Acotaciones:

-lo que se encuentra en cursiva son pensamientos de los personajes

-entre paréntesis: (acotaciones de la autora y acciones o actitudes previas a los diálogos)

-negrillas (dentro de la historia): frases, palabras, etc. expresadas con énfasis por los mismos personajes

Disclamer: Kuroshitsuji y sus personajes pertenecen a Yana Toboso, la siguiente narración pertenece a mis debrayes mentales... Si Kuroshitsuji me perteneciera Sebastian no sería tan recto y pulcro todo el tiempo, nos mostraría su lado oscuro y sexy más seguido *¬*

Ese mayordomo sospecha

Caminaba desconcertada por un largo y desconocido pasillo, siguiendo apresurada a un joven y hermoso niño tuerto, que no atinaba ni a mirarla a los ojos mientras seguía apretando el paso cada vez más.

Al final del pasillo había un enorme portón cerrado. El joven abrió un poco la puerta, se asomó, la volteó a ver por dos segundos, e ingresó inmediatamente en la estancia cerrando la puerta tras de sí.

-¡Espérame Smile!- gritó la castaña mientras corría hacia la puerta, misma que se abrió de par en par cuando al fin estuvo delante de ella.

El lugar estaba lleno de personas glamurosamente vestidas y todos tenían fija su atención en ella. De no haber sido una estrella circense en otros tiempos se habría sentido aterrada y habría salido corriendo, pero en cambio hizo uso de todo su temple de funambulista*(1) y comenzó a caminar con firmeza y elegancia entre la muchedumbre, mientras buscaba con la mirada (sin éxito, además) al conde Phantomhive.

Atravesó el salón hasta encontrarse de frente al trono de la reina, cuyo rostro no pudo distinguir tras su oscuro velo. Se inclinó ante ella y escuchó dos bastonazos, entonces comenzaron a tocar los músicos y la gente a su alrededor comenzó a bailar.

Apenas se había se incorporado cuando un castaño desconocido de unos veintitantos años tomó su mano y la hizo girar para sacarla a bailar. De repente estaba danzando, en movimiento y en medio de todo.

-Es más hermosa de lo que esperaba Lady Noahsark, yo soy el duq…- fue interrupido cuando otro desconocido aprovechó el movimiento del baile para atraerla hacia él, mientras que, a lo lejos, Doll distinguió a Ciel siendo abordado por una voluptuosa pelirroja.

-¡Baronesa de Kelvin, es todo un gusto por fin conocerla! Conozco las tierras gestionadas por su tío, y son magníficas… Me encantaría intercambiar correspondencia con usted si me lo permite- le dijo su nueva pareja de baile atrayendo su atención de vuelta a él.

-Emmm…-Doll se sintió incómoda por la propuesta, la edad del hombre rayaba en los cuarentas y era obvio que pretendía algo más que intercambiar correspondencia con ella. Pero en un segundo ya estaba en brazos de otro joven: un rubio de mirada lasciva que la saludó con un -Hola muñeca- y acto seguido, se relamió los labios.

Justo a tiempo sintió que alguien más la tomaba de la mano y la hacía girar lejos de su último acompañante. Cuando por fin vislumbró a su nueva pareja sonrió aliviada

-¿Te estaban molestando esos buitres pecas?-

-¡Ciel! ¿Dónde estabas?-

(acercándose con gesto galante)-no es importante dónde estaba, sino dónde estoy ahora, y estoy contigo- le dijo mientras la acunaba entre sus brazos y la besaba frente a todo el mundo…

-¡Señorita Doll! ¿qué hace aquí a estas horas?- fue la exclamación que despertó a Doll de su sueño, descubriéndose de pie y en pijama en medio del estudio de Ciel. La impresión la hizo palidecer y caer sobre la alfombra. Sebastian se apresuró a ayudarla a levantarse, notando que estaba helada, y la llevó a sentarse al sofá más cercano.

-No sabía que era usted sonámbula- le comentó mientras le entregaba unas mantas.

-yo tampoco Black, o al menos creo que no lo era- respondió acomodándose entre las prendas recibidas, mientras el mayordomo se dirigía a encender la chimenea para ayudarla a entrar en calor.

-puede ser un episodio de estrés, ¿ha tenido problemas para dormir? - preguntó mientras removía las cenizas de la chimenea, guardándose algo en el bolsillo de la chaqueta antes de encenderla.

-Sabes que si Black-El mayor le lanzó una mirada recriminadora- digo, Sebastian-

-No se preocupe por el joven amo, a veces es algo temperamental, pero ya se le pasará, y pronto volverá a acompañarla para aliviar sus noches de insomnio.

-Gracias Sebastian-

Se quedaron ahí en silencio unos 10 minutos, durante los cuales el mayordomo se colocó fuera del alcance de la visión de la joven para examinar el contenido de su chaqueta: un pequeño trozo de barro salpicado ligeramente de cera roja e impregnado de un aroma peculiar, como a incienso, pero con algo más…

(con semblante de sospecha)-¿Ha extraviado algún objeto personal en estos días?- preguntó de forma casual

-Creo que no, ¿por qué?-

-curiosidad solamente…-

Una vez que la vio más repuesta, el hombre se ofreció a acompañar a Doll a su habitación.

(caminando adormilada por el pasillo) -Tal vez debería ir con Mey-rin- comentó la castaña ignorando la reacción de su acompañante, a quien la sola mención del nombre hizo que le temblaran las manos, por lo que se apresuró a responder:

-la señorita ya debe estar en su séptimo sueño en estos momentos. Lo mejor es que no se le importune a estas horas de la noche.

-tienes razón, descansa Black- se despidió mientras entraba a su habitación sin siquiera esperar una respuesta.

