When All Fall Down

Capitulo 2

El olor a sangre se intensificaba en su nariz; sus ojos lloraron ante el metálico aroma pero no supo bien si era "eso" la causa.

Su mente trabajaba lento, al momento que su descontrolaba respiración lastimaba su pecho. Sintió como algo rugoso se frotaba violentamente contra sus pulmones poniendo a prueba su débil resistencia. Cuando era pequeña, padeció de asma severa pero hacia poco más de tres meses que no sufría un ataque y ahora no era buen momento.

No supo cuanto tiempo había estado atrapada en el trance... ¿O será el asfixiamento claustrofóbico? El cuarto es pequeño y muy descuidado a pesar de ser la "guarida" de una importante pandilla (se autoproclamaban como una "familia" dentro del ámbito de la mafia, pero ella sabía que no llegaban ni a los mas débiles). La pintura descascarada, la bombilla de luz meceandose con violencia, la ducha llena de moho y de botellas vacías y el inodoro dejaba mucho que desear (peor que el de una estación de servicio) por lo que no tuvo más remedio que recostarse en el piso.

El punzante dolor nació en su hombro pero pronto, se fue extendiendo por todo su brazo derecho intensificando las heridas lineales y pocos profundas, ardiendo como si fuesen una. Sus piernas seguían molestándola a pesar de no hacer esfuerzo y su cabeza retumbaba al ritmo del tambor mientras unas intensas nauseas subían por su pecho escuálido. No pudo aguantarlo y termino expulsando todo al corrompido inodoro.

"Genial" no puedo evitar pensar. Había desayunado unas medialunas rellenas de membrillo (Otra vez, el panadero se conformo con que Usagi pasara, tiempo con él) iba a gritarle que no era necesario que volviera a sus "antiguos hábitos" pero su hermana había llegado cansada del encuentro y se volvió a dormir en el sofá; supo enseguida que era mejor dejarla tranquila. Además, mirando el lado positivo: tenía algo que acompañar con la lata de cerveza y seria más fácil encerrar a la mayor en el departamento. Usualmente es muy quisquillosa cada vez que ella sale por un "recado" pero ahora que estaba reposando, solamente cerraría la puerta de afuera llevándose todas las copias

Akane... ella es Akane... se escribe con los kanjis "rojo" y "chica" y es un nombre popular para las pelirrojas pero ella tiene el pelo negro. Igual que la traicionera de su madre. Apretó los dientes al recordar a esa perezosa mujer, lo único que sabía hacer bien era abrir las piernas y hundir la aguja en la piel reseca llena de moretones mientras empujaba el embolo para que el veneno se mezcle con su sangre. Ni se molestaba en ocultarse...

Akane... ella es Akane... había nacido para sobrevivir y en cuestión de minutos será asesinada. Su hermana le regalo facturas esa mañana para disculparse por el incidente de anoche, Akane había logrado echar de su casa al puto antiguo dueño de su único familiar pero sabía que el insistiría hasta lograr su objetivo. Una vez solas, le grito tan fuerte a Usagi que tuvo que pegarle una cachetada para que deje de llorar; pero el tener que escuchar los interminables sollozos quebradizos de la mayor, que dormía en la otra habitación, fue mucho más desgarrador que el daño en su hombro.

Que estúpida había sido al prender la luz; se había delatado a sí misma. Respiro profundamente, tantas veces como fuera necesario. Había que terminar lo que una vez empezó, nada bueno sucede de un trabajo a medias. Una regla a la cual nunca rompió y hoy no será la excepción. Aunque hubiera sido un desperdicio de tiempo.

Esa mañana había salido a investigar, descubrió el nombre del bastardo que había visitado a Usagi la noche anterior, es Shell (simple y sencillo) y que era el dueño de unos caros burdeles por el centro de la cuidad pero se expandió en la droga y el juego ilegal, lanzando sus raíces con cautela sobre el territorio bandido. Tenía un grupo de imbéciles al que hacían mayormente el trabajo sucio. Fuertes rumores señalaban que había visto a Shell minutos antes, en ese cuartel.

