No tengo derechos de South Park, sólo de mis OC.

Este capítulo tiene recuerdos y Pov (pov se refiere al cambio de perspectiva del personaje) Recientemente decidí cambiar y no poner en qué perspectiva se mire, que se entienda cuando es la perspectiva de un personaje sin tenerlo que poner explícitamente. Creo que se entiende...

Los "recuerdos" van con letra cursiva. Si no entienden algo, mándenme un PM y lo corrijo, o si tienen alguna sugerencia con gusto trataré de mejorar esta historia.

Antes que todo, quisiera agradecer al usuario jva98, ya que él me dio unos consejos para el capítulo... bueno, sólo uno xD

Y a los demás, gracias por poner review o favoritos, de verdad se los agradezco de kokoro(?


Capítulo tres: Arriesgarse por alguien

Abrí los ojos. Veía otra vez mi habitación. Pasó de nuevo. Lo que temía, sucedió otra vez. He muerto

Mamá no estaba. ¿A dónde demonios se había ido?

Quiero verlos. A mi hermano, mi madre.

Me levante rápidamente de mi cama, apartando las sábanas blancas que me tapaban casi por completo. Obviamente, no me iba a quedar más tiempo en ese lugar. ¿Qué día era hoy? ¿Jueves?

Salí del hotel. Extrañamente, no había nadie alrededor. No se escuchaba absolutamente nada, sólo mis pasos.

Quiero ya despertar de este sueño. Me acordé gradualmente que esto me pasaba siempre al morir.

Caminé rápidamente, como si eso hiciera que esta ensoñación terminara antes.

Era como si fuera un pequeño mundo... inhóspito, vacío. Ninguna persona circulaba por este lugar. Como si yo... fuera la única.

Hacía frío, y todo hasta donde abarcaba mi vista pareciera como si estuviera envuelto en una densa niebla.

Aunque tuviera la misma ropa con la que morí... realmente sentía que me estaba helando hasta los huesos.

Sin embargo… desperté con la voz de mi madre.

— Megan, ¿hasta cuándo dormirás? Es hora de ir a la escuela. Porque si te tomas tu tiempo no llegarás —susurró ella al lado de mi cama.

"Otra vez" pensé "Mamá no recuerda nada de lo sucedido"

— ¿Qué pasa? ¿Te sientes bien? —preguntó ella, poniendo una mano sobre mi frente por si tenía fiebre.

Negué con la cabeza — No pasa nada.

Saludé a mi hermano. Estaba comiendo cereales con leche. Como si nada hubiera pasado. Nadie recuerda absolutamente nada.

Salí más temprano de lo que acostumbraba. No quería arriesgarme a que Edward corriera peligro cerca de mí. Después de todo, éramos mellizos. Aunque nunca vi que hubiera muerto. Era mejor prevenirse que todo. Eso siempre me intrigó a la vez que me aterraba.

Me preparé y fui en autobús. Después de morir con la bicicleta, eso ya no era confiable.

Se preguntarán el por qué estaba asustada, si ya había experimentado las muerte varias veces.

Lo primero es que es doloroso, como es de esperar, al menos la mayoría de las veces.

Lo segundo era que… no me había pasado hacía mucho tiempo. ¿Por qué diablos pasa justo ahora?

Decidí acelerar el paso.

Vislumbré la escuela a lo lejos. Me acordé de ese idiota que planeaba algo con mi hermano.

"Ese desgraciado" pensé enfadada, apretando los puños.

No me di cuenta cuando choqué con uno de los "amigos" de mi hermano. Vestía la ushanka verde de siempre. ¿Como si... no se hubiera cambiado de ropa?

— Hola Megan —saludó, casi con alegría.

¡Estaba apurada! Quiero ir a un lugar tranquilo y no estar con nadie. Pensar las cosas. Eso.

Él se aparto a regañadientes. Parecía algo molesto.

A veces pienso que no debería tratar mal a esas personas. Que no se lo merecen. Pero después recuerdo...

Ella me estaba alisando mi ropa.

Qué aburrido. El judío y Stan no vienen hace bastante tiempo.

