Wolass!

Sí, lo sé... dije el sábado, pero es que este finde no voy a estar y prefiero ir empezando a subir ya la historia. Ya sé que la mayoría querréis que suba los ocho caps que ya os habéis leído del tirón, pero es que son demasiados, si hubieran sido dos o tres... pero bueno, pasará rápido seguro y así la gente que no haya leído esta historia pues lo va haciendo poco a poco. Supongo que actualizaré, cada día... menos está semana que me voy jueves/viernes/sábado/domingo a una torre que tiene mi familia cerquita de la montaña y allí no hay internet... más que nada porque no hemos puesto linea, pero bueno, tengo alguna amiga en el pueblo que si que tiene a lo mejor me escapo uno de esos días a subir algún cap.

Así que espero que no os desesperéis, que ya tenemos aquí la historia ^^

Mañana subiré el segundo cap!

Por cierto si la chica que empezó a traducir esta historia vuelve para querer continuar con su traducción por alguna casualidad del destino (a mí me suelen pasar estas cosas) pues ya intentaremos llegar a un acuerdo.

GO!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a IcyPanther (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.

Aquí os dejo el enlace a la historia original: www (punto) fanfiction (punto) net/s/2064124/1/Parenting-Class


.- Una historia de IcyPanther -.


Capítulo 1 - No Way! (¡Ni de coña!)

- Entonces, ¿Qué creéis que será esta nueva clase? - preguntó Ronald Weasley, con su pecosa nariz arrugada, mientras releía el aviso que le había llegado a cada estudiante de sexto año esa mañana durante el desayuno.

- Es una clase de paternidad. - dijo Hermione Granger, con los ojos miel brillando de emoción. - Dumbledore quiere que cojamos experiencia en ser parte de una familia y en el cuidado de los niños.

- Pero, ¿Por qué? - preguntó el pelirrojo, metiéndose el pergamino en el bolsillo de atrás – Ya he tenido mucha practica en mi casa. ¡Tengo cinco hermanos mayores y una hermana pequeña, por Merlín! ¿Qué más práctica que esa necesito?

- Bueno Ron, - dijo Harry – no todo el mundo tiene la gran familia que tienes tú. Quiero decir, que Dudley podría considerarse mi hermano, pero Hermione no tiene ninguno. Ni tampoco Dean o Lavender.

- Además Ron, - dijo la chica riéndose – Si eres tan bueno como dices, ¡obtendrás mejores resultados! Tómatelo como una clase fácil para ti. - la cara de Ron se iluminó considerablemente y los tres continuaron su camino hacia la Torre Este en silencio, con energías renovadas.

- ¿Quién en su sano juicio pondría una clase aquí arriba? - jadeó Ron – Vale, Trelawney tiene la suya en la Torre Norte, pero al menos es por una escalera principal, ¡Y conocemos un pasillo secreto! Dime Harry, ¿el mapa no revela ninguno por aquí?

- Nop, lo siento colega. - dijo Harry con una sonrisa - ¿Crees que podríamos ser capaces de crear uno, Mione?

- ¡No podemos hacer eso! - exclamó Hermione, deteniéndose en mitad de la esclarea, dándose la vuelta y mirando a sus amigos – El castillo ha sido construido para estar como esta… ¡Se supone que no debemos cambiar nada!

- ¿Ni siquiera un pequeño, diminuto y mini pasillo? - preguntó Ron.

- No. - dijo con firmeza, su voz declaraba el fin del asunto – Ahora daos prisa o llegaremos tarde. - aumentando el ritmo, los tres mejores amigos, llegaron al final del tortuoso camino, exactamente once minutos y treinta y seis segundos tarde.

- Bueno, aquí estamos. - dijo Harry mirando la puerta frente a ellos - ¿Deberíamos entrar?

Hermione rodó los ojos y abrió la puerta, expulsando un jadeo por su garganta ante la clase frente a ellos. Era aproximadamente la mitad de grande que el Gran Comedor, con escritorios alineados en ordenadas filas. Los estudiantes de cada una de las cuatro casas, estaban sentados con sus amigos, mirando nerviosamente una puerta cerrada en la parte delantera del aula, donde se encontraba actualmente la profesora.

