Antes de que se me olvide: No poseo ni Harry Potter, ni Canción de Hielo y Fuego, ni mucho menos la serie Juego de Tronos. Si ese fuera en el caso: Harry tendría más amigos, hubiera visto a una persona igual de asediada que él en Fleur y definitivamente no hubiera llegado al estúpido acto de mártir; Jon hubiera ido al sur como escudero, definitivamente tendría más sexo, ayudaría a su hermano cuando es coronado y definitivamente las cadenas de los maestres no parecían algo salido de un desfile de modas demasiado innovador xD

Espero que disfruten!


La nada lo rodeaba, el vacío oscuro de una noche sin luna, ni estrellas, imposiblemente amplio, al mismo tiempo absolutamente finito. Los recuerdos...no, las sensaciones empezaron a resurgir, como los restos de un naufragio siendo elevados por las corrientes oceánicas. Como si los mitos de la creación fueran recreados en el teatro de su perspectiva.

— Todo va a estar bien — una voz familiar resonó suavemente como un trueno en el silencio del vacío, y la luz, el rayo, como si fuera del trueno la sombra, golpeo el infinito tiñéndolo de blanco.

De pronto, Harry se encontró mirándola desde la blanca orilla y opuesta de un río, una corriente negra, tan negra como si toda la oscuridad previa se hubiera destilado en sus aguas. Era su Ginny la que estaba al otro lado, una sonrisa, casi una risa, en sus labios, su cabello más rojo que nunca revuelto por un viento que no podía sentir, vestida de amarillo en un vestido ligero de verano.

No sabe cuánto tiempo se queda mirándola, adorándola con la mirada, tampoco es algo que importara en un lugar que sabe, a ciencia cierta, no posee realmente un tiempo o espacio, un lugar que es todo y nada, la eternidad misma entre dos segundos. Pronto, y por cursi que pueda ser, cualquier pensamiento del tiempo transcurrido desaparece, pero no importa, no cuando ella lo calma, aquieta el impulso de simplemente sumergirse en las aguas a abrazarla, aun sabiendo, de alguna forma, que la más mínima gota de ese río lo destruiría. No sabe cuánto tiempo ha pasado, pero puede ver su sonrisa suavizada, la mirada amorosa en sus ojos, consolándolo.

— Todo va a estar bien — vuelve a repetir, jalando algo escondido tras ella, algo que no había visto antes. No, no algo, alguien. Un niño pequeño, ojos marrones, pelo negro y revuelto, una sonrisa triste y alegre en facciones que se sentían tan, tan, familiares que de alguna forma calentaban y herían su corazón.

- James.

Las palabras se le escapan antes de darse cuenta de lo que está diciendo, pero la sonrisa del niño, James, es ahora descarada y la diversión en sus ojos chocolate era toda la respuesta que necesitaba.

— Todo va a estar bien — Dicen los dos juntos, madre e hijo. Su hijo.

La escena se nubla, destellos plateados tiñen su vista. La inconsciencia (¿No estaba él ya inconsciente?) lo reclama. Desde el fondo de su mente puede escuchar el sonido de algo resquebrajándose y luego el de una respiración ansiosa buscando respirar el mundo entero.


Harry abrió los ojos y de inmediato los cerro, deslumbrado por un resplandor verde y dorado. Por instinto intento llevarse la mano a la cara, pero pronto descubrió que no podía moverse, aun cuando el respirar frenético, propio de salir de una pesadilla, desmentía cualquier pensamiento de ser alguna especie de fantasma o, dioses no lo quieran, un inferius.

