Etto... ¿Hay alguien por aquí? ¿Hola? ¡¿Hola?!

Veo que nadie responde a los llamado de la loba solitaria así que solo dejaré esto por aquí y me iré al bosque...

Disclaimer: Nada de Frozen me pertenece. Si ¡NADA! Buaaahhh D,:


Capítulo #14

Aparentemente

Entré a la habitación y observé la delicada silueta de Elsa dibujada en las sábanas parchadas. Midnight dormía a su lado, buscando el calor de su cuerpo hecho un pequeño ovillo negro mientras la mano de la joven reposaba sobre su lomo. No pude evitar sonreír. Era una escena muy tierna que no deseaba dejar de contemplar.

Caminé hacia la cama y el gato notó mi presencia. Dio un leve maullido seguido de un ronroneo y se volvió a arrimar al vientre de Elsa. Estiré mi mano para tocar su hombro pero tuve que detenerme. Mi cuerpo se congeló por unos instantes al ver como la línea recta de su boca se transformaba en una pequeña sonrisita. Parecía una niña pequeña, perdida entre sus sueños, gozando de ellos.

Mi mente divagó y me senté con delicadeza a su lado. No pude evitar enroscar mis dedos en la textura de su cabello platino y seguir las ondas dispersas por la cama como unos hilillos de seda fina. Contemplé su rostro angelical y di un leve toque sobre su mejilla. Ligeras pequitas recorrían sus pómulos hasta casi desaparecer en su nariz. Todo en ella era perfecto más yo no era capaz de decirle o demostrarle cuanto la consideraba. Cuanto la quería…

Un pequeño gemido emanante de ella me alertó y volví a ponerme de pie al lado de la cama. Un leve quejido salió de entre sus labios rojizos y abría sus ojos cerúleos de golpe para encontrarse con los míos. Bostezó lentamente y se desperezó cubriéndose del sol que le deslumbraba los ojos. Midnight maulló molesto al haberlo despertado y arqueó su lomo, clavando sus garras en el colchón y bostezando también. No pude evitar reír debido a las semejanzas de ambos al levantarse.

-Buenos días Hans –bostezó animosa al verme a su lado. –Creí que no hablabas en serio en lo de salir a primera hora de la mañana.

-Siempre cumplo mis promesas, ahora alístate. Estoy seguro que Kai ha de estar preguntando por ti –dije tendiéndole su ropa abrigada y colocándosela al filo de la cama mientras salía de la habitación.

De repente, su voz somnolienta cambió a una exaltada y furiosa. –Un momento… ¡¿Qué hacías a mi lado, depravado?! –gritó tapando su cuerpo con las sábanas en una expresión de horror exagerado.

Asomé la cabeza por la puerta y sonreí socarronamente. –Yo no he hecho nada, otra cosa es que tú lo malpienses. Te veo abajo, mi ángel pervertido… -musité mientras cerraba la puerta de golpe para evitar el almohadazo de Elsa dirigido hacia mi rostro. No pude evitar bajar las escaleras con una amplia sonrisa.

Arrimado contra la puerta principal del edificio, contemplaba los pequeños copos de nieve descender hasta el suelo. Habían pasado veinte minutos de haber despertado a Elsa y ya me estaba empezando a cansar. De repente, un golpe agudo en la parte trasera de mi cabeza me hizo sobresaltar y vi a una Elsa cruzada de brazos bajo el umbral de la puerta. Me había dado un golpe de uñas en mi cuero cabelludo, muy doloroso, cobrándose lo que "supuestamente" yo había hecho. –Y la próxima vez, te rompo el cráneo, zanahoria –decretó mientras caminó altanera, alejándose de mí.

Ese apodo me disgustó un poco. No comprendo por qué Elsa decidió compararme con aquel estúpido vegetal cuando hay una infinidad de cosas naranja en el mundo. Me sobé el cabello y la parte trasera de mi cabeza para seguir los pasos de la rubia molesta en frente mío.

Entonces fue que noté el pequeño copo de nieve plateado guindando en su cuello. A su lado yacía colgada de una fina cadena de bronce una pequeña notita de música de plata que tenía un brillo precioso. Elsa, de inmediato notó mi rostro de asombro y tomó el dije entre sus dedos sonriendo. –Gracias Hans, de veras es hermoso. Me hace juego junto al collar de mi madre.

