Nota de autor:

Yo dije que esto no pasaría, corrí a respaldar y no sé qué ocurrió pero fallé.

Perdí el capítulo que sigue a continuación y no sé si este que voy a escribir (tratando de rescatar las memorias de mi capitulo ya parido!, Si! PUJADO y parido… ) Quede si quiera la mitad de bueno que el otro porque la verdad estoy molesta por la perdida y algo desanimada. Pero dije que no dejaría esto a medias… y que como minimo, sería decente. Por favor, avísenme cuando pierda el horizonte. U.u

Bueno! A ponerle átomos! Dejen comentarios n.n


Capítulo 8:

A pasos de lo ordenado.

Se removió con pereza manteniendo los ojos cerrados a pesar de que ya no podía dormir más ni aunque quisiera, estiró el cuello y permaneció quieta bajo las sabanas, el roce de las mismas en su piel, contra la cara interna de sus muslos y pantorrillas se le antojo deliciosa, apretó la almohada que tenía casi sobre la cabeza con la mano izquierda mientras con la derecha abrazaba otra, aguardó y se estiró lentamente para desperezarse, arrastrando un gemido que se vio cortado cuando su pie chocó con algo.

- Espero hayas dormido bien.

Reconoció esa voz al instante así como su tono grave pero carente de efusividad, sin poder evitarlo elevó un poco la cabeza ante la sorpresa, por un momento, no tuvo real certeza de donde se encontraba, el desconcierto le duró poco cuando chocó con el recuerdo de los acontecimientos recientes, esa habitación se suponía era de ambos, ¿en qué momento lo había olvidado? Se golpeó mentalmente la frente con la mano, no debía extrañarse.

- ¿Tienes mucho rato velando mi sueño?- Inquirió con suavidad sonando en realidad poco interesada.

- No. – Respondió él conservando el mismo tono.

Pero el hombre la miraba del mismo modo en que lo había hecho desde hace un buen rato ya, pensó que esa mujer sería del tipo que presiente las miradas, pero el transcurrir del tiempo le informó de lo contrario, o quizás estuviese realmente muy cansada, le parecía curiosa su expresión al dormir, conservaba el ceño ligeramente fruncido la mayoría de las veces y luego de pronto suspiraba y relajaba el rostro. Es como si estuviera tratando de estar siempre concentrada, aún durante el sueño, pero lo que le interesaba a él en específico, era el comienzo y final de la prenda que estaría usando ella bajo las sabanas y a correspondencia con su vena de investigador y científico, barajó teorías respecto a la forma de la indumentaria que ahora mismo, podía deducir que era inexistente por el modo en que la mujer sostenía la sabana contra su pecho.

Ada se incorporó frotándose los ojos en un gesto involuntariamente infantil, escuchó al hombre desplazarse a un lado y se decidió a mirarlo. Vestía un atuendo negro, el color de rigor, pero a diferencia de los otros que le había visto, este era definitivamente más formal. Lucía impecable a excepción por la corbata que aun llevaba deshecha pero que en ese momento anudaba con pericia, mirándose en el espejo que quedaba a un lado de la cama.

Sintió sus ojos encontrarse a través del reflejo aunque los lentes del rubio no le dejaban tener constancia de eso, pero realmente el seguía con su atención puesta en ella, era toda una novedad observar a la prestigiosa agente, semidesnuda entre las sabanas.

- Te ves apuesto. – su voz sonó ligeramente ronca sin querer, Ada se aclaró la garganta y comenzó a inspeccionar la cama. Estaba segura de haber dormido con el abrigo al lado y a falta de una bata de baño cercano, eso usaría. Lo encontró bajo las almohadas y se dispuso a ponérselo ahora que Wesker había terminado de anudar la corbata y abandonaba la zona que funcionaba como dormitorio propiamente hablando.

