-Oh miren, los nuevos vecinos llegaron-dijo Sandra Babcock a su familia, quien estaba tomando el desayuno en la mesa.

-Muy interesante-dijo su hijo, Norman Babcock revolviendo el cereal con su cuchara en su plato, Norman, quien era mejor conocido como el susurrador, un apodo que había recibido poco tiempo después de haber detenido la maldición de la bruja, verán, Norman no era un niño normal, tenía un don muy especial.

Y ese don era el poder de hablar con los muertos.

Al principio, este don le había traído rechazo, burlas y agresiones, por parte de sus compañeros de escuela, sus vecinos, e incluso, su familia, pero después de que, a la tierna edad de once años, detuviera la maldición de la bruja (quien no era una bruja en realidad, sino una niña asustada) la gente del pueblo comenzó a verlo con mejores ojos, sus compañeros de escuela dejaron de meterse con él, lo invitaban a las fiestas y se hizo popular, aunque nunca dejaron de verlo como "El Bicho Raro"

Al principio, todo esto abrumaba al pobre Norman, pero, ahora, con dieciséis años de edad, cada vez le importaba menos, le daba igual lo que la gente pensara de él, con el paso de los años, Norman había perdido su timidez (a excepción de cuando hablaba con extraños) y era más rebelde que nunca, además, tenía a dos verdaderos amigos, Neil, quien había perdido peso al entrar a la preparatoria, Neil era ahora un apuesto joven, y muy fuerte, como su hermano Mitch, y Salma, quien, aunque era muy fría hacia Norman, era una buena amiga, y sus consejos eran de mucha ayuda.

-Son una pareja, y tienen dos hijos, parecen ser gemelos-continuo Sandra, pese a la indiferencia de su familia-Creo que son de tu misma edad cariño.

-Mama-dijo Norman levantado la cabeza de su cereal.

-Oh vamos cariño-dijo su madre dejando de lavar los trastes-Son nuevos en el pueblo, necesitaran a alguien para que les muestren el pueblo.

-Que lo haga alguien más, yo estoy ocupado.

-Norman-dijo su padre, quien estaba sentado al otro lado de la mesa, leyendo el periódico-No uses ese tono de voz con nosotros.

Norman se contuvo para no responderle a su padre, a pesar de que Perry había aceptado el don de su hijo, Norman podía sentir que seguía siendo una vergüenza para él, por lo que las cosas estaban muy tensas entre ellos, casi no se hablaban, y cada vez que lo hacían, o era para discutir, o para mandarle tareas, la relación no estaba en su mejor momento.

Mientras que Courtney, la hermana mayor de Norman, se había ido a estudiar afuera del pueblo, dejando un extraño vacío en el joven, quien, a pesar de que no lo admitiera en voz alta, la extrañaba mucho.

-Vamos Norman-dijo su madre con ánimos, ignorando el malhumorado tono de su esposo-Quizás puedas hacer nuevos amigos.

Antes de que Norman pudiera responder que no le interesaba, su madre le lanzo una mirada tierna y amorosa, Norman no podía hacer nada contra ella, quería mucho a su madre, después de todo, era una de las pocas personas que había aceptado su don desde el principio, por lo que Norman suspiro y miro al techo.

-Muy bien, lo hare después del desayuno-dijo Norman, con una sonrisa forzada, su madre sonrió.

-Qué bueno hijo-dijo-Ya verás, estoy seguro que tú y ellos se llevaran muy bien.

-¡Esto es horrible!-dijo Dipper dejando la última caja en su cuarto.

-Oh vamos hermanito-dijo su hermana, Mabel, entrando en el cuarto, lo golpeo juguetonamente en el brazo-No es tan malo.

-Lo es Mabel, primero, ahora estamos más lejos de Gravity Falls que nunca, no logramos descifrar todos sus secretos, nos cambiamos a un pueblo en medio de la nada, donde no conocemos a nadie.

-Pero si así fue cuando fuimos a Gravity Falls.

-Sí, pero esas eran unas vacaciones de verano, esto es hasta que entremos a la Universidad.

-Son solo tres años Dip-dijo su hermana-Además, ¡Nuevo pueblo, nuevos chicos!

