Epílogo

— ¿Qué se siente no cumplir con la expectativa de ser Ministro de Magia?.

Hermione se cuestionó por enésima vez por qué había aceptado la entrevista con Tofty. El hombre le había pedido una entrevista desde el comienzo de su carrera política y ella siempre se había negado. Cada vez que pedía que enviara comentarios sobre algún artículo, ella y su equipo lo desestimaban para no darle una razón para seguir escribiendo.

El mago estaba frente a su escritorio, con su libreta llena de anotaciones y una pluma vuelapluma de color naranjo al lado de su cabeza. Ella misma había revisado la pluma para asegurarse de que cumpliera con la regla de que solo transcribiera palabra por palabra lo que ambos conversaban, pero aun así no confiaba en él.

El mago comenzó su carrera después de la guerra, más que nada acosándola. Aunque cuestionable, fue una táctica que le permitió hacerse un nombre reconocido en la comunidad mágica. La gente adoraba sus artículos en "Corazón de Bruja" y con la fama que le trajo la revista empezó lentamente a indagar en temáticas más serias.

Fue el primero en entrevistar a reclusos de Azkaban, logrando incluso una entrevista con Lucius Malfoy. De alguna manera su nombre empezó a ser reconocido en política, relaciones internacionales y luchas sociales, pero aún así, nunca dejó los escándalos. Hermione sentía que todos los artículos sobre ella eran escritos por Tofty.

Era un hombre que vivía para su trabajo, estaba siempre en primera fila para cada conferencia de prensa, si había que ir a un bosque maldito por una entrevista, él iba, si tenía que quedarse callado en los salones legislativos, lo hacía. Hermione no le tenía nada de estima, el mago le había hecho la vida imposible casi tanto como Skeeter en su cuarto año.

Con la diferencia de que Tofty llevaba años acosándola.

— ¿Cree que decepcionó a la Hermione Granger de veinte años, que soñaba con ser Ministro de Magia?

Hermione suspiró, tenía que responder, quería apoyar a Bran y su candidatura a Ministro de Magia, por eso había aceptado la entrevista. Ella era una de las personas que más lo apoyaba y creía tanto en sus propuestas y su ética de trabajo, que estuvo dispuesta a aceptar una entrevista con el periodista que más odiaba, para que fuera él, el que publicara la exclusiva de la candidatura del mago.

No le gustaba admitirlo, pero lamentablemente Tofty era un periodista que podía cambiar unas elecciones. Un artículo de él movía a las masas, más que una conferencia en el podio del Ministerio.

Ya había demostrado que tenía más poder del que debería.

—Mi foco siempre ha sido hacer reformas que logren cambios reales en la sociedad mágica, en especial en las comunidades más vulnerables.

— ¿Descarta candidatearse para próximas elecciones?

— Si, lo descartó completamente, es más, hoy quisiera ratificar mi apoyo a la candidatura del Señor Alvey.

El periodista la miró sorprendido y rápidamente revisó hojas anteriores de su libreta. Parecía nervioso buscando información.

— Bran Alvey, ¿El nuevo director del Departamento de Cooperación Mágica Internacional?

— Si, el señor Alvey tiene una basta experiencia en diversos departamentos, conoce la realidad social, tiene los contactos y la convicción, su trabajo en leyes mágicas es inigualable y ha demostrado una y otra vez que es un mago competente, que logró ser parte de grandes reformas legal…

— La mayoría, reformas hechas por usted - interrumpió el periodista, aún sorprendido.

— Una reforma no se hace sola. Bran Alvey ha sido una pieza clave para el cambio que muchos de nosotros hemos buscado. Quizá mi nombre estuvo en el frente de las reformas, pero él ha estado desde un principio asegurándose de que todo fuese posible y por eso estaré apoyándolo en su candidatura que espero se oficialice prontamente.

— ¿No va a postular por la derrota del mandato pasado?.

Hermione sabía que Tofty lo iba a preguntar, estaba preparada y aun así, parte de ella le dolía pensar en las elecciones pasadas, porque en realidad siempre lo hacía.

Ella ya había superado la derrota. En un principió ella no había estado segura de postular. Si, había llegado lejos en su departamento, pero sabía que era muy distinto manejar un departamento a todo un Ministerio.

Además, sabía que luego de algunas reformas controversiales, como la que devolvió los terrenos a la gente de agua, se había ganado varios enemigos que no querían que sus reformas siguieran adelante. Postular a ser Ministro de Magia aseguraba incomodar a esas personas y no no había estado segura de estar lista para afrontar las consecuencias.

Si bien estaba acostumbrada a recibir una que otra amenaza, a que la llamaran por nombres denigrantes y que bloquearan sus propuestas, no sabía si aguantaría los ataques personales, además que aunque siempre había sido parte de cambios sociales, no sabía si su personalidad le permitía ser el rostro de todo un ministerio.

