Chasseurs de dragons : Les mariages Gwizdo.

Chapitre 3 : Lian-chu (Partie 2).

¿Qué le ocurría?¿Porqué se comportaba así?, o mejor dicho, ¿Porqué se sentía así?. El cazador pensó torpemente que al dormir podría enfrentar las cosas con mayor criterio, que quizás podría pensar mejor las cosas que apenas el atardecer de ayer ocurrieron, pero no fue así. Para su infortunio, no lo fue.

Toda la noche, sin parar un segundo, Lian-chu se removió en la cama con insomnio, con la mente confusa, y con las lágrimas derramándose sin parar. Sentía sentimientos encontrados, pero que jamás había siquiera pensado que podría tener hacia su mejor amigo. La rabia le hervía la sangre, su ritmo cardíaco era muy elevado e incluso sintió morir, la adrenalina le invadía el cuerpo de tal manera que lo ponía impaciente y junto a la leve sensación de decepción, de melancolía y de soledad.

Eran esas sensaciones que le impidieron dormir, sin contar las terribles pesadillas que penetraron su mente, hacía mucho que no las tenía, pero ahí estaban, más frescas que antes, y mucho más crueles que le estrujaron el alma.

Y ahora estaba ahí, acostado con los brazos bajo su cabeza, con los ojos abiertos cansados, con una fina capa negra debajo de ella. Era muy temprano, lo sabía por que ni Jeanneline estaba despierta, incluso aun se escuchaban los ronquidos de los huéspedes. Lian-chu perezoso, se levanto con cuidado de la cama, al tocar el suelo, voltio para ver si no había despertado por accidente a Gwizdo, y una vez viéndolo dormido, se estiro levemente y se dirigió a la puerta.

Bajo las escaleras con pesar, y lanzó un suspiro a la nada. En serio que se encontraba decaído, algo pasaba con él y no lo comprendía del todo. Entonces de repente escucho un pequeño golpeteo en la puerta. "¿Quien sera?" se preguntó cansado.

Se acercó dudoso hacía la puerta y cuando la abrió sintió que una herida nueva se creaba en su pecho, era Béatrice.

-Buenos días monsieur.-Dijo la mujer con una fina y tímida sonrisa.

Lian-chu, confuso y dolido, solamente le hizo la señal de que podía pasar, la mujer camino, lentamente hacía dentro de la sala y espero a que el cazador le invitara a sentarse, obviamente el hombre lo hizo, pero no por que quisiera, si no por cortesía, después de todo siempre fue así.

-Gwizdo aun no esta despierto.- Dijo con el ceño fruncido cuando la mujer le miro.-Tal vez debería volver en otro momento.

La mirada de la mujer ablando el semblante con signos de tristeza, pero poco después trato de mirar al otro lado, quizás para pensar en cosas que decir. Lian-chu la miraba callado y furioso de cosas que no sabía, ¿Qué le había visto ella a Gwizdo?, La primera impresión que le dio la pequeña mujer a el cazador fue que era sumamente bonita, era delgada de caderas anchas, y como dirían los hombres que iban a tomar en la posada, "Con bonitas curvas", de rostro fino, de pómulos redondos, casi invisibles, pero que cuando sonreía se encontraba en armonía, leves pecas claras le adornaban la cara, y sus ojos finos, de color esmeralda, penetrantes y gentiles a la vez, e inclusive, se podía apreciar que la mujer era muy educada, no todas las mujeres saludan de la manera en la que ella lo hizo, por que "Monsieur" no era una palabra muy usada, más sin embargo ella si la ocupo, la mamá del cazador la usaba cuando se dirigía a su padre.

Con las características físicas y con la educación que tenía la mujer, fácilmente podía haberse encontrado a un partido mejor que el contratista.

-Disculpe.-Interrumpió la voz de la mujer los pensamientos de el cazador.-Pero parece que al Monsieur no le agrada mi compañía, así que mejor me retiro. Vendré en otro momento.

Se levanto y junto a ella, él se levanto, la acompaño a la puerta y cuando la mujer la atravesó y se volvió para despedirse gentilmente, Lian-chu dijo algo que no lo pensó, ni siquiera lo había sentido al decirlo, fue como una acción que su cuerpo y su mente hicieron sin que él se diese cuenta.

-No, lo mejor sería que no volviera a venir nunca.

La mujer lo miro con la boca abierta, su semblante se volvió el de uno sorprendido, y cuando el cazador acertó con aquella acción, apenado y aun siendo grosero, le cerró la puerta en la cara a la pequeña mujer y corrió escaleras arriba, y una vez más, se acostó en la litera despertando a Gwizdo.

Se oculto el rostro y fingió estar dormido... en serio, ¿Qué demonios le pasaba?.