-Mabel, no es por ser malo, pero… sabes lo que pasa cada vez que te obsesionas con un chico.

-Bueno… esos solo fueron amoríos de verano, ¡Esta vez será diferente!

-Mabel, no quiero decepcionarte, pero… el chico de tus sueños no va simplemente a tocar la puerta.

En ese momento, el timbre de la puerta sonó.

-¡Yo voy!-grito Mabel y salió disparada como un rayo.

-No te hagas ilusiones Mabel-dijo Dipper dándole la espalda a la entrada, luego comenzó a sacar cosas de la caja, después las acomodo en la mesita de noche que separaba las dos camas.

-¡Dipper!-grito su hermana, quien regreso con un chico, de su misma edad, que usaba pantalones de mezclilla azul fuerte, una sudadera rojo sangre, y que tenía el pelo parado en línea recta, estaba junto a su hermana-¡Te presento a mi novio!

-¡¿Novio?!-pregunto sorprendido Norman.

-¡Sí! Oh Dios mío, tenemos tantas cosas en común, estamos destinados a estar juntos-dijo Mabel abrazándolo, luego se separó de él y miro alrededor excitada-¡Necesito una cámara, necesito capturar este momento para siempre!

Luego salió corriendo del cuarto, mientras que el chico volteo a ver preocupado a Dipper.

-No te preocupes, ella es así-dijo Dipper sin asombro-Ya se le pasara.

-Oh…

-Si-dijo Dipper dejando sus cosas, luego camino hasta Norman, le ofreció su mano-Dipper Pines.

-Oh, Norman Babcock-dijo Norman dándole la mano.

-Norman, mucho gusto-dijo Dipper, al ser nuevo, aun no sabía la historia del susurrador.

-Y, ¿Qué los trae a Blithe Hollow? El mejor lugar para ahorcarse.

-Nuestros padres-dijo Dipper-No sé qué bicho les pico, simplemente un día dijeron, vamos a mudarnos, y aquí estamos.

-La clásica historia-Norman, luego señalo hacia la puerta-¿Y ella era?

-Oh, se llama Mabel, es mi hermana, es algo alocada, pero es buena, solo tienes que conocerla.

-Sí, te creo.

Como si alguien la hubiera invocado, Mabel entro en el cuarto, con una cámara en su mano, estaba sonriendo.

-¡Encontré la cámara!-grito llena de alegría, luego puso un brazo alrededor del cuello de Norman, luego, con el brazo libre tomo una foto, el flash cegó temporalmente a Norman, quien pestañeo y luego se sobo los ojos.

-Mabel, sabes que no puedes…

Mabel interrumpió a su hermano y le tomo una foto, el flash dejo a Dipper ciego.

-¡Esto es tan hermoso!-dijo Mabel, casi llorando de la emoción-¡Tengo que capturar estos momentos mientras pueda!

Luego comenzó a tomar fotos como loca, no dejando que los ojos de Norman y Dipper se recuperaran para el siguiente ataque.

-¡Mis ojos!-grito Dipper, mientras que Mable seguía tomando fotos.

-Qué bueno-dijo Sandra viendo a la casa de al lado-Parece que Norman ha hecho nuevos amigos, lleva horas ahí.

-Me alegro, ese chico los necesita-dijo Perry desde la sala.

-Perry, Neil y Salma son excelentes amigos para Norman.

-Sí, y son raros, como me gustaría que Norman tuviera compañía más… normal.

Sandra suspiro exasperada, esta vez no iba a discutir con su esposo, no tenía ningún sentido, era el mismo argumento de siempre, al menos desde que Norman había aprendido hablar, y sabía que Perry, jamás cambiara su opinión acerca del tema, por lo que Sandra decidió dejarlo solo e ir a su alcoba, en el camino, vio que había un paquete en el suelo, envuelto en papel café claro, lo levanto cuidadosamente, era rectangular, se sentía como un libro, Sandra busco la etiquete, pero solo vio que estaba escrito, con plumón negro permanente:

"Para el susurrador"

Sandra se asustó un poco, pero, luego se encogió de hombros, seguramente solo era una broma de Neil, así que subió las escaleras, y dejo el libro encima de la cama de Norman, luego, se dirigió a su propio cuarto, era solo un libro después de todo, ¿Qué era lo peor que podía pasar?