La habitación no era tan grande pero compensaba eso con su refinamiento y fastuosidad, parecía conformar una especie de letra D, e incluía cuarto de baño, un espacio para desayunador, alacenas, nevera y un diván veneciano junto con un sillón en una zona en desnivel junto a la del dormitorio, que estaba separada de la anterior por una pared incompleta con columnas jónicas a cada lado del área a una altura de suelo diferente a la del resto de los espacios, específicamente a dos escalones por encima.

La cama era enorme y circular con sabanas doradas, el respaldo acolchado se fundía con la pared que extendía hacia arriba, una especie de dosel repleto de pedrería y cristales con luz incorporada que al estar activa, reflejaban una tonalidad cálida naranja, llenando a la habitación con los colores del ocaso. Sobre la cama, destacaba un espejo nacarado cual si perteneciese a una enorme almeja, Ada no pudo evitar detenerse a contemplar este último detalle, no lo había notado al irse a dormir y definitivamente se sentía muy desconcertada por ello.

La verdad, se le habían pasado muchas horas en cavilaciones y recuerdos que espantaba tanto como le era posible, había encendido la tv para pasar canales hasta el hastío, quedándose en uno dedicado a la práctica del idioma, un canal aparentemente infantil, del que también acabó cansada, optando al final, por usar una aplicación móvil para su fin, quedándose dormida a las horas, sin tener certeza real del momento, al tener las cortinas cerradas.

Ya no podía reprocharse nada de eso, más de lo que debía reprocharse el no enterarse cuando ese hombre ingresó a la habitación.

Mientras se vestía, o más bien cubría, lo escuchó hablar por el teléfono que daba a la recepción, ella se ajustó el abrigo cerrándose los botones superiores y bajó hacia la cocina pasando junto al hombre.

Wesker colgó buscando con la mirada a la morena, la encontró dirigiéndose hacia el baño. Por su parte, caminó hasta situarse frente a las ventanas, contemplando el pasaje del rio y los barcos a sus pies, la ciudad servida ante él desde la altura en su plena actividad y su tranquilidad aparente y frágil.

La habitación se conservó en silencio unos minutos antes de que un ruido atrajera la atención del rubio, que al volverse, encontró a la morena hurgando en la nevera, la puerta la cubría casi por completo, pero en la posturita que estaba, con la cola alzada pero el torso ligeramente inclinado al frente hacia abajo, su parte posterior sobresalía incluso del abrigo, distrayendo al científico de un modo que para él rayaba en lo absurdo.

Carraspeó desviando la mirada al tiempo en que llevaba las manos hacia atrás. Ada se asomó por sobre la puerta del refrigerador al cabo de un momento, llevando una cucharita en la boca. Cerró la puerta del electrodoméstico y se aproximó al hombre que contemplaba con seriedad casi severa algún punto de la pared, la mujer siguió con su mirada la de él y acabó posándola en un toma corriente. Quizás al súper hombre no le agradaran y pensara no incluirlos en su mundo reformado. Sonrió ante el pensamiento y Wesker puso su atención en ella, la agente le sostuvo la mirada al tiempo en que sumergía la cuchara en lo que llevaba en la mano, que resultó ser un yogurt, y luego se la llevaba a los labios deslizándola con cuidado al interior de su boca y dándole una chupadita antes de sacarla.

- ¿Quieres? – Ofreció ella mostrándole el vasito de yogurt y relamiéndose los labios para limpiar cualquier resto del blanquesino producto alimenticio.

El mayor tragó saliva manteniendo su expresión imperturbable y solo negó con la cabeza.

La mujer se encogió de hombros ligeramente y siguió comiendo, aunque con expresión meditabunda, estaba pasando algo por alto.

- Ya he ordenado algo más para comer, Ada. – Le informó él antes de mirar su reloj, ese gesto hizo que la mujer buscara el suyo pero descubrió su muñeca desnuda. La pregunta era clara.