Mucha gente había propuesto a Harry como el reemplazo de Kingsley, quien luego de catorce años decidió no postular a la reelección y enfocarse en su retiro político, por mucho que la gente lo pedía. Pero el niño que vivió nunca tuvo la ambición de ser Ministro, estaba más que feliz con su exitosa carrera de auror y sus tres hijos, como para siquiera considerar el puesto.

Cuando Kingsley le ofreció a ella su apoyó público en una entrevista, ella no supo qué responder. Se consideraba demasiado joven con treinta y cuatro años y estaba segura que aún podía hacer más dentro del ministerio antes de apuntar al cargo más alto. Pero luego de la insistencia de la Orden, de sus amigos y de que Marceline le mostrara los resultados aritmáticos sacados de las encuestas, decidió aceptar.

Era la primera vez que su rostro salía voluntariamente en pancartas. Si bien las reformas que había logrado estaban bajo su nombre y siempre salía en el diario. La candidatura del 2018 fue la primera vez en que ella aceptaba entrevistas, en que se abrió a la comunidad.

Por meses era la favorita para el cargo y nadie dudaba que sería electa con una mayoría abrumante.

Pero a solo tres semanas de las elecciones, Tofty publicó en "El Profeta" fotos de ella junto a Remus Lupin y todo se arruinó.

Hermione jamás había negado a Remus Lupin, pero su relación se mantuvo privada por más de lo que pensaban que iba a ser. Siempre habían dicho que les gustaría ir de la mano por el Callejón Diagón, pero al mismo tiempo les gustaba no aparecer en "Corazón de Bruja". Ocultar la relación frente a la prensa también les había dado un poco de seguridad sobre Teddy, a quien hasta ese entonces nunca lo habían acosado con preguntas personales sobre Hermione.

Ya sentían murmullos y miradas cuando caminaban por separado en el callejón Diagon y Hermione no se imaginaba cómo sería si los vieran juntos, así que casi sin decidirlo nunca hicieron pública su relación.

Ambos habían mantenido una distancia profesional en el Ministerio y aunque todos sabían que eran unidos, que almorzaban en la cantina juntos, que a veces el hombre lobo iba a su oficina, no era muy distinto a los que ocurría entre Hermione y los otros dos integrantes del Trío Dorado.

Su vida romántica y de pareja había estado completamente oculta para el mundo mágico hasta que se publicaron las fotos.

Fueron sacadas en Londres muggle, donde generalmente salían a ser una pareja común y corriente sin que nadie los mirara. Había fotos de ambos comiendo en un restaurante griego, caminando tomados de la mano por el parque, riendo mientras Remus movía un mechón de cabello. Las primeras fotos eran románticas y no hubiesen causado tanto revuelo, pero lamentablemente, no eran las únicas.

Besándose apasionadamente en un callejón, Remus besando su cuello como si la estuviese mordiendo.

El artículo no decía mucho, pero las fotos escandalizaron a la comunidad mágica y Hermione solo se podía culpar a ella misma. Debió haber aprendido de cuando le había ocultado la relación a sus amigos y familia, debió haber sabido que todos los secretos salen a la luz y debió haber hecho pública su relación antes de las elecciones.

Ingenuamente, parte de ella quería mantener su vida tal y como había sido por catorce años.

Muchas personas la siguieron apoyando, pero los cuestionamientos sobre las razones por las que Hermione había hecho la reforma de hombres lobos no pararon y eso llevó a que muchos recordaron que en ese tiempo, Remus había sido profesor en Hogwarts. Muchos se preguntaban cuándo había empezado la relación, hablaban de Tonks, reprochaban la diferencia de edad y que Remus fuera un hombre lobo fue demasiado para los votantes.

Hermione perdió las elecciones contra Basil Herrygoth, un mago que aunque competente jamás pensó que iba a ganar las elecciones. Había postulado sin mucha convicción, pero gracias a su larga trayectoria en el ministerio en el Departamento Contra el Uso Indebido de la Magia, había obtenido el apoyo de varios tradicionalistas, a pesar de no ser uno.

El hombre tuvo un mandato corto, de tan solo cinco años, en los que logró mantener la calma, pero no hubo ningún plan a futuro.

— ¿Señorita Granger?

Hermione había preparado una respuesta a todas las posibles preguntas. Sabía manejar a la prensa, qué decir y qué no decir. Y en el tema de las elecciones había mucho en juego, si decía estrictamente que si veía en su futuro postularse, empezarías a hostigarla de nuevo, pero si lo negaba rotundamente, podía estancar su carrera política y si además daba sus verdaderas razones podía ganarse el descontento de la comunidad.

Pero esta vez miró a Tofty y decidió hablar con emociones.

— Señor Tofty, podría decirle que no postulo porque no está en mis planes y es cierto, no lo están, pero voy a ser sincera. Sé muy bien que mi derrota en las elecciones pasadas no significa que no puedo ser electa ahora o en la siguiente elección. Es más, varías encuestas dicen que si postulo ahora tendría más votos de los que hubiese tenido en la elección pasada, antes de su artículo sobre el señor Lupin y yo.