Norman salió tambaleándose de la casa de los Pines, estaba cansado por tantas fotos, necesitaba descanso, luego de la sesión fotográfica, los padres de Dipper y Mabel lo habían invitado a comer (así es, Mabel les había tomado fotos a él y a su hermano desde el desayuno, hasta la hora de la comida) Norman había insistido en marcharse, pero no pudo logar zafarse de Mabel, por lo que no le quedo de otra, y a pesar de todo, la comida no había sido nada mala, los padres de los gemelos habían sido muy amables, y, había descubierto que tenía muchas cosas en común con Dipper, a ambos les gustaba leer, investigar, y creían en lo sobrenatural, por lo que nos les había resultado difícil sentar cabeza, mientras que Mabel, lo había acosado durante toda la cena, pero…

La compañía de los gemelos no era nada mala, le estaba gustando.

Pero, era hora de volver a casa, así que de despidió, quedo de verse con los gemelos al día siguiente para darles un recorrido por el pueblo, y le juro a Mabel que volvaria por ella al día siguiente, casi parecía escena de cuento de hadas.

Así que, entro a su casa, sus padres no estaban seguramente habían ido al cine, así que subió directamente a su cuarto, donde encontró el paquete, Norman lo miro sorprendido y camino hasta el, luego lo tomo, removió el papel, en efecto, era un libro, escrito con letras doradas en la portada se leía:

Había una vez…

"Que conveniente" pensó Norman.

Se sentó en la cama, abrió el libro y comenzó a leerlo, tenía ilustraciones pintadas a mano, muy hermosas, Norman reconoció que el trabajo del artista era excelente, luego vio el título del primer cuento, La Cenicienta, Norman sonrió, nunca le había gustado mucho, pero no tenía nada mejor que hacer, así que se lo puso a leer.

Hace unos días, Turbo me regalo este diario, mientras que a sus hijas les compro ropa y joyas caras, a mí me trago un montón de hojas de papel en blanco, y no podría estar más feliz por ello, aquí seré capaz de contar mi historia, de desahogarme, sin miedo a ser criticada, sin temor a nada...

-Vanellope von Schweetz.

Norman abrió mucho los ojos, ¿Vanellope?

No recordaba ese detalle del cuento, se lo puso a leer, y con cada palabra, se sorprendía más, el cuento no era del todo clásico, sobre todo el final:

-Vanellope.

-Sí.

-Te jure amor eterno, y pienso cumplir mi palabra, en donde sea que estemos.

-¿Si viniste?-pregunto Vanellope levantando una ceja.

-No me lo habría perdido por nada-respondió Hiro sonriendo.

Hiro rodeo con sus brazos a Vanellope, la beso en la cabeza y continuaron mirando el cielo, inundado, por los fuegos artificiales.

Todos en el reino se alegraron por la boda de Hiro y Vanellope, bueno, casi todos, Turbo, Taffyta y Candlehead observaron, enfadados el castillo, desde las colinas, las que estaban en las afueras del Reino.

-¡Esto no es justo!-grito Taffyta.

-¡No, no lo es, nosotros deberíamos estar ahí!-dijo Turbo gritando.

Habían pasado tres días caminando por el bosque, estaban completamente sucios, los pies les dolían, su olor, era el peor, y las picaduras de mosquito eran peores, estaban pagando pos sus actos.

-¡Cenicienta debe pagar por lo que hizo!-Taffyta.

-¿No podemos olvidarnos de esto?-pregunto Candlehead cansada-Dejemos que Vanellope sea feliz, vámonos, hay más reinos más allá del mar, podemos ir a vivir ahí y comenzar de nuevo.

-¡No!-grito Turbo-No dejaremos que Cenicienta sea feliz, no mientras yo respire.