Al final era eso solamente... Rumores. Resultaron ser falsos y ahora, por culpa de su impulsiva personalidad, estaba encerrada en un asqueroso baño siendo perseguida por unos asesinos amateur, al que apenas pudo hacer daño

Akane... Ella es Akane... Y después de mucho tiempo, se puso a llorar cuando creyó que Shell había conseguido lo que deseaba. Sacarla de su camino


-¿Escucharon eso?- pregunto Shohie Akagi mientras se acomodaba la gorra. A pesar de ser mediodía, el lugar estaba oscuro y los pasillos estrechos parecían laberinto. Se habían perdido y todo por culpa de Yata-chan y Bando-san quienes "lideraban" el camino correcto pero ambos eran lo suficientemente tercos como para admitir que estaban perdidos. El y Kosuke los seguían pacientemente.

Eran solo ellos cuatro; esa mañana, Kusanagi les pidió-ordeno que se "encargaran" de un grupo de inadaptados que hace tiempo, les debía plata y se negaban a saldar su deuda. Al principio parecía sencillo, como se lo imaginaba, la "guarida" quedaba en la parte más pobre de Shizume City y parecía la típica casa abandonada donde ellos son las muertes de "prologo"

Le costaron un poco convencer a Yata que entre.

Pero le costaron mas saber dónde estaba el camino correcto.

-¿Dijiste algo?- cuestiono Yata, queriéndose concentrarse en cualquier cosa menos en el tétrico ambiente. Hace poco, vio una película de terror que comenzaba así

-Ahí una luz...-Kousuke levanta la mano en cámara lenta apuntando hacia el otro lado del pasillo, donde se situaba una puerta desgastada. Gemidos extraños y dolorosos, provenían del otro lado acompañado por una luz tintineante como si un ser sobrenatural claramente espantoso y con ganas de matar gente estuviera cerca.

-¡SOBRE MI CADÁVER, ENTRO AHI!

-Vamos Yata-san...No hay nada que temer- susurro Akagi mientras trataba de separar a su sempai de la pared.

-¡Vayamos por otro lado!

-¡No seas cagon!

-¡Maldito Bando! ¡A vos también te tiemblan las piernas!- Yata al menos fue considerado y no menciono que transpiraba como si le echaran un balde de agua fría.

-¡Vayan ustedes, yo no me muevo de acá!- chillo el "mas pequeño" de los cuatros (refiriendo de altura). Aunque a Bando no lo dominaba el miedo tanto como a su amigo, no pudo evitar sentir una dolorosa descarga eléctrica sobre su columna vertebral cuando ruidos identificables emanaron detrás de la misteriosa puerta.

Al principio, se dieron cuenta que era el llanto de una mujer, apenas perceptible para el oído humano, pero los segundos pasaban e iba subiendo de intensidad, como un eco del mas allá.

-Puede ser una trampa- concluyo enseguida Kosuke, al sentirse incomodo por el tétrico ambiente- Para asustarnos y que escapemos

-¡JA! Pero... ¿Pero quién se creen que somos?- A Saburota le temblaba los labios mientras levantaba la cabeza con el poco orgullo que le quedaba ese día. Agradeció los lentes de sol para ocultar sus ojos acuosos pero en la oscuridad, era el más ciego del grupo- ¡Somos los de Homra! ¡Nada nos da miedo! Akagi... Ve a abrir la puerta.

-¿Por qué yo?- al moreno de gorra, tampoco le gustaba mucho la idea.

-Por que... ¡Soy tu sempai y te lo ordeno!

Kosuke no dejo oportunidad a Akagi para defenderse. Simplemente dio un paso para adelante, en contra de los atemorizados y exagerados gemidos del sketer. Y como si se tratara de una prueba de valor, respiro hondo y abrió la puerta de una brutal patada silenciosa

-¡¿PERO QUE CARAJO...?!- debido a que, inicialmente, Kosuke no calculo bien la fuerza de su cuerpo, logro romper la puerta de forma horizontal y lo que creían que serian el fantasma de una niña llorando de agonía; en realidad, es un joven, de altura promedio, bastante desaliñado y un tanto melodramático.