Todo era cierto, en los cinco años de Herrygoth Hermione se esforzó en seguir trabajando y llevar la equidad a cada comunidad mágica. Logró hacer cambios en las mallas educacionales de Hogwarts, generó leyes de transparencia que sacaron al descubierto, con pruebas, el nepotismo de algunos miembros del Wizengamot. Inició las primeras conversaciones con los duendes y pudo contener la inflación del Galeón y todo eso, mientras la gente la acosaba por las fotos.

— ¿Entonces, postulará en la siguiente elección? - insistió Tofty ansioso.

— No - contestó rotundamente Hermione, decidiendo que ya no le importaba las consecuencias en su carrera, ya había perdido demasiado como para que le importase - sé que esto me va a costar mi futuro político y asegurara que no vaya a ganar ninguna elección en caso de que cambie de opinión, pero creo que debo decirlo: Yo podría luchar por el cargo y probablemente ganarlo, pero la comunidad mágica ha demostrado que aunque hemos logrado avanzar y cambiar el tradicionalismo tóxico en el que ha estado fundado, necesita tiempo para cambiar paradigmas, necesita generaciones para derribar prejuicios.

— ¿Prejuicios sobre ser hija de muggles?.

— Se que quiere saber si aún estoy en una relación con Remus Lupin.

Después de perder las elecciones Hermione se paró en el podio, le entregó su apoyo al Ministro electo y dijo que seguiría luchando por reformar el ministerio desde dentro. Cuando los periodistas les preguntaron por Remus, ella seriamente mencionó que por el acoso en el trabajo, Remus Lupin había decidido tomarse unos meses sabáticos del trabajo y que esperaba que no lo molestaran si no querían verse enfrentados a demandas civiles.

Fueron meses difíciles, todo el mundo quería saber cómo un hombre lobo había conquistado a Hermione Granger, heroína de guerra y promesa política. Querían detalles y no los pedían con sutileza.

Remus ya no podía hacer su trabajo tranquilo en el ministerio, así que, luego de años de trabajo y buenas credenciales, se convirtió en asesor sobre hombres lobo para los ministerios europeos.

Viajaba constantemente y se tomaba recesos que coincidían con las vacaciones de Hogwarts para estar con su hijo.

— Pero Remus Lupin no es parte de esta entrevista, ni lo será - agregó Hermione - los prejuicios de la comunidad son entendibles, aunque no los comparta. Quizá si lograría ser Ministro, si postulo e hiciera un gran esfuerzo mediático, pero honestamente, señor Tofty, no estoy dispuesta al costo que eso conlleva para mi y para mi familia y amigos.

— ¿Familia?

— Bajo la ley mágica los ahijados son considerados familia, están unidos bajo lazos de responsabilidad mágica, los que son reconocidos por el Ministerio - comentó Hermione como si todo el mundo lo supiera - por ende mis tres ahijados son legalmente mi familia. Y aunque no lo fueran, Ronald y Harry siempre han sido como una familia para mi. No tengo relación sanguínea con nadie en la comunidad mágica, pero sí hay gente que considero familia.

El hombre escribió en su libreta, probablemente para verificar los lazos con los ahijados y luego volvió a mirar a Hermione un poco decepcionado.

— Entonces abandonará las esperanzas de ser Ministro de Magia y apoyará a… - volvió a mirar su libreta - Bran Alvey.

— Sé que es la persona adecuada, quizá es joven en comparación a Ministros anteriores, pero yo era más joven en la elección pasada y él ha pasado dos décadas demostrando que tiene el carácter y conocimiento para guiar esta institución - Hermione volvía a su plan de halagar sin exagerar, con hechos y no sentimientos, enfocándose en Bran y no en ella tal y como lo había planeado - la comunidad mágica se merece un buen Ministro como el señor Alvey, uno que pueda proyectar el desarrollo, solucionar problemas y pensar en el futuro. Le aseguro que no hay nadie mejor preparado para el cargo.

— Excepto usted - agregó el mago.

— Yo no soy, ni seré una opción.

Hermione se preocupó un poco, en todos los años en que había conocido a August Tofty nunca lo había visto en mala compostura. En ese momento el mago estaba sudando, se veía preocupado, casi indispuesto. Su respiración estaba agitada y la pluma vuela pluma que volaba sobre su cabeza descendió al escritorio.

— ¿Está bien, señor Tofty? - preguntó levantándose y moviendo su varita para aparecer un vaso de agua - ¿qué sucede?

No importaba si el mago le había hecho la vida imposible, claramente no estaba bien.

— No puedo creer que no postulará - respondió el hombre, recibiendo el vaso de agua - no pensé… el plan no era ese.

— ¿El plan? - cuestionó Hermione.

— Si, el plan. Un periodista puede hacer o deshacer reputaciones, eso lo aprendí rápidamente gracias a Rita Skeeter.

