Disclaimer: Vamos, ya es bastante claro que HTTYD no me pertenece, ¿no? ¿Acaso creen que si fuera mío, los amenazaría con la pedorrada de hacer crecer a todos y que tengan una posible descendencia? No, amores, no soy tan cruel.

Advertencias: Yaoi. Leve OoC. Porno dragonezco.

Pareja: Fishlegs Ingerman/Tantrum O'Ugerly.

Aclaración: Respuesta Dos al Reto #6 de Caldo de Toothcup para el Alma.

N/A: Pues… esta canción iba a usarla para otra pareja, pero cuando la escuchaba pensé en el Tanlegs, y me dijé: ¿por qué no? Se trata de parejas crack y yo soy feliz de escribir sobre los personajes de los libros. Así que, espero les guste.


-oooo-

Capítulo Dos

Spice!

-oooo-


"Hay una especia intensa en mi interior
Quiero que memorices ese sabor
Hasta que por fin sea yo tu única gran adicción
Que me necesites
¡Ven, siénteme!"

—Len Kagamine, Spice!


Puede que dijeran que Fishlegs Ingerman era más manso que un cordero, y más suave y asustadizo que un gatito, era justificable dado su construida personalidad pasiva, pero aun así, era un vikingo.

Quizás no un vikingo tipo Snotlout, de esos que nomás los ves y todo su lenguaje corporal indica brutalidad y una afición por golpear antes de preguntar, normal en todos los vikingos. Ni tampoco como Tuffnut Thorston, más ligero y bromista, pero con esa peliaguda mirada celeste, que puede llegar a ser verdaderamente aterradora cuando la situación lo amerita. Claro, muchos menos del tipo de Eret (aunque fuera más navegante que vikingo en sí).

Sí, quizás no era un vikingo en todo lo que la palabra podía implicar —era, de hecho, parecido a Hiccup en ese aspecto, un vikingo que no era vikingo a final de cuentas—, pero, joder, era un hombre.

Y como cualquier hombre que apreciase la belleza, sabía admirarla cuando la veía. Especialmente, si se trataba de un monumento de finas curvas y porte tentador como lo era la princesa Tantrum O'Ugerly.

¿Cómo no salivar como bestia ante aquellas perfectas líneas de su cuerpo? ¿Cómo no quedarse como idiota al verla caminar, con un andar que hasta la misma Frejya envidiaría? Había que ser verdaderamente ciego, o indiferente al sexo femenino, para ignorarla.

Fishlegs se había quedado viéndola fijamente, sin importarle parecer muy obvio. Es que no todos los días en Berk veías a una princesa sensual, y no sería idiota para desperdiciarlo.

Ella estaba sentada tranquilamente bebiendo un poco de hidromiel. Ciertamente, hasta haciendo eso, Tantrum rebosaba sensualidad. No obstante, Fishlegs reflexionaba, Tantrum no estaba en constante demostración de su cuerpo, porque no necesitaba exhibirse. Simplemente, su forma de moverse bastaba.

Por ejemplo, la delicadeza con la que tomaba el tarro lleno de alcohol para llevárselo a la boca, era sublime. Daba un sorbo corto, para luego pasar su lengua tímidamente por sus jugosos labios, en un gesto sutil, sin dobles intenciones. Algunas veces, cuando finalizaba la bebida, paseaba uno de sus finos dedos por el tope, jugando inocentemente y provocando jadeos extasiados con esos.

Fishlegs se preguntaba seguido cómo diablos Camicazi podía rechazarla (acá entre nos, prefería los caprichos de Tantrum a soportar la obsesiva competitividad de Astrid).

—Oye, muchacho, cierra la boca que amenazas con inundarnos —se mofó de él un viejo vikingo.

Fishlegs se ruborizó un poco al ser descubierto —de nuevo, no es como si le importase mucho—, tartamudeó algo, pero cuando se dio cuenta del estado alcoholizado del hombre, supo que sería en vano. Simplemente se enfrascó en seguir con su lectura, e ignorar todos los comentarios que comenzaron a dirigirse a él, cuando los demás borrachos lo tuvieron como blanco de sus bromas.

Fishlegs fácilmente podría darles pelea, soltar comentarios especialmente incómodos, pero no quería hacerlo. No le convenía. Fishlegs siempre fue astuto, y no perdería por nada del mundo su fachada de vikingo suave.

Así que optó por una retirada digna. Terminó su tarro de whiskey de fuego, cerró su libro y lo metió en la bolsa de su cinto y se largó de ahí, oyendo las bromas finales, que le hicieron rodar los ojos. ¡Hasta Snotlout podía decir un mejor chiste de su falta de coraje!

