Nota de autor: Solo encontré un fic de esta pareja que sencillamente se me antoja interesante, por esa razón decidí escribir al respecto. Intenté "ambientar" el asunto o ponerlo en un contexto anterior a los hechos de España.

Debo agradecer especialmente a Marquis therys y Phobos, amigos que me apoyan intelectualmente en esta pequeña empresa.

Unir a este par, parece una labor ambiciosa, pero creo que tienen mucho "futuro" juntos. ademas de bastante "carne para guisar" sinceramente espero les guste este Fic que es el primero que me atrevo a escribir. Así que no me coman viva.

Finalmente... estos personajes NO me pertenecen, Pertenecen a CAPCOM y están bastante buenos, literalmente ;D.

De Sombras….

Abrió los ojos sintiendo el dolor del agotamiento halando su cuerpo hacia abajo, una pesada gravedad que hacía de las demás sensaciones vagas pero no insulsas. La oscuridad de sus parpados y la oscuridad de su entorno se fundían en un solo pasillo interminable. No podía transitarlo porque no podía moverse, pero sabía que debía hacerlo en algún momento. La fría superficie donde reposaba tenía una carga estática que cosquilleaba incómodamente contra su piel. Sentíase abatida, desechada y perdida… pero estaba viva.

Escuchó un goteo pausado y frecuente, el sonido se iba transformando de a poco en un eco insoportable acompañado de un aroma que conocía… a oxido, sangre.

Abrió los ojos pero fue como dejarlos cerrados… todo era borroso, todo seguía en penumbras. Quiso decir algo pero solo brotó de sus labios un gemido, acto seguido sintió el peso de una mano enguantada en su nuca.

"wesker…" dijo para sus adentros, pero él ya estaba llamándola de manera audible.

- Ada ...

El silencio se instaló como un invitado indeseable pero necesario. La mano se deslizó por los cortos cabellos de la fémina antes afianzarse a su cuello "ayudándole" a enderezar la cabeza. Tenía el rostro contra una mesa de metal, las manos atadas a una silla maciza del mismo material y el vestido hecho jirones. Él tomó asiento frente a ella con su habitual serenidad, un dejo de diversión daba variedad a su ausencia típica de expresión. Cruzó las manos y las dejó sobre la mesa a una prudente distancia, luego despacio se quitó los lentes.

- No te correspondía la decisión que tomaste. – Inspiró profundo recorriendo con sus orbes rojizos la faz de la mujer - Sin importar lo que hubieras hecho… irte… - Hizo una pausa en la que sus manos se volvieron puños y el sonido del cuero estirándose pareció una amenaza. – No era una opción.