Candlehead suspiro, cansada, estaba harta de esa vida, estaba harta del odio, estaba harta de que su padre y su madre no pudieran ver más allá del odio que, injustamente, sentían por Vanellope, ella nunca les había hecho nada, no había razón para tanto odio, pero al parecer, Turbo y Taffyta no pensaban lo mismo.

-¡Si tan solo hubiera una manera para vengarnos!-Taffyta.

-Oh pero si la hay querida-dijo una voz femenina.

Todos voltearon a ver alrededor asustados, la voz provenía de ningún lado.

-Oh no se preocupen, no pasa nada malo, soy un amigo-de repente, una extraña neblina roja comenzó a llenar el lugar, la familia retrocedió asustada, de la niebla, salió un ser horrible, el ser más malévolo de esta tierra, una criatura tan malvada que ningún ser humano puede pronunciar su verdadero nombre, por lo que solo pueden llamarlo Él.

-¿Amigo?-pregunto Turbo asustado cuando vio a Él.

-Sí, un amigo, y como ustedes, estoy cansado de que la gente mala gane, ¡¿No están cansados de que se esfuercen tanto, solo para que tontas chiquillas lleguen y arruinen sus planes, en los que han puesto gran esfuerzo tiempo?!

-Si-dijeron Turbo y Taffyta al mismo tiempo, mientras que Candlehead comenzó a asustarse.

-¡No están cansados de que caminen por ahí como muchachos buenos cuando no lo son!

-¡SI!-dijeron Turbo y Taffyta alzando la voz.

-¡NO ESTAN CANSADOS, DE QUE CENICIENTA ESTE EN EL CASTILLO, FESTEJANDO, MIENTRAS QUE USTEDES ESTAN AQUÍ, SUFRIENDO FRIO Y DOLOR!

-¡SI!-gritaron Turbo y Taffyta.

-Entonces-dijo El cruzando sus tenazas-Les ofrezco un plan amigos, un plan para vengarnos, vengarnos de todos los niños buenos, de todas las Cenicientas, de todos los que nos han hecho sufrir, con su mera existencia.

-Si-Turbo-Por favor, señor…

-Oh, solo llámeme, Él, con eso bastara.

Los ojos de Candlehead se oscurecieron, ella había escuchado las leyendas del poder y la maldad de Él.

-Padre-dijo Candlehead-Es Él, el ser más poderoso y malvado del mundo, dicen que salió del inframundo.

-Oh, son solo rumores-dijo Él apareciendo entre ellos, lo que asusto a Candlehead, quien por poco se cae-No creas en habladurías Candlehead, yo estoy aquí para ayudarlos, verán, por mucho tiempo, he estado planeando algo, algo grande, algo que nos ayudara a tener nuestro final feliz.

-¿Y cómo es eso posible?-pregunto Turbo.

-¿No es obvio?-dijo Él-Yendo a un lugar donde no hay finales felices para los buenos.

-¿Existe un lugar así?-Taffyta.

-Sí, es un lugar horrible, donde solo las peores personas viven felices y tienen poder, donde los valores cada día se pierden mas, donde la gente ha dejado de creer en la magia, donde no hay fiestas donde conozcas a tu príncipe azul-dijo Él mirando al castillo-Un lugar al que yo llamo…Mundo real.

-A mí me suena muy malo-dijo Taffyta sonriendo-¿Pero cómo llegamos ahí?

-Simple-Él-Con una maldición.

-¿Una maldición?-preguntaron los tres humanos.

-Sí, la maldición más poderosa que este mundo haya visto, y no lo digo solo porque la cree yo-dijo Él guiñando un ojo-Solo necesito unos cuantos ingredientes para hacerla funcionar, y aquí pueden ayudarme.

-¿Cómo?-pregunto Turbo.

-Justamente de eso quiero hablar King Candy, usted puede ser nuestro salvador, solo necesito que me haga un favor.

-¿Cuál?

-Venga conmigo, esto es cosa de adultos.

Turbo y Él caminaron hacia el bosque, cuando estuvieron seguros de que Taffyta y Candlehead no los escuchaban, Él se acercó al oído de Turbo y le susurro:

-Muy bien King Candy, para que la maldición funcione, necesito algo muy querido, la cosa que más ames, solo así funcionara.

