Esa mañana despertó como se hace después de una noche de alcoholismo pero sin alcohol, con dolor de cabeza, algo de mareo, sin una percepción clara de la realidad y angustiado de los acontecimientos de la noche anterior. Sus cabellos entre purpura y azul estaban un lío, sus ojos rebuscaban dentro de ese cuarto con la vista nublada y sus manos palpaban por la extensión del sillón hasta llegar a los lentes en la mesita de a lado. Ahí una nota reposaba, el joven la tomó entre sus manos dispuesto a leerla.

"Saldré un momento, no quise despertarte. Dejé algo de comida en la nevera, puedes tomar cualquier cosa que gustes. Disculpa y espero te sientas mejor.

Makoto"

Rei se sintió algo cohibido a su vez feliz por las atenciones de su superior pero igual la vergüenza le invadió puesto que había develado ante esos ojos verdes una faceta impropia de él, una que ni siquiera podía explicar adecuadamente. Mientras calentaba el tazón de arroz en el microondas estuvo pensando en ello, sus ojos se cristalizaron y optó por limpiar su rostro con el agua del grifo de los lava trastos buscando algo de calma en la música de la radio que había en la cocina. Se talló la nuca mientras una melodía algo triste sonaba, la tetera indicaba que el agua hervía y cauteloso sirvió el mismo en la taza.

Fue cuando puso la primer cucharada de comida en sus labios que entendió la canción que sonaba, era una de amor. Nunca había divagado sobre palabras de esa índole, nunca encontró sentido a las frases románticas de un poema, a la pasión de una pintura, era un aromántico por naturaleza y sin embargo ese día perdió el apetito, se quedó mirando a la nada y atrapando las letras. Se estaba volviendo tortuoso explorar esos lares en si mismo, aceptar que le había dolido saber de los propios labios de Nagisa.

Algo eufórico se levantó de la mesa y guardó el desayuno en un trasto envolviéndolo con papel metálico, terminó su té y dejó una nota de agradecimiento a Makoto acompañado de un "No puedo rechazar su comida, prometo devolver el trasto" y partió a casa. Se golpeó las mejillas al subir al tren que le llevaría a la estación del campus y decidió dejar de hacer dramas y retomar el sendero, olvidar esos pensamientos raros y ser lo que solía ser. ¿Sentir algo por él? Solo había amistad ¿Estar feliz por él? Claro, después de todo eran amigos ¿No?

Se detuvo tras la puerta de su propia habitación y cerró la misma con la espalda, dejó la comida sobre la cama, se sacó el suéter y buscó algo de ropa para la ducha. Era hora de volver a la realidad, a esa incómoda pero que debía aceptar. Tenía poco tiempo para arribar a su clase de la tarde, las de la mañana habían sido perdidas y aunque le frustraba sabia que iba bien en las asignaturas y que solo serían repasos. Mientras volvía al campus revisando sus notas en el libro, ya más despejado de todo, más concentrado en otras cosas pudo escucharle.

—Rei-chan…—saludó de lejos el rubio, no muy efusivo como antes, más bien calmo y con voz moderada.—Buenos días.—y entonces las imágenes de esa noche sin estrellas, de esa confesión de su parte y ese brillo en su mirar hizo que por dentro todo se viniera abajo y sintiera nauseas— ¿Rei-chan? ¿Estás bien? —preguntó preocupado. Rei asintió y tomó aire pero no podía enderezarse de las punzadas de su estómago, sin embargo buscó compostura, fingir un poco.

—Buenos días, Nagisa-kun…—dio su mejor mirada, ignoró sus entrañas.

—¿Te sientes bien? —cuestionó, Rei se tensó un poco y asintió.

—Solo dormí en una mala posición—mintió e inmediatamente buscó cambiar el rumbo de la charla en otra dirección. —¿Se dirige a sus clases?—el rubio negó breve con la cabeza.

