¡Hola a tod s! Gracias por los reviews, de verdad siento mucho el retraso en el update, tenía el capi casi listo pero los últimos párrafos no sabía cómo arreglarlos para cerrarlo.

Primero que nada, gracias a A Frozen Fan, que ha corregido brillantemente este capitulo para mis lectores (^-°). Gracias mi lindis !

Anielha, gracias por tu comentario, quizás te perdiste porque faltaron algunas comas... no sé. Por los perfumes, sigue tirando la pelota, tal vez la metas en la cesta (^-^), me diste nombres de marca de perfumes, pero no el de un perfume en particular. Los índices están en el capi 1 ;o), suffit de demander a ton meilleur ami : google (^-^). Mi français no es impecable, quizás por eso tengo muy pocas reviews en la fic de Tangled ;oP

Disclaimer : nada es mío...solo el plot. ;oP

Una nota que no hice al comenzar este fanfiction, imagino que se han dado cuenta que es una AU, y en este sentido, Hans estando en acuerdo con los estándares de moda actuales, tiene una patillas más a lo Robert Pattinson que a lo Simon Bolívar. ;o).

La canción del capítulo de hoy: Mío de Myrian Hernández.

Elsa llegó a la sala de espera alboreando aún una sonrisa de tonta, era algo que venía de descubrir que podía hacer, y le parecía maravilloso, tanto como construir una escalera de hielo hacia el cielo...

La enfermera que la había acompañado y que cruzó en el pasillo cuando esta última iba a buscarle para decirle que la visita estaba terminada, lanzó unas cuantas risitas cuando la rubia le dio un "buenos días" como si fuera la primera vez que la veía, continuando su camino a la sala de espera.

Fue cuando sintió las miradas risueñas de los dos familiares de Hans sobre ella, que salió de su estado de completo Nirvana para conectarse de nuevo con la realidad. La voz de la enfermera, que la había seguido, llenó el silencio que ella ya no encontraba tan divertido: "Señor, si quiere puede usted pasar cinco minutos..."

"Sí, claro" le contestó Kristoff divertido, quien le plantó un beso en la frente a su madre, para levantarse e irse detrás de la enfermera. Elsa bajó la mirada para jugar con sus manos, quedándose sola con la señora.

Elinor se levantó de su silla y tomó una de las manos de Elsa, haciéndole subir la mirada: "Kristoff y yo hablamos con el doctor y con Julia, una de las enfermeras del servicio de Hans. Le operaron porque tenía muy alta la presión intracraneal, y necesitaban bajarla para hacer un diagnóstico de su estado lo más exacto posible. Hans va a quedarse algunos días en observación."

La madre de Hans se dio cuenta de la tensión que había provocado esto último en la joven, así que guiándola hacia una silla, le hizo sentarse a su lado y con una sonrisa prosiguió su explicación:

"Su reacción después del golpe parece que no fue muy buena, pero visto como ha reaccionado después de la operación, el doctor tiene la convicción que su recuperación será pronta."

Elsa solo quería una cosa : Él. Estar con él, tocarlo, besarlo, oírlo hablar, verlo reír... estoy completamente perdida se dijo a si misma mientras ponía una cara de preocupación, mirándose las manos entrelazadas con las de la gentil mujer.

"No me gusta tener que dejarlo solo, sobre todo la primera noche, pero por mi estado de salud no puedo quedarme en el hospital y claro, Kristoff no me dejará sola en casa... así que habíamos pensado que quizás tú... claro, que no es estrictamente necesario, Hans no es un bebé... bueno... no es un bebé muy pequeño..." dijo Elinor sonriendo, Elsa sonrió automáticamente y se dejó llevar de nuevo por los deseos de su corazón.

"No me molesta acompañarlo esta noche. Si yo fuera él, no me gustaría tampoco estar sola en el hospital... claro, si es posible…"

El rostro de Elinor se ilumino con alegría y sosiego, al tiempo que respondía a Elsa:

"Seguro que sí cariño, Hans viene de terminar su internado aquí mismo y al parecer se ha echado a más de un personal médico en la manga."