-¿Eh?... ¿Al final, solo era un idiota?- pregunto un tanto indiferente Misaki Yata, tratando de recomponer su orgullo pero ninguno de sus amigos pareció importarle.

-Amigo... ¿Estas bien?- Akagi no estaba seguro si había sido una pregunta inteligente porque hasta el más inadaptado y distraído del mundo se daría cuenta que necesita ir a un hospital urgente. La sangre había desteñido la remera holgada concentrándose en los puntos negros donde se originaban las heridas y los moretones eran lienzos escarlatas que brotaban en su piel. Como una fotografía oscura y delicada visualizando alguna podredumbre del mundo.

No era del enemigo, ósea una trampa, al menos que sea lo suficientemente masoquista como para dejarse marcar de esa manera.

-Perdón...- el único pelirrojo se apresuro a ayudarlo a levantarse- creíamos que era un fantasma.

-¡¿Quien es tan idiota...?!

-El- los tres chicos apuntan hacia el más pequeño (de altura) entre ellos.

-¡Mentira! ¡Ustedes también estaban cagados entre las patas!

-¡Ya, deja de gritar! ¡Dejaste de ser el protagonista!- rugió Saburota mientras se agachaba para ayudar al herido pero este (a pesar de su frágil estado) logro esquivar las amigables manos malinterpretando la situación. Demasiada bondad no presiguia nada bueno.

-No necesito su ayuda...- a duras penas logro levantarse, obligándose a morderse la lengua para aguantar los gemidos de dolor mientras se limpiaban las huellas de las lagrimas, al que ardían sobre su piel por exponer su vergüenza. Ninguno de los cuatro HOMRA objeto la actitud testaruda del joven, conocían bien la fructosa sentimiento al fracaso.

Pero tenía que ser Yata el más insensible.

-¡Argg!- arrugo la nariz sin quitar la vista del mutilado- ¿Que es ese olor?

Akane agradeció la oscuridad del pasillo, se había ruborizado hasta las orejas y por un momento creyó que no se iban a dar cuenta.

-Vomite- sonó indiferente, como diciendo "¿Algún problema con eso?"- Ustedes no son hombres de Shell.

Era obvio, no los reconoció cuando se infiltro en la guarida. Si hubieran sido miembros, la amordazarían y la arrastrarían de vuelta, al grupo. Están armados, con un bate de beisbol y... nada más. ¿Que mierda hacían ahí?

-¿Y ese quién es?- pregunto Saburota, tratando de desviar el tema- ¿El tipo que... Casi te caga matando?

"Que sutileza" pensaron en colectivo sus amigos

-Lamentablemente no...- hubiera preferido que fuera así. Al menos su travesía hubiera valido la pena- Había esperado encontrarlo pero en lugar de eso, me atacaron su malditos subordinados- no pudo evitar apretar la herida en su hombro, la más profunda del día y la que más le causaba pánico. Un imbécil escondido entre las sombras, la noqueo de sorpresa cuando intentaba escapar y hundió el filo de la navaja en su clavícula derecha. Había logrado detener la hemorragia, produciendo presión sobre la contusión pero la falta de sangre ya comenzaba a marearla.

-¿Y ustedes? ¿A qué vienen?

-Solamente venimos a buscar algo que nos pertenece- Akagi levanto las manos de modo defensiva-Esos tipos (la banda de maleantes amateur) nos deben plata.

Aquello sonó divertido. Si no fuera por el dolor, hubiera lanzado una despectiva carcajada. Akane debía mostrar que era de esa clase de chicas, de las que sonríen ante los problemas.

-¡¿Y van a rajarles las caras así?!- grito haciendo connotación a su falta de "protección"- ¿Son suicidas o qué? Van a terminar sin todos los miembros.

El de lentes de sol y gorra, apoyo su mano sobre su hombro sano- No nos subestimes, niño. Nosotros estamos bien... En cambio vos, necesitas un medico... urgente.

-No me llames niño- con un ligero movimiento logro alejarse del grupo mientras se presionaba contra la herida- Me importa una mierda quienes son o a que vienen a hacer, pero les dejo claro: no se entrometan en mi camino o lo pagaran caro.