Una araña de cristal colgaba del centro del salón, con espumosas velas entre las gemas. Una alfombra decorada en rojo y plateado yacía bajo sus pies, era la única clase que conocían que tenía alfombra. Cuadros enmarcados en oro adornaban las paredes, todos ellos con movimientos de algún tipo.

- Esto realmente no es un salón de clases. - dijo Hermione, dirigiéndose a una de las mesas vacías – En Hogwarts: Una historia dice que esto en realidad es una sala de conferencias que utilizan los profesores para planificar eventos y los horarios de cada curso. En 1994 los Prefectos tuvieron que utilizar esta sala para sus reuniones.

- ¿Estamos todos los de sexto aquí? - preguntó Harry con asombro, mirando alrededor del gigantesco salón. En uno de los rincones estaba Draco Malfoy, con las piernas cruzadas encima del escritorio y con Crabbe y Goyle sentados a cada lado de él.

El grupo de Hufflepuff estaba cerca del centro del salón y Ravenclaw dominaba las primas filas de los escritorios. Otros estudiantes se repartían por todo el salón, hablando en pequeños grupos o permaneciendo en un extraño silencio.

- Parece que la sala está a rebosar. - comentó Dean Thomas, dejándose caer en una silla al lado de Ron - ¿Por qué creéis que estamos todos aquí al mismo tiempo? ¿Puede un profesor manejarnos a todos?

- Pienso que podría hacerlo sin ciertas personas de esta clase - dijo Ron, echándole una oscura mirada a la esquina donde estaban los Slytherins – Pero si es raro…

Dos sonoras palmadas llamaron la atención y todo el mundo empezó a calmarse, volviendose para mirar la parte delantera del salón. Una mujer más bien pequeña estaba allí de pie, con el pelo negro cortado a la altura del mentón y algunos clips que frenaban los mechones más cortos. Llevaba un conjunto de túnica morada y una varita en la mano izquierda.

- Bienvenidos a las clases de paternidad. - dijo con una brillante sonrisa – Soy la profesora Tobin y estaré con todos vosotros durante las primeras semanas del año escolar. Si alguien no es estudiante de sexto año y de alguna manera a acabado accidentalmente aquí, por favor que se retire.

Nadie se movió.

- Muy bien, entonces. En primer lugar, me gustaría anunciaros el calendario de este año. El Quidditch será cancelado por el momento y se reiniciará en Febrero. - comenzó la profesora, ignorando los gritos de asombro de los jugadores de Quidditch – Esta clase será a partir de hoy y hasta finales de Octubre. Durante este tiempo, algunas de las clases que normalmente tendríais, puede que tengan que ser cambiadas por incorporar las necesidades de vuestra responsabilidad. - en ese punto, los estudiantes intercambiaron miradas cautelosas.

- ¿Profesora? - preguntó Hermione, con la mano levantada – Entiendo que esto es una clase de paternidad, pero ¿podría explicarnos qué implica?

- A eso iba, señorita Granger. - dijo la profesora con una risita – Estoy segura que muchos de vosotros estaréis contentos de escuchar la siguiente parte. - dijo, volviéndose hacia la clase – Esta será la única vez que nos reuniremos aquí. De hecho, esta será la última vez que tendréis esta clase de paternidad. - muchos ceños se fruncieron, pero Tobin continuó – Hoy os separaremos en grupos de tres, dependiendo de las coincidencias horarias. Y si, podéis ser emparejados con otras Casas. - dijo en respuesta a una pregunta no formulada - De ahora en adelante, os saltareis esta clase y la usareis como clase libre hasta que terminen las clases de paternidad. Entonces, volveréis a vuestros horarios normales. En el grupo de tres uno de vosotros será convertido en un niño de cinco años.

- ¿Qué está habla…

- ¡No puede hablar en serio!

- ¡Ni de coña!

Exclamaciones de protesta se levantaron entre los estudiantes, hasta que Tobin, levantó una de sus pequeñas manos para silenciarlos.

- No tiene sentido hacer una montaña de esto. - respondió la profesora con calma – Sucesivamente, cada dos semanas otra persona del grupo se convertirá en el niño de cinco años y el que era un niño volverá a su edad original. A cada "familia" por así decirlo, se le proporcionara una pequeña casa en el interior del castillo. Es allí donde viviréis con vuestro grupo durante los dos meses.

- ¿Exactamente qué es lo que vamos a aprender de esto, profesora? - preguntó Hermione.