Mantiene los ojos cerrados mientras su respiración se calma, tratando de sentir lo que lo rodea, tratando de extender sus sentidos más allá. El ruido de las hojas agitándose en el viento, el agua corriendo la vertiente, las aves volando de rama en rama y cantando al mundo; el aroma de la tierra húmeda y la sensación fría de humedad en el aire. Está en un bosque, pero no un bosque que recuerde. No un bosque mágico al menos, no el Bosque Prohibido, no el Bosque Negro de Alemania, no las reservas escondidas de las junglas del Sahara. Pero tampoco es ninguno de los bosques de Gran Bretaña, puede sentirlo en sus huesos, en ese ridículo sentido que cada mago posee e impide, casi todo el tiempo, que un mago termine apareciendo en medio de una pared o alguna parte del mobiliario.

Contento, por ahora, trata de levantarse, sintiendo como su cuerpo responde, aunque no del todo como espera. Sus brazos crujen, y al sentir que algo cae de su piel. Abre de inmediato los ojos y mira su mano con no poca alarma.

La vista lo aterra.

Su piel antes ligeramente bronceada, es ahora gris y abultada, como si cemento se hubiera vertido sobre su cuerpo, y como tal empieza a resquebrajarse. Tal vez es el cansancio, tal vez es la lucha que no recuerda, pero sabe que tuvo no hace mucho, o quien sabe, tal vez es simplemente el pánico, pero por un instante no puede evitar temer haberse convertido en piedra y estar cayéndose, literalmente, a pedazos.

Intenta retroceder, arrastrando su espalda hacia atrás, cuando nota la misma rigidez y el ruido de piedras desmoronándose, en sus piernas, en su espalda, en su vientre, deteniéndolo de golpe. La adrenalina canta en sus venas, y el martilleo en sus sienes no ayuda a pensar, pero el sanador en él, el auror en él, responden y callan las distracciones.

— No te estas volviendo piedra. — Pensó en voz alta, ligeramente sorprendido de lo seca que sonaba su garganta. — Has visto cosas peores.

Destellos de maldiciones oscuras en sus años como auror, y por sobre todo, como sanador, destellaron en su mente, y el recuerdo de haber tratado muchas de esas cosas logro calmarlo lo suficiente como para no entrar en pánico. De nuevo.

La actitud profesional, el ligero distanciamiento del hecho de que es él mismo el paciente, templa sus nervios, enfoca su mente.

Harry respiró profundamente, haciendo una mueca al sentir como una cascara de piedra caía de su frente y del costado de su tórax. Abrió los ojos y con cuidado se llevó una mano a su vista.

La mano se veía hinchada, realmente como si hubiera sumergido la mano en cemento y se hubiera secado en cosa de segundos, pero había grietas y pedazos faltantes de piedra en las juntas de las articulaciones. Con cuidado y lentamente fue apretando su mano en un puño, viendo con atención, y no poca curiosidad profesional, como la piel de piedra iba quebrándose, como ninguno de sus dedos se quebró de golpe, y como tras caer la piedra iba revelando una piel color bronce que poco a poco se fue aclarando hasta su tono normal.

Harry no tenía ni idea que había contenido todo ese tiempo su respiración.

Con alivio empezó a quitar el resto de la piel de piedra de sus manos, aun fascinado con el cambio de tonalidad de la piel debajo, claro, hasta que noto el resto de su atuendo.

La ropa era notoriamente distinta a cualquier cosa que hubiera usado en servicio. Atrás quedó la pesada gabardina de cuero o el chaleco de piel de dragón, en su lugar, una camisa de tela — ¿Seda? — de color azul oscuro, debajo de una coraza de bronce y los brazales y una ridículamente fina cota de malla que parecía algo más salido de una joyería que de una armería.

De inmediato la curiosidad paso a cautela, y la cautela casi paso al pánico, por tercera vez en un mismo día, al no ver sus cosas, y por ende, su varita. Pero antes de que pudiera empezar a desesperarse y caer en la tentación de ponerse en posición fetal, el reflejo tenue de su chaleco llamo su atención.

Un suspiro, alivio en forma de aliento, abandono su boca y por primera vez desde que compro el chaleco, agradeció el condenado brillo metálico de las escamas del Ironbelly Ucraniano.