Eso a Elsa no le gustó mucho. El personal médico incluía doctoras, enfermeras y otros (sobre todo otras) miembros del personal de paramédical*. Sintió que la sangre le dio una sola vuelta por todas las venas del cuerpo, y se creyó un poco ridícula por sentirse celosa a causa de algo sobre lo que no tenía control; sabía que Hans podía meterse fácilmente a la gente en el bolsillo,.

"... y luego debes preguntar en la recepción por Julia Goislot..." terminó de decir la mama de Hans frente a ella mientras Elsa seguía mirándola, pensando en cuantas de esas chicas del personal médico habían podido meterse en sus pantalones.

"Heuu, sí, Julia." respondió la chica saliendo de sus pensamientos.

"Sabemos que viniste en la ambulancia con él, no nos molesta dejarte en tu casa para que te cambies, o en la pista de patinaje si quieres buscar tu carro. Kristoff no le dirá nada a Hans, así, si deseas cambiar de opinión porque estas cansada o por otro motivo, podrás anular esta noche sin problema" añadió la señora, sonriente.

Elsa agradeció con un asentimiento; le parecía considerado que le dieran la oportunidad de escoger si iba o no hasta el último momento.

"No creo que pueda manejar, prefiero que me lleven a casa directamente, enviaré a alguno de los empleados a buscar el carro" respondió Elsa, contenta de saber que Hans había sido, y era un hijo amado.

...O ...

"¡Creo que conozco a alguien que va a secretar menos oxitocinas que tú, honey!" Fue lo primero que escucho Kristoff entrando a la habitación de su hermano. Julia, que terminaba de anotar algunos datos en el expediente de Hans, lanzó una sonrisa hacia el rubio, quien saludó a su hermano chocando los puños con él,

"¡Hey, nos diste un susto!" le dijo su hermano, que no pudo evitar una leve sonrisa viendo que el pelirrojo tenía otra bastante grande en los labios; pero apenas si lo rozó de miedo de hacerle daño, lo que ocasionó una carcajada de él.

"No estoy tan frágil Kris, es solo un golpecito en la cabeza."

Julia le dio un beso a Hans en la sien, rodeó la cama para darle uno en la mejilla a su hermano y salió canturreando "¡Pero un gran golpe para la humanidad femenina! ¡Si nuestro Dr. Playboy viene de comprometerse!"

Kristoff trato de silenciar una carcajada, mientras Hans hacia una mueca.

"No te preocupes, Elsa me explicó lo del malentendido", le aseguró su hermano enfatizando la última palabra. Hans de pronto se puso serio…

¿Malentendido? ¿Lo del compromiso? ¿Qué eran novios? ¿Ambos?

"¡Pero lo que quiero que me expliques es como le hiciste para lograr en una tarde lo que llevas intentando desde hace meses!" le preguntó Kristoff divertido. Nunca habría imaginado que la conversación sobre "tomar riesgos" y la "operación patinaje" como le habían llamado resultaría tan eficaz...

Hans suspiró colocando sus manos en las piernas, ni él podía entender que pasó... bueno sí. Había tomado la oportunidad que se le presentaba en la pista y la había besado, disculpándose primero por lo que iba a hacer. Sonrió recordando que Elsa lo había disculpado sin imaginar lo que él haría luego, cuando subió su cabeza mirando los labios de ella. Recordó como ella se tensó pero en vez de haber levantado la cabeza para alejarse de él, la había bajado para corresponder al beso.

"Estás mal Hans" otra carcajada de Kristoff lo sacó de su trance, "aunque debo reconocer que es una chica bastante sexy."

Ante sus palabras, Hans levantó la mirada para ver con un poco de enfado a su hermano, soltando en tono de reprimenda un "¡Hey!"

Kristoff se limitó a negar con la cabeza mientras reía, levantando las manos en señal de capitulación:

"¡Ok, ok, es tierna! ¿Te va así?"

