Chasseurs de dragons : Les mariages Gwizdo.

Chapitre 4 : Nuit ébullition

Ese día, ni los próximos 2 meses, se volvió a presentar Beátrice en la posada del dragón roncador. Lian-chu sabía por desgracia el motivo por el cual la joven mujer había desaparecido, y cada vez que volvía la mirada a su amigo, sabía que había caído en la estupidez más grande de su vida. Por que no solo dijo tales cosas enfrente de Beátrice, sino también, engaño a Gwizdo diciéndole a él, que ese día, no había visto a la prometida de este.

El contratista estaba triste, lo estuvo desde semanas atrás, y todo mundo le veía con misericordia, por que fue la primera vez que habían visto a el pequeño hombre tan mal herido. La mujer no se comunico con él, ni siquiera con cartas, por lo cual, algo dentro de el hombrecillo le gritaba con furia desde adentro de su ser que todo estaba perdido. Sus ojos representaban el cansancio, sus ojos hinchados, rojos y cristalinos decían también que no solo había perdido noches en vela, sino también, que las había perdido llorando.

Y a decir verdad todos los huéspedes le habían escuchado, pero ninguno le decía nada. Ese día se cumplían los 2 meses, y Gwizdo estaba sentado en el filo de la escalera con la mirada en blanco, exhalo exhausto, mientras que trataba por todos los medios no mirar a los ojos a nadie.

Zaza lo miraba desde lejos, con su inocente semblante preocupado y dudoso de preguntar el porque de la situación. Y Lian-chu, no había visto a los ojos a su compañero, por miedo a que su mentira fuese revelada tras mirar los ojos azul triste de Gwizdo, aunque muy por dentro suyo, agradecía que la mujer ya no estuviese por esos rumbos.

-Ah!...- Se escucho un suspiro proveniente del lugar donde Gwizdo descansaba, y en automático, todo mundo volvió su mirada aquel lugar, el estafador, se había levantado y muy pronto a eso se comenzó a estirar.-Iré a beber algo más fuerte...-Dijo sin mirar a nadie y dirigiéndose a la puerta.

Entonces, por simple impulso, Lian-chu se levanto y apresurado comenzó a acercarse a su amigo, realmente preocupado por lo que sus oídos escuchaban. Gwizdo no era bueno para la bebida, se emborrachaba muy fácil y muy rápido, incluso el alcohol más suave le causaba grandes problemas para su organismo, y él, por experiencia propia, sabía que el estafador estando borracho era muy torpe y cometía cada cosa que era mejor ni contar.

Solo tuvo que beber una vez con él para conocer eso. Fue cuando apenas se habían escapado del orfanato, fue la noche de su primer contrato que con tal de gastar unas cuantas guineas el estafante invito al cazador por una copa de ron. En realidad, había comprado una botella y se la habían llevado al bosque donde cerca de una cueva comenzaron a beber, y Gwizdo ya borracho, tomo la espada de Lian-chu y dijo con su vocesilla perdida "Cuanto apuestas que puedo matar a el dragón más fuerte del mundo" pero él siendo tan pequeño el peso de la espada le ganó y casi muere tras la caída del arma, obvio, y para suerte del hombrecillo, Lian-chu no se emborrachaba tan rápido y con agilidad apartó a su amigo de aquel trágico accidente. No fue la primera vez que lo vio borracho y tampoco, fue la ultima en la que su embriagues obligo a sacarlo de apuros.

-Espera Gwizdo, iré contigo.-Dijo antes de ver que el pequeño hombre atravesaba la puerta, pero antes de que pudiese salir, la mujer regordeta le detuvo sosteniéndole el brazo.-¿Qué pasa Jeanneline?.

-Mira-dijo mientras se rebuscaba algo en su mandil.-No me gusta que Gwizdo tome. Pero...-Y saco una pequeña bolsa, la cual dejo caer en la mando extendida de Lian-chu.-Pero algunos dicen que las penas son mejores con alcohol, le dejare beber esta noche, pero tu haste cargo.

Lian-chu no pregunto que tenía la bolsa por que lo sabía de antemano, eran guinas, más no las rechazo. Corrió tras Gwizdo y lo alcanzó cuando apenas pasaba el puente.

-Espérame Gwizdo!.

Grito de repente cuando vio a el pequeño hombre pararse en seco. Lo voltio a ver mientras se limpiaba los mocos que le salían, y después como si nunca hubiese hecho tal acto, le dijo a Lian-chu en su tono común de voz.

-No me hagas esperar tanto mastodonte de mierda.