—Ya me he desocupado y planeaba ir a comer —no agregó más, no supo porque pero develar que sus planes eran con Sera parecían un tema que no quería sacar a relucir tan de pronto.

—Ya veo, entonces que aprov-…—el sonido de los móviles de ambos llamaron su atención, el chat grupal donde estaban se había activado con un mensaje de Makoto.

"Makoto: Rin viene de visita. Deberíamos reunirnos por esta ocasión ¿No creen?"

Tanto tiempo sin saber del pelirrojo, ¿Que habrá sido de él en ese tiempo? Definitivamente la ocasión meritaba una reunión y tras una charla a través de móvil y planeaciones acordaron cuando y donde verse, Rin llegaría en dos días.

Mientras Nagisa jugaba con la cuchara picoteando su platillo que constaba de arroz, carne y algunas verduras muy al estilo chino su pareja le miraba con preocupación. El brócoli, que además no era de su total agrado, estaba sufriendo un castigo siendo partido por la cuchara de un divagante rubio. Pensaba en el ayer, últimamente esa sensación de tristeza al pasado se había disuelto, habiendo "arreglado" las cosas con Rei, o al menos efectuando esos últimos avances y acercamientos con la intención de retomar su amistad, las memorias habían sido mas amenas pero no menos melancólicas. Ahora que Rin retornaba al encuentro de todos esos días donde corrían entre los pasillos de Iwatobi jugando como niños despreocupados usando pistolas de agua golpeaban su sien haciendo que el sentimiento de culpa retornase y le robase el apetito, si hubiera seguido fingiendo ser un niño y no un homosexual enamorado aun podrían reunirse y correr juntos, nada habría pasado.

—¿Nagisa-kun? ¿Ocurre algo? Se te nota disperso—preguntó Sera al fin. Nagisa salió de sus pensamientos y sonrió un poco.

—Estaba pensando en que pronto Rin vendrá creo que nos reuniremos todos ¿Te gustaría unirte?—preguntó sin pensar, Sera parpadeó.

—¿Crees que deba hacerlo?—Nagisa dejó de lado la cuchara.

—Yo le he contado a Rei sobre lo nuestro—reveló ante un sorprendido Sera que dejó de nueva cuenta la taza de café sobre la mesa —No le ha molestado, de hecho lo tomó muy bien.

—Ya veo…—susurró

—Y no creo que al resto de los chicos les moleste, ellos saben mis gustos y ¡Es posible que Sou-chan está ahí! Saben de su trabajo y no les parece raro—comenta intentando convencerle. Sera sonríe por el esmero de su pareja y asiente.

—Está bien, iré aunque creo que no entenderé mucho de lo que hablen —comentó puesto que todos en ese grupo eran nadadores mientras él solía ser un atleta.

El instante de la reunión llegó, el punto de encuentro era un café pues aunque propusieron el lugar de trabajo de Sousuke como sitio la realidad es que la música y el ambiente no quedaría para nada con un Rin que se asustaba con facilidad pese a respetar los gustos de otros. Sousuke se tomó el día, salió varias horas antes de casa para poder hacer una parada antes de ir al lugar acordado, se detuvo frente a un hotel y tras llegar a la recepción preguntó por su nombre.

—Rin Matsuoka…—habló con la joven recepcionista que con una hermosa sonrisa empezó a teclear el nombre. A lado de Sousuke un joven pelirrojo se detenía meciendo las llaves ante la chica.

—Tanto tiempo, Sousuke…—el moreno giró la cabeza y sorprendido saludó a su viejo amigo de la infancia, a ese quien sus pasos intentaba seguir.

—Rin…—siempre cada encuentro entre ambos había sido todo un drama, un protocolo, pero ahora habían madurado, un simple apretón de manos, así fue desde aquella vez que, estando en Samezuka, Rin se fue a Australia y volvió a los días, los encuentros eran mas simples, solo había una palabra que podía decir en esa situación.