-¿Yo? ¿Por qué yo?

-Porque señor, si hay alguna palabra que odio en este mundo, esa sería… ¡amor!-cuando dijo la palabra, Él agravo su voz y cerró los ojos, hizo una mueca de dolor, como si alguien lo hubiera apuñalado-Yo no amo nada en este mundo, pero usted, no, usted es un amoroso padre.

-Y…

-Necesito el corazón de una de sus hijas.

Turbo se separó de Él.

-¿Qué?

-El corazón de una de sus hijas, yo le recomendaría que fuera de Candlehead, Taffyta puede sernos de utilidad en el nuevo mundo.

-Pero… me pide matar a mi hija.

-¿Quiere vengarse de Cenicienta?

Turbo asintió con la cabeza.

-Entonces, debe hacer un pequeño sacrificio, vamos, es solo una hija, aún le queda una.

-Pero Candlehead…

-Un rey toma decisiones difíciles-El-King Candy, hágame este favor, y yo… le prometo que lo hare poderoso y rico en la otra vida, será amado por todos, respetado también, la gente se postrara a rodillas frente a usted, besara sus pies, será el número uno, todo, solo por un corazón.

Turbo miro al suelo, se mordió un labio y pateo la tierra, El saco un cuchillo de plata, hermoso, de su tenaza y se lo dio a Turbo.

-La opción es suya King Candy, tómela si quiere, sino… quedase aquí, en este horrible mundo.

Turbo miro indeciso el cuchillo, levanto su brazo lentamente, temblando, luego lo tomo con sus manos, se lo llevo al pecho, estaba llorando.

-¿Y seremos felices allá?

-Los más felices del mundo-dijo Él sonriendo-Ahora, hágalo, yo distraeré a la otra.

Así, Él y Turbo caminaron hacia sus hijas, Él se llevó a Taffyta, Turno miro lleno de dolor y pena a Candlehead, apretaba el mango del cuchillo con fuerza, y se estaba mordiendo el labio tan fuerte que le había salido sangre.

-¿Padre, estas bien?-le pregunto Candlehead acercándose a él.

-Sí, hija mía, escucha, a veces, los padres… cometemos errores, y… desearemos poder corregirlos, pero no podemos…

-Padre, ¿Qué estás diciendo?-pregunto Candlehead tomándolo en brazos, luego lo abrazo-Eres un buen padre.

Turbo lloraba cada vez más.

-Candlehead… mí querida… lo siento.

Con el cuchillo, apuñalo a Candlehead en el estómago, Candlehead ahogo un grito, Turbo la acuchillo repetidas veces en el estómago, su traje se estaba manchando de sangre.

-¡LO SIENTO CANDLEHEAD, POR FAVOR PERDONAME!

Candlehead estaba llorando, cayó al suelo, donde su sangre cubrió la tierra, Turbo se arrodillo junto a ella y comenzó a llorar.

-¡Perdóname hija, perdóname!-dijo Turbo llorando sobre su cuerpo muerto, luego, clavo el cuchillo en el pecho, hasta abrirlo, luego, con manos temblorosos, metió sus manos en el interior… y arranco el corazón.

Sus manos estaban llenas de sangre, mientras seguía llorando, sintió una mano en el hombro, caliente.

-Muy bien King Candy-le dijo Él-Ahora, la maldición, se hará realidad.

Tomo el corazón de Candlehead con sus tenazas, luego lo levanto en alto.

-Es hermoso, la maldición va a suceder, y usted King Candy, será respetado, y amado por todos, el sacrificio de Candlehead no será en vano…

Norman cerro el libro de golpe, eso sí era reinventar un cuento de hadas, volvió abrir el libro, leyó el cuento dos veces para asegurarse de que no había leído mal, no, el cuento era tal como lo había leído.

-Dios-Norman-Y decían que los cuentos de hadas eran infantiles.

Aunque para ser honestos, a Norman si le había gustado el cuento, era diferente… y sangriento, pero…

¿Quién se lo había dado?

Norman, interesado, comenzó a leer el siguiente cuento, para ver si podía descubrir mas acerca de ese extraño cuento…