Lo único que pudo ver Lian-Chu era como aquella criatura se quedaba completamente tieza y escuchar el grito de terror de la menor.

Corrió esperando ir al rescate de la menor pero lo que vió lo dejó si palabra alguna. Gwizdo estaba allí, parado entre Zaza y el Diztrozante, empuñando la espada en el interior de la boca de la criatura, en cambio, la criatura le había clavado uno de sus colmillos en su brazo izquierdo. De un movimiento, Gwizdo se deshizo del dragón empujándolo a un costado.

-Te toca cortarle la cola -Dijo seriamente entregándole la espada. Apenas Lian-Chu la tomó, el estafador cayó de bruses contra el suelo dejando preocupado a sus amigos.

-¡GWIZDO! -Lian-Chu se apresuró en cortar la cola del dragón para ver a su amigo.

-Lo siento chicos... no puedo resistir más... -Dijo casi sin fuerzas- Lamento lo que les hice...

-No... Gwizdo, no puedes darte por vencido ahora -Casi le suplicaba- Todavía hay muchas aventuras para nosostros y muchos dragones por cazar... no puedes irte... no puedes... - Después de mucho tiempo intentando esconder sus lágrimas de sus amigos, no pudo contenerlas ante lo que etaba ocurriendo.

-Perdona, grandote... pero no podré ver nuestra granja... Espero que tu puedas conseguirla...

-No podré... No será lo mismo si no estás allí, Gwizdo.

-No te preocupes, estoy seguro que encontrarás a una mujer que te ame y podrás tener una familia con ella y podrás tener un legado.

-Lian-Chu-Dijo el pequeño dragón señalando la herida de su amigo. Estaba sangrando demasiado. -Gwizdo... -No pudo decir nada más y rompió en llanto abrazando a la chica.

-Prometiste... que me ibas a enseñar... a leer y a escribir... -Dijo la menor como reproche para que no los deje.

-Perdóname Zaza, pero no podré cumplir con eso.

-Gwizdo... No puedo creer lo que está pasando... -Dijo el espadachín acunando al otro entre sus brazos.

-Perdona por hacerte pasar por esto de nuevo, Lian-Chu -Dijo cerrando sus ojos para sentir mejor el calor y los latidos del otro -Prométeme que saldrán adelante, siempre juntos, sin importar lo que ocurra, ¿De acuerdo?

-Lo prometo Gwizdo, lo prometo... -Dijo abrazando al menor. A los pocos segundos se dió cuenta que no había reacción por parte del otro -¿Gwizdo? ¿Gwizdo? Gwizdo no es momento para asustarnos... -Decía golpeando suavemente el rostro ajeno -No...

Ya era un hecho, no podían volver atrás para cambiar las cosas. No podían hacer otra cosa más que llorar por su camarada caído.

-No tienen por qué estar tristes -Se escuchó una dulce y cálida voz femenina.

-Perdimos a nuestro amigo... -Lian-Chu apenas podía formar una oración completa. Tanto le pesaba la muerte de Gwizdo que ignoró por completo el misterio de la voz.

-No lo han perdido... No aún. Si quieren salvarlo tráiganmelo, haré lo posible por ayudarlo. -Sin pensarlo dos veces los tres siguieron las indicaciones que la dulce voz les daba hasta llegar al nido de la dragona. -Mmm...- Dijo acercándose a Gwizdo- Como lo supuse... aún vive... pronto, colóquenlo en aquel estanque -Señaló un montón de plantas. Zaza y Héctor las apartaron y, efectivamente encontraron una laguna poco profunda. -Toma. Dáselo cuando despierte. -Dijo dándole una joya de color esmeralda al guerrero.

-¿Qué es esto?

-Es una gema de esperanza. Uno de mis tesoros. -Dijo metiendose en el agua.

Se acomodó alrededor del herido y comenzó a desprender un brillo que luego se exparció por el agua y llegaba al menor. Luego de que el brillo se extinguiera, la dragona sujetó a Gwisdo de su ropa y lo dejó entre los brazos de Lian-Chu.

-¿Qué ocurrió? -Dijo Zaza viendo al contratista.

-Por ahora pude curar sus heridas, puede que despierte en unos minutos o en unas horas, no estoy muy segura -Dijo volviendo a su nido- Su amigo salvó tanto mi vida como la de mis hijos; salvarle su vida era lo menos que podía hacer. Lamento lo que han pasado, nunca me imaginé que podría ser tan siniestro.

-¿Gwizdo? -Dijo el dragón viendo a su camarada. Lentamente, el estafador abría los ojos, dejando ver nuevamente su mirada azulina.

-¡Gwizdo!- Dijo abrazando de manera cuidadosa para no dañarle.

-¿¡Cómo te atreves a asustarnos así!? -Dijo furiosa Zaza- Por favor, no vuelvas a hace eso... -Se limpió las lágrimas que tenía y abrazó al menor.

-Perdona, no quería preocuparles... -Dijo mientras el dragón azulado saltaba de alegría alrededor de ellos.

-Es bueno poder conocerte, Gwizdo. -Dijo la dragona acercándo su rostro- Tienes nuestra infinita gratitud por salvarnos. Antes solía pensar que los humanos eran seres crueles y sin alma, pero ahora veo que estaba completamente equivocada.