— Pues si querían destruir mi carrera política, lo lograron - bufó la bruja.

— No - corrigió Tofty - yo preparé, inicié y resguardé su carrera política, señorita Granger.

Hermione frunció el ceño, estaba completamente confundida, porque lo que decía el periodista no tenía sentido. Y como si le estuviera leyendo la mente, el mago empezó a explicarle.

— No vengo de una familia poderosa, ahora quizás mis contactos son más importantes, pero cuando inicié mi carrera no era nadie. No era Ginevra Weasley que fue a El Profeta después de su carrera en el Quidditch y obtuvo un trabajo rápidamente. No digo que ella no tenga talento, pero su nombre, su conexión con Potter y su carrera en el quidditch le aseguraron un reconocimiento inmediato y un sueldo sustentable. Yo no tenía nada de eso, así que hice lo que aprendí del periodismo muggle.

Hermione abrió los ojos sorprendida, si bien había investigado a Tofty en el pasado, siempre fue de una manera superficial, buscando algún punto negativo para poder tenerlo controlado.

Nunca encontró algo extremadamente grave, nada más allá de las demandas por invasión a la privacidad.

— Mi madre es hija de muggles y a pesar de ser un mago, siempre mantuve mi conexión con mi familia materna. Mi primo es periodista, basó su carrera en seguir a Gordon Brown. Lo conoció en la universidad y supo de inmediato que llegaría lejos, así que empezó desde que Brown era una persona común y corriente. Partió en tabloides faranduleros, comentando cada detalle de su vida, cada persona con la que se veía, se encargó de saber absolutamente todo. Después de un tiempo, cuando Brown ya era más reconocido y se hablaba de cómo llegaría a ser Primer Ministro, todos querían hablar con mi primo, porque él era el experto. Logró hacer dos libros y aún lo llaman para entrevistas, a pesar de que Brown ya no está en la esfera política. Es una apuesta a ciegas, no puedes estar seguro de si en verdad la persona llegará a ser relevante en el futuro, pero es la manera de hacerse un nombre.

Hermione no dijo nada, hasta ahora todo hacía sentido.

— Después de la guerra pensé en seguir a Harry Potter, pero era un personaje que todos conocían, habían periodistas que ya llevaban años siguiéndolo, así que no era una buena opción. A usted la había descartado porque Rita Skeeter ya la había seguido antes, Ronald Weasley no parecía una buena opción, es un buen mago, sin lugar a dudas, pero no tenía ambiciones que me llevarán a la cima - el mago suspiró, como si la disyuntiva de elegir una víctima fuese lo más difícil de su carrera - Lo mismo pensé de Neville Longbotton y debo admitir que lo juzgué muy rápido, ahora se dice que es el nombre más potente para sustituir a Minerva McGonagall en Hogwarts.

— Entonces, ¿por qué se decidió por mi? - preguntó Hermione algo alterada por la revelación - ¿No se supone que me había descartado?

— No me decidí por usted, me decidí por Ginevra Weasley - aseguró el mago - Era un rostro de la batalla, novia de Harry Potter, de una familia famosa, popular por lo que comentaba la gente en Hogwarts y una promesa del quidditch, a pesar de que a veces se hablaba de ella, nadie lo hacía con constancia.

Hermione pudo recordar todos los artículos sobre Ginny y Harry en séptimo año, los embarazos, las nupcias falsas, todos los rumores.

— Pero cuando una de mis corresponsales logró entrar a la casa de los Weasley en año nuevo - siguió el mago - y me comentó que Skeeter se negó a comprarle el material, supe que era mi oportunidad. Encaré a Rita y aunque nunca me quiso decir por qué no escribía sobre usted, me dejó claro que debía ir con cuidado. Ese primer artículo iba a ser el inicio de mi carrera y la de usted.

— La ética periodística no significa para usted, ¿no? - preguntó Hermione algo alterada - esas mentiras casi destruyen una familia, ¿nunca pensó en las consecuencias de hablar de Fred Weasley?, Ron no le habló a Charlie por mucho tiempo y ni hablar de Kingsley, fue un golpe bajo.

— O un golpe planeado, de todo lo que salía en el artículo, Kingsley Shaklebolt era lo más importante, fue el hecho que logró que la gente la relacionara a usted y la política. Su nombre empezó a razonar en posibles posiciones ministeriales, pero lamentablemente mis conexiones me dijeron que no estaba aceptando las propuestas para puestos como el de asistente junior del Ministro, que era el puesto perfecto para que avanzara, así que tuve que intervenir y dar mi cara.

¿Intervenir? Hermione intentó recordar la primera vez que se encontró con el mago y rápidamente llegó al primer Aniversario de la guerra. Tofty la había encarado cuando estaba con Ron y Harry, insistiendo con preguntas sin sentido y ella explotó, dio su primer discurso público, casi anunciando para dónde iría su futuro.

— No lo puedo creer - suspiró Hermione.