- A ser un adulto responsable y maduro. - contestó la profesora rápidamente – Como padres, nunca debéis perder al niño de vista a menos que lo hayáis acordado con vuestra pareja o con algún amigo que lo vigile por vosotros. Sin embargo, no podréis hacerlo con estudiantes más jóvenes. ¿Alguna pregunta más?

- ¿Cómo seremos calificados en esto? - preguntó Parvati, con sus ojos marrones brillando con entusiasmo ante el proyecto.

- Vuestra calificación se basara en la satisfacción del niño y en como lo estéis gestionando. Vuestra tarea ira con vosotros a todas las clases, tanto como vuestro compañero y será allí donde los profesores observaran vuestra interacción con el niño.

- ¿Cuando seamos el niño, tendremos recuerdos después de los cinco años?- preguntó Hermione.

- La poción que usaremos es muy complicada. El niño recordará los acontecimientos de su pasado, pero sus actuales "protectores" estarán en el lugar de sus padres. Por supuesto, seréis diferentes, pero para el niño seréis sus padres. Otro pequeño hechizo útil, es que toda la ropa del niño se encogerá tan pronto como se haya bebido la poción. Si nadie tiene ninguna duda más, empezaré a nombrar los grupos.

Hermione agarró con fuerza las manos de sus amigos, deseando estar con ellos.

- Primer grupo: Padma Patil, Seamus Finnegan y Hannah Abbot. Si pudierais por favor venir aquí…

Dichos estudiantes se pusieron en pie nerviosamente y se dirigieron hasta la profesora.

- Sólo diré esto una vez, así que escuchad. - ordenó Tobin – Le daré un mapa a cada grupo el cual os llevará a vuestras salas comunes temporales donde ya están vuestros baúles. En la esquina superior del pergamino, tenéis la contraseña de la sala. Dentro habrá tres vasos. Por favor, que cada uno coja uno y beba. Uno de ellos tiene la poción y tan pronto vaciéis el vaso empezará vuestro trabajo.

Hannah cogió el pergamino enrollado y su pequeño grupo empezó a salir del salón, con una sonrisa de alivio en todas sus caras.

- Segundo grupo: Ronald Weasley, Lavender Brown y Terry Boot.

- Diviértete. - le susurró Hermione a Ron mientras él se levantaba y salía del salón un minuto después, con la cara de un ligero tono verde.

- Tercer grupo: Hermione Granger, Draco Malfoy y Harry Potter.

- Esto no puede estar pasando. - murmuró Hermione, caminado hasta el frente del salón, con Harry caminando protectoramente a su lado.

- Si el hurón intenta algo, me aseguraré de que se arrepienta. - la consoló Harry, con una sombría sonrisa en la cara. Draco se unió a los dos Gryffindors, un momento después, con el ceño fruncido en su pálido rostro. Susurros recorrieron todo el salón cuando el par de leones miraron al Slytherin.

- Gracias. - dijo Hermione con rigidez, cogiendo el mapa de la mano de Tobin, pero sus ojos marrones nunca dejaron los plateados de Draco. En silencio, se giró y empezó a salir del salón, con el mapa firmemente agarrado en su mano.

- Escucha Malfoy. - gruñó Harry, una vez salieron del salón - Si intentas hacerle algo a Hermione, lo pagaras.

- Vamos todos a intentar pasar por esto. - declaró Hermione – No habrá peleas, ni insultos o bromas pesadas, ¿vale? Sólo será durante dos meses, ¿podemos conseguirlo? - le tendió una mano expectante a Draco.

Él vaciló antes de sacudir su mano y la retiró inmediatamente para limpiarla en su túnica, como si estuviera llena de gérmenes.

- Hago esto para no suspender la clase. - dijo entre dientes, lanzándole dagas a Hermione con la mirada.

- ¿Dónde se supone que tenemos que ir? - preguntó Harry, intentando evitar las discusiones a toda costa. Él también quería aprobar la clase y demostrar que podía sobrevivir a la convivencia con un Slytherin durante dos meses.

- Hacia abajo, por el pasillo encantado. - dijo Hermione, mirando fijamente el mapa – Nuestro cuadro debe tener un bufón. La contraseña para los dos meses es "Parvulus". - En un tenso silencio los tres hicieron el camino hasta su hogar temporal, cada uno sumido en sus propios pensamientos.