-No hay problema -Sonrió débilmente.

-Creo que es hora de irnos. Tu madre estará preocupada por tí.

-Estoy de acuerdo, Lian-Chu. Creo que Gwizdo se merece un buen descanso después de todo. -El contratista estaba dormido entre los brazos del mayor.

-Se lo merece, después de tanto esfuerzo.

Tras despedirse de la agradecida criatura cargaron todo en el Saint George, acomodaron a Gwizdo para que pudiera descansar con Zaza a su lado para controlar su estado. Héctor comenzó a pedalear y Lian-Chu tomó el control de la nave. Tras varias horas de vuelo ya estaban nuevamente en el "Dragón Roncador". Donde Jennyline, al reconocer el sonido de las Hélices, salió a recibirlos.

-¡Zaza! Mi pequeña -Abrazó con alegría a su hija. Héctor se encargó de bajar las cosas de la nave y Lian-Chu cargaba a Gwizdo nuevamente.

-¡Mira! Encontramos a Gwizdo -Dijo señalando al dormido.

-Pobrecillo... -Veía la ropa gastada y la manga con sangre- ¿Acaso él...?

-Está dormido... -Sonrió ante el comentario- Fué herido, pero ya no hay porqué preocuparse.

-Solo necesita descanzar un poco, pasó por muchas cosas.

-De acuerdo, llévenlo a su cuarto, me podrán contar todo después.

El tiempo pasó y Gwizdo abrió los ojos lentamente. Al principio tenía la vista nublada y con un fuerte dolor en su cuerpo, a los pocos segundos logró recordar todo lo que había sucedido, pero logró despejar su mente cuando la puerta se abrió.

-¿Gwizdo?¡Gwizdo! ¡Qué bien que despertaste!

-Grandote, ¿Cuánto tiempo pasó? -Decía estirandose.

-Dos días, nos comenzaste a preocupar. Jennyline se preocupó mucho por tí estos días, al igual que nosotros.

-¡¿Dos días?! Eso es mucho... ¿Cómo están Zaza y Héctor?

-Están bien, están esperando abajo. Estarán emocionados al verte despierto. Debo decirte que fuiste muy valiente al defender a Zaza, confiezo que me sorprendiste.

-Hey, puedo ser valiente cuando lo necesito, ¿No? -Decía bromeando -¿Tienes algo de comer? Estoy hambriento.

-Lo siento, no traje nada, pero tengo algo más para tí -Buscó entre sus cosas y encontró la gema- Esta es la Gema Esperanza, te la dejó la dragona como agradecimiento por salvarles.

-Wow, es muy bonita -La examina detalladamente- Será mejor que la guarde, tengo el lugar perfecto para ella.

-¡Lian-Chu! ¡Apresúrate! -Se escuchó la voz de Zaza desde abajo.

-¡Aguarden un momento! ¡Gwizdo despertó!

-¡¿DE VERDAD?! –Se escuchó a ambas mujeres.

-¡Aguarden un momento! –Respondió Lian-Chu –Será mejor que bajes primero, estábamos preocupados por ti.

-De acuerdo, pero solo espero que Jennyline no me tenga preparado algunas actividades para limpiar la posada.

-No creo que sea eso lo que te tiene preparado –Murmuró mientras bajaba detrás del menor.

-¡Sorpresa! –Dijeron las mujeres con el dragón al ver al menor completamente recuperado.

-¡Gwizdo! –Dijo el pequeño dragón saltando al encuentro con su compañero.

-¡Héctor! También me alegro de verte, pero no me recuperé por completo –Dijo colocando una mano sobre su espalda mientras que el dragón lo sujetaba de su brazo para llevarlo hasta donde estaban madre e hija.

-¡Feliz Cumpleaños Gwizdo! –Dijo Zaza abrazando al pequeño hombre.

-¡Felicidades! –Dijo Jennyline palmeando su cabeza.

-¡Eh! ¡Cumpleañero! –Dijo uno de los hombres que estaban allí de costumbre por la bebida –La próxima vez intenta hacer algo más heróico, así la casa invita todo el tiempo.

-¿Qué dice? ¿La casa invita?

-Pero solo por el día de hoy –Dijo la mayor –Para celebrar que estás bien y que es tu cumpleaños, todo el servicio de hoy será gratis. Antes de que me digas algo, ya está servida la comida para ustedes tres.

Zaza fue junto con Héctor a la mesa y Jennyline se metió en la cocina para preparar algunos pedidos, mientras que Gwizdo se quedó allí con Lian-Chu.

-Lian-Chu, ¿Qué fue lo que pasó allí? Recuerdo que aquel dragón me atacó y luego no recuerdo nada más.

-Solo digamos que la Dragona te agradeció curando tus heridas, pero ahora no es momento de hablar sobre ello, aprovecha que Jennyline está de buen humor.

El guerrero no tenía que repetirlo dos veces , el contratista apenas si se sentó comenzó a comer a la par del dragón, pues sabía que ya todo estaba bien, que sus amigos estaban allí para apoyarlo cuando lo necesite y no tenía de qué preocuparse, ya que sabía que su "familia" estará siempre a su lado.