Aviso: Este fic participa en el Reto Especial "Todos tenemos un lado oscuro" del foro The Vampire Diaries: Dangerous Liaisons.

Disclaimer: Los personajes en este fic son creación y pertenecen a L.J Smith y a los escritores y productores de las series de tv así como a la cadena CW.

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Había sido perfecta toda su vida. O al menos lo había intentado hasta un punto obsesivo. Sencillamente no podía evitarlo.

Ahora, incluso con su humanidad apagada, seguía manteniendo firmemente el control en todo y sobre todo, y era algo de lo que estaba muy orgullosa…al menos hasta que Stefan El Destripador había hecho acto de presencia. Por supuesto que era su culpa, ella lo había obligado para desaparecer la única posibilidad de accionar sus emociones de nuevo.

Le parecía ridículo como el vampiro podía meterse bajo su piel aun cuando se suponía que ella era incapaz de sentir. Toda su palabrería sobre dejarse llevar, perder el control y vivir una experiencia liberadora había calado hondo. Stefan había ganado y ella había perdido, al menos, esa batalla. Y por primera vez, Caroline había perdido el control.

El sexo y la sangre combinados eran ahora una mezcla nuclear, poderosa y divina. Por horas, Caroline no solo abrazó ese lado oscuro, salvaje y peligroso de sí misma sino que también lo forzó en el intento desesperado de sacarlo a la superficie.

Cabalgó a Stefan y lo disfrutó, lo mordió y dejó que la mordiera. Probando la sangre del otro llegaron al orgasmo múltiples veces. Un puñado de posiciones diferentes en las que la pelvis de Stefan chocando contra la suya por las feroces embestidas la alejaban más y más de su límite y la acercaban al abismo.

Pero nada se disfruta para siempre, y para la Caroline sin humanidad, el asunto con Stefan dejó de interesarle rápidamente.

Sin embargo, ya quemaba dentro de ella un fuego que no necesitaba ser aplacado sino que necesitaba consumir, carbonizar y destruir.

En cuanto vio su oportunidad la aprovechó y se escurrió lejos de Stefan, que dormía plácidamente, satisfecho y manchado de sangre.

Sin tomar pertenencias ni reservas de sangre, sin dejar ni una nota, se marchó.

Tenía un destino. Tenía un propósito.

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Medio día después, por fin se plantaba frente a la puerta de su destino. Golpeó ligeramente la rustica madera con los nudillos y esperó, hasta que abrieron la puerta.

Con una sonrisa dijo al instante: – ¿Aún está en pie la oferta de enseñarme el mundo?–

Sin lucir sorprendido ni en shock, él ladeó una sonrisa solo para ella. –Tenlo por seguro, My Love. – respondió. Sus ojos brillaron.

Ella sonrió más ampliamente – ¿Comenzamos con New Orleans? –

El no dijo nada, solo sonrió y le tendió la mano, que ella tomó gustosamente.

FIN

Aviso 2: Este drabble funciona como continuación de mi one shot Fuego en el Bosque.