Tú eres la razón de mis desvelos. Con solo verte se me esboza una sonrisa, te pienso, te sueño, te amo…

Así es, eres mi razón de existir, la única persona que hace que mis días nublados se hagan soleados, que con solo hablarme haces que mi día se alegre, cuando me tocas haces que mi corazón vaya a mil por hora, cuando me miras siento una corriente eléctrica correr por mi espalda y cuando me hablas haces que sienta mil mariposas dentro de mi estómago.

Ikuto ese es el nombre que hace que mi corazón se acelere…

Con su pelo azulado, sus ojos zafiros, su cuerpo alto y esbelto, su frialdad lo caracteriza, al igual que su egocentrismo, un tipo misterioso y reservado.

¿Yo? Soy Hinamori Amu, tengo 17 años, me caracterizo por mi pelo rosa y mis ojos ámbar y me he enamorado de Tsukiyomi Ikuto, el famoso violinista, todo comenzó hace 2 años atrás…

FLASHBACK

-Necesito que vayas de comprar unas cosas al supermercado – Grito Midori, la madre de Amu

-Voy – Grita de vuelta Amu

¨Siempre me toca ir a comprar a mi¨- Pensó la pelirosa

La ojiambar sale de su casa y parte a comprar los pedidos de su madre, en el camino va con la mirada perdida en el piso sin darse cuenta que la luz estaba en roja, ella se disponía a cruzar, pero gracias a un peliazul que sutilmente la tiro hacia atrás se salvó.

-Tsk niña ten más cuidado – Dijo el peliazul- ¿no ves que está en rojo?

-No soy una niña tengo 17 – Contesto Amu con un tono molesto

-Wow toda una adulta –Objeto el peli azul con tono sarcástico- podrías darme las gracias por lo menos

-¿Debería?- Dijo Amu ya cabreada- Adiós tengo cosas más importantes que hacer que estar hablando con una persona como tú

Amu espero silenciosamente que la luz cambiara a verde, emprendió su camino hacia el supermercado con la mente en otro lado pensando.

¨ ¿Qué mierda le pasa a ese tipo? Tratándome así, ugh me mosquea y mucho, no puedo creer que exista gente así, pero debo admitir que era sexy, no Amu no, que estás pensando por dios, pero sus ojos eran preciosos, ya basta.¨ - Su mente iba pensando en aquel chico con el que se había topado.

Amu compro todo lo que le había encomendado su madre, al llegar obtuvo el regaño de dicha persona, por haberse demorado tanto ya había oscurecido y tenía miedo de que le hubiera pasado algo, Amu se disculpó y subió a su cuarto, al llegar tomo su pijama que consistía en un pantalón morado con una camisa negra, y partió hacia el baño a tomar una ducha fría, ese día había sido muy duro para ella y mañana tendría que ir a la preparatoria, y encontrarse con sus amigos. Lo que Amu no sabía era que mañana le esperaba encontrarse nuevamente con aquel chico de ojos zafiro…

Suena y suena la alarma, Amu lanza un manotazo hacia su despertador para apagarlo, mira la hora 7:15 tiempo demás para levantarse y desayunar algo rápido, Amu con toda la flojera del mundo se levanta, toma su uniforme que fundamentaba en una blusa blanca con corbata, una chaqueta azul y una falda escosa de dicho color. Bajo y tomo su desayuno que era leche con cereales, termino dejo su plato en el lavaplatos, tomo sus cosas y partió hacia la preparatoria.

-Buenos días Amu- Dijo Utau, la mejor amiga de Amu

-Buenos días Utau- Decía Amu mientras les sonreía

-Buenos días Amu- Dijo Kukai, el novio de Utau y mejor amigo de la ojiambar

-Buenos días Kukai- Decía la pelirosa mirando hacia todos lados - ¿Oigan y Rima?

-Aún no ha llegado- Explico Utau- Es raro que llegue después de ti

-Es verdad creo que mejor la llamo- Comentaba Kukai

-No déjalo, ya va a llegar, mejor entremos – Dijo Amu mirando a los novios

-Ok- Dijeron al unísono

Los 3 amigos caminaron hacia sus respectivas salas, Amu y Utau van en la misma sala, mientras Kukai va en otra, así que Amu y Utau se despidieron de Kukai y entraron en su salón donde se rumoreaba que había llegado un chico nuevo de intercambio

-Buenos días alumnos, vayan a sus asientos- Dijo el profesor-bueno hoy como han escuchado tenemos un estudiante nuevo, pase por favor

-Con permiso, mi nombre es Tsukiyomi Ikuto, un gusto

Las chicas comenzaron a hablar más fuerte, como si el haber pronunciado unas simples palabras hubiesen conquistado el corazón de todas.

- Silencio, clase. Bien, Tsukiyomi, al lado de Hinamori hay un asiento libre - le dijo, mientras señalaba con su dedo índice.

Amu se ganó las miradas llenas de odio y envidia de parte de sus compañeras.

- Hinamori, ¿Podrías mostrarle la escuela al final de la clase?

Más odio en las miradas.

- Tsk... - se limitó a contestar.

- Deberías sentirte afortunada - aquel chico se acercó a ella y se sentó a su lado. Su actitud de picardía no le agradó en lo absoluto.

- Como si aquello fuese algo que me complacería. Ahora por tu culpa tengo que quedarme hasta más tarde.

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