Disclaimer: How to train your dragon no nos pertenece, es propiedad intelectual de Cressilda Cowell y animada por DreamWorks.

Advertencias: AU. Shounen-Ai/Yaoi. OoC leve.

Pareja: Eret/Hiccup.

Autoras: Abel L. Kiryû y monalisatormenta.

¡Hello, darlings! Acá el tercer one-shot. La primera parte corre por cuenta mía y el Lemon por Monalisatormenta ;). Agradecemos los comentarios.

Disfruten el capítulo.


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Capítulo Tres

¡Hola, enfermero!

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Hiccup supo que estaba acabado.

Su suerte, como siempre, estaba echada y no tenía más remedio que asumir las consecuencias de sus actos.

—¡Vamos, Hiccup, apúrate! —espetó Snotlout del otro lado de la puerta, su podía apreciar la burla en su tono y como estaba aguantándose para no soltar a reír—. Tengo que aprovechar que todavía no termina el turno de los residentes, así tendrás más audiencia.

"Vete a la mierda", es algo que Hiccup le habría dicho con gusto, pero desafortunadamente era parte del trato no ser altisonante. Si lo pensaba bien, había sido muy estúpido dejar que Snotlout señalara los puntos de la apuesta, mucho más estipular los castigos correspondientes.

Hiccup sabía que haber apostado con su primo sobre los supuestos amoríos de los nuevos residentes había sido un gravísimo error. Nunca antes le había interesado la vida sexual de otra persona (excepto de los pacientes que atendía en clínica, claro, con mero interés laboral), pero Snotlout supo convencerlo. Así que cuando Snotlout le preguntó que quien creía era quien se había acostado con casi todo el hospital, Hiccup abrió la boca por inercia.

Hiccup apostó por Toothless (nuevo residente). Snotlout por Furious (jefe de residencia).

La respuesta fue obtenida de los mismos labios de los implicados, e Hiccup maldijo al enterarse que Furious ganaba por tener tres encuentros más que Toothless. Sintiéndose como si le hubieran dado una bofetada, Hiccup casi huyó para ocultarse para no tener que sufrir el castigo de ser el perdedor.

Era una lástima que Snotlout lo hubiera previsto y lo encontrase a tiempo, entregándole la ropa que tendría que vestir ese día durante las 24 horas.

—¡Oh, por fin! —dijo Snotlout cuando la puerta se abrió, revelando al desdichado Hiccup.

Cualquier comentario mordaz de Snotlout murió en cuanto vio a su primo.

Hiccup estaba vestido con un femenino traje de enfermera, color blanco y con falda recta dejando a la vista sus pecosas piernas, cubiertas por medias transparentes; admiró la delgada y blanca tela que se ajustaba perfectamente a las líneas del cuerpo torneado, pero si había algo que lo incitaba más era el tierno sonrojo, evaporando las pecas de las mejillas.

Snotlout sintió su boca hecha agua, y como su entrepierna estaba repentinamente apretada por el pantalón.

—Mierda —masculló por lo bajo, molesto y excitado. ¡No había esperado que su primo se viera tan follable vestido así! Rayos y más rayos. De no ser porque eran primos (de no ser porque Stoick lo castraría si tocaba a su querido hijo), no dudaría en jalarlo de vuelta al cuarto y morderle el cuello mientras sus manos levantaban el dobladillo de la corta falda…

—¡Oh, genial! —Snotlout notó la erección en su pantalón y supo que si no se daba alivio en ese momento, cosas sexuales pasarían—. ¡Quítate, Hiccup!

Hiccup no comprendió nada cuando Snotlout se encerró, sólo roló los ojos y se fue del lugar. Había esperado que se burlara de él, pero si no lo hacía, no tenía problema con eso. Ahora lo difícil sería pasearse por todo el hospital con esa ropa tan incómoda. En serio, ¿cómo podían las mujeres enfermeras ponerse una cosa como ésta? Era muy corta, la tela muy delgada y el diseño poco útil.

Hiccup suspiró.

Sería un largo día.

Lo fue, realmente.

Hiccup tuvo que soportar las sonrisitas traviesas de sus pacientes femeninas en clínica, junto con algunas incómodas miradas lascivas de los pacientes hombres (lo peor fue cuando una niña pensó que sí era una mujer, e instó a su hermano mayor a invitarla a salir por ser tan bonita). Si eso era poco, también soportó dos horas continuas de acoso por parte de los Thorston, que aprovecharon cada instante en que se distraía para tomarle fotografías y publicarlas en Facebook con frases vergonzosas. Siguió toda una ronda de coqueteos incómodos con Astrid y Camicazi en cirugía, más unos cuantos encuentros cercanos del segundo tipo con Hookfang y Barf y Belch en el almuerzo. Después tuvo que escapar de Furious cuando intentó más que besarlo (aunque admitía que le atraía, no quería ser solo un revolcón más).

Acabando el día, Hiccup estaba agotado y harto. Se escondió temporalmente en la sala de pediatría para descansar de sus acosadores, que seguían pululando por alrededor del hospital, buscando la perfecta oportunidad de arrinconarlo y, optando por la palabras de Toothless, follárselo hasta que tuviera que usar una silla de ruedas.