Aquello rompió la delicada paciencia de Misaki Yata.

-¡¿Pero qué mierda te crees que eres, inútil?!- sujeto a la chica (que para ese momento, estaba seguro que era un hombre) del cuello de la camisa y lo estampo contra la pared más cercana- ¡Nosotros podemos incinerarte si queremos pero te tratamos bien! ¡No seas malagradecido!

-¡Yo nunca les suplique ayuda!

Yata lo golpeo de vuelta contra la pared, ignorando los murmullos de sus compañeros

-¡Ni siquiera eres capaz de pararte por tu cuenta, hueles a vomito y tienes los ojos enrojecidos! ¡Esa condenada actitud tuya solo te hace ver más patético!

-¡Soy capaz de encargarme de esos tipos! ¡Estuve en situaciones peores!- aquello ultimo era mentira.

-¡Arrggg eres peor que una patada en los huevos!

-¿En serio?- y sin piedad, levanto la rodilla hasta sentir el hueso de la pelvis del Skeeter. En otras palabras, lo dejo estéril. O casi...

El pobre cayo liberando el grito más desgarrador de su vida. Mientras sus compañeros liberaron un lastimoso "Uhh" y decidieron alejar sus preciados miembros de la zona de ataque.

-Voy... A... Matarlo- chillo el Homra más ruidoso, cuando cayó de rodillas y se sujeto con fuerza su tesoro.

El más alto de los presentes suspiro profundamente para encontrar dentro de su cabeza roja las palabras adecuadas. Mientras se preparaba mentalmente, para un ataque sorpresa en su entrepierna.

-Nadie te obliga a nada... Si quieres puedes acompañarnos- parecía la única persona madura en ese momento, si no fuera por el temor ante la expresión del chico, que parecía querer saltar hacia él y matarlo a mordidas- Pero analiza la situación. Es verdad lo que dijo Yata-san (al que acabas de pegarle en esa zona sensible), si te presentas así, morirás antes de darte cuenta lo que pasa y no creas que nosotros te defenderemos (acabas de demostrar que eres capaz de lo que sea). No vamos a preguntar porque deseas aniquilar a la estúpida pandilla o cual es tu problema con el tal Shell mientras vos cooperes con nosotros. Hemos estado recorriendo el lugar por horas y no tenemos idea de donde estamos parados, seguramente sabes donde se esconden.

Para terminar el largo discurso, se quita la chaqueta negra de cuero y señala la herida más grave

-Ese pedazo de tela no te sirve, necesitas algo más grueso para detener la hemorragia.

Creyó que iba a detenerlo, pero Kosuke respiro aliviado cuando el chico se dejo tocar y se aguanto los gemidos al momento que la tela rozo con violencia contra la lesión. Debía haber algo interesante en sus pies, porque había clavado su vista en ellos y noto un ligero sonrojo en sus mejillas.

-¿Tienes fiebre?- si al tener su cara a tan poca distancia, no ayudaba a tranquilizar a Akane, tuvo que agregarle el contacto físico de Kosuke al apoyar su mano derecho sobre su frente.

La vibrante luz del baño emitía el destello suficiente para resaltar el tono rojizo de la cabellera de Kosuke, lo que provocaba encender la debilidad de la única chica por los pelirrojos.

Y lamentablemente, el colorado fue el único que no percibió el cálido e incomodo ambiente de enamorados al estilo telenovela.

-Ok... esto no es gay, para nada- Akagi creyó que lo mejor era bromear un poco...

-Si... aunque es peor cuando Yata-chan chilla como Fangirl al ver al Rey pelear- Saburota logro que todos lanzaran una pequeña carcajada aunque recibiendo miradas asesinas de la Fangirl- Sera mejor que nos movamos... Ok, Ironman ¿Hacia dónde?

Ignorando olímpicamente el sobrenombre impuesto sin su permiso, se trono el cuello para apaciguar el dolor de cabeza que esos chicos le estaban creando.

-Pasando esa puerta- señalo un pequeño rincón entre dos columnas, los chicos tuvieron que entrecerrar los ojos para distinguir el material distinto de la pared- Después de ahí un pasillo se divide en tres pero no tengo idea cual tomar.

