El último capítulo de esta serie :'3

Disculpen que no lo actualicé más temprano, llevé a Bonnie Lysandro al veterinario(?

Tiene un ojito azul D: pero en fin

Tengo miedo de subir este capítulo, Angely me va a pegar :'v

Por si acaso, le caen a piedras :'v

ADVERTENCIA: Como en todo lo que hago, capítulo lleno de mierda, mierda líquida, mierda en polvo y mierda en pelotitas, además de ser carente de la epicidad que merece un último capítulo de cualquier cosa.

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Le di una patada a las puertas de vidrio de la pizzería, entrando como toda una divaza. Después de lo que pasó ayer, estuve reflexionando un poco sobre la reacción de Freddy. Tal vez si no me presta atención, sencillamente no es para mí, o no soy para él, o lo que sea. Puede que esté muy enamorada y que sea una maldita tsundere, pero tengo orgullo y dignidad.

¿Aún te queda?

Sí, trimaldita, aún me queda.

En fin, estuve analizando, junto con las intervenciones inconvenientes de mi otra yo, mi situación actual. Me puse a pensar seriamente en las reacciones de todos, en su forma de expresarse, y sobre todo, en cómo yo me he portado ante los recientes acontecimientos. Y es que, lo pensé realmente muy bien, me di cuenta de que he cometido muchos errores.

Quizá ellos también cometieron errores, pero son personas... O alguna vez lo fueron, y todos tenemos derecho a equivocarnos. Y yo, como toda humana tsundere, tiendo a errar y meter la pata con facilidad. Pero estoy dispuesta a aceptarlo y reparar el daño que puedo haber causado.

Me di cuenta de que no puedo tacharlos a todos como culpables. No puedo culparlos por todo lo malo que me pasa. No puedo hacerlos responsables de mis problemas. No tengo cinco problemas, tengo muchísimos más. Pero estos se resumen a un único problema.

Sexto problema: Yo.

Así es. Yo soy el verdadero problema aquí.

¿Alguien había tenido una conversación tan infantil con Bonnie antes?

¿Alguien había insultado a Chica antes?

¿Alguien había ignorado y luego esquivado a Foxy antes?

¿Alguien había discutido con Golden Freddy antes?

Alguien...

¿Alguien se había enamorado de Freddy antes?

¿Si quiera alguien había sobrevivido tanto tiempo aquí?

Esto no es por ellos. Es por mí. Yo he sido la que se montó su propio teatro, donde todos eran los malos, Freddy era inocente y yo era la afectada por todo. Un poco egocéntrico de mi parte.

Freddy es un imbécil ¿Vale? Hay que dejarlo claro. Que esté enamorada de él no le quita lo hijo de puta. Pero, tampoco es su culpa encontrarse con una loca que se enamora de él. Venga, que eso ya es cosa mía. La cosa es que no puedo obligarlo a sentir algo. Si no le agrado, él se lo pierde.

Sin embargo, me he decidido por un último intento. La última esperanza. Tal vez, en algún momento yo signifiqué un problema para todos.

Ya no más.

Sentada en la silla de la oficina, como en un trance, se podría decir que me despertó el sonido de mi teléfono sonando. Miré dudosa su pantalla, sólo para descubrir que era un mensaje de mi madre. ¿Para qué carajos me querría ella a esta hora? Me asusté, mucho, podría haberle pasado cualquier cosa. Rápidamente abrí el mensaje que causó que mi piel se erizara.

"Buenas noches hija. ¿Te acuerdas que te dije que sacaras la basura? Ni siquiera la moviste de la puerta.

Pues fíjate, tu hermano intentó escaparse hace unos minutos y tropezó con ella. Lo bueno es que evitó que se escapara. Lo malo es que se partió la madre.

Ahora yo te voy a partir la madre.

Pero en serio, tu hermano es pendejo y se rompió un brazo, ven al hospital en cuento puedas.

Te quiero mucho. Pasa por la casa y tráete un suéter.

Con amor: Tu mami favorita".

Uh, cierto, la basura... Bueno, no es mi culpa que en ese exacto momento estuviera pensando en mi amor irracional e incondicional por Freddy. Pero esto me ha costado más o menos un mes de vida social. Bueno, tampoco es que haga demasiado fuera de mi casa, además de venir a esta pizzería de mierda. Igual me van a joder. Lo mínimo que puedo hacer es visitarlo al hospital luego de salir de aquí. Si salgo hoy de aquí.