"¡No me lo puedo creer! ¡Dos Gryffindors! Y tenían que ser la sangre sucia y Potter. ¿Puede la vida ser peor?" - gruñó el Slytherin en sus pensamientos, con los ojos grises tormentosos - "Padre se pondrá furioso con esto… Debería hablar con Tobin a ver si me consigue un nuevo grupo, pero por alguna razón no creo que nos vaya a cambiar"

"Supongo que he tenido suerte, sólo es Malfoy" - pensó Harry - "¿Y si me hubiera tocado con él y Zabini, Parkinson o cualquier otro Slytherin en vez de Hermione? Creo que me entregarían a Voldemort como sacrificio o me suministrarían una buena dosis de tortura física. Si, supongo que había tenido suerte con tener a Hermione"

"Tal vez esto no sea tan malo" - reflexionó Hermione con expresión pensativa - "Si fuera Ron el que estuviera aquí en vez de Harry habría problemas… con su temperamento y la boca de Malfoy nos estaríamos hundiendo a nosotros mismos en un profundo agujero. Pero si podíamos crear una tregua, debería ir bien, ¿verdad?"

- Ya hemos llegado. - dijo Hermione, deteniéndose un segundo después. El trío se detuvo frente a un retrato de un hombre que llevaba un traje de bufón de color blanco y negro, con la cara pintada de blanco y con una gran sonrisa.

- ¡Ajá! - exclamó, haciendo malabares con varias bolas de un verde brillante – Vosotros debéis ser el grupo que me ha tocado. Soy Leviculus y estoy a vuestro servicio. ¿Tenéis la contraseña?

- Parvulus. - dijo Hermione con claridad.

- Muy bien hecho. - dijo Leviculus riendo – Os abriré después de daros alguna información básica que me ha facilitado la profesora Tobin. Bien, en primer lugar, cada uno de vosotros tendréis vuestro propio dormitorio por lo que no lo compartiréis a menos que seáis el niño. Está permitido que el niño se quede con alguien si lo desea. En segundo lugar, el retrato estará bloqueado para los niños, así que si os toca ser el pequeñajo, no podréis salir a menos que sea con uno de los dos tutores. Eso es todo. Podéis entrar.

El retrato de Leviculus se abrió y los tres entraron, observando lo que serían sus condiciones de vida.

- ¿Quién ha decorado esto? - exclamó Draco, con los ojos abiertos de horror. Unos sofás de un color naranja brillante, estaban en mitad de la sala principal, con unos cojines de rayas amarillas encima. Las paredes eran de un azul cielo con lunares verdes y la moqueta era una pantalla deslumbrante de color rojo.

Hermione río.

- Tenemos un bufón como retrato… que probablemente ha dado su aportación a la sala. Es distinto, ¿no crees Harry?

Pero el niño que sobrevivió no la estaba escuchando, su mirada estaba puesta en tres vasos posados encima de una mesita de color rosa. Cada vaso estaba lleno hasta la mitad de un líquido morado oscuro. Vacilante cogió uno y lo olió.

- Huele como a zumo de uva. - dijo Harry con una sonrisa. Draco cogió otro vaso y Hermione el último que quedaba.

- Salud. - dijo Hermione, los tres chocaron sus vasos antes de tragarse el líquido. Draco dejó de nuevo el vaso sobre la mesa.

- Ninguno ha cambiado. - remarcó, mirando su reflejo en el espejo que colgaba de una pared. Todavía seguía teniendo un metro ochenta de estatura con el pelo rubio platino, Harry todavía era un poco más alto que él y Hermione le llegaba un más allá de la barbilla.

- Lleva algún tiempo. - gritó Leviculus desde fuera – Sólo tenéis que esperar.

Segundos después, uno de los reflejos del espejo, vibró y empezó a encogerse hasta que un niño pequeño estaba frente al espejo mirando hacia arriba, a los dos jóvenes.

- Oh, dios mío…


Si, la mayoría ya sabréis quien es el primer afortunado en convertirse en un enano!

Mañana saldremos de dudas.

Otra cosa, ya tengo a medias el cuarto cap de "¿Pesadillas?" puede que lo suba antes de lo que tenía planeado, estoy a tope! ^^

Besazos princesis!