Lian-chu se quedo helado ante las palabras dichas, Gwizdo usualmente no decía groserías, era muy extraño de hecho, escucharle decir algunas, solo lo llamaba así, con malas palabras cuando estaba ebrio. Pero él aún no había tomado gota de alcohol. El cazador no le contesto ni menciono nada y se limito a solo seguirle el paso hasta una taberna cercana a la isla.

Era una taberna muy grande que también cumplía con servicios de posada, había veces que los borrachos pagaban una habitación y pasaban la noche ahí porque su embriagues era demasiada que ni su nombre recordaban. También algunos contrataban las habitaciones para encuentros casuales y para reuniones entre gente criminal, era un lugar donde casi nunca iban, pero para sus desgracias, en cuestiones de licor, era uno de los pocos lugares donde se servia bien alcohol y a un buen precio, lo caro eran las habitaciones.

El cazador recuerda que aveces, Gwizdo escondía una botella de vino en un morral grande, iban y rentaban una habitación y cuando ya no tenían más dinero para comprar botellas, él sacaba la suya y seguían bebiendo hasta que se quedaban dormidos. Claro que la botella que siempre llevaba estaba vieja y tenia un sabor extraño, pero ya borrachos, nunca les importo.

Ellos siempre rentaban una habitación por que Gwizdo siempre hacía cosas muy muy raras que a algunos comensales les molestaba, y siempre terminaba por tener problemas con hombres 20 veces más fuertes que él que al final siempre terminaba por despacharlos Lian-chu (La mayoría de sus cicatrices fueron hechas en peleas de bar) quien no presumía su fuerza, aunque siempre resultaba ser más fuertes que los hombres promedios.

Entraron a el bar, hablaron que el barman y después de que les diera las botellas y los vasos, junto a, por supuesto, su llave subieron por las escaleras y buscaron apresurados, más Gwizdo que Lian-chu el número de la habitación.

Cuando la encontraron la abrieron y entraron con todo el las manos. Algunos bocadillos, las bebidas, los vasos, hubiese sido más fácil si Hector hubiese ido con ellos, pero el animalejo estaba dormido cuando se fueron. La habitación era pequeña, con una fina capa de heno en un rincón (Donde se dormían pues ninguna habitación de ahí tenían cama), y con una pequeña mesa de madera en medio con cuatro sillas, Lian-chu puso todo en aquella mesa vieja y rápido se sentó enfrente de Gwizdo, más que nada, para ver que tanto tomaba esa noche.

El hombre pequeño abrió la botella, y una vez abierta vertió el liquido en los dos vasos que el Barman les había dado, le acerco el suyo a Lian-chu, y después se sentó, con su vaso enfrente y mirando a la nada. El lugar estaba especialmente en silencio, entonces Lian-chu habló.

-Gwizdo, ¿Quieres hablar de...tú ya sabes?.

Y entonces el pequeño hombre se tomo de golpe el vaso de alcohol que él mismo se había servido. No fue de esperar para el cazador comprender que tras ese vaso se había ido la coherencia de su amigo, pues tan rápido dejo caer el vaso en la mesa, se podía ver, que Gwizdo estaba experimentando los leves cambios de la embriagues.

-¿Tú...-Comenzó a decir Gwizdo con su mirada caída.-¿Crees... ¿Crees que Beátrice...¿Crees que ella, me abandono?

-No lo se Gwizdo.-Se atrevió a contestar.

-Es que...yo sabía que debía ser demasiado bueno como para que yo tuviese semejante novia...pero, pero... ¿Si iba a jugar conmigo, para que aceptar mi propuesta de matrimonio?...Me dijo que me quería grandullón, me lo dijo un sin fin de veces...me dijo que era su primer amor...¿Qué habrá pasado para que dejase de venir a verme?.

Lian-chu se quedo callado, de tan solo decir esa ultima pregunta, hizo que recordase lo que le había dicho a la chica, Beátrice. Y tan solo de re memorizarlo, comenzó a sentir ganas de que la tierra se lo tragará. Se sentía culpable de haber interferido con la boda de su amigo, pero también estaba feliz de que la mujer dejara de verlo.

Y eso era otra cosa que no comprendía, tras decirle es a la mujer castaña, comenzó a ver a su amigo con otros ojos, ya no lo veía como un amigo, sino como algo más, sus noche de pesadillas se había transformado en noches de sueños eróticos... y eso le perturbaban más que sus pesadillas, porque una ventaja de las pesadillas era que no podía ver a los monstruos o a la muerte de sus padres tras abrir los ojos, pero Gwizdo, Gwizdo estaría siempre cerca de él, y eso era muy malo, porque cuando le veía fijamente recordaba cada uno de sus sueños insanos. Tras haber dicho lo que dijo a Beátrice comenzó a comprender sus verdaderos sentimientos hacia Gwizdo, ¡Y eso le volvía loco!.