— Hay, caramelito, ¿Me puedes comprar los ingredientes para un pastel? —me preguntó con su voz chillona —. Sé que la escuela abre una hora después, así que puedes ir ahora.

Mamá no sé qué diablos quiere para que le haga los malditos mandados. Qué se joda. Yo no me voy a mover mi culo de este lugar.

— Sabes que es para tú y yo, ¿No? —declaró ella, con los brazos cruzados.

— Sí mami. Ahora salgo —dije con voz fingida.

Maldita manipuladora. Algún día me voy a vengar. De ella y de todos los idiotas que no me respetan.

Sin darme cuenta, tropecé con la hermana del idiota del nuevo.

— Cartman, ¿me dejas pasar? ¡Estoy apurada!

"¿Quién se cree esta para no saludarme apropiadamente?" pensé, molesto.

— Hey, tú —exclamé, agarrándola fuertemente del brazo —. Salúdame como es debido.

— ¿Quién te crees que eres? Maldito gordo —dijo, soltándose rápidamente del agarre mío.

— ¡Soy de huesos grandes! —exclamé, enfadado.

No la soporto. Se hace la que es superior a los demás, cuando es igual que los otros. Es una estúpida.

Su hermano y ella merecen que los hubieran asesinado en el holocausto con los judíos. Sí, ya sé que ellos no son judíos. Pero es igual. Se lo merecen.

Tengo que hacer el plan con Butters. Pero el estúpido todavía no sale del castigo de sus padres.

L-lo siento, mamá dice que no es bueno que me junte m-mucho contigo.

Finge que estás... no sé, con el judío o algo por el estilo —susurré, rodando los ojos— y realizamos el plan-

P-pero eso está m-mal.

¿Y qué importa? ¿Quieres hacerlo o no?

S-sí, pero-

No me importa de qué forma lo hagas, pero consigue las cosas que te pedí, entendido?

Él sólo asintió con la cabeza, algo tembloroso. Por lo menos no he perdido a mi perrito faldero.

Subí las escaleras rápidamente.

Fui al baño para chicas. Para mí, desde que recuerdo, sentía que era mi lugar seguro. Aunque a su vez me traía malos recuerdos. Ya sé, es algo contradictorio. Yo misma me entiendo solamente.

Era la única y última vez que me saltaba las clases. No quería que mi nivel de estudio decayera, aunque esta no fuera una escuela buena ni nada parecido. Lo sabía de antemano.

Sólo... quería tener mi tiempo a solas. Pero, eso terminaría en unos segundos.

Oí la puerta abrirse. Dos personas estaban entrando.

Me escondí entrando en uno de los váteres.

No era que quisiera ser algo intrusiva, pero ya era tarde. Encima, ¿qué pasaría si hubiera sido una profe o algo?

— Vamos, Bebe. Yo sé que lo quieres — escuché la voz de un chico cerca.

— Déjame en paz, idiota pesado. Ya dije que no, ¿Eres estúpido o qué?

Escuché un ruido como de forcejeo. Miré a través de la rendija. Eran un chico y una chica.

No sé por qué salí de ese lugar. Mi cuerpo se movió casi automáticamente.

Tal vez... tal vez era porque me recordaba a mí. Porque pensé que era la única oportunidad de remediar mis errores.

— Déjala en paz, no vez que quiere que la dejes tranquila? —dije yo, envalentonada.

— ¿Y de dónde viniste tú? —inquirió el chico, tirando a la rubia al piso —. Ah sí. Ya recuerdo. Tú eres la nueva, la amargada.

Él se acercó a mí. Empecé a golpearlo.

Volví hacia la chica

— ¡Huye! ¡Ahora puedes hacerlo!

La chica no se movió.

Mientras yo lo golpeaba, el me propinó un golpe en el estómago. Me lo sostuve con ambas manos, tosiendo algo de saliva.

— Y, perra, ¿Cuándo te vas a arrepentir de lo que dijiste?

Aproveché la oportunidad y le di un puñetazo en medio de la cara. Sin embargo, el fue más rápido, y me empujó al suelo. Me empezó a patear.

Entonces, vi como la chica se levantaba y le pateaba la entrepierna.