—Estoy en casa…

—Bienvenido—tan simple como eso era el código de sus encuentros. No se necesitaba ni más ni menos.

—Por un momento creí que te perderías y que debía buscarte.—bromeó Rin mientras salían del hotel buscando un taxi con la mirada, descendió por la escalera junto al otro y alzó la mano en la calle para detener el vehículo.

—De eso nada…—quiso mostrar un poco de indignación pero la realidad es que había caminado dos veces delante del hotel y no daba con el mismo, se reservaría la vergüenza para si mismo y mostraría algo de dignidad y madurez.

Algunas cosas no cambiarían.

El sitio de encuentro era de lo más tranquilo, algo que se esperaría de esos jóvenes que en su mayoría disfrutaban de ambientes calmados fuera de las intensas competencias las cuales eran las únicas veces donde se permitían perder y darlo todo. Fuera de ese ambiente resultaban ser bastante apacibles para alguien de su edad, podían deducir que esto se debía a ser un simple grupo de jóvenes provenientes de un pueblo pequeño donde sus espacios no son tan diversos y peculiares como lo son en la ciudad.

El café era un sitio de dos pisos, la primer planta era la más atestada con gente que entraba y salía con la intensión de llevar su orden a casa o al trabajo. La segunda planta tenia una sección de biblioteca, era más chica que la inferior y desde ella se podían ver las mesas de la primer planta y las enormes ventanas de vidrio, además de la puerta del mismo material, que daban hacia la calle.

Rin y Sousuke arribaron al sitio, la campana tirintio y pronto una mesera fue hacia ellos para atenderles con la necesaria amabilidad.

—Buenas tardes —dijo fresca y agradable.

—Buenas tardes…—se adelantó Rin quien a diferencia de Sousuke parecía más abierto con las mujeres. Sousuke era un caos para establecer contacto con las femeninas, tal vez de todas solo con su hermana se llevaba moderadamente bien.

—¿Mesa para dos?—les miró pícaramente, Rin tosió un poco ¿Por qué siempre le pasaban esas cosas a él?

—No, venimos con más gente y…—escuchó una voz que desde la planta alta les llamaba.

—Rin, Sousuke— Makoto hablaba desde la barandilla que daba aspecto de balcón a la segunda planta moviendo la mano fervientemente. A su lado estaba Haruka junto a un Rei quien saludaba amistoso. Era grato el reencuentro.

Ascendieron a la planta alta, la mesera había llevado un par de tés mientras los jóvenes amistosamente se saludaban y festejaban tener a Rin con ellos nuevamente. No pudo faltar las provocaciones amistosas hacía Haruka, ambos seguían de frente hacia la natación, buscaban ser profesionales y estaban a un paso de lograrlo, pronto los grandes escenarios de los juegos olímpicos les saludarían seguramente.

—Aunque aquí falta alguien… ¿Nagisa vendrá? —cuestionó el pelirrojo y casi como si le hubiese invocado el rubio aparecía en el umbral del café con esa aura tranquila, el cabello recogido en una coleta, la sonrisa ladina mientras la mesera le recibía. Tras de él iba Sera y Kisumi, este último vislumbró a los jóvenes con quienes se reuniría y efusivo saludó alzando una mano.

—¡Chicos! —Rin estaba por demás sorprendido con la presencia del pelirosa, por otro lado Haru solo quería que la tierra se lo tragase pues no toleraba tanta convivencia con ese sujeto. Subieron a la planta alta, de nuevo hubo más saludos.—¡Tanto tiempo, Rin!

—Me sorprende verte aquí, Kisumi.

—Bueno, es que Nagi-chan y yo nos hemos vuelto buenos amigos —Rin se sorprende y a la vez teme, esa dupla debía ser caótica junta.

—Coincidimos en dormitorio en el campus—agregó Nagisa, detrás de él estaba Sera aun sin decir nada. Miró un instante a Rei quien le devolvió la mirada después como un saludo, Rei le imitó con formalidad hasta que Rin interrumpió.

