Aclaraciones: este es el segundo capítulo del drabble que quería continuar, me ha salido algo distinto a lo que esperaba pero sigue con la idea original.

Advertencias: Slash (chico/chico) más adelante

Disclaimer: HTYD No me pertenece, y no creo que lo haga jamás TT_TT

Por qué me torturan haciendo que lo diga siempre?!

El final es apenas el principio - capítulo 2

Como todo comenzó

- No corras Noah...

- ¡No papi!

Un pequeño de siete años jugaba en el parque junto a otros niños, mientras un nervioso castaño cuidaba que no se lastimara.

- Mira lo que encontre, papi

Con una gran sonrisa el peque de ojos verde y contornos azulados le mostraba una palomita herida de un ala.

-¿Dónde la encontraste Noah?

- Estaba por el resbaladero, un niño casi le cae encima.

Dijo con sus ojitos fluyendo de curiosidad.

- Hay que sanarla para que pueda volver a volar.

- ¿ Puedo quedarmela? Prometo que la cuidaré.

- Esta bien, pero primero hay que pasar por el veterinario para que la pueda curar.

- ¡Sí!

Con pequeños saltos por parte de Noah, retornaron el camino a casa, haciendo una breve parada con el veterinario como había dicho Hiccup. El animalito solo necesito algunas vendas y desinfectante, y no estuvieron demás unas vitaminas y desparasitantes.

Vivían en un área céntrica en North Chicago, donde todo les quedara relativamente cerca o por lo menos a veinte minutos en auto, aunque lo que preferían era caminar. El hospital, supermercados, tiendas, un parque y escuela. Hiccup lo planeó de esa manera, asi era más fácil. Su lugar de trabajo era el único al que dejo lejos, por más que intento no encontró departamentos con todo lo indicado anteriormente cerca de la constructora donde trabajaba como arquitecto. Aun así no se arrepentía de conducir dos horas por la avenida principal todos los días desde su casa, ida y vuelta.

Deseaba todo lo mejor para su hijo, aunque no hubiera estado ahí para él desde un principio. Cuando decidió cambiarse de universidad al otro lado del mundo, no contó con que hubiera dejado algo atrás. Heather nunca le mencionó algo al respecto. Desde que terminaron y prometieron nunca volver a verse. Exceptuando -esta claro- que el destino siempre te regresa al lugar donde dejaste algo pendiente. Y eso pendiente de Hiccup volvió a él por casualidad, un día nada especial donde se encontró con Heather, en un congreso de año nuevo de empresas constructoras que necesitaban nuevo personal o potenciales inversionistas. Él venia en el primer grupo.

Fue una sorpresa encontrarla allí, pero mayor sorpresa fue verla con un pequeño de tres años con peculiares ojos. Fue como si algo dentro de él hiciera conexión. Heather no aguanto la intensidad que desprendían los ojos de Hiccup hacia el pequeño lo que termino rompiendo sus nervios.

Después de calmarse y que el castaño la invitara a un café, ella le explico lo que sucedió desde que se fue.

No sintió síntomas hasta el tercer mes, y eso le había dicho el médico, fue algo peligroso ya que no tuvo las precauciones necesarias ante un embarazo. Ella no se había fijado en los retrasos de su periodo por el estres de la universidad. Cuando tuvo al bebé no quiso contarle por dos razones: Uno, no sabia donde estaba. Dos, habían prometido no verse jamás.

Ella se miraba exhausta, había perdido su brillo; ese que la caracterizaba. Y sin entender por qué, Hiccup dijo la frase que cambiaría su mundo.

- ¿Puedo tener la custodia del niño?

-Noah...

- ¿Disculpa?

- Su nombre es Noah. Y no creo que sea buena idea, el no te conoce y no es muy sociable que digamos.

- Ya veo a quien salió...

El intento de broma de Hiccup logro aliviar el ambiente.

- Quiero conocerlo, podré pasar todas las tardes con el por un mes hasta que se acostumbre a mí, luego...

- Tengo que regresar a Londres, Hiccup. Solo vine por cuestiones de trabajo, el que me haya encontrado contigo fue un error.

- ¡No lo fue! ¿Piensas que no hubiera deseado saber que tenía un hijo?

- Bueno ¿Cómo iba a estar segura yo de que lo quisieras?

- Por el simple hecho de siempre desear una familia ¿te suena eso tal vez?

Ella se mordió el labio en señal de nerviosismo, un hábito que al parecer no dejaba.

- Por favor, quiero estar con él.

Fue la débil protesta que salio de sus labios.

- No puedo...

- ¿por qué no?

- No quiero que crezca pensando que lo abandone y luego me odie.

- No lo hará, yo me encargaré de eso. Podrás enviarle cartas y estará contigo cuando tengas vacaciones. Se que estas cansada, y aunque no quieras decirlo necesitas ayuda.

Cuando vio que no respondía, continuó.

- Por favor, aunque tuvimos diferencias en el pasado esto es algo que no puedo ver pasar de lejos.

- Esta bien, me quedare un mes más mientras hago los tramites de la custodia, y podrás usar ese tiempo para conocerlo mejor.

El efusivo abrazo que le dio a Heather no lo vio venir ni él mismo.

Aunque habían dicho un mes, los tramites necesitaron más tiempo, no así la relación padre e hijo que formó con Noah desde el principio. Como habían dicho, el se quedó con el pequeño y Heather regreso a Londres. Noah solo hacia preguntas ocasionales sobre su mamá, y eso le pareció extraño a Hiccup, lo que le llevarían a preguntar la razón a Heather en una de sus cartas.

Ella le dijo que el motivo era que ella no pasaba mucho tiempo con él, su trabajo se lo impedía. Hiccup entendió en ese momento que la personalidad de Noah, aun siendo tan pequeño, fuera así de introvertida por el simple hecho de solo pasar con una niñera casi doce horas diarias, con la cual ni siquiera jugaría. Se propuso que eso cambiaría mientras estuviera con él.

Su trabajo de medio tiempo en la venta de bienes raíces fue reemplazado por el de un trabajo completo como arquitecto en una empresa llamada Biosgra.S.A.

Acostumbrarse a los hábitos de Noah fue fácil, lo difícil fue hacer que el niño lograra expresarse más que simples sonrisas y una que otra mueca. Como estaba muy pequeño para empezar a ir a clases decidió enseñarle algunas cosas él mismo, como aprender a leer. Todas las noches se tomaba el tiempo para contarle un cuento con palabras sencillas y así le costara menos reconocer las diferencias entren letras.

Otra de las cosas que aprendió cuidando a Noah fue cocinar. Usualmente comía comida chatarra o preservadas solo para recalentar, pero un niño en crecimiento necesitaba más que químicos enlatados. Era divertido ver como quemaba los sartenes con las recetas más fáciles de preparar, Noah gozaba con esta parte. Hiccup se sentía satisfecho con sacar ronrisas de su hijo, a costa de sus útiles de cocina, aun siendo de esa manera valía la pena. Eso continuó asi hasta que dejo los tutoriales de YouTube y tomó un curso de cocina para principiantes, Noah siempre lo acompañaba. Aprendían juntos lo que significaba ser padre e hijo.

-.-.-.-..-...-

Esta es la segunda parte de mi tierna historia. El primer drabble sirve como prólogo y cuesta mucho entender el hilo pero conforme vaya subiendo los capítulos le encontrarán sentido.

Espero que lo hayan disfrutado ^·^/