedo. No seas tan dura, Nana. Ren sabía cómo reaccionarías si te enterabas que había sido incapaz de vencer su adicción y el que tú vivieras preocupada por cualquier cosa, hacía sentir a Ren una intensa incapacidad para hacerte feliz. A veces me hace pensar que realmente chocó porque quiso – Este último comentario no fue planeado y aunque trató de remediarlo, ya lo había escuchado y le dirigí una mirada atenta.

- Ren debió confiar en mi, Yasu. Debió saber que perdonaría cualquier cosa. No sé si pueda perdonarle algún día el que me abandonara – sin quererlo parecía haber hecho énfasis en ello - ¿Qué querías decirme? – recordé. Yasu no terminó el cigarrillo que fumaba y con éste, se encendió uno nuevo.

- Era eso – y aspiró una bocanada de humo con tranquilidad. Se había traicionado a sí mismo. Pero después de la conversación sobre Ren, donde había dejado claramente establecido que aún lo amaba aunque ya no existiese en el mundo, no se sintió con ánimos de hacer su propuesta porque probablemente iba a ser tomada a broma o a insulto. Prefirió ignorar su deseo. Una vez más.

- Okay… ¿Qué haremos ahora?

- GAIA nos exige un concierto tributo en recuerdo de Ren. ¿Tienes alguna idea de qué podemos hacer? – y desvió hábilmente la conversación recordándome la canción que había terminado hacía semanas de escribir. Era sobre Ren. Estaba escrita en inglés completamente y expresaba básicamente mi tristeza ante su muerte.

- Tengo… Una canción.

- ¿Escribiste una canción?

- Sí. No necesitamos un concierto. Creo que sería un increíble single y GAIA se callaría mientras el dinero entre a sus arcas. ¿Quieres oírla?

- Nada me gustaría más – Sin embargo, la voz de Yasu sonaba amarga aunque tratara de disfrazarla.

Me levanté y tomé la guitarra acústica que guardaba cuidadosamente y después de afinarla un poco, comencé a tocar y cantar.

"… It's been long enough
Now only sunshine could save me
I've still been waiting for you
Who will never come back again, oh, yeah…
I love you forever …I can't live without you anymore…
I love you forever
Your body is so cold and so hard
Please come back …"

Yasu me escuchaba, arrobado, como solía hacerlo siempre que cantaba, aunque lo cierto era que las canciones de Black Stones siempre eran compuestas por Nobu o ambos, pero nunca sólo por mí. Así que su impresión, a pesar de ser grata, al mismo tiempo parecía ser infeliz y lo noté inmediatamente en sus ojos, los que me miraban ya sin las gafas obscuras.

"… Sit beside a fire place
I remember your warm heart.
Memories filled with plenty of love
And delight with my tears
I always love you

I can't see your face with my tears
Baby, i miss you
God, please don't take him
Far away from me
I love you forever …"

Fui perdiendo ligeramente el contacto con la realidad y las lágrimas cayeron solas, sin que pudiera detenerlas. Yasu me miró un momento y después de éste, bajó la vista, fumando, como si fuese un espectáculo difícil de observar para él. Yo sabía por qué.

Yo sabía que Yasu me había amado siempre.

"… I'm walking in the dark
Is this a fog or tears?
I can't see anything
Where are you?
I'm holding a piece of dream that you gave me.
I love you forever

I can't live without you anymore
I love you forever
Your body is so cold and so hard
I love you forever
Please come back
I love you forever …"

Y entonces entendí todo lo que me había negado a ver siempre.

La persona que pretendía hacerme feliz y que había renunciado a mí heroicamente había sido Yasu.

Y mientras Ren perseguía sus sueños, se hacía famoso y mantenía la imagen del rockero bienaventurado que valora su vida y las oportunidades que ésta le había dado, Yasu había permanecido en nuestro pueblo, a mi lado, guiándome, cuidándome de tropezar, asegurándose de que no me permitiera dejar de perseguir mi sueño, el más valioso e importante.

Cantar, como en ese instante lo hacía.

La última estrofa la canté para él. Porque de todos, había sido Yasu quien me había protegido contra el mundo.

"… Please come back
I love you forever..."

Yasu entonces aplaudió y se llevó un cigarrillo a la boca.

Y el silencio parecía gritar desde esa gruta que nos perseguía, implacable.

Yasu no dijo nada, me besó la cabeza y alzó la mano a modo de despedida.

Por esa noche, una vez más, estaba sola. Pero a diferencia de todas las demás noches, deseé, en lo profundo de mi mente y cuerpo, que Yasu me abrazara con fuerza, que le importara.

Como a mí me importaba.

Kat ~