No puedo dejar de sonreír al verla feliz…

La gigantesca forma de unos olmos sin hojas coloreaba el gris ambiente de mi vecindario. A veces solía recostarme a tocar el violín o a leer un libro en los tiempos de verano a disfrutar de su deliciosa sombra y olor relajante. Elsa los contempló fascinada ante el grueso y tamaño de sus ramas desnudas, imaginándose como estos lucieran recubierto de las más verdes hojas. Aproveché el distraimiento de ella para poder poner al frente y dirigirla. Al ver que no me seguía al estar tan concentrada en la majestuosidad de los olmos, tomé una de sus manos con delicadeza y la arrastré por la acera. Me sorprendió que ella no me dirigiera ningún reproche ante mi acción inesperada.

Cualquiera que pasaba o nos veía, pudo haber imaginado que ambos éramos más que solo amigos, pero el aire de tensión era tan denso que sentía que lo podía cortar con la filosa hoja de un cuchillo. Elsa no me dirigía la palabra, solo continuaba caminando a mi compás mientras mantenía sus ojos desorbitados. Yo no me atrevía a regresar la mirada y seguía viendo al frente. Sentía mi corazón desacelerar y acelerar y mi aliento congelado dejaba una larga estela de suspiros entrecortados mientras subían por mi nariz.

Calles arrastrando a Elsa, todos mirándonos de manera dulce y ridícula incluso un niño nos realizó una mueca despectiva al vernos "amorosos". Mi rostro no podía estar más rojo de la vergüenza y estaba seguro de que Elsa se sentía igual.

Una leve tos a mis espaldas me hizo detener mis carriles y voltear hacia la rubia. Un carraspeo sonoro seguido de una tos seca y áspera fue lo que emanó de la garganta de la chica. Se tomó la garganta, indicando su dolor y sequedad. No me miraba a los ojos y trataba de ocultar la tos en una de las mangas de su pulóver.

-Elsa, no te oyes muy bien –dije quitándome mi bufanda color azul oscuro del cuello y tendiéndosela a ella. –Toma, abrígate el cuello con esto.

Realizó un ademán con la mano y rechazó la bufanda. Al parecer le dolía hablar porque su voz se oía ronca e entrecortada. –No gracias Hans, está bien.

Suspiré algo decepcionado por Elsa al mentir y la tomé sorpresivamente por los hombros. Ella quedó tiesa como una tabla y cerró los ojos instintivamente. Yo simplemente enrollé la bufanda de lana azul alrededor de su cuello con desgano y optando por mi lado arrogante y despreocupado. –No estás bien. Abrígate. Quiero que la conserves –manifesté mientras arreglaba el cuello de tortuga de mi pulóver negro y blanco. –No seas tan egoísta. Tan solo yo quería ayudarte –dije mientras colocaba una mano sobre su gorro crema, haciendo que levantara la cabeza y me mirara directamente a los ojos. Su boca tapada por la bufanda se mantenía quieta.

Permanecimos así por varios segundos hasta que yo la soltara. Me di media vuelta y continué mi camino esperando a que ella me siguiera. Un leve tirón de manga me sorprendió y la rubia con mirada desviada hacía un tierno puchero. Reí levemente y tomé su mano para guiarla por el camino correcto hasta llegar por fin a la academia, donde Kai nos recibiría o con los brazos abiertos o con escopeta o látigo en mano.

¡Ahh! –suspiré al pensar en la futura situación. –Al parecer, hoy no es mi día….


Espero no haber decepcionado a nadie al decir que abandonaría este fic pero la inspiración me dejó al cien por ciento y no sabía que hacer con esta laaaaargaaaaa historia (realmente si lo será) pero no se, me entró un sentimiento de culpa hacia mi propia creación y decidí continuarla. Este cap es corto pero es lo único que se le lograron ocurrir a mis musas. Lamento si esperaban más pero ya saben, planeo hacer de este mi fic más largo (y el único de esta magnitud u.u) y espero terminar con IaB antes de lo planeado para así continuar con este con más regularidad.

Jejeje relacionado al cap, fue inspiración cómica y sorpresiva ya que en mi idea original iba a avanzar aún más en la cronología de lo planeado pero me gustaría extender aún más el romance Helsa con algo cómico y musical. Para poder salir del confort del gore y la acción con algo empalagosito y romanticón.

Por favor dejen sus más sinceras opiniones, tomatazos, awwwww o vómito de arcoiris en sus comentarios. Se los agradece muchisisiimo xD

Y aquí es cuando lobita se despide de su manada. ¡Hasta el próximo capitulo! *agarra una maza dispuesta a poner a trabajar a sus musas*