-¿Ehhhh? ¿De verdad hay una puerta ahí?- pregunto Akagi medio confundido.

-Yeah... no me di cuenta hasta que me choque contra eso- lo último fue un susurro casi perceptivo. Los chicos tampoco iban a decir nada, para no admitir que todo este tiempo habían estado dando vueltas. Misaki Yata tuvo que alumbrar con su reloj/celular para poder girar el picaporte. Del otro lado, como había dicho Ironman: había todo un pasillo al centro y otros dos, que se separaban para los costados en diagonal y después quien sabe para donde.

-Bueno...-a ninguno le gustaba la idea, pero a nadie se le ocurría otra alternativa- Habrá que separarnos.

-Pero... alguien se quedara solo- Akane creyó que sería ella, esta que Kosuke le retiro las palabras de la boca.

-Iré yo...- el pelirrojo se quedaba más tranquilo que sus compañeros estuvieran acompañados (aunque uno con un medio muerto), en caso de emergencia. Conocía las fortalezas y debilidades de cada uno, pero eso no le impedía preocuparse.

-Yo acompañare a Ironman- prosiguió Akagi, sabía que el carácter explosivo de Yata y el tono burlesco de Bando traería graves consecuencias.

-No creo que sea buena idea dejar a Bando-san con Yata-san- concluyo Kosuke- después de todo llegamos a este problema por culpa de ellos.

-¡¿Nuestra culpa?!

-Ahora que lo pienso... tienes razón- Akagi se quito la gorra para masajear su cabeza, pensativo- estos dos son capaces de perderse otra vez y seremos nosotros quien se encargue de los idiotas.

-¡Esa no es manera de hablarle a tu Sempai!- el chico de gorra y anteojos descargo su puño contra su compañero, mientras que Misaki Yata, (ya recuperado por el golpe) comenzó a jugar con su Bate de Beisbol, Akane juro ver una ligera llama nacer en el iris de sus ojos imperativos.

-¡Así no vamos a llegar nunca más!- levanta su arma, como si fuera a dar un inusual Homerun- ¡Necesitamos un atajo!

-¿Pero qué planeas...?- cuchillan sus compañeros y la única chicas cuando el Bate estallo en llamas (y no se desintegro al hambre del fuego, como si el contacto fuese amigable) y de un simple movimiento circular, el enano golpea la pared con todas sus fuerzas provocando el nacimiento de un denso humo, gracias a la caída del yeso que constituía la pared. Una vez, se logro ventilar un poco el polvo, Yata se sube sobre su patineta y con una sonrisa traviesa, recorre el pasillo angosto del otro lado del agujero y vuelve a repetir el golpe

-¡Vengan que ya encontré el camino!- rio al final con cierto grado de sadismo. Los otros HOMRA no tuvieron más remedio que seguirlo.

-¿Vienes?- pregunta el pelirrojo hacia el herido. Este, apenas podía procesar lo que había ocurrido y eso que su cerebro siempre estaba al tanto de lo que sucedía.

Pero enserio... ¿Como mierda había hecho? El imbécil mas idiota que había conocido en su vida, logro crear fuego de la nada y ella todavía se asustaba un poco cuando había que encender la hornalla de la cocina. Que un mono cirquero sea capaz de tremendo espectáculo, era demasiado humillante.

Había escuchado rumores sobre una banda de maleantes, con extraños poderes. Pero relatos absurdos como eso, hubo siempre y ella nunca le prestó mucha atención. Después de todo... ¿Quien sería tan estúpido como para creerse esa broma de mal gusto?

-¿Seguro que no quieres ir a un hospital?- pregunta el pelirrojo, al no obtener respuesta.

-Estoy bien... Al final mi ayuda fue innecesaria.

-Mientras no seas un estorbo, eres libre de hacer lo que quieras

"Al menos es sincero" tuvo que reconocer Akane. A diferencia de su hermana, había sido criada dentro de un ambiente turbio y orgulloso donde se honraban los principios criminales (clase de forajido en vía de extinción). Su mentor, un drogadicto de salvajes ojos violetas, le había inculcado el verdadero valor en un hombre.