Hans solo movió la cabeza para negar entre resignado y divertido. Era la víctima favorita de sus bromas, pero era su hermano preferido. Toda la confianza que tenía, a pesar de tener otros once hermanos mayores, la tenía solo en él. Era verdad que Kristoff no se parecía mucho a su padre, excepto en la corpulencia y en la nariz; lo demás lo había heredado Hans: el gusto por la medicina, su destreza para conquistar especímenes del género opuesto incluyendo su ex novia y la facilidad para relacionarse socialmente.

Kristoff por el contrario, era tímido y solitario, un poco como su copo de nieve, pero era auténtico y siempre había defendido a los más indefensos, incluyéndolo a él cuando sus padres aún estaban casados y vivían en la gran casona junto a sus otros medio hermanos. Siempre compartieron una fuerte complicidad.

"Solo hice lo que el experto en amor me aconsejó: tomé la oportunidad que se presentaba, y persistí" respondió alzando los hombros con una sonrisa de medio lado.

"Recuperaste el anillo de la abuela como pude entender", le dijo Kristoff apoyando los codos en las rodillas y mirándole serio esta vez.

"Nathalia acepto por fin dármelo. Me armó una llorantina; que un día me daría cuenta que éramos el uno para el otro, y que el día que decidiera perdonarla sería demasiado tarde y todo el bla bla bla..."

Nathalia era su ex, una chica con la que había estado a punto de casarse. Si no la hubiera descubierto medio desnuda con el que ahora era su prometido. Pobre tonto, estaba haciendo el mismo papel que él una vez hizo, pero recordar aquella etapa de su vida por primera vez no le generaba el mínimo odio y Kristoff se dio cuenta de ello.

"Me alegra que ya no te afecte eso, te has encontrado una linda enfermera", le dijo su hermano poniendo su mano sobre el hombro. "Papá no sabe lo de este pequeño incidente, ¿quieres que se lo digamos?"

De pronto el rostro de Hans se puso serio, y respondió tajante.

"El hecho de que ver a Nathalia no me haga nada, no significa que quiera ver al tipo por el que me dejó... se van a casar. Y pensar que hasta hace poco todavía se me estaba ofreciendo", resopló indignado el joven paciente.

Kristoff sabía que era un tema delicado. Nadie más, excepto él, se había enterado de las intenciones de Hans con Nathalia; una chica muy hermosa que compartía con su prometido orígenes burgueses y ambición.

Pero muy poco había durado ese enamoramiento profundo del pelirrojo, cuando aquella tarde había regresado hecho una furia después de haberlos encontrado en el apartamento de su padre. Por suerte no habían hecho todavía el anuncio del compromiso a ningún miembro de la familia, y él solo se había limitado a romperle la nariz al gigantón en bata de baño que le había robado a su "prometida". Fergus Westergard.

"Está bien Hans, yo me ocupo de que no venga a molestarte, trata de descansar un poco... quien sabe, quizás tu día de suerte no ha terminado", le dijo Kristoff, sonriendo al recordar que su madre y él habían hablado sobre la posibilidad de que Elsa se quedara con el chico aquella noche, para que la mujer se tranquilizara un poco.

Pocos momentos pasaron entre la mirada curiosa que Hans le lanzó a la abertura de la puerta. Era seguramente la enfermera que venía a anunciarle que los cinco minutos se habían terminado.

Después que su hermano hubiera partido, Hans se hundió en la almohada de su cama relajándose y dejando que Morfeo lo venciera.

Estaba contento, pero la anestesia lo tenía un poco embobado... y confundido... indudablemente estaba muy cansado para ponerse a reflexionar sobre la veracidad de lo que había pasado con Elsa. Se quedó dormido repitiéndose su nombre mentalmente.

...O ...

Elinor y Kristoff dejaron a la chica delante de su casa. Ninguno insistió en una corta visita ya que estaban cansados.