Debo admitir que la imagen de mi hermano llorando como nena en el suelo mientras sufre por el dolor no ha sido nada mala. Oh, por supuesto que me preocupo por mi hermano. Pobrecito, ya no podrá tener acción con Manuela. Porque eso es todo lo que hace el muy subnormal. Momento ¿Cuál brazo se rompió? Con un poco de suerte se rompió el izquierdo...

-¿Muy pensativa para vigilarme? –Di un salto de sorpresa girándome de inmediato, sólo para ver a Bonnie recostado del borde de la puerta izquierda.

-Hola Bonnie. Acabo de recibir una amenaza de muerte, has lo que quieras –Igual ya valí verga. Que me mate este o mi mamá, ya da igual.

-¿Qué? No puede ser ¿Chica se me ha adelantado? –Cuestionó, al parecer preocupado por ser el primero en asesinarme. Qué bonito es ser el centro de atención. Detallando su rostro, no pude evitar notar su falta de cejas.

-¿Por qué no tienes cejas? –Él se vio sorprendido y luego me miró enojado.

-¡Eso no te importa, niñata insolente!

-¿Por qué tocas un bajo y no una guitarra?

-¡¿Qué importa eso?!

-¿Por qué te llamas Bonnie?

-¡PORQUE SOY UN JODIDO CONEJO!

-¿No eres una liebre?

-¡NO!

-Eres tan marica.

-¡¿QUÉ HAS DICHO?! –Su tono de diva ofendida superaba con creces los límites a los que pensaba que siquiera era posible llegar.

-El color morado ni siquiera te queda bien. Bonnie es nombre de mujer. ¿Siquiera tienes cola de conejo?

-¡Por supuesto que la tengo!

-¿Puedo tocarla?

-¡No! –Su grito fue interrumpido por la risa escandalosa y robótica de la gallina, del otro lado de la puerta. No puedo creer que aún siga viva.

-¿Y tú de qué te ríes, pato obeso? –Paró sus carcajadas al instante acercándose amenazante hacia mí- ¿Qué pasó con la figura de la Chica 2.0? –Así es, estuve investigando sobre las otras pizzerías. Qué ofensa que representaban esos tales "Toys" para lo que son ahora los animatrónicos. Esa versión de Freddy era sencillamente asquerosa. Pero el único modelo que puedo salvar es el de Toy Chica- Sus curvas, su sonrisa, su voz melodiosa. Ah, y luego estás tú –Me encogí de hombros y salí de la oficina pasándole por un lado al conejo, que sólo se quedó mirándome perplejo ante mis palabras.

Y esto es lo que pasa cuando Nozomi por fin dice lo que piensa. Y cuando se da cuenta de que va a morir y todo le vale verga.

Tú lo has dicho, conciencia, tú lo has dicho. Para cuando empecé a caminar por el pasillo, parece que Foxy ya estaba preparado para venir en mi búsqueda, pero quedó asombrado al verme salir de la oficina. Tieso en la entrada de su cueva, me detuve frente a él.

-Eres un jodido coyote, ni me das miedo, nadie te escucha y nadie lo hará. A nadie le interesa lo que piensas –Bueno, probablemente haya mentido con la segunda confesión. Sólo un poco. El zorro me observó mientras bajaba sus orejas y me miraba como cachorrito abandonado bajo la lluvia. Qué pena que da. Y no de "Ay, qué pena me da, voy a ayudarlo". No, en serio, da vergüenza ajena. Lo pasé de largo caminando entre las mesas, cuando frente a mí se apareció el jodido Golden Freddy. Tuve que tragarme mi grito porque juro que me dejaba sorda a mí misma.

-¿A dónde vas con tanta prisa? –Me miró con una sonrisa altanera.

-Qué tal, Winnie Pooh ¿Se te ofrece un tarro de miel? ¿O te quedó la cabeza atrapada en uno? –Me miró frunciendo el ceño. Por primera vez lo veo realmente furioso- Puedes ir a visitar a Cristopher, pedazo de chatarra –Pasé a un lado de él y sin mirarlo, puedo jurar que se quedó observándome tan sorprendido como los otros tres. Finalmente me paré frente al escenario donde Freddy me miró con una ceja alzada, probablemente preguntándose qué tan loca estaba. Ni yo lo sé. Tomé aire y lo miré a los ojos, sonrojada a más no poder, pero sin chistar ni titubear, lo dije.

-Freddy, te amo.

-¿Qué?

-Que te amo. En verdad te amo. Al nivel de locura. Tanto que... Bueno, sólo mira lo que acabo de hacer.

Todos parecieron quedar en shock. Por un momento vi todo borroso y me sentí mareada, pero me recuperé de inmediato. Creo que estuve a punto de desmayarme. Mi cuerpo no soporta tantas emociones fuertes.

