Disclaimer: Lamentablemente Frozen no me pertenece.


Corto #9: Confusión


"Nadie puede evitar enamorarse. Tal vez uno quiera negarlo, pero es posible que la amistad sea la forma mas frecuente de amor."

(Stieg Larsson)


Ya no podía más, no había lugar para esconderme. La biblioteca era mi última opción ya que estaba segura que sería el lugar menos pensado de encontrarlo.

-Hans... qué rayos me hiciste para que no pueda dejar de tenerte presente en mi mente.-

Mis latidos son muy rápidos, el solo cerrar mis ojos y pensar en él acelera mi corazón.

No entiendo por qué cuando estoy en su presencia no soy capaz de mirarlo a la cara, cada vez que nos cruzamos en algún pasillo y lo veo, al segundo desvío mi mirada y salgo corriendo en dirección contraria. No entiendo por qué, no tiene sentido.

Estoy confundida y eso me molesta muchísimo. No quiero sentirme así, antes que él apareciese en mi vida todo era más sencillo; podía ser honesta conmigo misma. Estaba segura de lo que quería y cuando lo quería.

Sin embargo estando ahora él todo cambio, desde ese día que dijo que me amaba... ya no puedo estar en su presencia. ¿En qué momento nuestra amistad se había transformado en algo más? ¿Acaso el hecho de permitir que se me acercará tanto me hizo débil?

-¡Tonto, tonto, tonto!- grito sin darme cuenta.

-¿Quién es un tonto?- pregunta una voz detrás de mí y sin darme vuelta respondo sin ser consciente.

-Por supuesto que Hans, ¿quién más sino?- me cruzo de brazos y suspiro.

-Ah ya veo... pero no entiendo por qué, ¿qué te hice ahora copito?-

En ese segundo sentí como si cayera sobre mí un balde de agua helada, me petrifique en el acto y me empezó a faltar el aire.

-¿Hans?- susurro su nombre y observo su semblante, notando tristeza en sus ojos.

-Sabes Elsa... ya no sé que más decir y hacer para demostrarte que te amo. ¿Es tanto el desagrado que sientes hacia mí?-

-¡Claro que no! ¡Eso no es cierto!- grite desesperada pero al darme cuenta de mi reacción un fuerte sonrojo invade mi rostro y no puedo más que agachar la cabeza. Siento como unos ásperos dedos levantan mi menton y me encuentro con dos hermosos orbes esmeraldas, decir que me hipnotizan era poco.

-¿Qué es lo que sientes entonces? ¿Si no te desagrado... acaso será que te gusto?- pregunta sin dejar de clavarme su mirada, haciendo que me ponga más nerviosa y me separe de él para dirigirme hasta la puerta.

-Espera, no hagas esto de nuevo. ¡Deja de huir de mí y de lo que sientes! ¡Maldita sea Elsa, por una vez se sincera contigo misma!- me sujeto del brazo para retenerme, busco mi mirada pero no le di el gusto de hacerlo, si me volteaba sentia que me leería como a un libro.

Simplemente atiné a soltarme bruscamente para acto seguido abrir la puerta y salir corriendo. Me sentía de lo peor por dejarlo así pero no podia hacerle frente, aún no.

No estaba lista para afrontar el hecho de que tal vez sí, estaba enamorada de mi amigo.

-Te tengo- escucho decir al mismo tiempo que me sentía acorralada contra una pared y el cuerpo de Hans. -Necesito saber si tus sentimientos son iguales a los míos o si por el contrario, solo soy un amigo para ti-.

-Yo... yo... no lo sé Hans, ¡rayos no sé que sentir! Y tú definitivamente no me lo haces más fácil.

Eres mi amigo y te quiero mucho, más de lo que imaginas. Pero también soy consciente que mi hermana también lo está de ti.- no sé en qué momento mis lágrimas empezaron a caer por mis mejillas, solo me percate de ellas cuando tomo de un bolsillo un pañuelo para empezar a secarlas.

-Ya te lo dije antes, de la única que estoy enamorado es de ti y solo de ti. Lo siento por tu hermana pero no siento nada por ella más que un cariño fraternal.-

-¿Por qué me tuve que enamorar del mismo hombre que mi hermana, de mi amigo?- no esperaba una respuesta real aún así el me respondió.

-Porque el amor es así de misterioso Elsa y solo tienes dos opciones, o aceptarlo y defenderlo con todo o dejarlo ir para siempre. Y yo pretendo hacer lo primero.- antes de poder responderle sentí unos cálidos labios sobre los mios. No tarde mucho en responderle con la misma ferocidad con la que él me beso. Nos tuvimos que separar unos minutos por falta de aire para nuevamente volver a besarnos pero esta vez de manera más lenta, saboreando los labios del otro. Volvimos a separarnos para unir nuestras frentes. Su mirada ahora tenía un hermoso brillo.

-Esa es la respuesta que necesitaba copito.-


Ay Dioses del Olimpo, en verdad estoy muy perdida por acá. Pero por suerte ya tomé mi dosis de Helsa para volver al tan amado fandom ️