Segundo Drabble del reto :D Espero que os guste, como con el de ayer me he quedado con ganas de profundizar más, espero poder hacerlo en cuanto acabe el reto, porque no me he quedado satisfecha...

¡Besitos a escondidas!

Palabras: 700

Este Fic participa en el minireto "Diferente, raro, no malo" del foro "Las cuatro casas"

Disclaimer: TODO lo que reconozcáis pertenece a JK Rowling.


La biblioteca estaba semi-vacía, pocos valientes se atrevían a poner un pie en su interior un sábado por la mañana. El silencio era el dueño del lugar a excepción de algún sutil movimiento y el rasgar de las plumas contra los pergaminos.

Hermione estaba sentada en su mesa favorita con todos sus libros y pergaminos esparcidos por la superficie, lejos de los lugares de congregación y bajo unos grandes ventanales por los cuales entraba el sol de la tarde a raudales.

Estaba acabando un ensayo de Pociones cuando escuchó un susurro desde su espalda que la desconcentró y volvió la cabeza hacia la fuente del sonido con una mueca irritada, pero detrás de ella todo seguía en tranquilidad y silencio y extrañada volvió de nuevo su atención a su ensayo, dándose cuenta que faltaba algo importante entre sus cosas. Su cuaderno de notas personales. Era como un diario, pero a diferencia de estos no tenía ninguna cronología establecida y eran pensamientos aleatorios que se le iban ocurriendo durante los días. En su lugar había una nota: "Si quieres recuperarlo, juega conmigo en la Penumbra"y un segundo después el mensaje se desdibujo, creando dos nuevas palabras "Sección Prohibida".

Se levantó con fuerza dirigiéndose hacia la oscura sección, dispuesta a darle una buena lección a quien fuera que estaba jugando con ella. Solo podía distinguir siluetas entre las sombras. Paseó sus ojos por estanterías llenas de libros viejos y polvorientos, poniéndose cada vez más nerviosa con el aplastante silencio que reinaba y la incertidumbre de lo que iba a pasar.

A unos cinco metros se le apareció una oscura silueta femenina, con el pelo corto sobre sus hombros y la forma de un libro en su mano derecha.

- Vamos Granger. – le dijo una voz arrastrando las palabras intencionadamente – Sé que te mueres de ganas por recuperarlo…

Esa voz, le resultaba demasiado familiar, pero había algo diferente en ella. La silueta empezó a acercarse hasta Hermione quien cada vez estaba más incómoda, devanándose los sesos para dar con la persona detrás de esa peligrosa voz. Sus formas empezaron a divisarse, empezó a ver las líneas de su rostro reconociendo esa sonrisa burlona que le dedicaba siempre entre clase y clase, con algún comentario mordaz. Pansy Parkinson, ¿qué diablos querría de ella para robarle su cuaderno?

Cuando Pansy quedó a tan sólo dos pasos de su cuerpo, Hermione alzó el brazo intentando arrebatárselo, consiguiendo que Pansy alejara el libro de su alcance y soltara una risita entre dientes.

- ¿Qué quieres Parkinson? – dijo a un paso de agotar su paciencia y con el ceño fuertemente fruncido.

- Buena pregunta. – su sonrisa se ensanchó aún más a la vez que se acercaba un paso – Imagino que como persona inteligente que presumes ser, entenderás que el placer está donde lo busques y que los cánones sexuales establecidos por una sociedad están llenos de estereotipos y prejuicios, ¿no?

- ¿A dónde quieres llegar con esto? Devuélveme el libro, Parkinson no tengo tiempo que perder con tus juegos.

Pansy se mordió el labio inferior acercándose hasta el lóbulo de la oreja de Hermione quien había retrocedido hasta chocar contra una estantería quedando acorralada por la Slytherin.

- Quiero un beso. – le susurró dejando que su aliento chocara contra la piel sensible de Granger, erizándola. Y se apartó de ella para comprobar su reacción, observando con gran satisfacción como cerraba los ojos y tragaba saliva, sopesando su oferta.

- Bien, y después me devuelves el libro. – resolvió, acercándose hasta los labios de Pansy, dedicándole un débil roce.

Cuando intentó separarse, Pansy posó las manos en su cintura apretándola contra su cuerpo e introdujo la lengua dentro de la húmeda cavidad de su boca, comenzando un erótico baile de fluidos, sin escapatoria. Pansy pasó una de sus manos hasta su cuello profundizando más en su interior, lamiendo su labio inferior en cuanto se separó de ella.

Hermione tenía la respiración agitada y le temblaban las piernas mientras miraba esos penetrantes e intimidantes ojos azules que la devoraban.

- Si quieres recuperar tu colgante, búscame.

Y con un guiño malicioso se marchó contoneando sus caderas, dejando el libro al lado de una Hermione jadeando impactada, molesta y completamente excitada.


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