Salió del Gran Salón rumbo a la Academia, seguramente Toothless e Hiccup habrían terminado ya (no hay que ser un genio para saber qué exactamente habían estado haciendo), y él podría informarle a Haddock que había terminado de revisar la nueva información sobre los dragones de las islas del sur, que tenían que ser incluidos cuanto antes en el Manual del Dragón.

—Al parecer, las burlas de aquellos hombres tenían algo de razón —la voz de contralto de Tantrum le sorprendió. Fishlegs casi chilla, pero se contuvo por pura voluntad.

¿En qué momento había salido Tantrum? Había estado tan concentrado en irse que no lo advirtió. Fishlegs se apresuró en decir algo, su falta de palabras podría resultar ofensiva para la princesa. No obstante, ¿qué decirle? ¿debía soltar una perorata erudita o gritar su deseo por ella? Cualquiera de las dos opciones lo dejaría como un imbécil, de todos modos.

—Deja de pensar tanto —instó Tantrum—. No vine exactamente a escucharte.

Fishlegs parpadeó con plena curiosidad.

—¿Entonces, cuál es su…?

Una suavidad y calidez pertenecientes a otro mundo invadieron el paladar de Ingerman, apretando deliciosamente sus labios y sacándole un jadeo apreciativo. Si Fishlegs fuera la mitad de incauto que fingía ser, se habría desmayado, o quizás, habría empezado a gritar como doncella en peligro de perder su inocencia. Pero no era así. Haber tenido sus aventuras propias con Ruffnut Thorston y Snotlout Jorgenson, le había valido de la experiencia necesaria para soportar la voluptuosidad del beso de Tantrum.

¡Oh, a la mierda las dudas! Ya luego podría pensar en razones, pero ahora podía disfrutar de uno de los mejores momentos que tendría en su vida y por el cual agradecería a los dioses eternamente.

Fishlegs pasó sus gruesas manos por la fina cintura, delineó el contorno de la curvilínea cadera, e incluso rozó una de las redondas nalgas. Tantrum no se quejó, correspondía con el mismo fuego y pasión, y Fishlegs pudo identificar aquella frustración dolida por un amor fallido. En ese tema, comprendía bastante a Tantrum, si tenía que decirlo.

Cuando el beso terminó, Fishlegs se sintió sumergido en un sueño narcótico, presa de los efectos devastadores de Tantrum. Mientras, la princesa se relamió los labios y mostró una sonrisa complacida, como quien hace un experimento y obtiene buenos resultados.

—Nada mal —apremió—. Pero podría ser mejor. que puedes hacerlo mucho mejor.

—Y si me permite esta pregunta insolente, ¿por qué le interesaría saber si puedo hacerlo mejor, su Alteza?

Tantrum sonrió.

—Tanto tú como yo, sabemos la respuesta, pero eso no importa. No en este momento, ni en el siguiente. Necesito distraerme esta noche y tú necesitas mostrarme que puedes hacerlo, ¿acaso no es un buen trato?

—No sabía que estamos pactando algo —replicó Fishlegs de inmediato.

Tantrum emitió una ligera risa. Fishlegs se preguntó qué demonios le pasaba que hasta pensaba que esa risa había servido para aumentar el calor en su cuerpo.

—No me gusta perder el tiempo en conversaciones inútiles.

—Ciertamente, es un gusto que ambos compartimos, su Alteza.

—Llámame Tantrum, Fishlegs Ingerman —pronunció con ese marcado acento—. Hasta que esto termine y ambos estemos satisfechos, te daré mi permiso para tutearme. Ahora, llévame en tu dragón a un lugar donde no nos importunen, a diferencia de aquella chica que tanto te gusta, yo prefiero no exhibirme.

Fishlegs estaba un poco asombrado, había pensado que sólo pocos conocían sobre sus deslices con Ruffnut, pero al parecer, la noticia se había extendido más allá. No es como si le importara o se quejara de ello.

—¿Alguna otra condición, Princesa? —preguntó Fishlegs con un ligero toque de sorna.

—Sí —contestó tantrum—. Apurate.

Fishlegs estuvo tentado a reírse, pero se abstuvo. Recuerden que él es astuto, y dejar salir una risita, por muy pequeña que fuera, podría privarlo de compartir lecho con Tantrum O'Ugerly, y eso no era algo que estuviera entre su lista de cosas por hacer.


N/A: Bueno… es la primera vez que pienso que no he manejado debidamente un crack-pairing. Ugh, en serio, no sé si estuvo bien o mal, pero lo intenté, créanme.