Disclaimer: Los personajes y el potterverso pertenecen a J.K Rowling. Este fic participa en el minireto de marzo para "La Copa de las Casas 2014-15" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Dominique, Dominique a secas

Dominique entró en su cuarto a la carrera. Llevaba una miniatura de un colacuerno húngaro en su mano derecha y corría agitando sus brazos como si volara.

De un salto aterrizó sobre la cama y actúo como si su pequeño dragón le estuviera lanzado llamaradas de fuego. Cuando estaba a punto de dominar al dragón, y convertirse en un héroe, algo llamo su atención. En el pomo de su armario y el de su hermana, había dos preciosos vestidos azules. Dominique comprendió enseguida que esa era la ropa que tendría que llevar al bautizo de su prima y empezó a sentir como se aceleraba la respiración y como se le nublaba la vista.

Se echó en la cama y trató de controlar sus nervios, pero no pudo evitar terminar llorando amargamente, y sentir aquella sensación tan molesta que le oprimía el pecho.

¿Por qué su madre no entendía que él no era la dulce niña pequeña que todos querían? Era Dominique. Dominique sin más, y aunque nadie lo comprendiera, ni siquiera él mismo, Dominique sin más era un niño.

Cuando su hermana llegó a la habitación que compartían le bastó ver el vestido y a Dominique tumbada sobre la cama para saber lo que había pasado.

Se sentó a su lado en la cama y trató de consolarla.

—Hablaré con mamá el asunto del vestido. Ya sabes que a veces es muy pesada, pero tienes que darla tiempo. Para todos es complicado.

Dominique sorbió los mocos por la nariz y le dedicó una sonrisa triste a Vic, que para acabar de animarla se abalanzó sobre ella y empezó a hacerle cosquillas.

—Tú no te preocupes que seguro que papá me ayuda a convencer a mamá.

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A la semana siguiente, en el bautizo de la pequeña Lily todas las niñas iban vestidas con vestidos azules, y todos los niños y Dominique con unos pantalones chinos y una camisa. La gente la miraba y de vez en cuando murmuraban al verla vestida y peinada completamente como un chico. Pero a ella no le importaba, era completamente feliz cuando le dejaban ser quién era, y verla sonreír así era todo lo que la familia Weasley necesitaba. A pesar de lo difícil de la situación…