-¡Hey Ironman!- grito Yata mientras daba pequeños saltos, impaciente- ¡¿A dónde mierda vamos ahora?! ¡Quiero encargarme de esos tipos ahora!

-No conozco ese camino

-Adivina... No se- da media vuelta sobre su patineta- Si no puedes seguirnos, déjalo atrás, Kosuke.

-¿Quien crees que soy? ¿Un perro al que puedes abandonar?

-Un perro muy malherido.

-Capaz de romperte los huevos.

-No peleen- suplico/pidió el pelirrojo, quien sabia que a esa altura, ya era imposible detenerlos.

Bueno... dicen que las mejores amistades comienzan así


Cuando llegaron a la Sala Central (por quien sabe cuánto tiempo) se encontraron con un grupo grande de jóvenes recién salidos de las faldas de su madre, bebiendo cerveza, fumando y proclamando apuestas mientras observaban con atención, diez televisores viejos, al que transmitía (en pésima calidad) en vivo y en directo, la corta visión de las cámaras de seguridad puestas en la Guarida/Laberinto.

En simples palabras, se habían burlado de ellos todo ese tiempo.

-¡Jefe!- grito uno, que jugaba contra la gravedad meseandose en la silla- ¡Llegaron los imbéciles de HOMRA!

-Ya era hora...- el llamado Jefe no debía tener más de treinta años y explotaba su arrogancia en enormes anillos de oro y cadenas de plata. Pecho ancho y ojos asimétricos. Parecía despreocupado y demasiado relajado- Por lo que me contaron de ustedes creí que al menos mantendrían la compostura jajaja...

Ninguno de los subordinados del Rey Rojo mostro signos de ira ante la burla. Después de todo, son considerados como un "mito más de la cuidad", es normal que los enemigos los subestimen. Además era cuestión de orgullo, no podía caer en un truco tan bajo.

-Buenas tardes- sonrió educadamente Akagi, dando un paso adelante y acomodándose la gorra- Somos miembros de Homra y vinimos a saldar la deuda.

-¿Que deuda?- demando el líder del grupo, fingiendo ignorancia.

-La deuda que usted negocio con Kusanagi (La Mano Derecha del Rey). El plazo termino y vinimos a que nos devuelvan la plata.

El Jefe enfoco su vista a un niño malherido. Todavía seguía sin saber cómo es posible que siga parado. Qué pequeño mas testaduro, uno debía aprender cuando rendirse.

-Los chicos me contaron que viniste principalmente por Shell- Akane entendió que hablaba para ella- Déjame adivinar... ¿Antes eras su puto?

Una ola de emociones violentas golpeo su quebradizo cuerpo. Ella comenzó a temblar mientras la bestia se retorcía en su interior. Aullaba y mostraba los dientes como un perro con rabia, mientras era ahogado por una dolorosa descarga eléctrica. Quería morder, gritar y apuñalar. Así de fácil, la había provocado

El Jefe sonrío.

-A ese lo quiero vivo... Tal vez nos den una buena recompensa por el- Se levanta de la silla y con un vago gesto, señala a los Homra- Con los demás, pueden hacer lo que quieran, pero que no se les escape alguno- sentencio al final, al recostarse sobre un televisor.

-¡Ja!- rio Yata mientras se estiraba el cuello de la camisa para mostrar el tatuaje en su pectoral derecho- ¡Nosotros somos Homra! No nos subestimes.

Como de costumbre, el pequeño miembro de Homra juega con su bate de beisbol como si estuviera en medio de una presentación de gimnasia artística cuando por accidente (y justo al terminar la oración) al estirar el bate para un costado, siente un golpe seco hacia una masa blanda y el grito agudo de Bando y Akagi junto con la caída de un cuerpo en el suelo le provoco un pequeño escalofríos en su corta espina dorsal

-¡YATA-SAN!- le recrimino Bando mientras Akagi y Kosuke se arrodillaron al lado de un cuerpo- ¡Le Rompiste la nariz a Ironman!