Qué nena eres.

-Es... ¿En serio? –Preguntó Golden Freddy a mis espaldas. Me giré hacia él con rostro monótono, como restándole importancia al asunto. Aunque por dentro podría jurar que mi organismo se detuvo por un momento y mi hipotálamo estalló.

-¿Por qué arriesgaría mi vida de forma tan patética por una broma? –Respondí suspirando- No espero que de repente me ames, Freddy, sólo... Tenía que decirlo.

El silencio volvió a apoderarse de la pizzería. Todos me miraban asombrados, y yo sólo tenía ganas de ir y partirle el otro brazo a mi hermano por sugerirme trabajar aquí.

-Eres patética –Sí, gracias por recordármelo- Jamás correspondería a una humana –Sí, también sabía eso. El señor obvio bajó del escenario a paso lento sin dejar de mirarme, como si fuera un simple animal despreciable, algo desechable- Y sabes que vas a morir –Oh, mira qué novedades nos traes, Freddy- ¿Por qué haces esto? –Suspiré cabizbaja con los ojos puestos en el suelo, incapaz de mirarle a los ojos.

-Quizá porque soy imbécil -¿Qué me pasa? Yo no quería responder eso...

Yo sí.

Oh no...

-Sí, lo eres –Completó él- No pensaba hacer esto yo, pero ya que insistes... –Se acercó amenazante hasta ubicarse frente a mí. Alcé la mirada e inconscientemente una sonrisa se formó en mi rostro. No sé por qué. Verlo ahí, parado, a punto de asesinarme. No es la mejor situación, pero yo sonreí como una auténtica idiota.

-Por mí está bien –Eh, yo no he dicho eso- Si me matas, mi alma totalmente adolorida penará por el resto de la eternidad, atrapada aquí, como ustedes, junto a ti –Eso no sólo los sorprendió a ellos. Podría jurar que me sorprendió más a mí el hecho de que tales palabras salieron de mi boca, sin siquiera pensarlo. Soy demasiado nenita para estas cosas- A propósito ¿No tienen otro traje? –Hablé dirigiéndome a los demás. O mejor dicho, habló ella- Sería un poco incómodo ser la única sin un traje, ya saben. Así estaríamos un poco más... parejos.

-¡Niña, estás demente! –Me gritó Chica. Ah, y es que ella está bien cuerda.

-¡No tienes idea de lo que sufrimos en este lugar! –Le siguió Foxy.

Cómo odio esa frase.

-¿Y tú tienes idea de lo que yo sufro? –De nuevo los dejé... Perdón, ella los dejó a todos callados con su respuesta.

-De cualquier forma, no tiene por qué estar aquí. Ahora vete antes de que nos arrepintamos de esta decisión –Tal parece que de esta forma Bonnie muestra su misericordia. Qué pena que no necesite de su lástima.

-"¿Nos?" ¿Cuándo acordamos que la dejaríamos ir? –Le encaró la gallina.

-En este exacto momento –Todos pusieron su atención en Golden Freddy ante sus palabras- Vete o sufrirás las consecuencias.

-Tal vez la muy idiota no sabe qué tipo de consecuencias puede sufrir –Volvió a hablar Chica- Así que adelantemos su castigo –Foxy e incluso Freddy parecieron estar de acuerdo.

-Quizá no soy tan imbécil y reconozco cuáles son las consecuencias –Habló- Y quizá quiero sufrirlas –Completó. Me volteé por inercia hacia el oso que me traía tan jodidamente idiotizada y sin temor le abracé- Y quizá lo hago por ti... –Susurré mientras sentía como él me apartaba bruscamente y perdía la consciencia.

Desperté y lo primero que vi fue el rostro de una hermosa rubia de piel bastante pálida observándome atentamente, con expresión preocupada.

Idiota.

Creo que me acabo de dar una cachetada mental. O en general, me lancé de un acantilado mentalmente, porque todo el cuerpo me duele horriblemente. Sobre todo, tengo una migraña intensa y no tengo idea de por qué. Mi madre me miraba asustadiza, y al verme abrir los ojos me tomó de los hombros agitándome.

-¡¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO CUANDO TOMASTE ESE TRABAJO?! –Probablemente mi rostro de dolor y mis leves gemidos de nena acomplejada y adolorida hicieron que me soltara. Negó lentamente con la cabeza y señaló la camilla a mi lado, a lo que yo volteé lentamente- ¡Mira lo que hiciste!