— Pensé que la impulsaría a buscar una ley de control de prensa o algo parecido, pero fue mucho mejor, unos meses después había aceptado el cargo con el Ministro.

— Pero no llegué a ese puesto.

— Y aunque en ese entonces no entendía por qué, fue lo mejor que le pudo pasar a su carrera y a la mía. El tratado con los trolls me aseguró que no me había equivocado al elegirla, pero la reforma de los hombres pudo haber cambiando todo, fue muy difícil manipular a El Profeta para que no sepultaran todo su esfuerzo.

— Pero si fue horrible, decidieron publicar historias de ataques de hombres lobo, la gente me atacaba en la calle.

— Créame, iba a ser peor. Uno de los editores de ese entonces había perdido a su hija por un ataque de hombres lobo, estaba preparado para inventar cualquier cosa con tal de detener la reforma.

Hermione no podía creer que le debía tanto a ese periodista, el hombre fue explicándole cómo escribía escándalos y luego artículos más serios, como había controlado a la prensa, impulsando cada uno de sus pasos y reformas.

— ¿Y tanto esfuerzo para destruirlo todo revelando mi relación con Remus?

Hermione dejó de lado la seriedad, sus reglas de decir Remus Lupin, en vez de solo su nombre de pila o de jamás confirmar su relación con él, las dejó de lado porque necesitaba saber la verdad.

Generalmente anticipaba lo que hacían otras personas, analizaba los motivos de la gente y estaba preparada, pero la revelación de Tofty la había dejado en un estado de confusión y poco control.

No estaba acostumbrada a sentirse así.

— Si no lo hacía yo, lo hacía otro - le aseguró el mago - Las fotos me llegaron anónimamente diciendo que debían ser publicadas antes de las elecciones, sospecho de algunas familias que pudieron mandarlas, pero no tengo más que mi intuición como prueba. Pensé en hablarle, hacer una revelación en conjunto para amortiguar el daño, resguardar la victoria en las elecciones, pensé que podíamos hacer una entrevista contando la verdad, pero nunca me contestó, así que tuve que publicarlas antes de que le dieran el material a otro periodista.

Marceline le había dicho que Tofty quería hablar con ella, que había dicho que era urgente, que había sido más insistente de lo normal, pero ella se había negado a reunirse con él, como lo había hecho desde siempre.

Recordaba el artículo, eran más que nada las fotos sin demasiados comentarios. Tofty no había sido malicioso al escribir, todo lo que le estaba diciendo ahora, le hacía sentido.

— Yo creo en las reformas y cambios que puede hacer - insistió el mago – Bran Alvey podrá ser un gran mago, quizá logre un buen término, pero no es Hermione Granger.

El mago movió la varita e hizo aparecer un gran archivador y se lo entregó a Hermione. Era bastante grueso y pesado, así que Hermione lo colocó con cuidado frente a ella y lo abrió.

"Magia Liberal: Hermione Granger y el movimiento que cambió la estructura tradicionalista de la política mágica en Gran Bretaña por August Tofty"

— Mi plan era terminarlo y publicarlo luego de su primer término como Ministro, sería el tope de mi carrera y me conectaría por siempre a usted - Tofty parecía derrotado - cada lucha frente al Wizengamot, los textos que han inspirado a nuevas generaciones, discursos en los eventos ministeriales, todo está aquí y le aseguro que sus palabras son el futuro de la política mágica, el liberalismo mágico, este libro es nuestra historia y no puede terminar aquí, se merece ese puesto.

— Señor Tofty, yo quiero hacer de Gran Bretaña un lugar donde se cumplan los derechos de todos, no quiero ser un símbolo.

— Harry Potter no pidió ser el salvador del mundo mágico y aun así es el símbolo de la lucha contra las artes obscuras.

— No soy Harry.

— Podría ser más que Harry Potter.

— No necesito serlo - insistió la bruja - no necesito ser Harry, ni Ministro de Magia, ni nada, soy feliz con las reformas que estoy logrando y estoy convencida que Bran Alvey logrará todo lo que me necesitamos en este periodo.

— Podría ser más feliz si lo hiciera usted.

— Soy feliz - aseguró Hermione levantándose un tanto descontrolada- ¿Qué quiere?, ¿quiere que me postule?, ¿que deje de lado a Bran Alvey?, ¿que vuelva a ser un rostro para que el público hable?.

El mago volvió a agarrar el archivador que Hermione había dejado en la mesa, lo abrió y empezó a recitar.

"No me voy a parar a decirles qué hacer, simplemente les mostraré cómo lo hago yo misma, no me voy a detener. Seguiré trabajando, luchando y creanme, pueden intentar detenerme, pero no lo lograran." - los ojos del mago se levantaron del archivador - Hermione Granger Viernes seis de Agosto de 2004, asamblea del Wizengamot tras el rechazo de las reformas educacionales en Historia de la Magia y Estudios Muggles. ¿Me va a decir que lo lograron?, ¿que un par de fotos van a detenerla?