Elsa entró a casa y cerró la puerta al mismo tiempo que daba un suspiro, ya eran las siete y se sentía como si le hubiera pasado un camión encima. Puso su bolso sobre una mesa cercana y comenzó a subir a su cuarto dispuesta a darse un baño; cuando escuchó a lo lejos al mayordomo de la gran mansión, Kai, al pie de la escalera, sorprendido de no haberla escuchado entrar.

"Señorita Elsa, sus padres y su hermana acaban de salir al club de golf, al cóctel de primavera".

¡El cóctel de primavera! Elsa lo había olvidado por completo. Eso le quitaba un peso de encima, el de explicarles que planeaba pasar la noche en un hospital para acompañar a Hans.

Con un asentimiento de la cabeza y una sonrisa, Elsa agradeció a su sirviente y le informó que se iba a preparar para pasar la noche fuera de casa, pidiéndole que en una hora le subieran una cena ligera a su habitación y que mandara a alguien a la pista de patinaje para buscar su Austin Martin azul claro.

Su fiel Mayordomo asintió con su inmutable expresión estoica de siempre, después que Elsa le hubiera asegurado que no necesitaba ni remolcadora para el coche ni mecánico, sin extenderse en explicaciones.

Una vez cerrada la puerta se pasó las manos por la cabeza. Sí que había sido una tarde intensa, estaba cansada, pero extraña y secretamente se sentía eufórica. Con una sonrisa se dirigió a su sala de baño y procedió a despojarse de su ropa para luego adentrarse en la ducha, pensando en él.

Se colocó bajo la suave llovizna cálida, tomando un poco de champú en sus manos e inclinándose para lavar sus rubios cabellos, sin salir completamente de la columna de agua tibia que le recorría la espalda, para luego erguirse y enjuagarse la melena. Soy una tonta, - se dijo a si misma -, después de huir ágilmente de los coqueteos del playboy más codiciado de la facultad de medicina, ¡paf! Él cayó en la pista y yo en sus garras.

Una mueca de frustración le subió a los labios al tiempo que atrapaba una barra de jabón con olor a jazmín y bergamota, y comenzaba a aplicarlo en una esponja para luego frotar su cuerpo con vehemencia.

No puedo creer que te dejaste embaucar también tú, Elsa, - se repetía en su cabeza -.

"Aunque este archi loco por ti"… las palabras de Kristoff resonaban de nuevo en su cabeza... ¡Archi loco por mí! La muchacha no pudo evitar la sonrisa de gato de Cheshire que asomaba a su rostro. Comenzó a tararear una canción que tenía pegada como disco rayado cuando estaba contenta, mientras comenzaba a deshacerse de la espuma sobre su cuerpo.

Libérée, Délivrée
Désormais plus rien ne m'arrête
Libérée, Délivrée
Plus de princesse parfaite
Je suis là !
Comme je l'ai rêvé !
Perdue dans l'hiver

Le froid est pour moi le prix de la liberté.

No importaba que hiciera, tan solo le bastaba cerrar los ojos para ver los de él, esos iris de un verde profundo que tornaban a un tono dorado a medida que se acercaba a sus pupilas dilatadas, semi escondidos por párpados rodeados de pestañas caoba, que la miraban con deseo... y esos labios que besaban divinamente, su lengua que se movía con precisión quirúrgica para trasplantar en su cuerpo una corriente eléctrica de deseo y necesidad, prendiendo en su corazón un sentimiento de posesividad que nunca antes había sentido por ningún otro hombre…

Bueno, no era como si nunca hubiera estado fascinada por otro hombre; más no así. Jack era lindo y todo, pero, con su carácter juguetón y su contextura ectomórfica estaba lejos del tipo de hombre que poblaba sus pensamientos, uno muy específico.

Y mientras Jack había sido como el glaciar seguro y firme en el que podía confiar, Hans representaba para ella un fuego misterioso que consumía su cordura.