-Buenos días, hermanita –Saludó irónicamente mi hermano, con un brazo enyesado y siendo atendido de mala gana por mi hermana. Sé que mi madre me acaba de acusar de herir a mi hermano o algo así, pero realmente no me interesa. Ni siquiera sé cómo llegué aquí. Lo único que recuerdo es sus ojos mirarme con desprecio mientras yo caía y me golpeaba la cabeza, la espalda, el culo, bueno, me golpeé. Lo único que rondaba por mi cabeza era...

-¿Estoy viva? –Cuestioné mirando mis manos. Tal parece que la única medida que han tomado es vendarme la cabeza, pues el resto de mi cuerpo aparenta estar perfectamente bien.

-No, estúpida, bienvenida al infierno –Por suerte mi mamá golpeó a mi hermana antes de que yo lo hiciera. Bueno, tampoco estaba en las mejores condiciones para hacerlo.

-¿Quiere decir que...? –Continué mirando mis manos mientras una sonrisa bastante amplia se dibujaba de a poco en mi cara- Él me dejó vivir...

-¿Qué? –Ninguno de los presentes alcanzó a escuchar mi murmullo- Da igual, no regresarás a ese lugar –Miré amenazante a mi madre, quien me devolvió una peor mirada.

-Sí, lo haré –Respondí en forma de orden.

-Niña atrevida ¡¿No te bastó con como quedaste por trabajar ahí?! –Lo más gracioso es que ella no tiene ni idea de cómo fue en realidad que acabé así.

-No me importa. Regresaré. Ellos me dejaron vivir, mamá ¡Me dejaron vivir! –Mi familia me miró raro.

-Deberías seguir durmiendo –Sugirió el único hombre en la habitación bufando y mirando para otro lado. Probablemente intentando ignorar mis balbuceos aparentemente sin sentido.

-Quizá sí hice lo correcto –Se me escapó junto a una traicionera sonrisa que no se borraría fácilmente de mi rostro.

-Hija, descansa –Ordenó mi madre con tono severo. Asentí levemente y volví a recostarme. Un dolor inmenso abarcó toda mi espalda con el sólo movimiento de mis caderas. Sí, parece que subestimé el daño que pudo haberme hecho. Sin embargo no borré mi sonrisa. Sólo cerré los ojos y me dispuse a recargar energía, pues esta noche regresaría.

Esa misma noche

-Y así fue como por primera vez en nuestra existencia dejamos escapar a un guardia –Se quejó Chica por la forma tan dócil como se comportaron con la albina.

-Eres débil, Freddy... –Comentó la versión dorada del nombrado con una muy leve sonrisa. Este bufó dándole la espalda.

-Cállate, no sabes de qué hablas.

-Sabe mucho más que tú –El zorro se metió en la conversación desde su cueva.

-¡Nadie está hablando contigo, coyote!

-¡No te atrevas a responderme así, oso con esteroides!

-Puede que sea cierto, haz de saber mucho más que yo para la decisión que tomaste –Concluyó Golden Freddy desapareciendo ante la mirada de sus compañeros.

-Y si eso es cierto ¿Por qué la dejaste vivir? –Intervino Bonnie.

-Quizá no merecía la pena perder tiempo en ella –Contestó. Los tres animatrónicos restante lo miraron sin creerle una palabra.

-No te hagas, en el fondo sabes que eres más sensible que Foxy cuando se pone emo o Bonnie cuando se pone diva –Se burló la gallina.

-¡Tú de que hablas, pato desequilibrado mental! –Gritaron en respuesta formando una nueva y cabe decir totalmente innecesaria discusión. Freddy prefirió ignorarlos mirando a un punto cualquiera en toda la pizzería, pensativo. Porque quizá lo que decían sus amigos era cierto.

-...Quizá ella sí merecía vivir –Dedujo entre susurros- O quizá ni yo mismo sé por qué he decidido dejarla vivir... –La hora llegó y las puertas se abrieron. Yo entré lentamente, aún un poco débil, con una venda en la cabeza, pero estable.

-¿Bonita noche, no? –Comenté para variar- Espero una noche tan espléndida como la anterior –Dicho esto procedí a caminar tranquilamente hasta mi oficina.

-...Por mucho más tiempo del que tenía planeado... –El oso bajó del escenario, e igualando mi serenidad, me siguió.

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Eso ha sido todo :'3

Espero que les haya gustado, disculpen si no acabó como muchos esperaban :'v

No me gustan los finales de cuentos de hadas y aún así me quedó bien pinche cursi :''''''''v

Me odio wn :''v

Si les ha gustado dejen sus reviews, y si no dejen sus tomatazos a la cara:3

Nos vemos en mi siguiente fic! Si es que hago algo serio que pueda terminar! :'v

Sayonara!

PD: La caquita de Bonnie es como el Nesquik.