—Se que nos hemos visto …—dijo Rin al llegar frente a Sera.

—Soy Sera…solía tomar clases con Haruka y Makoto en nivel medio —saludó de mano, Rin hizo memoria y recordó con amplia sonrisa.

—Además eras el capitán de atletismo ¿No es asi? Iwatobi relucía por su equipo de atletismo, lo recuerdo en las competencias intercolegiales de Samezuka —dijo con emoción al pasado. Sera sonrió melancólico.—¿También aspiras a los olímpicos?

—Eso quedó en el pasado…—comentó con normalidad aunque a Nagisa le hizo entristecer—mi espalda no está del todo bien y me he retirado por salud.

—Ya veo…—susurró apenado Rin— lo lamento…

—Estoy bien—agregó mientras los saludos continuaban. Rin se sentó a lado de Sousuke tomando su bebida, se aproximó al moreno curioso, susurrando.

—¿Acaso él también estudia donde todos? Vaya, parece que Tokio le gusta a la gente de Iwatobi.

—Te equivocas, Sera está aquí por que es pareja de Nagisa —Rin escupió su bebida tosiendo un par de veces, Sousuke se sintió avergonzado de la reacción de su mejor amigo mientras los demás habían cesado a su charla por ver al pelirrojo perder la compostura.

—¿Estás bien, Rin?—preguntaba preocupado Makoto extendiendo la servilleta al chico quien asentía avergonzado.

—Lo estoy, solo estaba tomando apresurado…

—No hay prisa…—dijo Nagisa con tranquilidad— después de todo siempre nos volvemos a encontrar así que deberíamos disfrutar este instante sin presión…

Sus palabras tan sinceras, pese a ese tono más paulatino que ahora poseía, sonaba mucho más al antiguo Nagisa y, para todos, escucharle fue como un respiro necesario. Rin había pensado que ahora con la noticia de su relación con Sera se había perdido de un mundo de cosas, que tal vez todo había cambiado, pero fue un pensamiento esporádico que se desvaneció al ver a todos sonreír y a un Nagisa mucho muy tranquilo. Alzó su bebida al aire, al menos lo poco que quedaba, y pidió chocar las copas por parte de ese ritual llamado "brindis" para agradecer a la amistad que pese a los años les seguía manteniendo unidos.

—No me extraña que Rin diga eso…—añadió Sousuke—siempre a sido un romántico.

—¿Qué dices?—comentó alterado y avergonzado Rin pero sus intentos de reñir fueron detenidos por Makoto.

—Es cierto, Rin ¿Tenias algo que decirnos? —dijo recordando aquel mensaje, algo sobre un anuncio importante. El pelirojo se talló la nuca, tomó aire y externó la causa de su presencia ahí.

—Bueno, mi hermana se va a casar pronto —todos abrieron los ojos con sorpresa—ella quería venir a darles el anuncio pero está en Estados Unidos arreglando algunas cosas sobre la boda.

—¡Esa es una excelente noticia, Rin!—dijo siempre alegre Makoto.

—No para un hermano como Rin—agregó Haruka ganándose una mirada letal del pelirojo pues había atinado al clavo. Rei rió sutilmente ante ello.

—Bueno, es duro el momento de aceptar qu tu hermana menor ya es una mujer…

—Aun es joven ¿No lo notan? Es de tu edad Rei ¿Acaso tu piensas en matrimonio justo ahora?—el de lentes tosió por la declaración.

—Bueno, es una chica a ellas les emociona más. Nosotros no hemos conocido a una pero seguramente de conocer a alguien tan maravilloso como Gou el matrimonio sería una gran opción—dijo Makoto con frescura, esa típica de él, pero Rin seguía con cara de pocos amigos pues 'ese hombre' iba a arrebatarle a su compañera de juegos y confidente.

