Disclaimer: How to train your dragon no me pertenece, salió de la mente brillante de Cowell y fue animada por el Estudio DreamWorks, que hace gays a todos los personajes (¡Gracias, DW, por eso!).

Advertencias: Ninguna digna de mención o trauma.

Parejas: Furious/Ruffnut.

Aclaración: Este escrito no participa en el reto, pero como es cansado publicar otro lo publico aquí xD.

Palabras: ¿A quién le importa? ¡Es mi primero Lemon Ruffrious (I'm so freakin creative :B!)! *baila gaymente*

¡Hola! Bueno, esto va para Asmos, nuestra adorada madre, que me pidió Lemon entre estos dos, y esto es lo que salió. Si no te gusta, no tienes que leerlo o comentarlo, esto no participa en el reto, así que eres libre de obviarlo.


-oooo-

Capítulo Cinco

Contenedor

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Furious la llevó a una isla remota, desconocida para Ruffnut. No recordaba haberla visto en ningún mapa, ni siquiera en los trazados por Valka.

Perdida en sus pensamientos, a Ruffnut le daba igual si era o no conocida. Furious podría arrastrarla al final del mundo, y no le importaría algo.

Su alma, por el contrario, se alegró de sobremanera al reconocer el lugar, algo dentro de ella reverdeció y a su mente ojos azules brillaron con regocijo. Ojos que eran suyos, pero a la vez, no lo eran.

No se percató de la forma delicada —casi hilarante— con la que Furious la depositó, en un pequeño nido hecho de musgo fresco y heno suave. Su cuerpo quedó tendido, inmóvil, como esas muñecas de trapo que su madre le obligaba jugar.

Estaba muerta, por lo menos, la parte de su alma que correspondía a ella. La otra, la desconocida, centelleaba pura dicha al saberse devuelta al hogar, al percibir los añicos del alma de Furious llamándole.

Furious no hablaba y Ruffnut no hacia el trabajo de ahorrar el mutismo. Sin embargo, podían sentir, sentir a tal intensidad que no había necesidad de palabras.

El volumen del llamado se triplicó.

Ruffnut podía oír lo siglos de dolor y soledad de Furious, y estaba segura que él podía hacer lo mismo con las ruinas de su desolado corazón. Después de todo, ella también había perdido todo recientemente.

«Resistirte es inútil», fueron sus primeras palabras, con un raro acento nórdico y vía mental. «Tu alma está unida a la mía, porque su alma está combinada con la tuya».

Ah, de nuevo, no entendía de lo que hablaba. Lo que quedaba claro, en medio de la irreal realidad, era que esta gigantesca criatura no la dejaría ir. ¿Acaso alguien con el pasado de él, dejaría ir una oportunidad para reparar su propia cordura? Ruffnut juraba, dándole el beneficio de la duda, que ella haría lo mismo, con tal de volver a sentir.

«Tú eres él, pero a la vez no…», la inmensa cabeza se inclinó sobre ella, aspirando su aroma. Ruffnut sintió el cálido aliento, casi ardiente, volteó para enfrentarlo, percibiendo la ligera pizca de asombro a aquellos pozos de oro. «Lo siento dentro de ti, oculto en tu envoltura».

—¿Acaso te conformas con una mera replica? —cuestionó de pronto, sorprendiéndose de su tono calmado—. ¿No sería más fácil, usar tu poder para matar mi alma y que la suya renazca por completo? Podrías hacerlo. Podrías tener de vuelta lo que perdiste, no una imitación.

Furious parecía ligeramente intrigado por sus cuestiones, ladeó ligeramente su cabezota y estudió a la humana recipiente de su alma.

—Dices que su alma está en mí, y creo que estás en lo correcto. Puedo sentirlo, moviéndose dentro de mí y correspondiendo a tu presencia —su mirada se tornó lejana—. Incluso si mi apariencia es diferente, matarme lo traería de vuelta.

«¿Si lo hago, qué ganas?».

—Nada realmente —contestó con sinceridad, encogiéndose de hombros—. Pero, ¿importa eso? No tengo nada que perder tampoco.

«Tu falta de comprensión es molesta», casi la aplastó por la cercanía, «Quizás, necesito despejar tus ideas absurdas, para que entiendas que no es posible que me deshaga de ti sin deshacerme de él también».

Ruffnut lo miró con inquisición, analizando la profundidad que habían adquirido sus pupilas áureas, presa de la tensión naciente de su pura conexión.

El algo dentro de ella jadeó.

Ella también.

Con suma exactitud, la punta de la lengua la recorrió. Primero, empezó desde sus nudosas rodillas, recorriendo hacia arriba delineado la falda de piel, atornillando los pechos y bañando el rostro. Su delicadeza —ahora sorprendente— sacó un puro quejido de deleite, imágenes ininteligibles parpadeando en sus ojos.

¿Quién era ese chico rubio de ojos azules, cuya sonrisa opacaba el brillo del envidioso sol?

De nuevo, una lamida trajo otro jadeo. Ruffnut estuvo fascinada por la textura y se encontró a sí misma sacando su lengua, compartiendo saliva cuando Furious la lamía.

Una vocecita, la de la chica herida, mandaba detenerse, mantener el luto por lo menos un día.