— ¡Ya es suficiente! ¿No ves que la golpeaste demasia-

Las voces re hacían lejanas, hasta que mi visión se hizo borrosa.

Recobré la consciencia en la enfermería. La chica rubia de antes, estaba sentada al lado de mi camilla.

— Ya te despertaste —dijo ella.

— ¿Estás... bien? —pregunté, algo cohibida.

— Sí, tan sólo fueron unos rasguños... aunque me he comido un castigo con el señor Mackey —dijo riéndose. No entendía bien su sentido del humor.

Después de un incómodo silencio, dije:

— ¿Por qué no te fuiste cuando te lo pedí? Hubieras podido salvarte. Además, ¿qué hubiera pasado si te pegaba en vez de a mí?

— ¿Salvarme? Ja. Perdón, pero creo que te equivocas. Yo podría valerme de mí misma sin tu ayuda. Viste como te golpeó Clyde, ¿no? Además, me gustaba verlo de esa manera. Supongo que era algo sexy —declaró —. Sabes, bueno, es mi novio, así que él no me golpearía. Además... ¡Los zapatos que vende su familia son tan lindos! —exclamó, dando un pequeño gritito.

"¡¿Qué?! ¿Es en serio? Traté de salvarle el culo a ella, y justo que a nadie lo hacía, y así se comporta conmigo. Bueno, en realidad no es que esperara gran cosa pero..."

Esta chica está loca.

— Aunque... gracias. No creo que ni siquiera él haría eso por mí —sonrió —. Vale la intención, supongo.

Por alguna razón, estaba algo feliz, pero también estaba enojada.

"¡Me dejó que me pateara en el suelo!"

Oí que Clyde le dio una paliza a tu hermana.

¡¿Qué?!

Lo que escuchaste, retrasado. Lo oí de Wendy.

No me llames retrasado, retrasado.

— ¿Qué ha pasado, Megan? —preguntó mi hermano, preocupado, abriendo la puerta de un portazo.

Su pecho bajaba y subía rápidamente. Parecía como si hubiera corrido un maratón.

— Bueno, creo que ya me voy. Espero que te mejores, Meg —dijo ella, saludándome con la mano.

Por un momento pensé en saludarla, quedándome con la mano suspendida en el aire.

— Nada hermano. Sólo vámonos —susurré, mientras salía de la enfermería. Caminé rápidamente, ignorando el dolor de mi rodilla, a veces trastabillando.

— ¡Espera! ¡No te vayas sin mí! —exclamó, apoyándose en las rodillas de tanto correr. Pareciera como si todavía no hubiera recuperado el aire.

Supongo que hoy no había sido un día tan malo.

Creo...

— ¿Estás segura de que estás bien? Parece que tienes la rodilla algo hinchada.

— Nada que un poco de hielo no pueda resolver —dije, omitiendo la parte que poseía hematomas por todo el cuerpo.

— Ya veo. Igual te acompañaré a casa —dijo, poniendo mi brazo en su hombro así me ayudaba a caminar.

— ¿Estás seguro? ¿No te irás con tus amigos?

— No pasa nada, tampoco es que lo haga a menudo.

Supongo que ese es su lado tierno, aunque no lo quiera admitir abiertamente.

— ¿Bebe es amiga tuya? —inquirió él, rompiendo el silencio.

— ¿Por qué lo dices? —pregunté, extrañada.

— Te llamó Meg, por eso.

Yo seguí callada.

...


Bueno, sé que he tenido bloqueo de autor. Así que estuve viendo algunos capítulos de SP para motivarme y también jugué al juego de Stick of Truth, que nunca había jugado y sólo vi videos de ello.

Realmente me ayudó a terminarlo. Recuerdo que tuve a medias el capítulo una semana después de haber publicado el anterior, pero no se me ocurría absolutamente nada.

Sé que este capítulo no es el más largo, pero es como la media de los demás que habrán en el futuro.

Espero que les haya gustado, y que haya captado bien la actitud y/o personalidad de los personajes.

¡Hasta luego! ¡Los veré (o espero) verlos en el siguiente capítulo!