Hermione tenía buena memoria, recordaba sus propias palabras y la pasión que sintió mientras las decía. Era una Hermione más idealista, una bruja que aún no se enfrentaba a lo peor de la política mágica.

— Lo que espero, señorita Granger - le dijo Tofty entregándole nuevamente el archivador y mirándola directamente - es que escuche sus propias palabras.

El mago movió su varita y todas su pertenencias volaron dentro de su maletín mágico, agarró su boina y luego de una leve reverencia se dirigió a la puerta de la oficina.

— Y no se preocupe - comentó el periodista dándose la vuelta para verla a la cara - voy a imprimir esta entrevista mostrando su apoyo a la futura candidatura de Bran Alvey, pero si en algún momento reconsidera una postulación, estoy a una lechuza de distancia.

Y luego de inclinar la cabeza con una pequeña reverencia, August Tofty salió de la oficina dejándola sola con el gran archivador en la mano.

Quizá para algunos ese pesado archivador hubiese sido intimidante, pero para Hermione Granger, amante del conocimiento era simplemente un poco de lectura ligera. Sentándose en su escritorio revisó cada página, foto e incluso agarró su propia pluma favorita y con tinta morada hizo algunas correcciones.

Podía reconocer el estilo de Tofty, pero no había farándula o sensacionalismo, era un recuento de toda su vida. De alguna manera había logrado tener memorias de su infancia y había sido lo suficientemente inteligente para colocar estratégicamente datos de sus abuelos y bisabuelos, claramente para enfatizar en que no habían rastros de magia en sus ancestros.

Su vida en Hogwarts y la segunda guerra mágica se resumían en dos capítulos y tenía algunas fallas, lo que no le sorprendía ya que muchos de los detalles que había vivido con Ron y Harry aun estaban clasificados por el Ministerio de Misterios.

No era la primera vez que leía descripciones de sus propias vivencias, pero era la primera vez que leía detalles dados por personas que estuvieron en su tortura. Tofty logró un recuento de parte de Draco Malfoy, quien nunca había dado una entrevista sobre la guerra.

Aun así, todo el enfoque del libro del periodista estaba en lo que ella había dicho en distintas ocasiones. Tenía transcripciones de cuando había enfrentado a Umbridge en su propia clase, de reuniones del Ejército de Dumbledore, del periodo de reconstrucción de Hogwarts y un sin fin de otros momentos.

Tofty puso gran énfasis en su llegada al Ministerio, sus oportunidades y cómo tomó un camino poco convencional. Sus éxitos y derrotas estaban bellamente descritos, mostrando los cambios que significaron en la institución y cómo habían influenciado a otras personas.

Hermione se impresionó al leer los comentarios de veinte brujas que le adjudicaban la inspiración para entrar a la política mágica, como incluso alumnos en Hogwarts que habían vivido las reformas en Historia de la Magia estaban preparándose para seguir su ejemplo y cambiar el mundo mágico.

El análisis del mago era preciso, le adjudicaba todo un movimiento político e incluso utilizaba su fracaso en las elecciones para Ministro de la Magia para enfatizar su lucha contra el tradicionalismo y el purismo.

— ¿Hermione?

La bruja se sobresaltó al escuchar que alguien tocaba su puerta, miró el reloj en la pared y se dio cuenta que ya eran las once de la noche. De seguro solo quedaban unos pocos trabajadores haciendo horas extras.

— Edward, pasa - dijo mientras cerraba el archivador y veía como el metamorfomago con pelo verde oscuro entraba al lugar - ¿Qué haces aún en el Ministerio?

— Me encontré con tu asistente en la salida hace alrededor de media hora, me dijo que aún trabajabas y pensé en asegurarme que comieras algo.

El mago sacó unas bolsas de comida de sus bolsillos, que claramente tenían un hechizo de extensión indetectable. Hermione vio como Teddy sacaba dos Shepard´s Pie de las bolsas y hacía aparecer dos vasos que mágicamente se rellenaron de agua.

Teddy había conseguido entrar como Junior al Departamento de Accidentes y Catástrofes Mágicas y rápidamente logró subir a encargado de una subdivisión, llevaba tan solo un par de años, pero hacía todo lo posible para demostrar que estaba ahí por sus capacidades y no por sus contactos.

Ser ahijado de Harry Potter traía muchas ventajas, pero a veces podía convertirse en una maldición. Muchas personas pensaban que solo había logrado llegar donde estaba por su contacto estrecho con los miembros de la Orden del Fénix.

Hermione se lo encontraba seguido en el Ministerio, no era la primera vez que el metamorfomago iba a su oficina a llevarle comida, pedirle consejos e incluso una vez logró pasar por algunas de las capas de seguridad y llenó el lugar de globos para su cumpleaños.

A veces incluso iba a su departamento en el callejón Diagón, que era el ex departamento de George Weasley arriba de la tienda de bromas. Hermione aún se asombraba de lo rápido que había pasado el tiempo, un día era un pequeño niño que tenía arranques de magia frente a ella y al siguiente ya estaba graduado y con un trabajo de adulto.