Elsa cerró de nuevo los ojos, dejando divagar sus pensamientos y recordando el roce de sus pulgares sobre sus senos, al tiempo que comenzaba a acariciarlos en movimientos circulares y lentos con sus propias manos, imaginando que eran sus grandes manos masculinas las que lo hacían, calientes como brasas cuando recorrieron su cintura en el hospital.

Mientras el agua tibia se deslizaba sobre su espalda, ella comenzó a mover lentamente su mano derecha sobre su vientre plano, al tiempo que acariciaba su seno izquierdo hasta posar la palma de su mano sobre su monte de Venus, encontrando rápidamente el pequeño bulto que le hacía suspirar en sus noches vacías.

Acariciándolo con su dedo índice en suaves movimientos circulares, Elsa comenzó a emitir suaves jadeos que dibujaban el nombre de su incitante « novio » en el humo de la ducha, a medida que los movimientos montaban en rapidez frenética.

"Hans... mmmm Hanssss... "

El orgasmo la sacudió suavemente después de algunos cortos minutos de caricias, haciendo que arqueara la espalda en un suspiro ahogado, conteniéndose de hacer demasiado ruido para no alterar a algún empleado que pudiera estar cerca de la puerta de su habitación... en realidad no había emitido ningún sonido muy alto, pero ella se sentía como si hubiera gritado en el pico más alto de una montaña noruega.

Pegando la espalda contra el muro húmedo de la ducha, Elsa se deslizó hasta el suelo hundiendo su cabeza entre las rodillas, que había flexionado hacia sí y que sostenía con sus brazos; y empezó a sollozar suavemente.

Todo era un bullicio, vientos violentos alborotaban sus sentimientos. Con Jack las cosas no habían salido como esperaba, él era un espíritu libre y ella siempre había estado confinada a los estándares de la sociedad, a los estándares que sus padres habían dictado para la heredera de la dirección del CEO de Arendelle Corporation... y la relación se había tornado monótona y sin sorpresas para el joven y brillante estudiante de arquitectura, que opto por un posgrado en una prestigiosa universidad estadounidense, dejando su noviazgo con Elsa congelado.

Tan congelado que solo bastaron un par de fotos de una fiesta, publicadas por un amigo común en una red social, en donde Jack miraba embelesado a una bella crespa de cabellos rojizos y ojos azules para resquebrajar en mil pedazos los escombros de aquella relación, en la que perdía, más que a un novio, a un amigo y confidente.

Aquello le había hecho decidir darse una pausa en lo que a relaciones amorosas se refería, misma que se había prolongado ya casi dos años.

Dudaba. Tenía miedo de pronto. Apenas se asomaba la promesa de tener a alguien nuevo en su vida y ella ya tenía miedo de perderlo. Sollozó un rato, apenada consigo misma.

¿Por qué debía ser tan débil y dejarse ganar por sus inseguridades? Si lo que había dicho su hermano, ella lo había comprobado en sus ojos de esperanza, en sus labios de tentación y en sus manos de fuego, en el corto espacio de un beso.

Se secó las lágrimas con determinación y se levantó, cerrando la ducha. Decidida a hacerlo suyo. Ese hombre era suyo.

... O ...

"Suyo… dijo que soy suyo", Hans suspiro visiblemente satisfecho, saliendo de su siesta. Rememoró varias veces aquel ataque del que jamás habría imaginado, seria él la víctima y ella la victimaria. Se sentía como si tuviera dieciséis, estaba tan emocionado de solo volver a verla que no escuchó el "buenas noches amor" de la joven enfermera que acababa de entrar en su habitación.

Esmeralda. Había sido desde hacía cuatro meses su consuelo sexual. De alguna manera tenía que drenar tus necesidades y el despecho que le había dejado Nathalia y que mejor espécimen que la joven enfermera que tenía a más de uno suspirando en el hospital, ya fuera paciente o parte del personal médico.

Solo se percató de ella cuando sintió la mano femenina sobre su mandíbula, antes de plantarle un beso ardiente en los labios.

Hans la empujó suavemente, como el caballero que era.

"Esmeralda... no aquí", se sentía un poco en desventaja para otra escena de telenovela latinoamericana.