Gwizdo se sirvió otro vaso de alcohol y se la bebió toda de un golpe otra vez. Ya no estaba pensando, ya no sabía lo que realmente quería hacer o lo que quería decir. Y Lian-chu tampoco.

-Te preocupas demasiado Gwizdo.-Dijo el cazador, lo cual hizo que el mencionado alzara la vista para verle directamente.-Es como si te preocuparas de haber perdido a la única persona en el mundo que te amaba.

Los ojos azules de el estafador se llenaron de lágrimas, y sintió que el corazón le oprimía el a alma.

-Lo era...-Dijo mientras se trataba de calmar.-Ella era la única persona que me podía amar tal cual soy.

-En que completo error estas Gwizdo...- Lian-chu se levantó de sus asiento y cuan descarado es, se acerco a Gwizdo quien lo seguía con la mirada, dudoso y con un presentimiento extraño. El cazador tomo a Gwizdo de los hombros, aunque fuera con las yemas de los dedo, pues era tan alto que no podía tomar bien los redondos y finos hombros de el hombre enfrente suyo, y no quería agacharse, pues quería dar firmeza en sus palabras y en sus acciones que en ese momento quería realizar.-Ahora mismo te demostrare que Beátrice no es la única persona que te ama por como eres en realidad.

-¿Pero que ...

Gwizdo no pudo terminar la frase, pues tan rápido como comenzó a hablar Lian-chu se inclino lo suficiente como para estar a su altura y después de eso, plantó un beso largo en sus labios.

El estafador no sabía como sentirse ante aquello, pero algo comenzaba a hormiguear dentro de sí. Su corazón palpitaba tan aceleradamente que sintió que moriría si eso seguía, pero de alguna forma, aunque su mente le decía que hiciera todo por empujarlo y alejarse rápido de él, su cuerpo comenzó a moverse por si solo sin que se diese cuenta de lo que en realidad estaba comenzando a hacer.

Su mano, dudosa de si, se aferro con esmero por detrás de la nuca de Lian-chu y en lugar de alejarlo como pensaba en hacer, simplemente lo acerco más, y pronto quien comenzó a dominar la situación fue él y no el cazador. Abrió un poco más la boca, y de ella dejo salir temerosa su lengua pero que rápidamente se comenzó adentrando en la boca ajena con valentía y descaró.

Todo eso le dio cierta impresión a Lian-chu, quien solo se dejo llevar por la situación, tomo la cintura de Gwizdo y la acercó más a su cuerpo, y después con poca fuerza lo alzó con un leve movimiento, el estafador lo rodeo con sus brazos y con sus piernas el cuerpo de el semental hombre que continuaba con un excelente trabajo en su boca, y entonces desesperado comenzó a tratar de quitarle el chaleco de lana café a el cazador, quien cayó al suelo cubierto del heno, haciendo con ello que el beso desapareciera y que Lian-chu hiciera un movimiento rápido para no caer encima de su amigo quien tenía el rostro rojo y agitado.

El cazador sonrió y dijo mientras retiraba las mando de Gwizdo de su chaleco.

-Estas muy desesperado..-y con agilidad retiro su chaleco y su camisa, dejando ver al hombre de abajo suyo su cuerpo musculoso y bien cuidado, el estafador por inercia y quizás más con su desconcertó hacia la situación y el repentino calor que sentía sofocandole, comenzó con desespero, acariciar el abdomen de su amigo y comenzó a reír.

-Si lo estoy...je je...- Dijo con los ojos mostrando su lujuria oculta, desvió la mirada de el cuerpo desnudo de Lian-chu para pasar a la parte que aún tenía ropa, sus ojos se posaron en el lugar que se miraba más y entonces, sin notarlo se comenzó a preguntar "Dios... nunca lo he visto bien por la vergüenza...¿Sera tan grande como lo es él?"

El cazador noto la mirada de Gwizdo en sus pantalones, justo, donde su miembro comenzaba a despertar y como si le estuviese leyéndole la mente de Gwizdo dijo.

-¿Porqué no lo averiguas por ti mismo?.

Entonces el pequeño hombre comenzó a sentir el calor aún más sofocante y comenzó a quitarse la ropa con desesperación y torpemente, y entonces supo que estaba excitado y que tenía muchas ganas de hacerlo con su mejor amigo (No lo había notado hasta ese entonces) pero detuvo sus movimientos tras sentir la mano tosca de Lian-chu tocarle y comenzar a desgarrar con burla las prendas hasta dejarlo completamente desnudo.

-Gwizdo no es bueno que estés desesperado, tenemos toda la noche.

Posteriormente, Gwizdo comenzó a perderse en las caricias de Lian-chu, olvidándose por completo de Beátrice.