— ¿En qué estás trabajando? - preguntó Teddy agarrando el archivador que la bruja había cerrado y dejado en un costado — ¿Magia Liberal?.

Hermione vio como el mago pasaba las hojas, leyendo los títulos de los capítulos y algunos párrafos, todo mientras comía como un adolescente. Lo dejó concentrarse sin decir ninguna palabra, porque no sabía bien cómo explicarle que la persona que ella pensaba estaba enfocada en destruirla, en verdad había sido un agente primordial en su carrera política.

Teddy era una de las razones por las que no planeaba postularse. Ahora era un adulto, pero las elecciones pasadas ocurrieron durante su adolescencia y a pesar de insistir en que no había pasado nada después de la publicación de las fotos, Hermione se enteró a través de Neville que el metamorfomago había sufrido los comentarios malintencionados de varios compañeros.

Aullidos en los pasillos, preguntas indiscretas e incluso preguntas sobre Tonks.

— ¿Esto va a ser publicado? - preguntó el mago con una sonrisa - ¿vas a postularte?.

— No creo que sea publicado si no me postulo - contestó la bruja dejando de lado su plato ya vacio - ¿Crees que debería hacerlo?

— Sé que perdiste una elección y que dijiste que no lo volverías a hacer, pero todos sabemos que estás hecha para este puesto.

— ¿Todos?

— Todos, incluso Alvey.

Hermione no sabía que Teddy hablaba con Bran como para saber su opinión, pero el metamorfomago parecía tan seguro, que le hizo cuestionarse si de verdad estaba haciendo lo correcto al no postularse.

Pero si, estaba segura, estaba completamente segura.

— Incluso mi padre - agregó el mago un poco más serio.

— Tu padre merece una vida en paz, Edward, estar conmigo ya le trajo suficientes problemas en las elecciones pasadas, tuvo que dejar su trabajo y honestamente le he dado problemas desde que estaba en Hogwarts.

— Esta vez tendrías unos años para preparar al mundo mágico, unas entrevistas por aquí, unos comentarios de miembros de la Orden y listo, no hay forma que no ganes esta vez. Al fin podrías dirigir este ministerio.

Hermione suspiró, Teddy siempre había sido apasionado y era una de las pocas personas con las que no podía discutir lógicamente, al fin y al cabo, quizá ya era un adulto y colega, pero para ella siempre iba a ser el niño que pedía que lo sujetaran en las tormentas eléctricas y el que sabía que siempre podía recibir doble porción de postre si iba directo a ella.

— Nadie va a obligarte a postularte otra vez, pero no creo que sea justo que nos uses de excusa para no hacerlo, como si fueramos niños. Mi padre ya es grande y ya no estoy en Hogwarts, no necesito que me protejas del qué dirán y ¿quién sabe?, quizá hasta me traiga beneficios ser hijo de la próxima Ministro de Magia.

Y ahí estaba la palabra, hijo.

A pesar de todo lo que había encontrado Tofty sobre su vida, no había encontrado todo. Nadie en el mundo mágico tenía las pruebas, simplemente porque todo lo habían hecho en el mundo muggle y gracias al estatuto internacional del Secreto Mágico, era legal en el mundo mágico a pesar de que no existieran registros legales.

Hermione nunca terminaba de impresionarse lo poco que sabían los magos de los muggles, pero había aprendido a usarlo a su favor.

— Siempre te voy a cuidar del qué dirán - sonrió Hermione levantándose y moviendo su varita para ordenar su escritorio - y no quieres saber lo que le haría a cualquiera que intentara hacerte daño.

— Y no sabes lo que yo haría si hablaran mal de ti - comentó Teddy levantándose y haciendo desaparecer los platos de comida - o quizás si lo sabes, una vez golpeé a un Ravenclaw por decir que apestabas.

— Teddy, la violencia no es la solución.

— ¿Y cuando golpeaste a Draco Malfoy?

— Tienes que dejar de escuchar a tu padrino - suspiró Hermione.

Ambos se levantaron, Hermione guardó el manuscrito de Tofty en su bolso y aseguró su oficina, Teddy esperó caballerosamente hasta que estuviera todo listo para ir a las chimeneas.

— Recuerda que vamos a ir a la Madriguera el fin de semana - le recordó Hermione al agarrar los polvos Flu - y si quieres que Bill no te asesine, por favor no se les ocurra comentarles que se hicieron esos tatuajes muggles con Victoire.

— Aprende de mí - sonrió Teddy levantando la basta del pantalón, dejando su tobillo tatuado al descubierto - nuestro amor no se oculta.

Hermione rodó los ojos, abrazó por última vez al joven mago y tiró los polvos Flu para viajar a su casa donde esperaba pasar una tarde de viernes sola, leyendo un libro y quizá tomándose un baño caliente.