La susodicha enarcó una ceja mirándolo maliciosa.

"Ya hemos hecho cosas peores en este hospital, mi amor. Supongo que estabas pensando en eso, visto la sonrisa que tenías en esa boquita rica..." le dijo ella saboreando una sonrisa seductora mientras pasaba una de sus largas uñas rojas sobre los labios masculinos del joven, que se sentía cada vez menos a gusto con aquella situación.

"Esmeralda, por favor, no lo tomes a mal pero..." Hans no pudo terminar su frase mientras apartaba la mano de la muchacha. La voz altiva y fiera de Elsa retumbó en la habitación.

"Quítale tus manos de encima... y todo lo demás".

Esmeralda, que había estado todo este tiempo sentada al borde de la cama, se encontró desestabilizada por la sorpresa y en ese preciso momento perdió el equilibrio, cayendo al suelo con un estrepitoso ruido.

Elsa tuvo que bajar la cabeza para esconder la sonrisa que se dibujaba en sus labios, pero Hans no hizo ningún esfuerzo para ocultar su diversión; a lo cual respondió la bella morena con una mirada asesina que viajaba de Elsa a Hans y de nuevo a Elsa.

Enfadada, se dirigió a esta última con un tono de voz desagradable:

" ¿Quién eres tú?"

Elsa sintió ganas de romperle a la chica esa cara de bimbo latina que tenía. Canalizó su rabia levantando su mano izquierda y apuntando con su índice el anillo que todavía llevaba en su dedo anular.

"La prometida. Ahora si nos disculpas", terminó ella dejando caer su bolso de Mickey Mouse con un sonido seco.

El semblante de la chica cambió a uno de incredulidad volteando a ver a Hans, quien se encogió de hombros poniendo cara de inocente mientras le mostraba las palmas de las manos como diciendo "no es mi culpa".

La joven iba a abrir la boca para armar un show cuando Julia, la enfermera en jefe del hospital, entró con las manos llenas de ropa de cama.

"¡Esmeralda! ¡¿Qué haces aquí?! ¡Te he dicho mil veces que no quiero verte fuera de tu servicio! ¡Anda a tu puesto! Asegúrate que el doctor Smith tiene todos los informes que estaba pidiendo para preparar su conferencia."

El rostro de la morena cambió en segundos de la ira a mostrar vergüenza y miedo y salió presurosa de la habitación, sin dudar en golpear con su hombro el de Elsa en el proceso; bastante furiosa, lo que le ganó una mirada asesina de la parte de la rubia.

"Aquí tienes querida, déjame abrirte el diván cama, así podrás comenzar a prepararla... anda, ve a darle un beso a tu prometido", dijo la enfermera con un guiño a la muchacha, provocando su sonrojo. La confusión que Hans tenía impresa en el rostro se convirtió en una sonrisa ladina, pues acababa de comprender que Elsa pasaría la noche con él, como acompañante, en su habitación de hospital.

Ella habría visto esa sonrisa si no hubiera tenido la mirada clavada en las sábanas que ahora sostenía en sus brazos, y que se vieron aplastadas contra su pecho y el del joven que se aprestó a rodearla con sus brazos para acercarla hacia si, posando su frente sobre la de ella.

"¿Puedo?", Hans musitó con voz ronca la pregunta, obteniendo como respuesta una boca sedienta de él.

No se como es en España o el América Latina, pero aquí en Francia el personal paramédico esta compuesto de un sinfín de profesiones : camilleros, asistentes de paciente (para el aseo p ejemplo) , enfermer s, técnico en radiología...etc...y Hans estando internado en un Hospital Univetsitario, esta rodeado de muchos tipos diferentes de personal paramédico. No se si en Noruega es igual, pero como no hablo Finlandés (para ir a ver en wikipedia), pero que estoy en Europa, vamos a decir que se parece (^-^).

Gracias de antemano por sus comentarios, y hasta pronto ! (Espero tardarme un poco menos) (^x^)