—Sinceramente no puedo imaginar a alguno de ustedes casados —comentó descarado Kisumi mientras se recargaba en su asiento— es decir, hay tres homosexuales en esta mesa, alguno que tal vez esté en el closet y el resto prefiere ver un camino de hormigas antes de ver a una chica. Admitámoslo, estamos tan lejos del matrimonio como el sol de la luna.

—Eso no es motivante…—dijo Sera riendo, al menos para aligerar la tensión.

—¿Dijo tres?—preguntó Rin mientras que Kisumi se señalaba a si mismo guiñando el ojo. Al pelirrojo esto no le tomó tan a sorpresa pero igual seguía siendo algo complejo de digerir pues no solía convivir con ese tipo de cosas en Australia.

—Son cosas que vendrán con el tiempo—añadió Makoto—no hay prisa de ello ¿Verdad, Haru?

—No me lo preguntes a mi…—y un silencio incomodo barrió la mesa pues repentinamente el hecho de que la relación entre esos dos parecía incierta volvió a golpear a más de uno, sin embargo nadie comentó nada.

—Yo me tengo que retiar…—dijo Sera mirando su reloj—saldré hoy por la noche de vuelta a Hokkaido y debo arreglar todo lo de mi salida en el hotel…

—Iré contigo…—dijo Nagisa tomando su chamarra.

—No es necesario, me gustaría que estuvieras más tiempo con ellos…—Nagisa se detuvo, no supo que hacer. Es cierto que hacia tiempo que no se reunia con sus amigos pero deseaba despedir a su pareja en la estación de trenes —de todas foras nos veremos en invierno ¿No es asi?

—Lo haremos…—asintió, los demás solo veían a la pareja, algunos de ellos avergonzados por el aura generada, Rei mirando a otro punto mientras que, los tres conocedores de toda la situación se miraban entre si sintiendo al unisono un poco de tristeza por él.

—Te acompañaré a la salida…vuelvo en un momento chicos—asintió Nagisa devolviendo su chaqueta en el asiento.

—Fue un gusto verlos…—formal como siempre se despidió de cada uno mientras Rin le invitaba a asistir a la boda de su hermana.

—Enviaré la invitación doble a Nagisa, será un gusto tenerlos ahí…—Sera agradeció la cortesía, de alguna forma el ser aceptado por los amigos de su pareja era un gran paso, sobre todo el no ser despreciado por su kouhai a quien tenía en alta estima.

Descendieron hasta la primera planta y salieron por la puerta principal, estando fuera del local aun podìa verse a través del cristal a la pareja que charlaba con pequeñas sonrisas y miradas tranquilas. El resto del grupo había retomado la charla sobre los detalles de la boda mientras Rei observaba directamente al rubio, esa forma que tenia de peinar su cabello con sus dedos, de su sonrisa de perfil y sus ojos rosas bellos, de esa forma que se aferró al otro en un abrazo mientras cerraba los ojos y permitía que le cubriera con un abrazo. Fue ahí que sus ojos no pudieron ver más pues esos labios se aproximaron a los otros y solo atinó a cerrar los ojos para dejar de torturarse.

—¿Te sientes bien, Rei?—preguntó Kisumi a su lado habiendo observado todo mientras distraídos los otros no captaron la guerra interna del chico.

—Lo estoy, solo me quedé pensando en una prueba que tendré esta semana…—mintió, lo necesario para protegerse.

—Deja de pensar en escuela—le reprendió Rin—estamos ahora reunidos y eso es más importante ¿No?

Rei asintió con una sonrisa ladina mientras Nagisa volvía a la mesa con una frescura que envidiaba. Era triste, muy triste sentir todo aquello por alguien que sentía lo mismo por otro. Era triste descubrirlo tarde.


No quisiera ser Rei, oh no.

Estaba pensando que Gou se casara con uno de los hermanos Mikoshiba pero al final me he reservado al prometido para preguntar su opinión, quiero ver a uno de los dos felices (y voto por Seijuro)

Bueno, a paso lento pero vamos.

-Yisus

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