Apenas salió de la chimenea a su comedor movió la varita y su túnica se colgó en el perchero, sus pantuflas se posaron frente a ella y su bolso se posó al lado del sillón.

— Pensé que no ibas a llegar nunca - le llamó una voz desde la cocina.

— Pensé que no llegarías hasta mañana - sonrió genuinamente la bruja - ¿Todo bien en Praga?

— Creo que están listos para hacer una reforma - informó Remus Lupin apareciendo por la puerta del comedor - ¿Té?

— Por favor.

El mago movió la varita y un set de té empezó a hervir el agua e infusionar las hierbas. Si bien a veces preferían hacerlo de manera muggle, Remus quería tener sus manos libres, para abrazar a Hermione y plantarle un beso.

No se veían desde hace casi dos semanas.

La bruja se dejó llevar por los brazos del hombre lobo, que la guió al sillón para estar más cómodos. Después de dos semanas, lo único que quería era estar en sus brazos y no pensar en su carrera política.

— Te extrañé - confesó Remus - sé que causaría un nuevo escándalo mediático, pero quizá la próxima vez podrías ir conmigo, quizá podríamos salir juntos, no creo que algún periodista nos pille mientras caminamos por el Letna.

— Si - respondió la bruja.

— ¿Si? - dudó Remus confundido - es la primera vez que no me dices que no deberíamos arriesgarnos, pero pensé que quizá podemos asegurarnos que Tofty esté en Londres mientras tu te trasladas a Praga.

La bruja se separó del mago y se acercó a su maletín, sacando el gran archivador con el manuscrito del periodista.

— Creo que Tofty ya no es un problema, Remus.

El hombre lobo recibió el archivador algo confundido, mientras Hermione le explicaba lo que había ocurrido durante la entrevista y cómo al parecer le debía su carrera política al mago.

— Tu construiste tú carrera, no él - le aseguró Remus volteando hojas sin parar, pasando por de la infancia, bailes ministeriales y discursos públicos - no le debes nada, si quieres postularte a Ministro de Magia, que sea porque quieres y no por presión social.

— ¿Y cómo te afecta a ti? - preguntó Hermione al fin tomando el té que Remus había preparado - la última vez perdiste tu trabajo.

— No perdí mi trabajo por ti, sino que gané uno nuevo, mejor pagado y con posibilidades de ayudar más a los licántropos, es más, ahora será más fácil ocultar que estás conmigo, solo tenemos que tener más cuidado y quizá no a parecernos en Londres muggle.

Hermione miró al hombre que estaba frente a ella leyendo el archivador y se dio cuenta que había tenido una actitud insensata por años. Remus tenía un par de canas más, lentes diferentes y un par de arrugas un poco más marcadas, pero seguía siendo exactamente igual al hombre del que se había enamorado en su último año en Hogwarts.

Y por miedo había dejado pasar décadas sin poder demostrarle que él era más importante que el qué dirían. Años de no poder salir a lugares públicos, de ir a la graduación de Edward juntos, pero ni siquiera poder tomarse las manos, todo por no querer enfrentar que sí, había cometido un error al relacionarse con su Profesor, pero que ese profesor se había convertido en el mejor error de su vida.

— Voy a postular después de Bran - decidió Hermione, mientras sacaba su pluma y tinta morada del maletín - y voy a dejar que Tofty publique su libro, pero obviamente hay que corregirlo primero.

Remus vio como Hermione se sentaba junto a él, tomaba el manuscrito, volvía a la primera hoja y luego de meter la pluma en su tinta, cambiaba el título.

"Magia Liberal: Hermione Granger-Lupin y el movimiento que cambió la estructura tradicionalista de la política mágica en Gran Bretaña por August Tofty"

— Yo sé que al principio nos casamos y adopté a Edward para asegurarnos de que si te pasara algo yo pudiera tener su custodia sin problemas - le dijo mirándolo a los ojos - pero quiero que sepas que la mayor razón de hacerlo, es que te amaba, te amo y te amaré por siempre, Remus y he sido una estúpida por ocultarlo.

Las palabras ya no eran necesarias, el manuscrito quedó en el piso, la pluma salió volando y el frasco de tinta se dio vuelta en el sillón, pero nada les importaba más que demostrar que después de todos los años, de sus cuestionables inicios, de los altos y bajos, aún planeaban seguir amándose por siempre.

Fin.


Y si, han pasado años, pero al fin les tengo el epílogo que había pensado hace mucho tiempo, cuando pensé en el nombre de esta historia. En mi caso esta historia me acompañó desde los mejores y peores momentos de mi vida, me mudé de continente, me case, y hasta tengo una hija (¡Sorpresa!). Espero hayan disfrutado como yo y quiero agradecerle a todos por leer y comentar, espero saber que piensan y quizá ahora tendré algo de tiempo para seguir con otras historias, que honestamente, me tienen muy emocionada.

Sean ustedes, amen sus errores y nunca oculten el amor.
Simona Polle.