Hace mucho que deje olvidado este fanfic, pero hoy sin más ni más solo comencé a escribir y esto salió. No es que lo haya olvidado, simplemente es que estuve ocupada con otros fic y también me uní un fandom o dos fuera del mundo de How To Train Your Dragon, en serio me volví loca con el Sterek y el Tomarry xD fue una locura, pero ya estoy de vuelta, y no solo actualizando mis fic más antiguos de HTYD sino que traigo nuevas historias, que espero se pasen a leer. Sin más spam, disfruten.

HTYD no me pertenece, sino a Cressida y a DreamWorks y son unos pinches genios.

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Día de Perros

Ese día perfectamente podía catalogarse como día de perros, desde que amaneció fue como si toda la mala suerte del mundo se le viniera encima. Primero, la alarma no sonó y se retrasó en ir a dejar a Noah a la escuela, para más, se le había olvidado que el auto estaba en el taller y por ende también llego tarde a su trabajo, una suerte que sea el jefe de su departamento. Como hasta esa tarde le entregarían su auto, tuvo que tomar el metro. Grave error. ¿Hace cuánto no tomaba esas máquinas del terror? No lo recordaba, pero de que lo paso mal, lo hizo. Aun da gracias de haber salido vivo.

Segundo, cuando llego a la agencia, la oficina entera estaba en pánico. Al parecer, dos de los ingenieros habían mandado al mismo tiempo a la imprenta los planos de los proyectos en los que trabajaban con el mismo arquitecto, como es de esperarse, alguien se equivocó e intercambió los planos teniendo que parar momentáneamente los procesos de construcción de dichos proyectos y hablar con el arquitecto en conjunto. El problema aquí parecía residir en que el arquitecto había viajado para una audiencia con otra compañía. Los ingenieros parecían correr en círculos sin cabezas, estaban tan alarmados que se les hizo imposible en pensar una buena solución para el problema. Hiccup tuvo que hacerse cargo.

Tercero, con todo el problema de los planos intercambiados, se le había olvidado que ese día su pequeño Noah tenía la actividad del día de los padres, en la que él tendría que ir a la escuela y hablar sobre su profesión. Cuando llegó a recoger a su hijo, Noah estaba tan enojado por no presentarse que no le hablo en todo el camino de regreso a casa.

Definitivamente, un día de perros.

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-Ya dije que lo lamento, Noah. En verdad lo olvide pero no fue mi intención, en la oficina todo mundo estaba como loco y tuve que hacerme cargo. Prometo que te lo compensare. ¿Noah?

Su hijo tenía el ceño fruncido y un pequeño puchero que lo hacía ver adorable, pero si le decía eso a su hijo, de seguro se enojaba más. Aun con diez años, su pequeño seguía teniendo los rasgos tiernos de un crío de cinco, con esas mejillas redonditas sonrosadas y llenas de pecas que daban ganas de apretárselas. Volviendo al tema, Hiccup esperaba que su pequeño le diera una oportunidad de reivindicarse, y realmente es que no fue intención suya olvidar ese día tan importante, y en su defensa ni una sola vez desde que Noah vivía con él y había entrado a la escuela había olvidado una fecha importante, era su primera vez, e internamente admitía que tal vez no fuera la última.

Noah lo miró profundamente a los ojos, intentando ver si lo que decía su papá era verdad, pero es que todos los niños habían llevado a sus padres y él fue el único que no pudo dar su regalo en frente de todos sus compañeros, regalo en el que había trabajado las dos últimas semanas, y sentía que no era justo. Pero comprendía que su papá tuvo un mal día y muchas cosas se acumularon. Suspiro y le sonrió a su papá.

-Está bien, pero tendrás que llevarme a ver la película de Spider Man. -Hiccup solo sonrió y abrazo a su pequeño Noah. –Además, tengo algo que entregarte. Espera aquí y cierra los ojos.

-Está bien. –Obedientemente, Hiccup espero con los ojos cerrados pensando en lo que le tenía preparado su hijo. Escucho los pasos de vuelta desde el cuarto de su hijo y de nuevo la vocecita de mando de Noah.

-Muy bien, puedes abrirlos ahora. –Al hacerlo, frente a él, Noah sostenía los que parecía un pequeño gato negro con alas. –Es un dragón hecho de arcilla y al mismo tiempo una alcancía, la profesora nos estaba enseñando cómo moldear figuras y nos dijo que hiciéramos el animal que más le gustara a nuestros padres. Yo hice un dragón porque sé lo mucho que te gustan, y además también sé que te gusta guardar dinero, y para que no sigas dejando monedas en cada frasco que encuentres, creé esta alcancía. ¿Te gusta?

Hiccup volvió a abrazar a Noah y le susurro un "Me encanta" que hizo sonrojar al pequeño.

-Te lo hubiera entregado antes, pero no llegaste y luego estaba muy enojado, lo siento.

-No, hijo, tú discúlpame por no llegar. Prometo que la próxima vez no faltaré, así tenga que pegar etiquetas por todo el departamento, el auto y la oficina para recordar la fecha.

-No es necesario ser tan exagerado. –Noah se rio a carcajadas y Hiccup solo puedo sonreír. Amaba a su pequeño tesoro y mientras lo pudiera hacer feliz, haría todo lo posible porque esa sonrisa no se borrara de su rostro.

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Los padres tienen que hacer malabares entre el trabajo, compromisos y sus hijos, aun así no sé cómo logran tener vida social. Yo no soy madre (aún) pero soy hermana mayor y entiendo un poco de ese mundo, estoy en práctica.

Bueno, gracias por leer, y espero que les haya gustado. Tengas un bonito día. Hasta la próxima.