- Gracias. – Murmuró con toda la educación posible más con el semblante serio, volvió a llevarse otra cucharada a la boca fijándose en como el contorno de la silueta del hombre era dibujada por el ocaso. Había perdido el horizonte por pensar de más, realmente no tenía que hacer la pregunta pues si hacia cálculos rápidos respecto a los horarios de los acontecimientos anteriores y el huso horario de la ciudad en la que estaba con respecto a la de anadyr, la conclusión era inminente. Era la noche del Show y ella había dormido más de la cuenta, bueno, quizás no tanto pero eso explicaba aún más el porqué de que Wesker estuviera en esa habitación atento a que su "mujer" se alistara a tiempo. Era eso ¿no?

Por un instante negó sintiéndose una novata y se dio la vuelta para llevar el recipiente vacío de yogurt a la papelera, Wesker le siguió con la mirada, caminando tras ella, notando como el abrigo se le subía ligeramente mostrando toda la parte trasera de sus muslos con cada paso que daba.

- No has dormido aquí ¿o sí? Porque de ser así, tengo que empezar a preocuparme por la profundidad de mi sueño. – Comentó vagamente ella, dándose la vuelta una vez se deshizo del potecito.

- No. – Respondió con simpleza el hombre acomodándose los anteojos – He tenido asuntos que tratar durante la madrugada.

- ¿Ya se ha corrido la voz? – Apoyó el peso de su cuerpo en la cadera llevándose una de las manos a la misma.

El hombre asintió con una sonrisa llena de confianza como si la extensión del fuego fuera justamente lo que deseara. Ella aguzó la mirada y luego elevo las cejas en un gesto de entendimiento. Wesker volvió a mirar su reloj.

- Quisiera que llegáramos a tiempo. – Apremió en un tono que aunque buscaba sonar afable, contuvo algo de esa rigidez típica de una orden. Ada volteó los ojos.

- Si tu intención es mezclarte, sería de utilidad que no lucieras siempre tan absolutamente severo. – argumentó con cierta determinación en la voz, haciendo que Wesker frunciera el entrecejo y luego enarcara una ceja. Ada suavizó sus facciones y esbozó una sonrisa coqueta, el hombre no dijo nada así que ella continuó. – Sé que no es tan tarde – Por suerte, no lo era. – y un breve retraso no va a mancillar tu imagen.

- El desvío hacia Anadyr retrasó mi llegada aquí, un descuido y ese detalle podría parecer sospechoso considerando los hechos recientes en la zona. – habló calmadamente dejando explicado su punto.

La mujer frunció ligeramente el entrecejo aunque procuró conservarse todo lo inexpresiva posible, era interesante la selección de palabras del rubio teniendo en cuenta que él había ido allí por "ella", en realidad, por las muestras como bien sabía. Pero el hecho era que no había necesidad para tal cosa, era parte de su misión mantenerlas a salvo y el ponerlo de aquel modo, del modo en el que él lo estaba situando todo, solo incurría en que quizás ¿hubiese una sospecha de incapacidad por su parte?

- Nadie te pidió hacerlo, Wesker. – Ronroneó inspirando profundo pasando junto a él para dirigirse al baño.

- Lo sé, pero consideré buena la idea de llegar acompañado a Moskú por mi mujer. – habló dándose la vuelta despacio para poder contemplar la efigie de la dama. Ella solo volvió el rostro dándole el perfil. – Sé que habrías sido capaz de sacar esas muestras totalmente por tu cuenta.- continuó, haciendo referencia a su capacidad como si hubiese previsto todo el "mal entendido" que pudieran haber causado sus palabras anteriormente.

- Nadie va a creer que andas con tu mujer, si actúas con ella igual de rígido que con todos los demás. – Musitó retomando su camino al baño pero, siendo detenida de pronto por una mano en su cintura que la obligaba a girarse hasta quedar ambos cara a cara. Aunque claro, ella un poco más abajo debido a la altura del varón.

- ¿Sugieres que sea más atrevido? – inquirió hablando bajo aunque aquello no sonara a pregunta.

