¿Que era ese sentimiento que tenía cuando estaba con Ikuto? Esa era una pregunta que rondaba en la cabeza de la pelirosa día y noche, le costaba dormir por solo saber esa respuesta, hasta que se aburrió de anisarlo y decidió ignorarlo, capaz era un cariño que le tenía nada más le estaba dando demasiadas vueltas, hasta que cierto día el profesor de gimnasia mando a Amu a buscar balones de futbol, ella no lo pensó dos veces y partió, lo que al profesor se le olvidó mencionarle a la pelirosa era que la puerta de la bodega estaba mala y no se podía cerrar ya que después se necesitaba un especialista para poder abrirla, Amu cerró la puerta y partió a buscar los balones que le habían encargado al entrar se dio cuenta que había alguien adentro pero decidió ignorarlo ya que no sabía quién podría ser.

-¡¿Hey, cerraste la puerta?! – Grito alterado Ikuto

-Sí, ¿Por qué?- Ikuto se acercó a ella y el logro reconocerla

-¿Amu? – Amu lo miro y se dio cuenta de que se trataba de Ikuto

-¿Ikuto?- Pregunto Amu

-Cerraste la puerta ¿cierto? – Dijo con duda

-Si – Respondió la ojiambar

-Oh por dios Amu, esta puerta no se puede cerrar, porque ahora no la vamos a poder abrir-Amu abrió los ojos de par en par

-Me estas bromeando ¿Verdad? – Dijo esperando que le dijera que si

-No, nos quedamos atrapados – Dijo alterado

Después de eso los dos se pusieron a gritar ¨Auxilio¨ ¨Estamos atrapados¨ ¨Ayuda¨ pero nadie llego a socorrerlos, se aburrieron de esperar y se sentaron en una colchoneta que había cerca

-Todo esto es mi culpa, yo cerré la puerta – Dijo Amu sollozando, en ese tiempo había cambiado un montón, cuando estaba con Ikuto ella ya no era fría y reservada, ahora eran como hermanos se contaban todo, el peliazul defendía a la pelirosa ante cualquier circunstancia y viceversa

-No Amu, no es tu culpa, nadie te dijo que la puerta estaba mala, solo fue un accidente que le puede haber pasado a cualquiera- Dijo tratando de animarla, ella lo miro y le sonrió, ese acto hizo que el corazón de Ikuto fuera a mil por hora y no sabía la razón, jamás había tenido un sentimiento parecido y era algo que no lograba comprender, después de aquello hubo un silencio incomodo que Amu decidió romper.

-Oye Ikuto… -Ikuto la miro, diciéndole con la mirada que prosiguiera – ¿A ti te gusta alguien?

Ikuto lo pensó un momento, él había sentido algo por una chica pero cuando tenía 13, en eso se le vino a la mente la sonrisa de la pelirosa

-Mm… realmente no lo había pensado, pero creo que si hay alguien- Amu bajo su cabeza, se sentía como si le enterraran un cuchillo en la espalda, no sabia la razón pero decidió hacer como si no le hubiera afectado, para ella era lo mejor

-¿Yy esa chica que te hace sentir?-Ikuto nuevamente lo pensó hasta que se dispuso responder

-Ella hace que todos mis problemas se vayan, que el tiempo que paso con ella se me hace muy corto, también acelera mi corazón, verla alegra mi día, – Ikuto miro a la pelirosa que estaba mirándolo sorprendido nunca se había mostrado así ante nadie, Amu se sentía destrozada y a la vez contenta, le dolía pensar que el tenia a alguien en su corazón pero le alegraba que él se mostrara diferente ante ella y le contara - ¿Y tú Amu? – en eso Amu iba a contestar pero fue interrumpida por el sonido de la puerta era Utau, noto la falta presencia de la ojiambar y el peliazul.

La chica miro a Amu tenía un semblante triste, melancólico, depresivo, después de eso ella miro a Ikuto estaba igual que siempre, ella no lograba comprender que le podría haber sucedido a Amu para estar así, cuando el peliazul se fue conversando con Kukai, ella aprovecho de hablar con su amiga que la tenía muy preocupada.

-Amu, ¿Paso algo?- La pelirosa cabizbaja negó con la cabeza- Hey, te conozco algo paso entre tu e Ikuto, estas distanciada de el ¿Te hizo algo?

Amu pensó en lo que dijo Ikuto ¨Verla alegra mi día¨ sus lágrimas amenazaban en salir, hasta que no aguanto más, abrazo a Utau y lloro en su pecho, después de eso se fue corriendo hasta su hogar, Ikuto iba caminando con Kukai y vieron pasar a la pelirosa pero solo el peliazul vio sus lágrimas correr por sus mejillas, al verla se preocupó y salió corriendo tras ella, dejando a un Kukai solitario y confuso.

Amu corría y corría sin notar la presencia de Ikuto ella seguía corriendo, en el peor momento ella se había dado cuenta de que estaba enamorada del peliazul, y no podía hacer nada porque a el ya le gustaba alguien.

Ikuto corrió más rápido y alcanzo a la ojiambar le tomo del brazo y le pregunto.

-Amu ¡¿Qué sucede?! – Dijo alterado tratando de recuperar la normalidad de la respiración

-Nada, ¡Suéltame! – Trato de zafarse

-¡No mientas y dime! – Ikuto trato de que la mirara cosa que no logro

-¡Suéltame! – Amu lo único que quería era que la tierra la tragara

-¡No hasta que me digas de una maldita vez que sucede!

-No quiero – La ojiambar cayó al piso de rodillas – no quiero, sufrir más, me basta con la muerte de mis padres, ¿Por qué? , ¿Por qué?

-¿Porque que Amu?- Dijo preocupado

-¡¿Por qué me tenía que enamorar de la persona incorrecta?! – Con esa respuesta Ikuto quedo en shock, se le había olvidado que justo cuando Amu le iba a contar si había alguien llego Utau y no le había logrado contar – ¡Porque tenía que ser justo de mi mejor amigo!

-¿Q-que?- Según Ikuto él era su mejor amigo a menos que fuera… - ¡Estas enamorada de Kukai!

-¡No! Que te sucede – Ikuto suspiro, pero se acordó de lo que dijo ¨Justo de mi mejor amigo¨

-Amu te tengo que decir algo importante – Amu lo miro

-¿Qué?

-Te amo.