-¡No fue a propósito!- fue el último grito que pudo entender Akane, segundos antes que su vista se tiñera de rojo y se ahogo en su propia sangre


No era la primera vez que se había desmallado, y en una realidad como la suya, tampoco sería la última. No existen palabras exactas para describir la confusa experiencia que se somete un ser humano cuando recupera la conciencia. Sabes quien sos pero no conoces tu historia o te es indiferente; sabes que estás en la espalda de alguien pero no te interesa en averiguar de quien. Crees en un ambiente y mueres pacíficamente como si todos los problemas simplemente no existieran. Como si no tuvieras una familia a la que preocuparte. Si en ese momento alguien le dijo era que viajo en el tiempo y ahora el futuro está gobernado por babosas mutantes, ella lo hubiera creído

-¿Estas despierto, Ironman?- conoce esa voz. Es aguda como la de su hermana

"Usagi"... Tiene una hermana que se llama Usagi. No llega al metro sesenta, y sus caderas se confunden con su cintura... Usagi la odia por eso... Akane no entiende

-¿Que...?- quiso hablar pero tenía la boca llena de un líquido metálico, al escupir para un costado pudo distinguir la mancha roja en el suelo y una pierna soportando el peso de dos cuerpos.

-Seria mejor no hablar, un idiota te piso cuando estabas inconsciente- su cabello huele a pólvora, pelo quemado y el acero de las navajas. Todo está oscuro, todo está podrido.

-Derrotamos a esos imbéciles ¡Ja! Creyeron que por tirarnos agua fría podrían detenerlos ¡Escucharon eso, hijos de puta!- parecía costar le hablar pero el joven seguía como si no tuviera herido, como si no hubieran manchado su orgullo- Lo admito, nos dieron una trabajo, incluso cuando tuvimos que cuidarte.

En una situación normal, Akane hubiera remarcado que no era necesario pero hasta ella entendía que no valía la pena.

-No eran normales...- siguió hablando el joven. No era el pelirrojo y los otros tres llevaban gorra (hasta donde recuerde) pero este es pequeño, infantil y con el pelo quemado ¿Que le sucedió?

-No voy a preguntar como estas porque sería estúpidos... Pero hay algo que me gustaría saber

Akane se reacomodo en la espalda, y rodeo sus brazos alrededor de su cuello. Su hombro comenzó a molestarle, con una picazón que se originaba en la superficie de la piel y se iba sumergiendo entre los músculos y la sangre como una larga punzada.

-¿Antes eras prostituto, verdad?- pregunto sin rodeos, lo cual resultaba extraño y alentador al mismo tiempo, pues sus facultades mentales (de Akane) no estaban al 100%- Preguntó para entender, bro. Nadie arriesga su vida tan miserablemente por un idiota.

Ella no contesto... No sabía cómo responder a esa pregunta. Se tardo un poco en recordar las razones pero todo es su cabeza le resultaba extraño y borroso. Se mordió el labio para aguantar las saladas lágrimas que ardían sobre sus mejillas al marcar sus huellas.

¿Que le había hecho? A ella nada, hasta ayer a la noche no sabía de su existencia. Que ciega había sido, torpe al no investigar e ignorante al no preguntar. Creyó que sería lo mejor, no avivar el recuerdo. Pero ignorar el problema no hace que desaparezca y ahora debía pagar la consecuencia

-Yo no... Mi hermana si...- era inútil no sollozar- Ella... A ella le hicieron muchas cosas malas... Muy malas... Pero siempre tuve miedo de preguntar... La deje sola...- no paraba de temblar y su respiración se agitaba por cada imagen cruel que posaba delante de sus ojos- Deje sola a Usagi, no puede estar sola, hace todo mal y me necesita... Tengo miedo de bajar la guardia y permitir que la lastimen, y me lastimen también... No quiero resultar lastimado, otra vez

Retuvo lo más que pudo los sollozos pero no podía permanecer quieta y unas náuseas volvieron a invadir su pecho

-Haz lo que quieras- le recriminó Yata, mientras aguantaba el dolor en su pierna y su corazón se retorcía de enojo- Llorar no te hace menos hombre.