- El beso del aeropuerto pareció… forzado, insípido. – habló ella luciendo inmutable a través de los cristales del hombre, aún a pesar de la corta distancia entre ambos.

- Entiendo…- murmuró reflexivo el hombre mientras ella trataba de distinguir sus pupilas a través de los lentes, notando a penas como estas barrían su faz cual si buscaran algo. - ¿Qué propones? – habló con seriedad haciendo del tema algo aparentemente importante.

Ada agitó sus abundantes pestañas en un gesto delicado y femenino, hizo un leve puchero coqueto y susurró sus palabas en algo casi parecido a un ronroneo, teñido con la burla sutil de lo obvio.

- Que te creas realmente el papel de pareja.

El hombre sonrió ladino clavando sus ojos en esos labios que hace segundos casi habían formado una trompita, la aferró por la cintura un poco más fuerte y se aproximó despacio a su rostro, inspirando en el camino el aroma dulce de su piel y recreando su visión con la blancura de la misma, sus labios casi se rozan cuando llamaron a la puerta.

- Servicio al cuarto. – canturrearon al otro lado de puerta. – Traigo la comida que ordenó.

Wesker se enderezó aunque en ningún momento hubiese parecido perder la compostura, mientras Ada tras apoyar las manos sobre su pecho, se apartaba despacio e iba y abría la puerta dejando ver al otro lado en el pasillo, a un jovencito que al contemplar a la mujer tan destapada de los muslos para abajo, tuvo que esforzarse en adquirir la actitud más estoica para no mirarla de reojo a cada oportunidad, sobretodo porque era observado de cerca por el que parecía ser el esposo, acompañante u amante de la susodicha.

El joven se adentró en la habitación empujando un carrito con un par de bandejas, una hielera de metal con una botella de champaña dentro y un par de copas, que dejó sobre el desayunador, se tomó su tiempo colocando todo con cuidado siendo seguido de cerca por la mujer que amablemente le sonreía mirándolo hacer e inspeccionando el contenido de lo que traía: Pescado asado, papas horneadas y ensalada además de un bol de frutas de buen tamaño como postre.

- Nada mal – Musitó ante la visión del apetitoso festín. El chico le sonrió de vuelta inclinándose cortésmente permaneciendo en medio de la habitación por si se les ofrecía algo más. Wesker se adelantó a la pregunta diciéndole que era todo y lo acompañó con cierto dejo impaciente hasta la puerta, que cerró sin decir nada más.

- Eso no fue muy amable – murmuró la mujer ya sentada en la pequeña mesa picoteando lo que le habían servido.

- ¿Adquiriste un vestido? – inquirió él ignorando el comentario.

- No. – Dio por toda respuesta llevándose el tenedor a la boca con una ración de pescado y puré en el.

Hubo un silencio breve y en el que el caballero le contempló, en específico al tenedor cuando se dirigía a su boca.

- Lo imaginé – habló este por fin, caminando hacia la zona del dormitorio, subiendo los escalones y dirigiéndose al enorme armario para sacar del mismo una caja blanca que dejó sobre la cama.

- Imaginé que lo imaginarias… - Musitó Ada sarcásticamente siguiéndole vagamente con la mirada, en lo que empinaba una copa recién servida sobre sus labios.

El rubio miró de vuelta su reloj y se dispuso a salir de la habitación.

- Te veo abajo en dos horas. – Se detuvo antes de salir, mirándola por encima de sus gafas antes de acomodarlas en su lugar. – ¿Será tiempo suficiente para ti, querida? – esbozó una sonrisa ladina.

Ada apretó los labios para no escupir la champaña debido a lo increíblemente chistoso que se le antojo la mención de aquel adjetivo en labios del rubio.

- Oh… creo que sí, osito. – Respondió con sorna guiñándole un ojo al aludido que ya no sonreía del mismo modo y solo acabó cerrando la puerta tras de sí.


Sinceramente Lamento la tardanza! Espero poder compensarlos... No dejen de comentar, sus reviews nos alimentan xD