Otra respondió con fuerza, dictando conseguir confort por medios mucho más hedonistas.

Ruffnut siempre escuchaba a la segunda, y a pesar del remordimiento, esta ocasión no sería diferente.

Casi en automático, se levantó para corresponder con besos humanos a las atenciones. Sus labios tocaron cada enorme escama, mientras su cuerpo se restregaba con una venerable sensualidad, que provocó escalofríos en Furious. Ruffnut usaba toda su experiencia con sus anteriores amantes, para procurar que sus acciones correspondieran al inmenso tamaño del Seadragonus.

Era imposible lograr un contacto más profundo, pero no era necesario. Ellos estaban sintiendo, ese algo que los unía mitificaba cualquier lindero físico. El mero erotismo de la experiencia era mejor que cualquier estimulante, si hacia al Seadragonus jadear.

Una de sus enormes garras, rompió las ropas de Ruffnut dejándolas inservibles e imposibles de remendar. Ya no las necesitaría más. Su desnudez bastaba como vestidura, Furious no requería más.

De nuevo, su garra bajó. La punta rozó la espalda descubierta dejando una prolija marca, como una serpiente roja, siguió bajando alcanzando la abertura del trasero, pero adentrándose al centro mismo de Ruffnut, presionando.

Ruffnut gritó, presa de la sorpresa, arqueando su espalda.

—¡Oh, por Frejya! —gimió ante otro vigoroso toque de la garra contra su clítoris. Sólo pudo aullar cuando siguió golpeando ahí, estimulando de forma desquiciante.

Furious absorbió cada una de sus reacciones, saboreando la rebeldía en cada uno de sus movimientos, pues ni por ser mil veces más pequeña que él, ella dejaba de lado el fulgor irritante de su independencia… quizás Haddock (Hiccup III) podría tener la sangre de Hiccup II recorriendo sus venas, pero su alma, su alma había encontrado un contenedor afín con su propia naturaleza.

Mientras Furious se enfocaba en la entrega, Ruffnut se perdía en los recuerdos, envuelta en el éxtasis puro de la masiva garra presionando su centro, fue cuando pudo verlo...

¡Ah, así que era eso! Qué maravilloso fue descubrir semejante verdad por medio de fricciones tan primitivas, y hacerla olvidarse del pequeño remordimiento que la había golpeado al sucumbir al deseo.

Ahora las imágenes borrosas fueron claras y parpadeantes. Recuerdos vividos, que eran increíblemente tangibles, casi reencarnándolos en su cuerpo en el presente.

Una caricia suave en su clítoris. Un gemido. Un chiquillo rubio juntando frentes con un Furious en antaño joven y amable.

Ruffnut se torció, buscando más fricción. Un jadeo ahogado. Miedo, incertidumbre, desconfianza... el reencuentro con Grimbeard the Ghastly.

Frotó sus pechos aprovechando la textura rugosa de la garra, provocando deseo en el adulto y lastimado Furious. Otra memoria revelada. Sangre del hijo derramada por el padre... incluso pudo sentir como la fría hoja de la espada, "los" atravesaba por segunda ocasión.

En el clímax, pudo saborear la soledad del encierro forzado y la fortaleza de la libertad conseguida. Venganza. Una mezcla rara, pero igual de vigorosa.

Pudo sentir el reconocimiento que Furious hizo de sus almas, la cordura y la calidez retornando al templo derruido que era su corazón.

Al alcanzar la verdad, fue que Ruffnut comprendió.

Explotó.

Furious la acompañó.

La unión logró reparar algo, mero bálsamo, pero fue toda una recompensa para toda la destrucción.

Ruffnut se desplomó, temblando del increíble orgasmo. Jamás antes fueron tan fuertes las consecuencias, y encontrarse tan débil e indefensa, simplemente la conmovió.

Por suerte, a pesar de estar en el mismo estado agitado, Furious salvó la incomodidad y su gigantesca ala los cubrió más. Ruffnut se acurrucó cerca de su hocico, procurando que Furious pudiera percatarse de su estado aún excitado.

—¿Así que tu forma de convencerme es ésta? —preguntó Ruffnut con burlona ironía—. Qué bonito, grandote, follándote a la chica en la primera cita.

Furious resopló, aunque por dentro estaba intrigado. No recordaba que Hiccup II fuese así.

Ella captó sus pensamientos, a medias por su conexión, a medias porque ya conocía esa mirada.

—Escucha, Furious, aunque tenga su alma, no quiere decir que sea él. Así que no esperes que yo haga lo que él, porque no será así. ¿Ahora entiendes porqué te estaba dando una alternativa? —Ruffnut se regodeó, quizás la victoria no sería solamente para el Seadragonus—. Tendrás que conformarte conmigo, un contenedor. Es simple, Furious, no tienes de vuelta lo tuyo…

Soltó una risita ahogada, mordaz y vencedora.

—… Hiccup II está tan cerca, pero a la vez tan lejos de ti, que vivir contigo supone un castigo suficiente por todo lo que haz hecho. Así que, empecemos con este circo barato ya.


¿Cómo me quedó? Espero que este bueno, no sé, mi amor por el crack aumenta cada vez que hago emparejamientos cada vez más dementes :B