Después de todo, si su chaleco estaba acá ¿Por qué no el resto de sus cosas?

Aunque claro, después de encontrar su varita iba a lanzarse de cabeza a ese rio que aún no veía.

Fragmentos de piedra ahí no eran un asunto de risas.


Harry, en contra de todo lo dictado por el sentido común, no pudo evitar simplemente relajarse.

No es que como si alguien hubiera podido resistirse a la tentación de frías aguas turquesas, en un día de sol caluroso en un bosque semi-tropical; eso sin contar el cansancio de una batalla que no podía recordar, la confusión mental de saber qué demonios pasaba o donde estaba y la incomodidad suprema de las piedras que parecían ir disolviéndose en las corrientes del río.

Los sonidos del torrente, el fluir del agua, fueron como un canto de sirena al que Harry respondió.

Y como una sirena el río le daba la bienvenida. Oh, Harry sabía que el río era más que un simple río en el momento en que puso un pie dentro del agua. Había sentido la presencia de algo mucho más antiguo que el mismo, muchas veces más antiguo que Hogwarts, algo que su magia había despertado de un letargo demasiado largo, y Harry podía sentir su curiosidad, tanto como ella, porque había una notable sensación de feminidad, podía sentir su sorpresa.

—Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a ti— murmuro sonriendo, sintiendo la curiosidad y luego la diversión en ella incluso antes de terminar de murmurar las palabras.

— Bueno, tengo que admitir que esta es mi primera vez hablando con un río…si eres un río — Dijo, mirando al rio con cuidado, oh, ahí estaba el instinto, como si hubiera tomado una dosis especialmente abundante de Felix Felicis que le decía que estuviera tranquilo, que todo estaría bien, pero eran demasiadas las malas experiencias, las cosas que habían salido mal antes, siempre iba a haber un poco de cautela en él.

Una ligera sensación de indignación se elevó en sus sentidos…casi como si pudiera ver al río haciendo un puchero. Una idea absurda el 99% de las veces, pero sin duda bastante…cierta en el momento.

— ¿Eres el río, verdad?

Si la sensación respondió de inmediato

— ehm, mi nombre es Harry, ¿el tuyo?

No hubo respuesta, incluso las emociones del rio, que hasta ahora eran un cosquilleo al borde de su percepción se detuvieron. Cuando Harry pensó que no tendría respuesta el río se quedó de golpe quieto, como si alguna deidad hubiera apretado el botón de pausa del río.

Inquietándose Harry se dio vuelta, solo para encontrarse cara a cara con una boa

Una boa tan gruesa como el tronco de árboles, con un cuerpo que Harry podía imaginar que se extendía varias decenas de metros por debajo del agua, con una piel brillante en su color negro, como si estuviera vestida con la noche misma. Y los ojos turquesa de semejante criatura miraban directamente en los ojos de Harry.

La presión aumento en la nuca de Harry.

Las corrientes, tanto sobre, como debajo de la superficie, formando remolinos alrededor de sus piernas, como un cachorro jugando. El bosque rugió en vida como las aves elevaron el vuelo y muchos animales huyeron despavoridos. Pero nada de eso se registraba en la mente de Harry, solo los ojos turquesas.

—§ Tú no eres una serpiente

La boa parecía sorprendida un instante, antes de que Harry sintió lo que solo podía interpretar como risa, una carcajada honesta que no podía ser transmitida por la carne de la serpiente.

Pronto las corrientes aumentaron su fuerza, pronto el viento mismo se arremolino. Un ligero dolor en su nuca, pero no fue un golpe, venía desde el interior.

Los blancos gigantes en sus tronos de piedra sangrando vida en su sueño veraniego. La vida surcando por los salones de los gigantes, cayendo, surcando, cavando. La sangre traslucida volviéndose barro, volviéndose corrientes. Sucia, limpia. Un círculo tímido en movimiento, surcando un camino en la piedra, escapando de los gigantes que la engendraron. La serpiente rompe el cascaron, abandona el nido, se aventura, se pierde. La cría crece durante el sueño de los gigantes, crece y corre, escapa de los salones de piedra persiguiendo el verde distante al este.