—No volveré a hacer apuestas con Snotlout, por lo menos no una que incluya vestirse así —se quejó.

Escuchó pasos acercase, y supo que lo habían encontrado. Más rápido que un conejo, se levantó y se apresuró a irse por otro pasillo, cuidando no hacer ruidos. Su turno estaba por terminar, así que pronto podría cambiarse e irse a su casa (y procurar no abrir Facebook porque seguramente las fotos subidas tendrían más comentarios que los malos fics en Fanfiction y su lista de solicitudes de amistad estarían por las nubes).

—¡No huyas de nosotros, Hiccup! —oyó decir a Toothless.

Al parecer, sus acosadores habían llegado a un acuerdo y ahora lo estaban persiguiendo para hacerle Odín sabe qué cosas. Por suerte, Hiccup conocía bien los pasillos y pudo perderlos a tiempo. Aunque al final, su mala suerte le hizo una mala jugada de nuevo y cuando creyó que estaba a salvo, un par de músculos y largos brazos lo atraparon por la cintura, a la vez que lo jalaban al interior de la sala de Rayos X.

Escuchó una risa masculina y pronto sus labios fueron atrapados por un beso voraz.


POV Hiccup

Sentí como el aire me empezaba a faltar. Empezamos a caminar hacia atrás, donde el desconocido me levantó y me sentó en la cama que había en Rayos X. Siento como él se separa y oigo como camina hacia la puerta. De repente la luz se enciende y veo quién es el desconoció.

—¿ERET? —grito sorprendido.

Él sonríe y empieza a acercárseme. De lo que no me di cuenta es que había un bulto muy visible en su pantalón. Siento mi cara ponerse roja. Me iba a parar de la cama pero en mi cabeza algo susurraba "quédate, ya no te escondas más de él y haz que te coja hasta ya no poder caminar". No me di cuenta en que momento Eret estaba arriba de mí mientras que sus manos debajo de mi falda.

Empecé a gemir fuertemente.

Ésta era mi oportunidad de mostrarle lo que siento y puedo hacer. De un movimiento rápido ahora yo estaba arriba de él.

—Parece que alguien quiere tomar el control —dice.

Siento como acaricia mi cintura, me acerque a su oído

—Te mostraré de lo que soy capaz —le dije al oído y lo mordí ligeramente.

Empecé a quitarme el vestido de enfermera lentamente mientras que con una mano acariciaba el bulto que Eret tenía. Ya una vez desnudos ambos empecé a besar el cuello de Eret y desciendo a su pecho y empiezo a morder todo.

Dejé en paz su pecho y fui hacia donde quería... su gran y enorme miembro ya parado por la excitación. Lo agarro con una mano y lo empiezo a estimular mientras que con la otra acariciaba sus genitales. Empecé a mover mi mano de arriba abajo, primero lento y después más y más rápido

Después de unos cuantos movimientos más se corrió en mi mano, no espere ningún segundo más y lamí mis dedos que tenían su esencia. Sabia delicioso. Una vez limpia mi mano me acomode arriba de él y me senté en su miembro

—¡Agg! —gruñí.

Como no era la primera vez que lo hacía, sentí como Eret ponía sus manos en mi cintura y una vez que ya me había acostumbrado me empecé a mover. Eret me ayudaba ajustando el agarre y haciendo que saltara más rápido.

—¡Más, más, más! —decía yo—. ¡Ah! —grite cuando Eret había tocado mi punto dulce.

Él sonrió. Vi como se estiraba detrás de mí y oía como agarraba algo. De repente sentí algo frío en mi trasero que lentamente metió. Grite y me aferre más a Eret

—Veo que no solamente te excita mi "amigo", sino también un termómetro, quién lo diría —eso último lo dijo en mi oído.

Lo metía y sacaba al compás de las embestidas. Ya no sé qué me daba más placer, su "amiguito" o el termómetro. Me aferraba a su cuello y de vez en cuando lo mordía y le dejaba marcas rojas, mientras él me daba una que otra nalgada fuerte, que apuesto que me dejara marca por lo menos un mes.

Ya después de unas cuantas estocadas más pude sentir como Eret se corría dentro de mí. Di un grito de gloria al sentir ese líquido tibio dentro de mí. Lentamente Eret saco el termómetro de mi ano y lo tiro.

—Es mejor no dejar evidencias —dijo Eret entre risas.

Rodé los ojos y lentamente salí de él. Cuando salí de él, sentí un extraño vacío dentro de mí, me volví a poner el uniforme, y sin mirar a Eret, salí corriendo de la habitación. Rápidamente me fui a los vestidores y cambie mi atuendo de enfermera por mi ropa normal…

… juro que nunca voy a volver a ver a Eret de una manera buena.


¿Qué tal, eh? Esperamos que les haya gustado esta dosis Eretcup x). Próximamente, como pequeño adelanto, verán a la parejita como suculentos seres de la noche.