Aviso: Este fic participa del desafío de junio de "The battle of fire with fire" del foro "The Vampire Diaries: Dangerous Liaisons".

Disclaimer: Los personajes en este fic son creación y pertenecen L.J Smith y a los escritores y productores de la serie. Así como a la cadena CW.

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– ¡Hey! Esa es mi chica, cuidado con lo que dices…- reprendió Matt a su amigo, Tyler, acompañando sus palabras de un ligero golpe a la nunca de este.

Tyler lo fulminó con la mirada y luego se carcajeó, aguantándose la tripa y doblándose sobre sí mismo. Más que molestarse seriamente, el rubio rodó los ojos ante la inmadurez de su mejor amigo. Tyler se calmó y se limpió las lágrimas de los ojos, enderezándose al mismo tiempo.

–No te lo tomes a mal hermano. Es un cumplido a "tu chica"- dijo Tyler haciendo las comillas en el aire con sus dedos. –Sus piernas son las más perfectas largas, torneadas y bronceadas. Justo como me gustan en las chicas…- agregó el moreno dirigiendo una mirada lasciva a Elena al otro lado del campo de futbol, donde ella practicaba con el equipo de cheerleaders

Matt bufó, golpeó el hombro de su amigo un poco más fuerte de lo que el mismo se esperaba y lo miró con una clara advertencia en sus cristalinos ojos azules.

Tyler enseguida perdió la sonrisa boba y su expresión se tornó seria. Sabía hasta donde llegaba el límite de su amigo y reconocía la diferencia entre una broma y el irrespeto. Sip…no era tan estúpido.

Matt miró hacia Elena justo en el momento en el que la chica también lo miraba furtivamente. Ella se sonrojó y miró en otra dirección no sin que antes apareciera en sus labios una pequeña sonrisa.

El ojiazul no pudo evitar sonreír también, su relación era tan reciente y fresca como la primavera en Mystic Falls. Los sentimientos estaban a flor de piel y la emoción casi los elevaba sobre el suelo…

Con Elena sentía que la vida le sonreía por primera vez. Que era por fin afortunado.

Su vida pasada, innegablemente difícil, su madre y su hermana descarriadas…ya nada de eso importaba. La relación con Elena era la luz al final de túnel, ella era perfecta y, al concebir su futuro, no había escena en la que la joven no apareciese.

La hermosa Elena Gilbert era su chica.

Los pasillos del instituto hervían con los comentarios y chismes. Algunos habían llegado a sus oídos…

Que eran una pareja explosiva...

Que eran la pareja perfecta…

Que sus hijos serían los más bellos retoños…

Esos y muchos otros.

Y Matt no podía estar más de acuerdo. La vida brillaba ante él y se abría en un abanico de oportunidades y posibilidades.

Con Elena.