Sebastian, por su parte, soltó un suspiro de alivio y volvió al estudio a apagar la chimenea, no sin antes pasar brevemente por el fuego el pedazo de barro, avivando la esencia en él

-Incienso, azafrán y rosas…-(frunciendo el ceño)- ¿acaso se atrevería el amo a algo tan bajo como comprometer la voluntad de la señorita con una philocaptio*(2)?

-o-o-o-o-o-o-o-

Era una hermosa mañana en las afueras de la mansión, y el oscuro mayordomo se entretenía acariciando un hermoso gato gris, cuando miró a lo lejos los tendederos con sábanas y ropa blanca, entonces recordó el incidente con el guante hace un par de días y decidió ir a ver si estaba entre las prendas del tendedero.

Comenzaba a caminar entre las sabanas cuando distinguió la figura de Mey-rin colgando ropa a un par de tendederos de distancia. El ver su silueta andante a través de las sábanas se le antojó de lo más sensual, y lo llevó a imaginarla desnuda, danzando entre las cortinas de sábanas. Comenzó a caminar hacia ella movido por el impulso de una sensación de hormigueo en sus extremidades que dio paso rápidamente a otra de palpitaciones en su pecho y en su entrepierna. Estaba como hipnotizado y decidido a tomarla ahí mismo. Vio la sombra de la doncella darle la espalda y agacharse a través de la última sábana que los separaba y ansió hacer a un lado la sabana y tomarla de las caderas, pero en ese momento Mey-rin giró reincorporándose con una cubeta llena de agua en sus brazos y chocó con Sebastian, tirándole en contenido de la cubeta encima y haciéndolos caer a ambos, uno sobre el otro, en el césped.

El agua hizo al mayordomo volver en sí y hasta calmó su erección, pero no evitó que se sonrojara al ver a la pelirroja encima suyo.

(aturdida y sonrojada)-Se.. ¡señor Sebastian! ¡Discúlpeme! - balbuceaba nerviosa la joven mientras trataba de quitarse de encima del apuesto pelinegro, cayendo de sentón frente a él

Sebastian tardó un momento más en reaccionar, estaba sorprendido no solo por la caída, sino por el hecho de que sus reflejos no hubiesen actuado a tiempo para anticipar el agua, la caída y a Mey-rin, resultando en tan vergonzoso incidente.

-No te preocupes Mey-rin- respondió levantándose con su habitual compostura, para luego tomar del tendedero una prenda para tratar de secarse el agua. -Venía a preguntarte si entre la ropa lavada está uno de mis guantes, se ensució hace un par de días y el amo dijo que lo mandaría a lavar-

Mey-rin, aún en el suelo, lo miró confusa -el joven amo no me ha dado ningún guante, tal vez lo olvidó… o lo extravió-

-Seguramente- respondió dándose la vuelta y para volver a paso firme pero apresurado al interior de la mansión, dejando a la joven ahí, sentada sobre el pasto.

Una vez que hubo entrado, por la puerta de servicio de la cocina, soltó el aire que venia conteniendo y agarró su cabeza en un gesto de desesperación. Pensaba en lo que estuvo a punto de hacer y en el poco control que estaba teniendo de sí mismo en todo sentido. Sus sospechas se estaban confirmando, no había nada de natural en lo que le estaba pasando, estaba bajo una influencia mayor y necesitaba hacer algo al respecto.

-o-o-o-o-o-

Luego del almuerzo de media tarde, habiendo puesto a todos a trabajar y estando seguro de que el amo estaría ocupado en sus propios asuntos, Sebastian tomó el teléfono y estiró el cable todo lo que pudo para meterse con él al armario más cercano. Sacó una tarjeta de su bolsillo, la miró un segundo y con gran pesadumbre empezó a girar la rueda para marcar el teléfono.

-¡Por todos los demonios del inframundo! Cómo pude llegar a esto!-pensaba el mayordomo mientras esperaba ser atendido.

Luego de unos segundos que le parecieron eternos, por fin obtuvo respuesta:

-¿Hooola?- se escuchó en la bocina del teléfono una voz ligeramente grave pero bastante amanerada.

-Buen día señor, habla S…

-Sé quien eres guapo, reconocería esa voz dónde fuera… - lo interrumpió Grell al otro lado de la línea, mientras enredaba el cable del teléfono en su dedo. (cambiando el tono sensual a uno más meloso) - y dime Sebaschaaan, ¿qué puede hacer éste Shinigami por ti?...

-o-o-o-o—o-oo-o-

Notas explicativas:

*(1) funambulista: De las raíces latinas funis (cuerda), ambulare (andar), más el sufijo- ista (profesión, oficio, partidario de...) La palabra Se refiere al acróbata que hace ejercicios sobre una cuerda.

*(2) philocaptio: (Según Jesús G. Maestro en su artículo "El conjuro de Celestina") es la apropiación de la voluntad de una persona, venciendo su resistencia, mediante procedimientos mágicos y con fines amorosos.

He vuelto!... y con armas :p Ok no

Extiendo una disculpa a mis lectores por el laargo plazo que dejé esta historia sin actualizar (creo fueron como 4 años D: ups!) La cosa es que, como ya les había comentado, me faltaban escenas para hilar el capítulo 4 con las escenas que ya tenía pensadas para los últimos dos capítulos , que sumado a mi muy demandante y estresante carrera en música, me hizo quedar en hiatus total todo este tiempo :( pero ahora que ya estoy acabando el ciclo escolar, y a la mitad de la carrera, tuve por fin el tiempo y lucidez suficientes para ponerme a pensar en escenarios que me sirvieran para construir un quinto capítulo que haga de puente entre lo que llevaba ya escrito de esta historia y mi sexy final proyectado para sus protagonistas.
¡Nos estamos leyendo! ;)

Se despide Reeth Westerna :)