*** PREFACIO ***

LA SUAVE CARICIA DEL VIENTO BALANCEO LAS CORTINAS DE SEDA Y TERMINÓ JUGUETEANDO CON EL BLANCO CABELLO DE LA MUJER QUE MIRABA CON NOSTALGIA EL CIELO INUNDADO DE ESTRELLAS. SUS OJOS, QUE ERAN COMO EL AGUA, AZULES Y PROFUNDOS, LLENOS DE BELLEZA Y MISTERIO, DISTINGUIERON LA SILUETA INMÓVIL DE LA PERSONA QUE LA OBSERVABA EN SILENCIO AL OTRO LADO DEL BALCÓN.

NO PUDO EVITAR SONREÍR.

AQUEL ERA UN HOMBRE ALTO DE CABELLOS DORADOS COMO EL SOL. SU PORTE ERA GALLARDO, DEFINITIVAMENTE VARONIL Y LLENO DE FUERZA. Y SU SONRISA… SU SONRISA ERA ENCANTADORA. RECARGÁNDOSE SOBRE EL BALCÓN LA MIRO MAS DETENIDAMENTE Y A PESAR DE QUE ELLA ERA UNA MUJER PRÁCTICAMENTE PERFECTA. SU PROFUNDA Y VERDE MIRADA HICIERON EFECTO EN SU PERSONA, RUBORIZÁNDOLA LEVEMENTE.

- DEJA DE MIRARME ASÍ…

- ¿TE INCOMODA? – VOLVIÓ A INSISTIR

- …UN POCO… - CONVINO ELLA DEVOLVIENDOLE LA MIRADA.

AMBOS SE QUEDARON ASÍ POR UN INSTANTE, EN SILENCIO, REFLEJÁNDOSE UNO EN LOS OJOS DEL OTRO.

- ¿ES DEMASIADO TARDE PARA SENTIR PIEDAD…AERIS?

- CIERTAMENTE…NO SOMOS COMO EL RESTO DE LAS PERSONAS, HABIBI… -CONTESTO AL TIEMPO QUE DESVIADA LA MIRADA HACIA ALGUNA DE LAS ESTRELLAS EN EL CIELO - EN NUESTRAS CONDICIONES, NO ES RECOMENDABLE SENTIR PENA POR EL RESTO DE LOS HUMANOS.

- NO EXISTE OTRA OPCIÓN PARA NUESTRA SUPERVIVENCIA… OCEÁNIDE – INTERVINO UN SEGUNDO CABALLERO QUE LOS MIRABA DESDE EL INTERIOR DE LA HABITACIÓN. CAMINO LENTAMENTE HACIA ELLOS Y ELLA LO MIRO CONSTERNADO SUS OJOS COLOR GRANATE BRILLARON LLENOS DE TRISTEZA AL TIEMPO QUE SU CORTO CABELLO COLOR ESMERALDA ERA MECIDO POR EL VIENTO QUE ARRECIÓ UN POCO, COMO CONTRARIADO – NOSOTROS, LOS QUE VENIMOS DE OTROS MUNDOS, NO TENEMOS TIEMPO QUE PERDER…

- DEMETRIS... - SUSURRO ELLA. Y EN RESPUESTA UNA CUARTA VOZ INTERVINO.

- NO PODEMOS ESCAPAR A NUESTRO DESTINO… PARA SOBREVIVIR, MAKTUB NOS DIO REGLAS. - SENTENCIO AMARGAMENTE - REGLAS MUY ESPECÌFICAS.

EL VIENTO ARRECIÓ HACIENDO OSCILAR LA LARGA CABELLERA ONDULADA Y BLANCA DE LA MUJER. LAS NUBES QUE HABIAN CUBIERTO EL BRILLO DE LA LUNA SE APARTARON, REVELANDO AL HOMBRE QUE LOS MIRABA DESDE EL JARDÍN BAJO EL BALCÓN.

- TANATIOS...

- TODO DEBE VOLVER A SU SITIO... NO PODEMOS SENTIR PIEDAD…