Visiones de montañas y glaciares, visiones de deshielos monumentales, del sol abrazador, del goteo del agua desde estalactitas de hielos milenarios. La perspectiva de una serpiente, desplazándose por el camino, arrastrándose sin detenerse entre los árboles, dejando una huella cada verano más profunda. La sensación de fuerza; la visión de un desvió.

Un largo camino intransitado, el aroma de la vida desangrándose. Vida en sus colmillos, no muerte. Tranquila, serena, implacable. La tierra surcada mientras llega. Una cría muriendo, salvaje, descontrolada. Una hija salvaje.

La tierra cambia, dos corrientes se cruzan. La madre y su hija se dirigen al sur.

Una serpiente mudando su piel. Su vida nutriendo el suelo. Hijos de madera y hierba, creciendo de sus pieles, a sus costados, como cachorros de sangre caliente buscando su leche. Las pieles quedan detrás, una cría de piel oscura moteada de oro y ámbar. Una hija oscura y brillante. Una hija que le advierte que no siga su camino, que no vaya hacia lo seco.

Cascadas, pequeñas cascadas de espuma blanca en contraste con las aguas negras. Otro brazo del río, moteado de pepitas de oro y rodeado de pinos sangrando su ámbar. Un brazo que fortalece al río. En donde la tierra es mucho más fértil, mucho más dorada.

Una hija siempre alegre es la que se le une al final de los campos que su piel nutre. Una hija que con su sonrisa va saltando de piedra en piedra, yendo al encuentro de la madre que esperaba.

Otra piel es dejada detrás, al borde de otros tronos de piedra, vacíos de sus reyes blancos, erosionados por el viento cruel.

Al borde ve a una cría tímida. No puede resistirse, no cuando hay tanta vida que dar. Ella se vuelve madre una vez más.

El ciclo se repite. Se repite más veces de las de ella es capaz de recordar. Crías de dos piernas construyen refugios de piedra donde conoció a sus hijas. Crías de dos piernas que la adoran, que la llaman madre. Crías de dos piernas que construyen cuerpos de madera para viajar junto a ella. Crías de dos piernas que con cariño cuidan de ella.

La visión se desvanece, las palabras no dichas, resuenan en su mente. Harry lleva su mano hacia adelante, sin preocupaciones, sin miedos, acariciando el rostro frente a él. Una sonrisa cariñosa en su cara.

Rhoyne. Tu nombre es Rhoyne

Todo se volvió negro.


Para todos los que estén confundidos…

La serpiente no es una serpiente, por lo que, al menos dentro de mi cabeza, no sería natural que hablara Parsel…en cambio, como los Niños del Bosque, habla en la Verdadera Lengua, la Canción de la Tierra…aunque en este caso seria del Río. Por supuesto, Harry no es un niño del bosque (o un cuervo) por lo que no tiene forma alguna de hablar (o cantar) dicha lengua, pero esto no significa que no pueda entenderla. ¿Como lo hace? ¿Qué tan diferentes es este Harry después de la Batalla de Hogwarts? Como muchas cosas no las decido aun, pero irán saliendo a la luz xD

Harry de momento cree que aún sigue en la tierra, tampoco tiene recuerdos de la batalla con Voldy, ni recuerda la visión con Ginny y James. De momento cree que fue solo una misión que fue muy mal y termino varado en medio de la nada.

Va a recordar? Aun no lo decido, pero la visión era como para darle cierre, incluso si no recuerda tiene la sensación de que…bueno, todo va a estar bien. Que Ginny está bien.

Eso, aun no tengo decidido que hacer xD

Por favor…comentarios, realmente no sé si lo estoy haciendo bien o no!

Chau!